Vincent Mallozzi. 19-03-2011
Hank Aaron fue el lider de jonrones de las Grandes Ligas desde 1974 hasta 2007. Ahora de 77 años, ha sido desde 1998 vice-presidente de los Bravos de Atlanta. Está colaborando con Topps para conmemorar su aniversario 60 con una promoción Diamond Dig. Barajitas de códigos especiales han sido insertadas en los sobres de los paquetes de la Serie 1 de Topps para la temporada de béisbol 2011. Los aficionados que introduzcan los códigos en línea en DiamondTopps.com recibirán barajitas antíguas y la oportunidad de ganar otros premios.
Pregunta: ¿Dado que Barry Bonds batió su marca vitalicia de jonrones bajo la sospecha de haber usado sustancias para mejorar su rendimiento, usted siente en su corazón que sigue siendo el verdadero rey de los jonrones?
Respuesta: Responderé lo mejor que pueda. Siento que bateé 755 jonrones y alguien más rompió mi marca. Lo que la gente quiera decir está bien, pero no pienso mucho en eso.
P: ¿Piensa usted que los juicios de Bonds y Clemens serán una distracción para el béisbol esta temporada?
R: Espero que no. Pienso que el béisbol ha superado el episodio de los esteroides, no pienso que los juicios desviarán la atención de la gente del juego en sí.
P: Usted jugó brevemente en las Ligas Negras con los Clowns de Indianápolis antes de llegar a los Bravos de Milwaukee ¿Cómo fue esa experiencia?
R: Es una experiencia que nunca olvidaré. Gané la confianza de que podía jugar béisbol profesional. Pienso que fue un trampolín para llegar a las Grandes Ligas. En aquel tiempo las Ligas Negras era donde la mayoría de los peloteros negros eran observados; allí era donde empezaban.
P: ¿Es cierto que en una época bateabas con las manos “amarradas”, que ponías la mano izquierda sobre la derecha en el mango del bate?
R: Si. Un día, bateé de esa manera durante la práctica de bateo antes de un juego en Buffalo, los Bravos habían enviado a un scout para que me observara. El scout se me acercó, y me dijo que colocará mi mano derecha sobre la izquierda. Lo hice y largué dos jonrones ese día y nunca más volví a batear “amarrado”.
P: ¿Te tocó vivir mucho el racismo cuando llegaste a los Bravos de Milwaukee?
R: Oh si, un poco. La manera como lo manejé fue no manejarlo. Lo acepté, fui a realizar mi trabajo y esperé que las cosas mejoraran.
P: ¿Recuerdas por cuanto firmaste como novato de Grandes Ligas?
R: Recibí 5000 $ por un año. Eso fue todo, pero estaba satisfecho.
P: ¿Cuál fue el pitcher más difícil que enfrentaste en tu carrera?
R: Hubo muchos, pero debo decir que fue Curt Simmons. Él era un zurdo que subió con los Filis de Filadelfia y lanzaba muy, muy duro.
P: Una vez retirado Bobby Cox ¿Cómo piensas que le irá a los Bravos esta temporada con el manager Fredi González?
R: Conozco a Fredi y pienso que él y el equipo lo harán muy bien. Pienso que los peloteros no percibirán mucha diferencia entre su estilo y el de Bobby.
P: ¿Te asustan los Filis con todo su pitcheo y su bateo en el Este de la Liga Nacional?
R: No. Pienso que si todo funciona como ellos quieren, ganarán la división. Pero hay que jugar 162 juegos, y esos juegos tienen que ser efectuados en el terreno no sobre el papel. El hecho de que tengas una gran nómina y tres futuros inquilinos del Salón de la Fama en tu equipo no significa que vas a ganar el campeonato.
P: ¿Dónde piensas que terminarán los Mets en el Este?
R: Estoy un poco preocupado por los Mets, y no estoy hablando de la situación de Bernie Madoff. Estoy preocupado por lo que tienen en su nómina y por el hecho de que juegan en una división muy dura. Pienso que será un trayecto difícil para ellos.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
lunes, 21 de marzo de 2011
domingo, 20 de marzo de 2011
Aprendiendo a ver la zona de strike con un ojo.
Alan Schwarz. The New York Times. 19-03-2011.
Jordan Underwood perdió su ojo izquierdo luego de ser golpeado por un linietazo. En cinco inicios esta temporada, tiene marca de 1-1, con 2.76 de efectividad.
Cape Girardeu, Mo. Tres semanas después que una pelota bateada de línea se estrellará en su cara y destruyera su ojo izquierdo, Jordan Underwood se sentó en Logan’s Roadhouse en Oklahoma City y decidió que su té necesitaba edulcorante. Abrió un paquetico, extendió su brazo hacia el vaso y procedió a regar el azúcar en toda la mesa.
“Esa era la primera vez que me molestaba tanto”, dijo Underwood. Hasta entonces un pitcher de control en un colegio universitario de Oklahoma. “Realmente me afectó. Iba a tener que hacer algunos ajustes”.
