miércoles, 31 de agosto de 2011

El Salón de la fama de los zurdos habilidosos


Joe Posnanski. SI.com

Mike Flanagan, fue un hombre maravilloso en todos los aspectos. Jugó baloncesto con Julius Erving en la universidad y dijo que fue defendiendo ante Erving en las prácticas que aprendió que sería un buen pitcher de béisbol. Ganó el premio Cy Young en 1979; 23 victorias, 190 ponches, 131 de efectividad ajustada; y ganó 167 juegos en su carrera de 18 años. Era famoso por sus curiosidades, como cuando dijo que la primera vez que se montó en el carrito del bullpen en Nueva York le dijeron que asegurara las puertas, y famoso porque jugó para los últimos equipos de Baltimore que jugaron béisbol al estilo de los Orioles, que consistía en hacer dobleplays y evitar recibir jonrones de tres carreras.
Flanagan, me parecía a mí como fanático, que era la esencia de la maravillosa frase: “Zurdo Habilidoso”. Siempre me ha gustado la forma como esas dos palabras rebotan entre sí. En inglés casi riman, pero no completamente. Ellas evocan la imagen de un pitcher zurdo tratando de dominar al mundo con una recta no muy rápida, los trucos de un buhonero y cierta indisposición para aceptar lo inevitable. El lanzamiento principal de Mike Flanagan era una curva lenta, la cual en algunos días burlaba a los bateadores, y en otros les parecía como un balón flotando en el viento. Pero él la seguía lanzando junto a su no tan rápida recta y un sinker, y un cambio, y a veces lanzaba por el lado del brazo, y trataba de hacer cada pitcheo al menos una milla por hora más lento o rápido que cualquier cosa que hubiese lanzado ese día, algunas veces le funcionaba, otras no, pero seguía lanzando, año tras año.
Por esto, en honor a Mike Flanagan, he ideado el Salón de la Fama de los Zurdos Habilidosos. Para encontrar mi primera clase de Zurdos Habilidosos, opté por lo que considero una actuación aceptable de un pitcher de estas características. Decidí que esta era: 7.1 innings, 8 hits, 3 carreras, 3 ponches.
Por su puesto que esos son puntos de partida. Estoy buscando zurdos que lanzaran por lo menos 7.1 innings, dispersaran por lo menos 8 imparables, permitieran como máximo 3 carreras, y poncharan un máximo de 3 bateadores. Mike Flanagan hizo esto 11 veces, lo cual lo iguala con los zurdos Bob Knepper, Ken Brett y su compañero Mike Cuellar.
Aquí están los zurdos habilidosos que han hecho esto más a menudo en los últimos 50 años, y por lo tanto son la primera clase del Salón de la Fama de los Zurdos Habilidosos:
El Zurdo Habilidoso del Salón de la Fama: Tommy John (42 veces)
_ John era un ZH antes de hacerse la cirugía que adoptó su nombre. Probablemente se hizo más habilidoso después. Su gran pitcheo antes y después de la operación era la recta baja, esta se hundía con violencia. En los últimos 50 años, nadie se le acerca a Tommy John cuando se habla de lanzar para provocar dobleplays.
Más dobleplays provocados desde 1961
1. Tommy John, 605
2. Jim Kaat, 454
3. Gaylord Perry, 451
4. Phil Niekro, 431
5. Tom Glavine, 420
Se puede notar un par de zurdos habilidosos en esa lista. En los cinco años anteriores a la operación, John dejó marca de 65-48 con efectividad ajustada de 113 y un radio de ponches-boletos de 2-1. En los cinco años posteriores a la operación John tuvo marca de 90-45 con efectividad ajustada de 121 y un radio ponches-boleto menor de 2-1. Parecía más bateable, pero casi nunca concedió un jonrón en esos años posteriores a la operación (lideró la liga en porcentaje de jonrones tres veces) y los dobleplays lo ayudaban a salir de los problemas. John dejaba a los bateadores maldiciéndose a si mismos. Eso es lo que un Zurdo Habilidoso debe hacer.
Zurdo Habilidoso del Salón de la Fama: Claude Osteen (35 veces)
_ Osteen perteneció 3 veces al equipo Todos Estrellas, pero lo más interesante de esos años del Todos Estrellas (1967, 1970 y 1973) es que fueron tres de sus peores temporadas. ¿Una posible razón? A través de su carrera, Osteen fue un pitcher de buenas primeras partes de temporada. Dejó marca de 99-89 con 3.06 de efectividad en abril/mayo/junio. Tuvo marca de 97-106 con 3.49 de efectividad en julio/agosto/septiembre. Tal vez a los bateadores les tomaba tres meses para descifrarlo. Osteen tenía una buena slider y lo que los bateadores llamaban una recta “culebrera”. Era muy bueno en la post-temporada. Nunca cedió más de una carrera limpia en sus tres aperturas de Serie Mundial.
