martes, 5 de julio de 2016

Cardiopatías de Último Inning

Desde el 24 de junio de 2016 inscribi uno de mis textos en el Concurso Literario de Freeditorial, quien lo desee puede revisar el texto en esta dirección https://freeditorial.com/…/bo…/cardiopatias-de-ultimo-inning, Concurso Literario Freeditorial 2016.

lunes, 4 de julio de 2016

Retrospectiva: Bob Lennon despacha una marca de 64 jonrones.

Bill Traughber, historiador de beisbol de Nashville. Nashville Sounds. 19-07-2015. Esta entrevista entre el antiguo jardinero central de los Vols’ de Nashville Bob Lennon y Bill Traughber es de abril de 1999. Lennon falleció el 14 de junio de 2005, a la edad de 76 años en su hogar de Dix Hills, NY. Durante la temporada de 1954 de la Southern Asociation, los aficionados al beisbol de Nashville vieron a uno de sus jonroneros perseguir y romper la marca de una temporada. El jardinero dentral de los Vols’, Bob Lennon, bateó 40 de sus 64 jonrones en Sulphur Dell. Lennon, nativo de Brooklyn, firmó un contrato de liga menor con los Dodgers de Brooklyn en 1945 a la joven edad de 16 años. Luego de unos años en el sistema de ligas menores de los Dodgers, los Gigantes de Nueva York, el equipo matriz de los Vols de Nashville en ese momento, lo adquirió. En 1952, Lennon debutó con los Vols luego que el Minneapolis AAA lo enviara abajo a cambio de Dusty Rhodes. Una temporada completa en 1953 estableció a Lennon como el jardinero central regular. 23 de Agosto de 1954, esa fue la fecha cuando el nuevo Southern Slugger hizo su aparición en el libro de records. Lennon borró la marca anterior de 52 jonrones, la cual pertenecía a otro Vol, Charlie Workman, desde 1948. El pitcher de Arkansas Milt Jordan recibió el histórico quincuagésimo tercer estacazo en Travelers Field de Little Rock. Lennon también terminó como líder de la Southern Association en carreras empujadas (161), bases totales (444), imparables (210), carreras (139), mientras bateaba para .345. “Hugh Poland fue el manager y Larry Gilbert (antíguo manager de los Vols) era copropietario”, dijo Lennon desde su hogar de Dix Hills, NY. “Ellos me cambiaron el estilo de bateo al comienzo de la temporada y eso de verdad me ayudó ese año. Me hicieron agachar donde yo solía batear erguido y tenía dificultad para batear la recta alta”. “Al agacharme, la zona de strike bajó hasta donde yo podía batear mejor. Me hicieron practicar agachándome cerca de una semana y me dijeron que lo intentara en un juego. Lo hice y bateé un jonrón en el primer juego. Ahí empezó todo”. Sulphur Dell era publicitado como el estadio más viejo del beisbol organizado. Un promontorio en el jardín derecho conocido como el “basurero” retaba a los jardineros. Los bateadores sentían la tentación de apuntar hacia la pared del jardín derecho porque solo estaba a 262 pies del plato. “Si jugabas en el jardín derecho siempre decían que tenía que correr con zancadas largas y cortas”, dijo Lennon riendo. “Yo jugaba en el jardín central y a veces tenía que jugar entre el centro y la derecha para tratar de hacer las atrapadas. Sé que algunos tipos quienes jugaban en el jardín derecho se tropezaban con el promontorio cuando iban a hacer una jugada. Era un estadio divertido, con la pared alta y todo eso”. El jonrón más memorable de Lennon fue el número 53 para romper la marca. “Igualé la marca en Atlanta y todos tomaban fotografías cada vez que que yo hacía swing en el plato”, dijo Lennon. “Los fotógrafos estaban en el terreno. Rompí la marca en Little Rock, Arkansas