Perder un ojo, y con él la percepción convencional de la profundidad, podría ser devastador para un atleta, como para un pianista podría serlo el desarrollar el mal de Parkinson. Pero a menos de dos años de haberle sido implantado un ojo izquierdo acrílico, Underwood ha destacado como el pitcher estelar de Southeast Missouri State.
Underwood no se ha sometido a pruebas especiales, ni a metodologías, ni a ejercicios oculares o algo por el estilo. Más allá del triunfo sobre la ciencia, los expertos dicen que él se ha animado.
La mujer que le diseñó la prótesis de su ojo le dijo a Underwood que esto era posible, Nancy Townsend del Dean McGee Eye Institute de Oklahoma City insistió en que el podía jugar béisbol con un solo ojo.
¿Cómo podía estar tan segura? Porque en 1978, luego de perder un ojo en su adolescencia, Townsend jugó primera base y left field en un torneo de softball rápido femenino realizado en Canadá.
“Si yo pude batear, el puede pitchear”, dijo Townsend. “La mente es una cosa maravillosa”. Los expertos dicen que dos ojos humanos ayudan al cerebro a discernir la profundidad aproximadamente a 20 pies, más allá de eso, un ojo es adecuado.
Dado que la zona de strike, a 60 pies, 6 pulgadas de distancia, es esencialmente un rectángulo estático sin profundidad, los doctores no están asombrados de que Underwood haya sido capaz de pitchear, y pitchear mejor de cómo lo había hecho antes.
“Nunca estuve totalmente asustado de volver a pitchear”, dijo Underwood. “Algunas veces lanzaré un envío por el medio y algún tipo le hará swing tan fuerte como pueda, y mi guante podría saltar algo más rápido de lo que solía ser. Pero nada de que preocuparse. Estoy tan concentrado en el juego que no hay tiempo para eso”.
La rápida recuperación de Underwood se ha hecho más relevante debido a lo ocurrido recientemente con Luis Salazar, el manager de ligas menores de los Bravos de Atlanta quién mientras estaba parado en el dugout este mes, recibió un linietazo en la cara, y luego de varias operaciones infructuosas, perdió un ojo. Salazar espera volver a dirigir esta temporada.
Las preguntas en referencia a las destrezas de pitcheo de Underwood abundaron. ¿Cómo pudo reencontrar la zona de strike? ¿Podría hacer lanzamientos para sorprender corredores en las bases? ¿Qué hay de recoger roletazos y lanzar a primera base desde distintos puntos del infield?
Ningún entrenador de béisbol de la División I, incluyendo el de Southeast Missouri State, Mark Hogan, parecía pensar que la carrera de Underwood sobreviviría su lesión, la cual ocurrió en el montículo en abril de 2009 mientras completaba su segunda y última temporada con Seminole State Junior College en Seminole, Okla. Hogan dice que le ofreció un puesto a Underwood en su equipo para premiar su empeño.
“No me hice ilusiones”, dijo Hogan. “¿Cómo podía?”
Luego de unas pocas sesiones descontroladas de bull pen aquel otoño, Underwood volvió a ser el pitcher que siempre había sido, un zurdo con una recta promedio que se mueve, pero con efectivos pitcheos quebrados y en cambios de velocidad.
Underwood dejó marca de 6-5 con efectividad de 4.11 el año pasado, tan externamente normal que los oponentes pensaban poco en el chico flaco de lentes Oakley con cristales transparentes y gruesos para darle protección extra.
No intentaron tocarle para probar su defensa, un reto que Jim Abbott, el pitcher de una mano que jugó entre los ’80 y los ’90, debió enfrentar en la Universidad y en Grandes Ligas, porque pocos sabían que Underwood tenía sólo un ojo.
La noticia fluyó esta temporada, pero los toques no han funcionado ante Underwood, y batear menos. En 5 aperturas, tiene marca de 1-1 con 2.76 de efectividad, con dos o tres victorias potenciales desperdiciadas por su bull pen.
Será el pitcher de los Redhawks el viernes, lo cual significa que lanzará el primer juego de todas las series de conferencia de fin de semana, un honor para un pitcher universitario.
El 11 de marzo ante Dakota del Norte, los movimientos de Underwood parecían el mecanismo de un reloj: calmados, sistemáticos. Hasta quitó su ojo derecho de la zona de strike para mirar levemente su guante durante la patada, antes de fijarlo otra vez y soltar su brazo hacia delante. (La inclinación de su cabeza mostraba su relativa buena fortuna: si hubiese perdido el ojo derecho, el ver el plato como pitcher zurdo habría sido imposible). También sorprendió a dos corredores.
Una pequeña placa cerca del dugout de los Redhawks recordó otra historia inspiracional relacionada con el béisbol. El estadio del equipo, Capaha Field en Cape Girardeu, aparentemente fue usado por los viejos Carmelitas de San Luis para hacer su entrenamiento primaveral durante la segunda guerra mundial. Pete Gray, el jardinero de un brazo, jugó 77 encuentros con los Carmelitas de 1944.