Zurdo Habilidoso del Salón de la Fama: Scott McGregor (28 veces)
_ Ellos eran los hermanos habilidosos de Baltimore, McGregor y Flanagan. Pocas personas notaron que McGregor, quizás como cualquier pitcher, fue responsable de la creciente fascinación por la pistola de radar. La recta de McGregor no hubiera calificado para las autopistas de Nevada, pero su manager Earl Weaver, no usaba la pistola de radar para buscar tipos que lanzaran por encima de 90 millas. Él pensaba que la clave para pitchear era lanzar sistemáticamente a varias velocidades. Usando la pistola de radar, McGregor supo como lanzar su curva a 60 millas, su buen cambio a 70 millas, y luego lanzaba su recta tan fuerte como podía, que era generalmente alrededor de las 80 millas. Esa variedad de velocidades le permitió desarrollar una carrera de 13 años, que incluyó una temporada de 20 victorias y un impresionante dominio sobre su amigo de la niñez y antíguo compañero de equipo en la secundaria, George Brett, quién sólo le bateó a McGregor para .222. (McGregor solía contar una historia que, como decimos en el negocio del periodismo, es muy buena para revisarla. Trata de cuan caliente estaba Brett en 1980, el año que casi bateó .400. Los dos estaban jugando golf, y Brett estaba sentado en el carrito cuando McGregor golpeó una pelota hacia él. “¡Cuidado!”, gritó McGregor, Brett soltó su cerveza, agarró un palo, y le pegó a la bola en mitad del aire de regreso a McGregor. “Dale otra vez”, dijo Brett, y volvió a tomarse la cerveza).
Zurdo Habilidoso del Salón de la Fama: Mike Caldwell (25 veces)
_ Caldwell, como Tommy John y varios otros ZH, a menudo era acusado de ensalivar la pelota o rasparla o cualquier cosa. El lanzaba con un movimiento que no era del todo por el lado del brazo, y la pelota se caía dramáticamente, sorprendentemente. En su mejor temporada, 1978, lanzó 293 innings y permitió sólo 14 jonrones. Esa temporada de 1978 habría sido lo suficientemente buena para ganar el premio Cy Young en muchos otros años, pero aquella temporada un zurdo que definitivamente no tenía necesidad de esconder sus pitcheos, el todopoderoso Ron Guidry, tuvo una de las mejores temporadas de pitcheo de la época.
Zurdo habilidoso del Salón de la fama: Paul Splittorff (24 veces)
Este ha sido un año duro para los Zurdos habilidosos, Splitt murió en mayo. Él y Flanagan eran muy similares. Zurdos habilidosos, contemporaneos, ambos ganaron 20 juegos una vez, sus boletos y hits (WHIP) por cada 9 innings son casi idénticos (1.334 para Flanagan, 1.340 para Splitt). Flanagan dejó una efectividad ajustada de 100, Splitt 101. Flanagan tuvo 19 blanqueos, Splitt 17. El balance vitalicio de Flanagan fue 167-143, el de Splitt fue 166-143. Como digo, muy similar. Y tristemente ambos murieron jóvenes.
Como pitchers, ellos no eran tan similares. Flanagan, como mencioné, tenía esa curva lenta y dependía de atacar a los bateadores con diferentes ángulos de pitcheo. Splitt no lanzaba especialmente duro, pero era un tipo grande y era muy convencional, perseguía a los bateadores con rectas a distintas velocidades. No lanzaba el cambio muy a menudo, pero trataba de insuflarle a cada lanzamiento que hacía, el efecto de un cambio. Los bateadores nunca sabían cuan rápido la pelota llegaba al plato.
Otros Zurdos Habilidosos nominados al Salón de la Fama incluyen a Bill Lee, Geoff Zahn, la segunda parte de la carrera de Frank Tanana, Ross Grimsley y Clyde Wright. Wilbur Wood pareciera una selección para la primera votación, pero aún tenemos que definir si la bola de nudillos es de “habilidad”. Jim Kaat casi merece estar en Salón de los Zurdos Habilidosos, pero en realidad el fue muy poderoso al comienzo de su carrera. Tom Glavine fue un Zurdo Habilidoso, pero todavía no es elegible y, de todas formas, el va para el otro Salón de la Fama.
Jaime Moyer figura para entrar en su primer año de elegibilidad.