al batear un jonrón ahí. Por supuesto, detuvieron el juego”. “Pat Mullin fue un pelotero de Grandes Ligas por muchos años con Detroit. Él vino, me estrechó la mano y me dijo que me había comportado muy bien al no alardear ni saltar. Hace años no se hacía mucho eso en comparación a como lo hacen hoy. Si te excedías en eso, el pitcher te tiraba al suelo”. Lennon terminó la temporada con 64 jonrones, lo cual siempre será una marca para la Southern Association. La Association desapareció después de la temporada de 1961. Los Vols no pasaron a los playoffs esa temporada (1954) y los Gigantes llamaron a Lennon a las mayores. No pudo conectar imparables en tres apariciones como emergente. Los Gigantes ganaron el banderín esa temporada y barrieron a los Indios de Cleveland en la Serie Mundial donde Lennon no fue legible para el roster de postemporada. “Fue una gran emoción estar en el equipo que ganó el banderín y la Serie Mundial”, dijo Lennon. “En 1956, estuve subiendo y bajando como un ascensor. Yo jugaba en el jardín derecho y Willie Mays jugaba. Wes Westrum, era el cátcher, Alvin Dark el campocorto. Fue una gran experiencia jugar con todos esos tipos incluyendo a Monte Irvin. Jugué con algunos que están en el Salón de la Fama, es agradable decir que jugué con ellos”. Lennon empezó la temporada de 1955 en la American Association AAA con el Minneapolis. Estaba liderando la liga con 19 jonrones luego de 45 juegos. Esto era en una liga, donde estaban Roger Maris y Rocky Colavito. Lennon terminó esa temporada con 31 jonrones, pero perdió seis semanas de la temporada debido a una lesión en el hombro. En los playoffs y la pequeña Serie Mundial él bateó 10 jonrones más. Luego Lennon fue cambiado a la organización de los Cachorros y eventualmente fue tomado en waivers por Detroit. “Cuando fui a Nueva York para jugar ante los Yanquis, me puse el uniforme y salí al terreno”, dijo Lennon. “Jim Bunning (inquilino del Salón de la Fama) estaba en el equipo entonces y se acercó para decirme, ‘Muchacho, estoy feliz de que estés en mi equipo’. Dijo eso porque el fue uno de los tipos a quien yo le bateaba bien en las menores. Debido a mi lesión en el brazo fui devuelto a los Cachorros”. Lennon jugó cuatro temporadas más en la organización de los Dodgers y terminó su carrera en 1961. Como ligaminorista Lennon bateó .281 en 1784 juegos, 1699 imparables, 1067 carreras empujadas y 278 jonrones. En las Grandes Ligas con los Gigantes de Nueva York (1954, 1956) y los Cachorros de Chicago (1957) Lennon tuvo 38 turnos oficiales al bate con promedio de .165 (75-13), cuatro carreras empujadas y un jonrón. Irónicamente su único jonrón en Grandes Ligas fue conectado en su natal Brooklyn. “Nací en Brooklyn”, dijo Lennon. “Mis hermanos y yo íbamos a ver a los Dodgers. Fantaseábamos sobre batear jonrones en Ebbets Field. Era escalofriante estar en un estadio de Grandes Ligas”. “Fuimos a jugar ante lols Dodgers y Bob Scheffing era el manager. Me puso a jugar en el jardín central esa noche. Sal Maglie lanzaba esa noche así que imaginé que me iba a molestar con sliders. El primer envío lo devolví por toda la raya del jardín derecho contra la pared, salió de foul por centímetros. Entonces el lanzamiento siguiente bateé un jonrón de tres carreras. Fue algo muy grande”. Traducción: Alfonso L. Tusa C. Nota del traductor: Números de Bob Lennon con los Navegantes del Magallanes en la temporada 1954-55 de LVBP: 51 J, 188 VB, 31 CA, 51 H, 8 2H, 2 3H, 9 HR, 37 CI, 27 BB, 33 K, 5 BR, .271 AVG.