“Los roletazos que me batean pueden significar algún problema de percepción de profundidad cuando se acercan a mi guante”, dijo Underwood. “Pero he practicado mucho. En realidad no es un problema”.
El principal obstáculo de Underwood pudo haber sido una regla poco conocida de N.C.A.A que requiere de los atletas que hayan perdido uno de dos órganos, luego de donar un riñón por ejemplo, completar varios formatos para confirmar entre otras cosas, que ellos y sus padres reconocen el riesgo de perder accidentalmente el otro órgano. (En el caso de Underwood, un linietazo como el que golpeó a Salazar podría dejarlo ciego). Las autoridades de Southeast Missouri State supieron de la vigencia de la regla mientras Underwood practicaba con su nuevo equipo en el otoño de 2009 y lo sacaron del terreno. Podría dejar de jugar con los Redhawks por meses.
Esta pudiera ser la última primavera de Underwood en el montículo, dado que su recta por debajo del promedio lo más probable es que impida que los equipos de Grandes Ligas lo drafteen en junio. Pero su ejemplo podría ser importante para otros atletas jóvenes que enfrenten retos similares, dijo Joan Vickers, una profesora de psicología de la Universidad de Calgary y experta en pruebas visuales para deportes.
“Hay personas que perdieron su ojo ayer, y están destrozados, pero pueden seguir adelante ocupándose de sus vidas”, dijo Vickers. “El cerebro de este joven tuvo que cambiar los circuitos neurales para determinar donde estaba la zona de strike. Pero eso se hace muy rápidamente”. Ella añadió: “Ha habido experimentos donde la gente usa prismas sobre sus ojos que invierten las cosas, y después de un rato ellos pueden manejar bicicleta por carreteras con todo invertido. El cerebro es extremadamente adaptable”.
Por otro lado, Underwood no puede hacerlo todo bien en un campo de béisbol. No puede batear, por ejemplo.
“Soy muy malo”, dijo riendo. Presumiblemente debido al asunto de la percepción de la profundidad.
“No”, dijo él. “Es porque soy un pitcher”.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
Jordan Underwood perdió su ojo izquierdo luego de ser golpeado por un linietazo. En cinco inicios esta temporada, tiene marca de 1-1, con 2.76 de efectividad.
Cape Girardeu, Mo. Tres semanas después que una pelota bateada de línea se estrellará en su cara y destruyera su ojo izquierdo, Jordan Underwood se sentó en Logan’s Roadhouse en Oklahoma City y decidió que su té necesitaba edulcorante. Abrió un paquetico, extendió su brazo hacia el vaso y procedió a regar el azúcar en toda la mesa.
“Esa era la primera vez que me molestaba tanto”, dijo Underwood. Hasta entonces un pitcher de control en un colegio universitario de Oklahoma. “Realmente me afectó. Iba a tener que hacer algunos ajustes”.
Perder un ojo, y con él la percepción convencional de la profundidad, podría ser devastador para un atleta, como para un pianista podría serlo el desarrollar el mal de Parkinson. Pero a menos de dos años de haberle sido implantado un ojo izquierdo acrílico, Underwood ha destacado como el pitcher estelar de Southeast Missouri State.
Underwood no se ha sometido a pruebas especiales, ni a metodologías, ni a ejercicios oculares o algo por el estilo. Más allá del triunfo sobre la ciencia, los expertos dicen que él se ha animado.
La mujer que le diseñó la prótesis de su ojo le dijo a Underwood que esto era posible, Nancy Townsend del Dean McGee Eye Institute de Oklahoma City insistió en que el podía jugar béisbol con un solo ojo.
¿Cómo podía estar tan segura? Porque en 1978, luego de perder un ojo en su adolescencia, Townsend jugó primera base y left field en un torneo de softball rápido femenino realizado en Canadá.
“Si yo pude batear, el puede pitchear”, dijo Townsend. “La mente es una cosa maravillosa”. Los expertos dicen que dos ojos humanos ayudan al cerebro a discernir la profundidad aproximadamente a 20 pies, más allá de eso, un ojo es adecuado.
Dado que la zona de strike, a 60 pies, 6 pulgadas de distancia, es esencialmente un rectángulo estático sin profundidad, los doctores no están asombrados de que Underwood haya sido capaz de pitchear, y pitchear mejor de cómo lo había hecho antes.
“Nunca estuve totalmente asustado de volver a pitchear”, dijo Underwood. “Algunas veces lanzaré un envío por el medio y algún tipo le hará swing tan fuerte como pueda, y mi guante podría saltar algo más rápido de lo que solía ser. Pero nada de que preocuparse. Estoy tan concentrado en el juego que no hay tiempo para eso”.
La rápida recuperación de Underwood se ha hecho más relevante debido a lo ocurrido recientemente con Luis Salazar, el manager de ligas menores de los Bravos de Atlanta quién mientras estaba parado en el dugout este mes, recibió un linietazo en la cara, y luego de varias operaciones infructuosas, perdió un ojo. Salazar espera volver a dirigir esta temporada.