Traducción: Alfonso L. Tusa C.

martes, 30 de agosto de 2011

¿Dónde te fuiste Iván Murrell?

Sandy Burgin. MLB.com. 15-01-2002

Él jugó en uno de los no-hitters más famosos, algunos dicen infames, en la historia del béisbol. Puede haber sido el pelotero latinoamericano más joven en jugar en las Grandes Ligas, dependiendo del certificado de nacimiento que se tome en cuenta.
Fue uno de los primeros jugadores que formó parte de dos equipos de expansión. Fue un boxeador amateur invicto, quién además pudo jugar futbol profesional. Tiene un hijo y una hija que juegan voleibol de playa profesional.
Y a la edad de 56 o 58 años todavía tiene que ver con el juego que le apasiona, béisbol.
Iván Murrell, un miembro de los Padres de San Diego originales de 1969, tiene un cúmulo de memorias de una carrera de 10 años en las Grandes Ligas y toda una vida dentro y alrededor del béisbol.
Murrell, quién comenzó su carrera con el equipo de expansión Col 45’s de Houston en 1963, jugó para cuatro equipos, incluyendo a los Astros de Houston, los Padres y los Bravos de Atlanta, con quienes terminó su carrera en Grandes Ligas en 1974.
Murrell, un jugador del cuadro y jardinero, jugó cinco temporadas completas con los Padres, empezando por su año inaugural de 1969. Participó en un juego del 12 de junio de 1970 que es parte del folklore del béisbol y extrañamente ligado a los Padres del presente y el pasado.
En aquella fecha, el pitcher de los Piratas, Dock Ellis, lanzó sin hits ni carreras, para igualar una marca de Grandes Ligas al conceder 8 boletos. Golpeó dos bateadores, incluyendo a Murrell, y llenó las bases dos veces en una victoria 2-0, era el primer juego de una doble cartelera nocturna en Jack Murphy Stadium. Fue el primero y único no-hitter lanzado en San Diego hasta el 12 de mayo de 2001 cuando A. J. Burnett de los Marlins dejó sin hits ni carreras a los Padres, caminó a 9, un record de Grandes Ligas y le rompió la mano a Damian Jackson con un pitcheo en una victoria 3-0 en Qualcomm Stadium.
Lo que hizo más resaltante el no-hitter de Ellis fue el hecho de que lo hizo bajo la influencia de drogas alucinógenas suministradas (de acuerdo a Terry Cannon de The Baseball Reliquary) por el Dr. Timothy Leary.
“Yo conocía muy bien a Dock Ellis”, dijo Murrell desde su hogar en Port St. Lucie, Fla. “Él era un tipo muy intenso y competitivo lo que llamaríamos en el mejor de los sentidos uno de esos ‘locos’. Ciertamente ese fue un juego extraño, pero no pienso que alguno de nosotros pensara así de extraño sobre eso”.
“Lo que recuerdo más de todo eso fue haber visto a Dock dos días después caminando a través del campo desde el dugout de Pittsburgh hacia el bullpen”, recordó Murrell. “Se volteó hacia mí y gritó ‘epa Murrell, Murrell, mira esto’ Miré su cabello, tenía un afro en aquellos días, tenía unos rizos rosados”.
“Ese día tambien tenía puesta una chaqueta que decía: ‘Mr. No-No’ Definitivamente era alguien de quién no podías saber de donde venía o hacia donde iba. Siempre te sorprendía con algo inesperado”.
Murrell está bien consciente de donde viene y hacia donde va.
Ahora entrena jugadores de secundaria y la universidad, de manera individual.
“He estado tratando de establecer mi propia academia de beisbol para retribuirle a los muchachos”, dijo Murrell. “He ayudado a unos cuantos muchachos de secundaria para avanzar a la universidad y a varios universitarios para saltar al profesional.
“Ahorita tengo que usar muchos campos del condado y de las secundarias porque no tengo terreno propio”, dijo Murrell. “Desafortunadamente cuando jugábamos, yo no ganaba el dinero que pagan hoy. Mi primer cheque fue de 5500 dólares y el último con los Bravos fue de 34000 dólares.
“Lo que me gustaría hacer algún día es comprar un pedazo de terreno y construir mi propio estadio. Hace unos años estaba entrenando tres equipos de diferentes grupos de edades. Los llevábamos por todo el estado de Florida, Puerto Rico y Santo Domingo. Era difícil conseguir patrocinantes, por eso ahora entreno de manera individual”.