viernes, 1 de julio de 2016

Las destrezas de PlayStation de José Altuve, convierten al hombre más pequeño de MLB en una amenaza para el premio Jugador Más Valioso (MVP)

Jeff Passan. Yahoosports.com. 28-06-2016. Temprano esta temporada, cuando el enfrentamiento entre José Altuve y Jake Marisnik estaba en sus etapas nacientes, se produjo un combate de lucha entre los dos. Era algo tan desproporcionado que en un momento Altuve tuvo que recurrir a George Springer para que lo auxiliara contra Marisnik. Para este momento Altuve se las arreglaba solo, y Marisnik lo dominaba cuando tropezaron con una silla. El ruido alertó a A.J. Hinch, el manager de Altuve, Marisnik y el resto de los Astros de Houston, y cuando él asomó su cabeza para ver que causó la conmoción, señaló hacia un solo lado. “Jake”, dijo Hinch, “no lastimes a Altuve”. “Bien, ¿que tal si él me lastima a mi? dijo Marisnik. “Yo te puedo reemplazar”, dijo Hinch. “No puedo reemplazar a Altuve”. Sin discusión, Hinch estaba diciendo la verdad. Muy pocos peloteros en el beisbol pueden ser llamados irreemplazables, y el jugador de posición más pequeño que el juego ha visto en tres décadas resulta ser uno de ellos. Tres veces integrante del equipo de estrellas, dos veces líder de bases robadas y una vez campeón de bateo, este año Altuve ha ayudado a revivir a los Astros de su catástrofe de abril al tratar de agregar otro premio a su colección: jugador más valioso de la Liga Americana. Está bateando .38 para encabezar la liga, negociando boletos el doble de lo que consiguió la temporada pasada y alcanzando un porcentaje de slugging de .560, más de 100 puntos por encima de su tope previo. Solo otros cuatro peloteros además de Altuve tienen más boletos que ponches: David Ortiz, Anthony Rizzo, Bryce Harper y Ben Zobrist. Se puede decir esto de Altuve: Se mantiene en buena compañía. “A veces las personas dicen que eso parece fácil”, dijo Altuve. “Nunca es fácil. No importa que tan bien conectes la pelota, que tan a menudo hagas contacto con la pelota. No es fácil. Tienes que hacer todo lo que puedas para batear, para embasarte”. La evolución de Altuve desde la impericia hasta la maestría se aceleró en 2014 y galvanizó esta temporada. Altuve es un perseguidor de metas habitual. Quería firmar con un equipo. Los Astros le dieron 15000 $ a los 16 años en Venezuela. Quería llegar a las Grandes Ligas. Debutó a los 21 años. Quería ganar un título de bateo. Altuve bateó .341 en 2014. Quería ganar in título de bases robadas. Estafó 56 bases ese año. Quería llegar a la postemporada. Los Astros perdieron una disputada serie divisional la temporada pasada ante el eventual campeón Kansas City. Ahora quiere disciplina en el plato. “Él realmente no necesitaba eso”, dijo el gerente general de los Astros Jeff Luhnow, “porque puede batear como Vladimir Guerrero y hacer contacto con cualquier pelota en cualquier lugar. Una cosa que él ha notado este año es que aún si batea .250 con esos pitcheos malos mientras otros tipos batean .120, si él deja pasar esos envíos, el pitcher se ve obligado a venir por su zona feliz, y entonces él es un bateador de .450 en esa area. Luhnow no está exagerando. La zona nitro de Altuve está sobre la mitad y en la esquina interna del plato. Alta, media, baja, no importa. En esas seis zonas, Altuve batea .426 esta temporada y un slugging cercano a .800. “El muchacho juega PlayStation ahí”, dio Springer. “Nosotros sudamos la gota gorda ahí, y él juega PlayStation. Es impresionante. El tipo puede hacer lo que quiera. Dijimos anoche que él no solo es bueno bateando, sino que es bueno bateando donde los jugadores al campo no están. Él ha descifrado eso”. Batear donde los jugadores al campo no están, ¿es como colocar la pelota? “Si, 100 por ciento”, dijo Springer. “Él es así de bueno”. Altuve no presumiría de tener tal tipo de control con el madero. Mientras Hinch dijo “sus destrezas para hacer contacto bate-pelota no están por detrás de nadie”, la idea de que Altuve es algun tipo de mago con coordinación mano-ojo, fuerza en las muñecas y pura intuición es lo que tomaría hacer eso… bien, eso es como decir que alguien quién mide menos de 1.65 metros batea más jonrones por la banda contraria esta temporada que Harper, Rizzo, Mike Trout, Kris Bryant, Nolan Arenado, Robinson Canó y Yoenis Céspedes. Y ¿quién creería eso? “Hosey puede batear la pelota hacia donde quiera, y eso es impresionante”, dijo Springer. “No sé como. Si yo pudiera, lo intentaría. Él solo tiene ese gen para batear”. No solo la genetica ha propulsado a Altuve a la carrera por el premio al jugador más valioso junto a Trout, Josh Donaldson y Manny Machado. Él permanece en forma superlativa. Entiende que a los 26 años necesita tiempo para mantenerse y recuperarse, así que ya no toma sesiones de práctica de bateo de cien pitcheos para pulir algo tan elaborado como su swing. “Para mi, él es el pelotero más completo del juego en este momento”, dijo Luhnow. “No pienso que haya alguna deficiencia en su juego”. Nada, eso parece, puede parar a Altuve. Excepto un casco de bateo. Algo de contexto, para aquellos quienes no han visto el glorioso tropiezo: Altuve estaba teniendo una noche a lo Altuve contra Kansa City, sencillo, doble y jonrón, cuando metió una pelota entre el jardín izquierdo y el central. Altuve quería la escalera, y al considerar sus facultades, estaba corriendo a una velocidad por encima de la 21 millas por hora, probablemente lo iba a conseguir. De pronto su casco de bateo se desprendió, y se enredó entre sus tobillos, lo cual causó una reacción en cadena de fallas espaciales que terminó con el abdomen de Altuve impactando sobre la almohadilla de segunda base, rebotando en el suelo y dejando su dignidad en el mismo lugar que su potencial escalera. En la banca, Springer bromeaba, penalidad para Altuve por punzarlo la noche anterior cuando no pudo conectar un envío en conteo de 3-0. Otros en el dugout también se burlaron. Altuve desplegó una sonrisa de chivo. “Disfruto mucho que los muchachos se rían de mi”, dijo él, y aunque pueda parecer como algo que una estrella diría de manera reflexiva, con Altuve es muy cierto. El día final de la estadía en Kansas City, él llegó para un juego vespertino siempre animado, se detuvo frente a su casillero, listo para ponerse sus ropas de trabajo. Esperándolo en su casillero estaba un presente que parecía sospechoso como un par de sandalias de baño cubiertas con vendajes y apretadas con cinta adhesiva. Altuve sabía que adentro había una sorpresa, una nube de polvo blanco. Se volteó y miró a Marisnick, quien jugaba cartas con sus compañeros de equipo. “Yo no fui”, dijo Marisnik, y Altuve volteó de nuevo hacia el casillero, dudoso, con ideas de revancha fluyendo en su mente. Por el momento, eso tendría que esperar. Tenía un juego donde participar, algunos imparables que batear, un triunfo que llevara a casa. Otra meta en una lista que se hace más corta mientras el hombre más pequeño del juego mejora y mejora. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