Las preguntas en referencia a las destrezas de pitcheo de Underwood abundaron. ¿Cómo pudo reencontrar la zona de strike? ¿Podría hacer lanzamientos para sorprender corredores en las bases? ¿Qué hay de recoger roletazos y lanzar a primera base desde distintos puntos del infield?
Ningún entrenador de béisbol de la División I, incluyendo el de Southeast Missouri State, Mark Hogan, parecía pensar que la carrera de Underwood sobreviviría su lesión, la cual ocurrió en el montículo en abril de 2009 mientras completaba su segunda y última temporada con Seminole State Junior College en Seminole, Okla. Hogan dice que le ofreció un puesto a Underwood en su equipo para premiar su empeño.
“No me hice ilusiones”, dijo Hogan. “¿Cómo podía?”
Luego de unas pocas sesiones descontroladas de bull pen aquel otoño, Underwood volvió a ser el pitcher que siempre había sido, un zurdo con una recta promedio que se mueve, pero con efectivos pitcheos quebrados y en cambios de velocidad.
Underwood dejó marca de 6-5 con efectividad de 4.11 el año pasado, tan externamente normal que los oponentes pensaban poco en el chico flaco de lentes Oakley con cristales transparentes y gruesos para darle protección extra.
No intentaron tocarle para probar su defensa, un reto que Jim Abbott, el pitcher de una mano que jugó entre los ’80 y los ’90, debió enfrentar en la Universidad y en Grandes Ligas, porque pocos sabían que Underwood tenía sólo un ojo.
La noticia fluyó esta temporada, pero los toques no han funcionado ante Underwood, y batear menos. En 5 aperturas, tiene marca de 1-1 con 2.76 de efectividad, con dos o tres victorias potenciales desperdiciadas por su bull pen.
Será el pitcher de los Redhawks el viernes, lo cual significa que lanzará el primer juego de todas las series de conferencia de fin de semana, un honor para un pitcher universitario.
El 11 de marzo ante Dakota del Norte, los movimientos de Underwood parecían el mecanismo de un reloj: calmados, sistemáticos. Hasta quitó su ojo derecho de la zona de strike para mirar levemente su guante durante la patada, antes de fijarlo otra vez y soltar su brazo hacia delante. (La inclinación de su cabeza mostraba su relativa buena fortuna: si hubiese perdido el ojo derecho, el ver el plato como pitcher zurdo habría sido imposible). También sorprendió a dos corredores.
Una pequeña placa cerca del dugout de los Redhawks recordó otra historia inspiracional relacionada con el béisbol. El estadio del equipo, Capaha Field en Cape Girardeu, aparentemente fue usado por los viejos Carmelitas de San Luis para hacer su entrenamiento primaveral durante la segunda guerra mundial. Pete Gray, el jardinero de un brazo, jugó 77 encuentros con los Carmelitas de 1944.
“Los roletazos que me batean pueden significar algún problema de percepción de profundidad cuando se acercan a mi guante”, dijo Underwood. “Pero he practicado mucho. En realidad no es un problema”.
El principal obstáculo de Underwood pudo haber sido una regla poco conocida de N.C.A.A que requiere de los atletas que hayan perdido uno de dos órganos, luego de donar un riñón por ejemplo, completar varios formatos para confirmar entre otras cosas, que ellos y sus padres reconocen el riesgo de perder accidentalmente el otro órgano. (En el caso de Underwood, un linietazo como el que golpeó a Salazar podría dejarlo ciego). Las autoridades de Southeast Missouri State supieron de la vigencia de la regla mientras Underwood practicaba con su nuevo equipo en el otoño de 2009 y lo sacaron del terreno. Podría dejar de jugar con los Redhawks por meses.
Esta pudiera ser la última primavera de Underwood en el montículo, dado que su recta por debajo del promedio lo más probable es que impida que los equipos de Grandes Ligas lo drafteen en junio. Pero su ejemplo podría ser importante para otros atletas jóvenes que enfrenten retos similares, dijo Joan Vickers, una profesora de psicología de la Universidad de Calgary y experta en pruebas visuales para deportes.
“Hay personas que perdieron su ojo ayer, y están destrozados, pero pueden seguir adelante ocupándose de sus vidas”, dijo Vickers. “El cerebro de este joven tuvo que cambiar los circuitos neurales para determinar donde estaba la zona de strike. Pero eso se hace muy rápidamente”. Ella añadió: “Ha habido experimentos donde la gente usa prismas sobre sus ojos que invierten las cosas, y después de un rato ellos pueden manejar bicicleta por carreteras con todo invertido. El cerebro es extremadamente adaptable”.
Por otro lado, Underwood no puede hacerlo todo bien en un campo de béisbol. No puede batear, por ejemplo.
“Soy muy malo”, dijo riendo. Presumiblemente debido al asunto de la percepción de la profundidad.
“No”, dijo él. “Es porque soy un pitcher”.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
viernes, 18 de marzo de 2011
Héctor Gimenez batea el jonrón de ganar
El catcher empìeza a tomar su ritmo luego de un comienzo lento en los entrenamientos primaverales.