Aún cuando su carrera en las Grandes Ligas terminó en 1974, la carrera profesional de Murrell continuó por varios años en la Liga Mexicana.
“Jugué hasta 1984”, dijo Murrell, “Quería jugar hasta los 50. Estaba en buena forma, pero los sueldos en México no eran tan buenos. Lideré la liga en jonrones y carreras empujadas por dos temporadas. Sentí que no había mucho más que probar”.
Murrell dejó el béisbol y se mudó a Brooklyn, N.Y., donde él y un amigo establecieron un club nocturno de 1989 a 1990.
“Hubo muchas drogas, muchas peleas, un tiroteo, no nos fue bien”, dijo Murrell. “Después de eso me mudé a Stuart, Fla., y empecé a entrenar niños y a enseñar ESO (Education of Students of Other Languages). También participé en la Senior League, de corta vida, para jugadores mayores de 35 años”.
Murrell siempre ha tenido la voluntad para desenvolverse en varias actividades. Creció en Costa Rica, allí jugaba futbol y estudiaba mecánica de aviación. Luego que sus padres se divorciaron, él regresó a Panamá con su madre y comenzó a boxear. Se mantuvo invicto como púgil amateur del peso medio y recibió ofertas para hacerse profesional.
Fue seleccionado para jugar con el equipo de futbol de Panamá en los Juegos Panamericanos de 1963, pero terminó firmando un contrato de béisbol de Grandes Ligas con los Colt 45’s de Houston.
“Nunca jugué béisbol organizado hasta que cumplí 17 años”, dijo Murrell. “Afortunadamente para mí, me di cuenta que mi mejor oportunidad de venir a los Estados Unidos era como beisbolista. Cuando regresé a Panamá dos años después de jugar en las Grandes Ligas en 1964, la gente me preguntaba: “¿Cómo carrizo lo pudiste lograr tan rápido?” Les dije que lo deseaba con todo mi corazón”.
Murrell pudo o no haber sido el jugador latino más joven en las Grandes Ligas.
“Mi edad beisbolera hoy es 56, aunque en realidad tengo 58”, dijo Murrell. “En aquellos días y aún ahora, algunos de los jugadores latinos se quitaban uno o dos años de edad. Eso ayudaba para conseguir 1500 dólares adicionales por clasificar para Clase A, 2500 para AA y 5000 para AAA. Ahora, por supuesto puedes ganar millones adicionales si ellos piensan que eres uno o dos años más joven. Cuando me hice profesional supuestamente tenía 18 años, pero en realidad tenía 20.
Murrell experimentó algunos momentos memorables con los Padres en la temporada de 1970. Bateó un jonrón inmenso al segundo piso del Jack Murphy Stadium contra los viejos Pilotos de Seattle. Fue uno de cuatro Padres en batear un jonrón en el noveno inning (junto a Ed Spiezio, Dave Campbell y Cito Gaston) contra los Dodgers el 12 de julio de 1970. También bateó un vuelacercas para vencer a Atlanta en el duelo de los hermanos Niekro, Joe por los Padres y Phil por Atlanta. Murrell dice que se mantiene en contacto con Gaston, Spiezio y Al Santorini, otro Padre original, algunas veces en los torneos de golf de las celebridades.
A nivel personal, Murrell y su esposa Gail, de quién está divorciado, tienen tres hijos. Su hija Jen se casó con Dexter Holdren, afamado voleibolista de playa profesional. Jen y Dexter viven en Santa Barbara y ambos juegan en el circuito de voleibol de playa profesional. El hijo de Murrell, Jeffrey, vive en Los Ángeles y tambien juega voleibol profesional de playa. Su otra hija, Lourdes, vive en Canadá.
Mientras Murrell disfruta entrenando jóvenes, también se preocupa por los jóvenes estadounidenses y su amor por el béisbol.
“Hay mucho más por hacer con los jóvenes aquí en Estados Unidos”, dijo Murrell. “Ellos pueden jugar Nintendo y juegos de computadora. Hay patines, patinetas, muchachas y carros. Los niños no tienen la suficiente atracción por el béisbol, hay muchas cosas que los distraen de jugar pelota. Quien sabe cuantos estadounidenses estarán jugando en Grandes Ligas de aquí a 10 o 15 años”.