martes, 28 de junio de 2016

Juan Carlos Pulido, Regresó. 2293.

Sábado, 18 de octubre, 2014. Juan Carlos Pulido había estado en las mayores antes. Él estaba feliz de regresar esta vez, le dijo a los reporteros. “Estaba teniendo un gran año en AAA”, dijo Pulido, de acuerdo a ESPN.com. “Sabía que si ocurría algo, regresaría”. Lo que hizo notable el regreso de Pulido fue exactamente cuanto tiempo había pasado desde su primera vez en las mayores. Para Pulido, había pasado casi una década desde la última vez que había pisado un clubhouse de Grandes Ligas, más de nueve años para ser exactos. Pulido regresó en agosto de 2003. Su última presencia en las mayores había sido en agosto de 1994, lanzando para los Mellizos justo antes de la huelga. En el intermedio, él lanzó en las menores, Japón y México. Entonces, finalmente, jugó otra vez en Minnesota. La carrera de Pulido empezó en 1989, al firmar con los Mellizos como agente libre en su Venezuela natal. Pulido empezó con los Mellizos en la Gulf Coast League de novatos. Se movió al Kenosha A en 1990, luego al Visalia A fuerte en 1991. Pulido fue regular por primera vez en AA con Orlando en 1992. En ese momento era usado principalmente como relevista, Pulido se adjudicó un triunfo en su primera apertura del año ese agosto. Llegó al Portland AAA en 1993. Entonces en 1994, apareció en Minnesota. Se mantuvo en las mayores la recortada temporada completa, participó en 19 juegos y abrió 14 de ellos. Tuvo marca de 3-7, con 5.98 de efectividad. En mayo de 1994, alcanzó su primer triunfo en Grandes Ligas al lanzar ocho innings contra los Reales, de acuerdo a The Associated Press. “Él estaba lanzando su recta y su curva bien”, le dijo a AP el cátcher de Pulido en ese juego, Derek Parks. “Básicamente eran puras rectas y curvas. Estaba fuerte. Todavía estaba fuerte en el octavo inning”. Pulido entonces empezó a trabajar para regresar. Regresó a AAA con los Mellizos en 1995, luego en 1996 entre AA y AAA con los Cachorros. Luego fue a los sistemas de los Expos y Mets antes de llegar al beisbol independiente. Fue en 2000 que Pulido llegó a Japón. Al jugar para Orix ese año, Pulido actuó en 42 juegos, 13 aperturas. Dejó marca de 7-4 y efectividad de 5.26. Entonces regresó para otras 11 salidas con Orix en 2001. Luego de una temporada en México, Pulido regresó al sistema de los Mellizos en 2003. En 25 aperturas en Rochester ese año, tuvo marca de 12-5 con 3.56 de efectividad. Llamado a los Mellizos ese agosto, Pulido participó en siete juegos, inició uno. Permitió siete carreras limpias en 15.2 innings. Luego completó su carrera de Grandes Ligas con seis apariciones como relevista en 2004. Jugó dos temporadas más en México, para terminar su carrera de jugador activo. Luego fue coach de pitcheo en 2007 con el Spokane de temporada corta. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