Ashley Marshall. MLB.com 17-03-2011
El catcher de los Dodgers puede haber iniciado lento los entrenamientos con su tercer equipo en los últimos cuatro años, pero se está recuperando rápidamente.
El receptor de 28 años fue firmado para un contrato de ligas menores por Los Ángeles en noviembre. Sólo tuvo 4 imparables en sus primeros 7 juegos en la Liga del Cactus.
Desde entonces ha subido su promedio hasta .389, bateando imparables en cuatro de sus últimos cinco juegos y mostrando el poder que lo llevó a despachar 16 jonrones la temporada pasada.
Bateó su primer vuelacercas de la primavera ante Chris Carpenter de los Cachorros de Chicago el domingo 13 de marzo, y vino del banco para batear el jonrón de poner adelante a los Dodgers en su victoria 6-4 ante los D-Backs este jueves 17 de marzo. Fue su tercer extra base en sus últimos 4 turno al bate.
“No me puedo quejar de la oportunidad que me están dando”, le dijo Jiménez a MLB.com. “Fueron muy claros conmigo, todo está en mis manos”:
Giménez entró al juego en la apertura del octavo inning como reemplazo defensivo de James Loney en primera base, y bateando en el tercer turno en lugar de Andre Ethier. Giménez vino a batear en el cierre de ese inning con los Dodgers perdiendo 4-2, y corredores en primera y segunda sin outs.
El zurdo le hizo swing al primer envío de Rafael Rodríguez y se la sacó de jonrón.
“Esta es la oportunidad que estaba buscando”, le dijo Giménez a MLB.com. “La última vez que estuve en Grandes Ligas, me lastimé el hombro la próxima primavera, he estado trabajando duro desde entonces para regresar. Mi hombro está al 100 %. Puedo jugar sin restricciones. Pensé que conseguiría esta oportunidad mucho antes, pero así son las cosas. Nunca bajé la cabeza. Siempre creí que podía regresar a las Grandes Ligas”.
“No me preocupo por lo que harán. Me siento como otro más del equipo, y lo que sea que pase, pasará. No puedo controlar eso. Sólo tengo que estar preparado”.
Jiménez bateó .305 con 16 jonrones y 72 carreras empujadas en 94 juegos para el Altoona AAA de la organización de los Piratas de Pittsburgh en 2010.
Estableció marcas personales en casi cada categoría ofensiva y fue nombrado integrante del equipo Todos Estrellas a mitad de temporada y en la PosTemporada de la Eastern League antes de ser cesanteado al final de la temporada.
Luego Giménez descargó 8 cuadrangulares en 56 juegos con los Tigres de Aragua en la Liga Venezolana
Los Ángeles es el cuarto equipo de Giménez. Fue firmado originalmente por los Astros de Houston en 1999 y fue tomado por los Rayas en 2007 después de operarse del manguito rotador. En 2008, Pittsburgh firmó al catcher en un contrato de ligas menores.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
Ashley Marshall. MLB.com 17-03-2011
El catcher de los Dodgers puede haber iniciado lento los entrenamientos con su tercer equipo en los últimos cuatro años, pero se está recuperando rápidamente.
El receptor de 28 años fue firmado para un contrato de ligas menores por Los Ángeles en noviembre. Sólo tuvo 4 imparables en sus primeros 7 juegos en la Liga del Cactus.
Desde entonces ha subido su promedio hasta .389, bateando imparables en cuatro de sus últimos cinco juegos y mostrando el poder que lo llevó a despachar 16 jonrones la temporada pasada.
Bateó su primer vuelacercas de la primavera ante Chris Carpenter de los Cachorros de Chicago el domingo 13 de marzo, y vino del banco para batear el jonrón de poner adelante a los Dodgers en su victoria 6-4 ante los D-Backs este jueves 17 de marzo. Fue su tercer extra base en sus últimos 4 turno al bate.
“No me puedo quejar de la oportunidad que me están dando”, le dijo Jiménez a MLB.com. “Fueron muy claros conmigo, todo está en mis manos”:
Giménez entró al juego en la apertura del octavo inning como reemplazo defensivo de James Loney en primera base, y bateando en el tercer turno en lugar de Andre Ethier. Giménez vino a batear en el cierre de ese inning con los Dodgers perdiendo 4-2, y corredores en primera y segunda sin outs.
El zurdo le hizo swing al primer envío de Rafael Rodríguez y se la sacó de jonrón.
“Esta es la oportunidad que estaba buscando”, le dijo Giménez a MLB.com. “La última vez que estuve en Grandes Ligas, me lastimé el hombro la próxima primavera, he estado trabajando duro desde entonces para regresar. Mi hombro está al 100 %. Puedo jugar sin restricciones. Pensé que conseguiría esta oportunidad mucho antes, pero así son las cosas. Nunca bajé la cabeza. Siempre creí que podía regresar a las Grandes Ligas”.
“No me preocupo por lo que harán. Me siento como otro más del equipo, y lo que sea que pase, pasará. No puedo controlar eso. Sólo tengo que estar preparado”.