Traducción: Alfonso L. Tusa C.

Ivan Murrell falleció el 08 de octubre de 2006 en Stuart, Florida. USA. Jugó en la LVBP con Cardenales de Lara (1969-70), Navegantes del Magallanes (1971-72, 1973-74) y Tiburones de La Guaira (1972-73).

lunes, 29 de agosto de 2011

El juego de los apodos: Los barones del bullpen.


Bruce Markusen. 14-01-2011

Los pitchers de relevo, por su naturaleza, tienden a ser excéntricos. Por eso no debería sorprender a nadie que algunos de los mejores apodos hayan pertenecido a relevistas, tanto los apagafuegos de antaño como los cerradores de la actualidad. Así que vale la pena hacer un recorrido por los bullpens, incluyendo paradas para ver al Sphinx, a un monstruo, un ganso, y otros animales.
Don “The Sphinx” Mossi: Capítulos y versos se han escrito acerca de Mossi, diremos, de apariencia inusual, por eso no debería sorprender que su apodo provenga de tales orígenes. No he podido discernir exactamente quien ideó el apodo The Sphinx, pero pienso que es justo decir que las orejas grandes de Mossi le recordaron a alguien las inmensas orejeras de la mitológica criatura egipcia. Para aquellos que no procesaron la imagen en sus mentes, el más directo apodo de “orejas” probablemente hizo el truco.
Los rasgos faciales de Mossi hicieron fácil que pasara por debajo de la mesa lo buen pitcher que fue durante los 12 años de una carrera que se expandió de 1954 a 1965. Como relevista zurdo novato, Mossi lanzaba rectas altas en strike con mucha fuerza, a menudo llegaban a más de 90 millas de velocidad. Como pitcher de segundo año con los Indios en 1965, Mossi lanzó 81 innings, ponchó 69 bateadores y caminó apenas a 18. De 1954 a 1956, él y Ray Narleski conformaron una de las mejores combinaciones zurdo-derecho del bullpen en la historia del béisbol.
A medida que envejeció y perdió velocidad, Mossi hizo la transición exitosa a la rotación, mientras hacía también los ajustes necesarios para pasar de pitcher de poder a uno que ubicaba sus lanzamientos. Mossi mantenía a los bateadores fuera de balance con una tortuosamente lenta pero efectiva curva. También mantuvo su gran control, al caminar menos de 49 bateadores en cada temporada con los Tigres entre 1959 y 1963.
The Sphinx no era Adonis, pero definitivamente podía pitchear.

Dick “The Monster” (“El Monstruo”) Radatz: Un mamut sobre el montículo, Radatz medía 1,96 m. y pesba entre 115 y 140 Kg., durante su carrera de Grandes Ligas, fue apropiadamente apodado “El Monstruo”. Aunque de apariencia intimidante, él se convirtió en una figura muy querida en todo Massachussets y parte vital de la tradición de los Medias Rojas.
Si alguna vez un apodo se ajustó a un pelotero, este era el de “El Monstruo” con Radatz. Cuando era estudiante de primer año en Michigan State University, el coach de futbol americano Clarence “Biggie” Munn se acercó al gigantesco Radatz. “Eres Radatz ¿no?”, preguntó Munn. “¿Por qué no te decidiste por el futbol americano”. Radatz respondió de inmediato. “No gracias Mr. Munn”, dijo Radatz. “No me gusta la carne cruda”.
Radatz podía lucir como un monstruo, también, específicamente como un monstruo fuera de control. Cuando cerraba los juegos con éxito, levantaba sus puños triunfalmente sobre su cabeza, un gesto bien comparable a la celebración del atleta contemporaneo, pero en los años 1960s era algo muy raro de ver. La celebración momentanea irritaba a algunos bateadores, quienes ya se sentían frustrados por no poder conectar su recta. Los aficionados de Boston, sin embargo, disfrutaban de Radatz y sus gestos.
La Nación de los Medias Rojas simplemente adoraba a El Monstruo.

Frank “Tug” McGraw: Apropiadamente, un personaje pintoresco como McGraw tenía un apodo inusual que revelaba algo de sus días infantiles. Hay dos versiones de cómo McGraw abtuvo el apodo “Tug”, una es particularmente humorística. De acuerdo al libro de James Skipper, Apodos Beisboleros (Baseball Nicknames), McGraw se ganó el apodo debido a sus hábitos mientras era un bebé. Templaba tan duro los seños de su mamá cuando lo atendía, que sus padres pensaron que era natural darle el apodo “Tugger”. De acuerdo a otra teoría, McGraw templaba cualquier cosa cuando era pequeño, ropas, juguetes, muebles. En cualquier caso, la etiqueta de Tugger fue abreviada a Tug.
El apodo de McGraw era memorable, así tambien lo era uno de sus hábitos en el montículo. Mientras jugaba para el equipo filial de los Mets en Jacksonville en 1968, McGraw, en el montículo, se golpeaba repetidamente con el guante sobre la cadera. El hábito comenzó como una manera de saludar a su esposa Phyllis, quien veia el juego desde la tribuna, pero pronto se convirtió en un producto ritual y supersticioso. McGraw empezó a golpear el guante contra su pierna en cada juego que lanzaba, sin importar si su esposa estaba en el parque o no. Mantuvo el hábito a través de sus días con los Mets y los Filis, hasta que se retiró en 1984.
Pedro “Drácula” Borbón: Como amante de las películas de vampiros ¿Cómo iba a dejar de escoger a un pelotero con un apodo de otro mundo? Para el colorido Borbón, el apodo Drácula evolucionó de un incidente de mordedura que produjo un incidente cómico en una intensa serie de playoff. Con los Mets y los Rojos enfrascados en la Serie por el Campeonato de la Liga Nacional, programada a 5 juegos en 1973, los malos sentimientos subieron a la cabeza en el tercer juego. Una pelea de dugouts vacíos empezó cuando Pete Rose atacó a Buddy Harrelson en segunda base, y comenzó una pelea ente la estrella de los Rojos y el pequeño shortstop de los Mets.
Borbón, como el resto de los relevistas de los Rojos, vino del bullpen y se unió a la trifulca.
En el fragor de la batalla, Borbón perdió la gorra. Al ver una gorra en el suelo, Borbón la agarró, pensando que era la suya, pero pronto notó que tenía un logo de los Mets. Molesto, la gorra pertenecía al jardinero de los Mets, Cleon James, Borbón mordió la gorra. No es de imaginar como Jones, un personaje impredecible, reaccionaría al ver su gorra marcada con dientes.
Más adelante en la carrera de Borbón, un incidente más serio consagró su reputación de tendencias vampíricas. En mayo de 1979, Borbón estaba en una discoteca de Cincinnati (¡Si, una discoteca!) cuando se vio involucrado en una pelea de media noche. Cuando el incidente se complicó, Borbón mordió a uno de los vigilantes de seguridad de la discoteca en el pecho. La indiscreción de Borbón le ocasionó un cargo por asalto. Cuando el periodista del Cincinnati Enquirer, Mark Purdy, entrevistó al vigilante, la víctima sólo pudo elucubrar sobre la conducta de Borbón. “Es un mordedor habitual, me parece”. Justo como el otro Drácula.
Al final de sus días como pelotero activo, Borbón se aventuró desde los vampiros hacia el vudú. Después que los Rojos lo cambiaron a los Gigantes contra su voluntad, amenazó con hacerle una maldición de vudú a su antíguo equipo.