lunes, 27 de junio de 2016

Marv Foley, Aún Comunicando - 632

Domingo, 20 de febrero de 2011. Marv Foley notó que muchos de sus peloteros sentían que deberían estar en las mayores, le dijo Foley a MLB.com en 2003. También notó que solo había 25 puestos en un roster de Grandes Ligas. La clave, le dijo a MLB.com, era asegurarse de que sus peloteros supieran lo que necesitaban hacer para estar listos cuando llegara su momento. “Solo me mantengo en comunicación con mis peloteros, que ellos tengan sus oportunidades si juegan bien”, le dijo Foley a MLB.com ese octubre. “El hecho de que no estés en las Grandes Ligas en abril no significa que no estarás ahí en mayo. Si eres un buen compañero de equipo y un buen líder, te van a ocurrir cosas buenas”. Foley habló luego de ser nombrado por los Rockies para dirigir su equipo de AAA en Colorado Springs. Fue la última parada de Foley en una larga carrera en el beisbol como manager, coach y coordinador. Esa carrera también incluyó una década como pelotero, cinco temporadas en las mayores. Esa carrera empezó en 1975, cuando Foley fue seleccionado por los Medias Blancas en la ronda 17 del draft. Fue con los Medias Blancas que Foley pasó la mayor parte de su carrera como jugador, incluyendo cuatro de sus cinco temporadas de Grandes Ligas. En esas cinco temporadas, el cátcher participó en 203 juegos, despachó 12 jonrones y bateó para .224. Foley jugó su último encuentro profesional en 1986 y, para 1988, Foley estaba dirigiendo en las menores. Ese año, se hizo cargo de los White Sox de Tampa en la Florida State League. Para 1989, Foley estaba tutoreando a un joven jardinero recién adquirido por los Medias Blancas, Sammy Sosa. Foley le dijo a The Chicago Tribune que Sosa podía lanzar, batear y batear con poder. “Él es un poco rústico en sus modales, eso es todo”, le dijo Foley a The Tribune antes el debut de Sosa en Garndes Ligas ese agosto. “Pero tiene el potencial para ser un grande. Diría que en tres años, Sammy va a ser un jugador de primera línea en Grandes Ligas”. Foley dirigió ese año al Vancouver AAA, se quedó allí hasta 1991. Él llegó a los Cachorros en 1992, fue manager del Charlotte AA. El año siguiente, tocó Iowa, entonces llegó a Chicago como coach de bullpen en 1994. Al hablar con The Los Angeles Times en 1993, como manager de los Cubs de Iowa, Foley reveló sus pensamientos de cómo trataba con sus peloteros, los que eran promovidos y los que regresaban. “Para mi es muy importante ser honesto con ellos”, le dijo Foley a The Times. “De esa manera, podemos trabajar juntos, por la superación del pelotero”. En 1994, como coach de bullpen de Chicago, Foley recomendó otro joven pelotero, Karl Rhodes, de acuerdo a The Tribune. Foley había visto a Rhodes en Iowa en 1993. En 1994, Rhodes tuvo su mejor temporada en las mayores. Rhodes luego se hizo un gran nombre en Japón. Foley se mudó al sistema de los Orioles en 1995, para dirigir al Rochester AAA. Fue manager allí por cinco temporadas, hasta 2000. La única excepción en ese período fue una temporada en Baltimore como coach de primera base. Foley se unió al sistema de los Rockies en 2003, al dirigir al Tulsa AA. El año siguiente, se movió al Colorado Springs AAA, donde se quedó hasta 2005. Con Colorado Springs la comunicación de Foley mostró aparentemente suficientes resultados para que los Rockies siguieran contando con él como coordinador itinerante de catchers. Para 2011, Foley regresa a las mayores con Colorado, como instructor de catchers de Grandes Ligas. Pero de vuelta a 2004, esa comunicación que Foley prometía incluyó para el jardinero René Reyes la comunicación que todos lo peloteros quieren oir: El llamado para subir a las mayores. El regreso de Reyes llegó después de un gran triunfo de Colorado Springs ese mayo. “Estábamos celebrando y el manager Marv Foley dijo, ‘Ven aquí, quiero hablarte’”, le dijo Reyes a MLB.com. Reyes iba de vuelta a las mayores, Traducción: Alfonso L. Tusa C.