Jiménez bateó .305 con 16 jonrones y 72 carreras empujadas en 94 juegos para el Altoona AAA de la organización de los Piratas de Pittsburgh en 2010.
Estableció marcas personales en casi cada categoría ofensiva y fue nombrado integrante del equipo Todos Estrellas a mitad de temporada y en la PosTemporada de la Eastern League antes de ser cesanteado al final de la temporada.
Luego Giménez descargó 8 cuadrangulares en 56 juegos con los Tigres de Aragua en la Liga Venezolana
Los Ángeles es el cuarto equipo de Giménez. Fue firmado originalmente por los Astros de Houston en 1999 y fue tomado por los Rayas en 2007 después de operarse del manguito rotador. En 2008, Pittsburgh firmó al catcher en un contrato de ligas menores.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
Nuevos libros de béisbol están en las librerías
JON THURBER. Los Angeles Times.
¡Ah! Los sonidos de la primavera. El crujido del bate, el repiqueteo
de la pelota incidiendo en la mascota del receptor, el tintineo de las
cajas registradoras marcando el total de las ventas de los nuevos
libros de béisbol para esta temporada.
Así como ESPN pareciera recostarse hacia el Este de la Liga Americana
en sus transmisiones, los editores de libros tambien apuntan en esa
dirección, especialmente hacia los Medias Rojas de Boston, los Yanquis
de Nueva York y sorprendentemente los Rayas de Tampa Bay.
Los ciudadanos de la Nación de los Medias Rojas pueden encontrar el
héroe más inesperado del equipo en el libro de Tim Wakefield:
“Nudillista. Mi vida con el pitcheo más indescifrable del beisbol
(Houghton Mifflin Harcourt). Aquellos que ven una visita al Fenway
Park como una experiencia religiosa pueden adentrarse en “Recordando
al Fenway Park. Una historia oral y narrativa del hogar de los Medias
Rojas de Boston” (Stewart, Tabori & Chang).
Los Rayas son objeto de escrutinio en “El 2 % extra: Como las
estrategias de Wall Street llevaron a un equipo de Grandes Ligas del
ultimo al primer lugar” de Jonah Keri (ESPN Books). En este original
cuento de béisbol, dos antíguos colegas de Goldman Sachs unen sus
destrezas para transformar una franquicia perdedora.
Por supuesto, tiene que haber varios libros sobre los Bombarderos del
Bronx, comenzando por “El Capitán: El viaje de Derek Jeter” (Houghton
Mifflin Harcourt) y “La casa que Ruth construyó: Un Nuevo Estadio, el
Primer Campeonato de los Yanquis, y la redención de 1923” de Robert
Weintraub (Little Brown). A casi 12 años de su muerte, Joe DiMaggio
continúa siendo motivo para libros de béisbol: Su seguidilla de 56
juegos conectando imparables es observada en detalle en “56: Joe
DiMaggio y el Principal Número Mágico de los Deportes” de Kostya
Kennedy (Sports Illustrated).
Hasta los libros de los Dodgers tienen sabor a Nueva York este año.
Jimmy Breslin hace un perfil del ejecutivo de los Dodgers que rompió
la barrera del color en el béisbol al firmar a Jackie Robinson en
“Branch Rickey” (Viking). Otro gran Dodger de aquella época viene a
batear mediante una biografía en “Campy: Las dos vidas de Roy
Campanella” (Simon & Schuster). Y el nuevo manager de los Dodgers y
antíguo Yanqui es el sujeto de “Donnie Baseball: La Biografía
Definitiva de Don Mattingly” (Triumph)
Pasando al oeste, Shawn Green, el antíguo Dodger, Azulejo, Cascabel y
Met, le ofrece a los lectores una memoria de su tiempo en el juego que
tiene un título al estilo Zen, “La Vía del Béisbol para Encontrar la
Tranquilidad a 95 mph” (Simon & Schuster). Ommm…Para los aficionados
de los Angelinos, “La Historia Oficial de los Angelinos de LOS ÁNGELES
DE ANAHEIM” (INSIGHT EDITIONS)
¿Y QUE DE LOS AFICIONADOS QUE NO ESTÁN ALINEADOS CON NINGUNA DE LAS
COSTAS? LA MEJOR OPCIÓN PUEDE SER “STAN MUSIAL: UNA VIDA AMERICANA” DE
GEORGE VECSEY (ESPN), LA CUAL CUENTA LA HISTORIA DEL GRAN TOLETERO DE
LOS CARDENALES DE SAN LUIS E INQUILINO DEL SALÓN DE LA FAMA.