Rich “Goose” (“Ganso”) Gossage: Fue en sus primeros días con los Medias Blancas de Chicago cuando Gossage obtuvo su famoso apodo. Contrario a lo que yo había asumido por muchos años, el apodo de Gossage no era un juego sobre su apellido. El apodo vino de su compañero de habitación en los Medias Blancas, el pitcher Tom Bradley, quién es recordado por usar lentes de sol en el montículo. Poco después que Gossage llegara a los Medias Blancas, Bradley notó lo inusual de la mecánica de pitcheo de Gossage. Bradley le dijo a Gossage que parecía un ganso cuando lanzaba la pelota.
Los medios de Chicago publicaron la observación de Bradley, y así se oficializó el “Ganso” Gossage. El apodo ganó aceptación. Para finales de los años 1970s, más personas se referían a Gossage como Ganso que como Rich.
Él es uno de dos Gansos inquilinos del Salón de la Fama, el otro es el jardinero Leon “Ganso” Goslin.

Brad “The Animal” Lesley: Lesley lanzó solo tres temporadas en las Grandes Ligas, pero tuvo éxito en dejar una impresión duradera en las ligas de Estados Unidos y Japón. Apodado “El Animal” por sus movimientos sobre el montículo, Lesley saltó a la luz pública nacional poco después de llegar a las Grandes Ligas con los Rojos de Cincinnati. Saltando y embistiendo en el montículo, el inmenso Lesley golpeaba su guante con el puño luego de ponchar a los bateadores. También se ganó la fama de tener una dieta poco común, que incluía ranas vivas.
“Tambien como arañas”, dijo Lesley orgullosamente a The New York Times en 1982. “Adoro comer criaturas”. Si, a “El Animal” le gustaba comer animales.

Match “Wild Thing” (“Cosa loca”) Williams: Como parte de una tendencia creciente, Williams debe su apodo a la cultura popular, específicamente a la primera película Major League, la cual se convirtió en un sorpresivo éxito de taquilla en 1989. El lanzamiento de la película coincidió con la temporada de la consagración de Williams, cuando agenció una efectividad de 2.76 en 76 juegos, tope de la Liga Nacional. Aunque efectivo por momentos como cerrador, primero con los Cachorros y luego con los Filis, Williams algunas veces parecía imitar al personaje de Charlie Sheen en la película, el adorable Ricky Vaughn, quién era capaz de golpear al bateador del círculo de espera con un envío descontrolado.
Williams no era del todo así de salvaje, pero aún así se las arreglaba para convertirse en una versión moderna del difunto Ryne Duren. Llegando a menudo a cuentas completas y algunas veces entregando boletos como billetes de estacionamiento, a menudo estaba próximo a conceder un boleto por cada inning lanzado en la temporada, Williams lanzaba con un movimiento fuera de balance, en el cual usualmente caía al suelo después del lanzamiento.
Dado el esfuerzo máximo hecho en el movimiento, nadie se pregunta si Williams tenía la más mínima idea de donde terminaría su recta. Aún así, él tuvo una carrera exitosa, mejor que la que a menudo se acredita desde su trabajo como analista del circuito televisivo de MLB.
Menciones honoríficas: Rich “El Guapo” Garcés, Tom “The Blade” Hall, Al “The Mad Hungarian” Hrabosky, Aurelio “Señor Smoke” Lopez, Sparky “The Count” Lyle y Don “Stan The Man Unusual” Stanhouse.

Traducción: Alfonso L. Tusa C.

viernes, 26 de agosto de 2011

Mike Flanagan: Un pitcher que hizo competir al Magallanes

El comentario de Dámaso Blanco a través del hilo telefónico me llevó a confirmar la información, Mike Flanagan, aquel pitcher que trajo Rubén Mijares junto a Wayne Garland, Larry Demery, Kent Tekulve, Clarence Gaston, Larry Harlow, Willie Randolph y Rob Andrews entre otros en la temporada 1975-76, había sido encontrado sin vida fuera de su hogar de Monkton, Md., la tarde del miércoles 23 de agosto de 2011.
La fotografía de Flanagan con el uniforme naranja de los Orioles me trasladó a un mediodía de enero de 1976. La voz de mamá cernida entre el dinamismo de la melodía “Love will keep us togeteher” (Captain & Tennille) me recordaba que debía terminar de pintar el garaje. Yo alegaba que como había terminado la huelga de profesores, me debía dedicar de lleno al inicio del tercer año de bachillerato. “¡Que va! Lo que usted comienza, lo tiene que terminar”.
Las páginas deportivas de El Nacional y El Universal destacaban el inicio de las semifinales del béisbol profesional. Mis ojos apretaban un titular que decía algo como: “Mike Flanagan vs Scott McGregor, un duelo de serpentinas en cámara lenta”.
Agarré el periódico, el horario de tercer año y una mesa plegable y me fui al garaje. Mamá me hizo regresar la mesa. “Una cosa a la vez hijo. No vayas a hacer un arroz con mango”.
Antes del juego mis hermanos comentaban que no entendían porque Johnny Lippon se había decidido por Mike Flanagan teniendo a Garland y a Demery. No quise decir nada. Había notado que hacía el final de la temporada Flanagan había llevado varios juegos cerrados hasta el final. Me dije “Ya van a ver”. Aquella noche, los envíos lentos de Flanagan marearon a la toletería cardenal y se llevó la victoria 3-2. “¿Y ahora que van a decir de Flanagan?” Les dije a Felipe y Jesús Mario mientras escuchaban los comentarios finales del juego. Su silencio se mantuvo en los siguientes 2 juegos de la semifinal porque Garland y Demery perdieron sus aperturas.
Aquel Magallanes había ido a jugar a Cumaná en diciembre de 1975. Entre la emoción por ir a ver por primera vez un juego de béisbol profesional en el estadio, guardaba la esperanza de que Mike Flanagan abriera o relevara en ese juego. Aquella tarde jugamos pelota como hasta las cuatro de la tarde. Cuando empezamos a escuchar las sirenas de los carros y los cohetes, agarramos los guantes y corrimos a prepararnos para el juego. Los espacios aledaños al estadio de Cumaná eran un mar de gente que apretujaba y arrastraba. Todo el trayecto hasta las tribunas lo hice con el radio transistor en la mano levantada. El primero en salir al terreno por Aragua fue David Concepción, le siguió Enos Cabell. En el segundo inning, el centerfielder de los Tigres, Dan Ford, se estrelló contra la pared de concreto persiguiendo un batazo, el impacto repercutió en todo el estadio, salió en camilla. Gilberto Marcano abrió por Magallanes, cuando Lippon decidió sacarlo se molestó y bataqueó el guante contra el montículo. Entre la alegría del triunfo magallanero lamenté que Flanagan no hubiese lanzado.
Para el cuarto juego de la semifinal había cierta sensación de que Cardenales podía sentenciar la serie. Sin embargo Flanagan se apareció con un soberbió trabajo completo donde apenas le conectaron 3 imparables y Magallanes ganó 5-1 para igualar la serie.
Cuando mamá regresó yo silbaba “Love will keep up together”. Se acercó y levantó la voz. “¡Hay que ver que eres cabeza dura! Te dije que llevaras esa mesa para la cocina y mira como la chispeaste toda de pintura”.
Garland y Demery volvieron a perder ante Cardenales en los juegos 5 y 6. Mientras nos balanceábamos en el mueble del porche le dije a mis hermanos: “Si alguno de los dos hubiera ganado, estoy seguro de que Flanagan iba a llevar al Magallanes a la final”.

Alfonso L. Tusa C.

jueves, 25 de agosto de 2011

El gran pitcher de los Orioles de Baltimore Mike Flanagan muerto a los 59 años.