OTRA BUENA OPCIÓN ES EL LIBRO DE DAN BARRY SOBRE EL JUEGO MÁS LARGO
QUE SE HAYA JUGADO, ENTRE LOS ALAS ROJAS DE ROCHESTER Y LOS MEDIAS
ROJAS DE PAWTUCKET, LLAMADO: “PARTE DE ABAJO DEL INNING 33: ESPERANZA,
REDENCIÓN Y EL JUEGO MÁS LARGO DEL BEISBOL” (HARPER)
TAMBIÉN ESTÁ “NADIE ES PERFECTO” (ATLANTIC MONTHLY): EL ÁRBITRO JIM
JOYCE Y EL PITCHER ARMANDO GALARRAGA DESCRIBEN EL JUEGO PERFECTO DE LA
TEMPORADA PASADA QUE NO FUE PORQUE JOYCE SE EQUIVOCÓ EN LA
APRECIACIÓN DE UNA JUGADA EN PRIMERA BASE Y LA INFLUENCIA QUE ESTO HA
TENIDO EN SUS VIDAS.
Traducción: Alfonso L. Tusa C
¡Ah! Los sonidos de la primavera. El crujido del bate, el repiqueteo
de la pelota incidiendo en la mascota del receptor, el tintineo de las
cajas registradoras marcando el total de las ventas de los nuevos
libros de béisbol para esta temporada.
Así como ESPN pareciera recostarse hacia el Este de la Liga Americana
en sus transmisiones, los editores de libros tambien apuntan en esa
dirección, especialmente hacia los Medias Rojas de Boston, los Yanquis
de Nueva York y sorprendentemente los Rayas de Tampa Bay.
Los ciudadanos de la Nación de los Medias Rojas pueden encontrar el
héroe más inesperado del equipo en el libro de Tim Wakefield:
“Nudillista. Mi vida con el pitcheo más indescifrable del beisbol
(Houghton Mifflin Harcourt). Aquellos que ven una visita al Fenway
Park como una experiencia religiosa pueden adentrarse en “Recordando
al Fenway Park. Una historia oral y narrativa del hogar de los Medias
Rojas de Boston” (Stewart, Tabori & Chang).
Los Rayas son objeto de escrutinio en “El 2 % extra: Como las
estrategias de Wall Street llevaron a un equipo de Grandes Ligas del
ultimo al primer lugar” de Jonah Keri (ESPN Books). En este original
cuento de béisbol, dos antíguos colegas de Goldman Sachs unen sus
destrezas para transformar una franquicia perdedora.
Por supuesto, tiene que haber varios libros sobre los Bombarderos del
Bronx, comenzando por “El Capitán: El viaje de Derek Jeter” (Houghton
Mifflin Harcourt) y “La casa que Ruth construyó: Un Nuevo Estadio, el
Primer Campeonato de los Yanquis, y la redención de 1923” de Robert
Weintraub (Little Brown). A casi 12 años de su muerte, Joe DiMaggio
continúa siendo motivo para libros de béisbol: Su seguidilla de 56
juegos conectando imparables es observada en detalle en “56: Joe
DiMaggio y el Principal Número Mágico de los Deportes” de Kostya
Kennedy (Sports Illustrated).
Hasta los libros de los Dodgers tienen sabor a Nueva York este año.
Jimmy Breslin hace un perfil del ejecutivo de los Dodgers que rompió
la barrera del color en el béisbol al firmar a Jackie Robinson en
“Branch Rickey” (Viking). Otro gran Dodger de aquella época viene a
batear mediante una biografía en “Campy: Las dos vidas de Roy
Campanella” (Simon & Schuster). Y el nuevo manager de los Dodgers y
antíguo Yanqui es el sujeto de “Donnie Baseball: La Biografía
Definitiva de Don Mattingly” (Triumph)
Pasando al oeste, Shawn Green, el antíguo Dodger, Azulejo, Cascabel y
Met, le ofrece a los lectores una memoria de su tiempo en el juego que
tiene un título al estilo Zen, “La Vía del Béisbol para Encontrar la
Tranquilidad a 95 mph” (Simon & Schuster). Ommm…Para los aficionados
de los Angelinos, “La Historia Oficial de los Angelinos de LOS ÁNGELES
DE ANAHEIM” (INSIGHT EDITIONS)
¿Y QUE DE LOS AFICIONADOS QUE NO ESTÁN ALINEADOS CON NINGUNA DE LAS
COSTAS? LA MEJOR OPCIÓN PUEDE SER “STAN MUSIAL: UNA VIDA AMERICANA” DE
GEORGE VECSEY (ESPN), LA CUAL CUENTA LA HISTORIA DEL GRAN TOLETERO DE
LOS CARDENALES DE SAN LUIS E INQUILINO DEL SALÓN DE LA FAMA.
OTRA BUENA OPCIÓN ES EL LIBRO DE DAN BARRY SOBRE EL JUEGO MÁS LARGO
QUE SE HAYA JUGADO, ENTRE LOS ALAS ROJAS DE ROCHESTER Y LOS MEDIAS
ROJAS DE PAWTUCKET, LLAMADO: “PARTE DE ABAJO DEL INNING 33: ESPERANZA,
REDENCIÓN Y EL JUEGO MÁS LARGO DEL BEISBOL” (HARPER)
TAMBIÉN ESTÁ “NADIE ES PERFECTO” (ATLANTIC MONTHLY): EL ÁRBITRO JIM
JOYCE Y EL PITCHER ARMANDO GALARRAGA DESCRIBEN EL JUEGO PERFECTO DE LA
TEMPORADA PASADA QUE NO FUE PORQUE JOYCE SE EQUIVOCÓ EN LA
APRECIACIÓN DE UNA JUGADA EN PRIMERA BASE Y LA INFLUENCIA QUE ESTO HA
TENIDO EN SUS VIDAS.