Baltimore (AP). Mike Flanagan, un antíguo ganador del Cy Young y parte de los Orioles de Baltimore que ganaron la Serie Mundial de 1983, ha muerto. Tenía 59 años.
Las autoridades encontraron un cuerpo fuera del hogar de Flanagan en Monkton, Md., este miércoles 24 de agosto de 2011, en la tarde. Horas después, los Orioles confirmaron que Flanagan, quién fue pitcher, ejecutivo de oficina y comentarista de televisión del equipo, estaba muerto.
“Estoy muy triste de enterarme del fallecimiento de Mike. Era un buen amigo y compañero de equipo”, dijo el inquilino del Salón de la Fama, el tercera base y shortstop Cal Ripken Jr., un antíguo compañero de Flanagan. “…Mike fue un Oriol a tiempo completo y será dolorosamente extrañado por su familia, amigos y aficionados. Este es un día muy triste”.
Flanagan fue un zurdo habilidoso que dejó marca vitalicia de 167-143 con efectividad de 3.90 en 18 temporadas con Baltimore y Toronto. No tenía una recta de poder, pero ganó una buena cantidad de juegos mediante una curva lenta, una sinker y un cambio.
Flanagan participó en el Juego de Estrellas de 1978 y ganó el premio Cy Young de la Liga Americana en 1979 luego de agenciar registro de 23-9 con 3.09 de efectividad y 5 blanqueos. Los Orioles perdieron la Serie Mundial de ese año ante Pittsburgh en siete juegos.
“Es uno de nuestra familia. Un gran amigo, competidor, divertido, histérico, talentoso”, dijo su antíguo compañero e inquilino del Salón de la Fama, el pitcher Jim Palmer, después de hacer la transmisión televisiva de los Orioles este miércoles en la noche en Minneapolis. “Era un soplo de aire fresco con su humor, su visión particular de todas esas cosas. Era un tipo magnífico”.
Flanagan jugó para el equipo de Baltimore que ganó el campeonato en 1983, terminó con marca de 12-4 a pesar de perder casi tres meses con una lesión de ligamentos en su rodilla izquierda.
Tuvo marca de 141-116 con los Orioles y es miembro del Salón de la Fama del equipo. Flanagan también fue el último Oriol que lanzó en Memorial Stadium, el hogar de Baltimore desde 1954 a 1991.
“Desde el día que me dieron el número 46, miles de personas me han dicho que ese era el número de su pitcher favorito de los Orioles cuando eran pequeños”, dijo el pitcher de los Orioles Jeremy Guthrie. “Desde el primer día pienso que me han recordado sobre el legado y el trabajo que Mike hizo no sólo como jugador, sino como miembro de la comunidad de Baltimore”.
La carrera de Flanagan con Toronto no fue tan profunda. Fue canjeado de los Orioles a los Azulejos el 31 de agosto de 1987, por los pitchers Oswaldo Peraza y José Meza, tuvo marca de 3-2, luego 13-13 y 8-10.
Firmó como agente libre con Baltimore en 1991 y vino a lanzar desde el bull pen durante sus dos temporadas finales.
Después de su carrera como jugador activo, Flanagan trabajó como vicepresidente de operaciones de béisbol de los Orioles y como ejecutivo VP. Trabajó junto a Jim Duquette en la oficina de la gerencia general de 2005-07 en un esfuerzo por hacer de Baltimore un equipo ganador.
“Pasamos hora tras hora, día tras día, tratando de mejorar a los Orioles”, dijo Duquette tarde en la noche del miércoles. “Lo que me impresionó fue su pasión por los Orioles y por Baltimore. Era muy apasionado mientras hacía las gestiones para llevar a los Orioles de vuelta a los primeros lugares”.
Duquette dijo que la noticia de la muerte de Flanagan lo había dejado “devastado y adolorido”.
“Había hablado con él ayer”, dijo Duquette. “Estaba preparándose para transmitir la venidera serie con los Yanquis”.
En años recientes, incluyendo esta temporada, hizo coloridos comentarios para el circuito de televisión del equipo, combinando su agudo sentido del humor con el conocimiento del juego que obtuvo de largas décadas de experiencia.
“Me enteré con profunda tristeza de la muerte de mi amigo Mike Flanagan temprano esta noche”, dijo el dueño de los Orioles Peter Angelos en una declaración. “En casi un cuarto de siglo con la organización, Flanny se convirtió en parte integral de la familia de los Orioles, por sus logros dentro y fuera del campo. Su pérdida será sentida entrañablemente por todos nosotros en el equipo de pelota y por los aficionados de los Orioles de todas partes donde lo admiraban”.
Flanagan creció en Manchester, N.H., y lanzó para la Universidad de Massachussets antes de ser escogido por los Orioles en la séptima ronda del draft de 1973. Debutó en las Grandes Ligas en 1975. De 1977 a 1983, hizo más aperturas (223) que cualquier pitcher de la Liga Americana y fue tercero en victorias (109) durante ese período.
A Flanagan le sobreviven su esposa Alex, y sus hijas Kathryn, Kerry y Kendall

Traducción: Alfonso L. Tusa C.