Traducción: Alfonso L. Tusa C
miércoles, 16 de marzo de 2011
El Látigo versus Roberto Clemente
16-03-1969 - 16-03-2011
El Látigo versus Roberto Clemente
La noticia del avión en el aeropuerto de Maracaibo había estallado en
nuestra habitación. Felipe y Jesús Mario hablaban de un juego entre
Venezuela y Puerto Rico luego de la temporada 1967-68. Sus voces
emergían entrecortadas por la humareda del impacto. Isaías Látigo
Chávez subió al montículo por los venezolanos. José Palillo Santiago
hizo lo propio por los borícuas.
Venezuela se fue adelante con cuatro carreras en el primer inning. En
el tercer inning Julio Morales soltó imparable. Ángel Luis Alcaraz
falló con elevado a la derecha. Roberto Clemente la rodó por las
paradas cortas y se ejecutó el dobleplay.
Felipe se quedó mirando las manchas marrones que habían dejado las
filtraciones de agua en la platabanda. En esa misma superficie donde
clavó los ojos en la oscuridad para ver el terreno de juego a través
del sonido de un radio transistor. “En el sexto el Látigo se recuperó
después de aceptar sencillo al centro de Alcaraz. Dominó a Clemente
con elevado a nos de César Tovar. José Luis Calero se ponchó. Julio
Gotay entregó el último out con rodado al campocorto”.
En el octavo Alcaraz soltó imparable. ElLátigo dominó a Clemente con
rodado por segunda base para forzar a Alcaraz. Al final Venezuela ganó
5-1. Isaías lanzó completo. Enfrentó 35 bateadores, 1 carrera limpia,
10 imparables, 6 ponches, 1 boleto. Santiago salió derrotado.
Al finalizar el encuentro los periodistas entrevistaron a Clemente:
“Roberto Muñoz tiene un mundo en la pelota. Pero el Látigo tiene más
variedad de lanzamientos”.
Felipe escarbó las hojas de una revista Sport Gráfico en busca de
más juegos del Latigo. Jesús Mario sacó su mazo de barajitas y las
pasó presuroso hasta encontrar a un pitcher haciendo el wind up en los
jardines del estadio Universitario. Yo todavía me imaginaba entrando a
un estadio donde el Látigo levantara la pierna izquierda hacia el
cielo y metiera un cambio de velocidad en la mascota del receptor.
Alfonso L. Tusa C.
El Látigo versus Roberto Clemente
La noticia del avión en el aeropuerto de Maracaibo había estallado en
nuestra habitación. Felipe y Jesús Mario hablaban de un juego entre
Venezuela y Puerto Rico luego de la temporada 1967-68. Sus voces
emergían entrecortadas por la humareda del impacto. Isaías Látigo
Chávez subió al montículo por los venezolanos. José Palillo Santiago
hizo lo propio por los borícuas.
Venezuela se fue adelante con cuatro carreras en el primer inning. En
el tercer inning Julio Morales soltó imparable. Ángel Luis Alcaraz
falló con elevado a la derecha. Roberto Clemente la rodó por las
paradas cortas y se ejecutó el dobleplay.
Felipe se quedó mirando las manchas marrones que habían dejado las
filtraciones de agua en la platabanda. En esa misma superficie donde
clavó los ojos en la oscuridad para ver el terreno de juego a través
del sonido de un radio transistor. “En el sexto el Látigo se recuperó
después de aceptar sencillo al centro de Alcaraz. Dominó a Clemente
con elevado a nos de César Tovar. José Luis Calero se ponchó. Julio
Gotay entregó el último out con rodado al campocorto”.
En el octavo Alcaraz soltó imparable. ElLátigo dominó a Clemente con
rodado por segunda base para forzar a Alcaraz. Al final Venezuela ganó
5-1. Isaías lanzó completo. Enfrentó 35 bateadores, 1 carrera limpia,
10 imparables, 6 ponches, 1 boleto. Santiago salió derrotado.
Al finalizar el encuentro los periodistas entrevistaron a Clemente:
“Roberto Muñoz tiene un mundo en la pelota. Pero el Látigo tiene más
variedad de lanzamientos”.
Felipe escarbó las hojas de una revista Sport Gráfico en busca de
más juegos del Latigo. Jesús Mario sacó su mazo de barajitas y las
pasó presuroso hasta encontrar a un pitcher haciendo el wind up en los
jardines del estadio Universitario. Yo todavía me imaginaba entrando a
un estadio donde el Látigo levantara la pierna izquierda hacia el
cielo y metiera un cambio de velocidad en la mascota del receptor.
Alfonso L. Tusa C.
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