jueves, 4 de febrero de 2016

Jay Ritchie, leyenda beisbolera de Rowan County, fallece a los 80 años.

Mike London. Miércoles, 6 de enero de 2016. Salisbury Post. En el último juego de la temporada regular el lanzó para los Dragons de Granite Quarry High en 1955, Jay Seay Ritchie ponchó 20 bateadores de Rockwell y permitió solo un hit en una victoria 7-1. Eso fijó la barra alta, pero Ritchie se superó en la próxima salida. Esa fue en la apertura de una serie de playoff de tres juegos, el campeón de Rowan County, Granite Quarry contra el campeón de Cabarrus County, Hartsell, por el título Granite Belt Conference. Ritchie lanzó sin hits ni carreras, ni boletos y ponchó 19. Cuando Hartsell venció a Granite High en el Webb Field de Concord en el segundo juego de esa serie, detuvo una seguidilla de 29 juegos ganados de los Dragones, pero el entrenador Bob Fink envió a Ritchie al montículo para el decisivo tercer juego. Ritchie ponchó 15, y los Dragones, quienes también tenían al catcher Virgil Bernhardt y el campocorto Doug Lingle, ganaron el campeonato fácilmente. Ritchie bateó .392 como jugador de último año y se mantuvo invicto en el montículo por segundo año seguido. Ritchie, quien falleció este martes 5 de enero, le dejó muchas memorias a muchas personas. El humilde muchacho granjero, el menor de siete hijos, lanzó dos no-hitters seguidos para Granite High en su tercer año en 1954. Ritchie era un tipo atlético quién también tuvo muchos logros en la cancha de baloncesto de la secundaria. Las estadísticas de su último año son impresionantes. Anotó 553 puntos en una temporada de 20 juegos. Lo mantuvieron por debajo de 20 puntos solo dos veces y anotó 30 o más siete veces. Cuando él se graduó, fue reconocido como líder anotador de todos los tiempos de Rowan County con 1325 puntos Ritchie tenía planes de llevar sus habilidades atléticas a la universidad de Esat Carolina donde iba a jugar ambos deportes. Los scouts de beisbol, había muchos en los juegos de él en su año final de secundaria, le dijeron que se olvidara de East Carolina y se diera una oportunidad en el beisbol profesional. Major League Baseball no empezó a draftear peloteros hasta 1965. Antes de eso, los scouts buscaban talento en todas partes y podían firmar peloteros quienes habían terminado la secundaria. Ritchie recibió ofertas de los Yanquis de Nueva York y los Medias Rojas de Boston. A él le gustaba el scout Mace Brown y escogió a los Medias Rojas de Boston. Recibió poco dinero, y para 1956 ya lanzaba en el profesional en Lafayette, Ind. Se casó con su novia de la secundaria, Shelby Jean Burwell, luego de esa temporada. Lafayette fue el inicio de el largo viaje de ligas menores de Ritchie, Entonces solo había 16 equipos de Grandes Ligas, y cada uno de esos 16 tenía un inmenso número de equipos granjas. También había más niveles que avanzar por aquellos días, Clase D, C , B, A, AA y AAA, para llegar a las mayores. Ritchie lo hizo bien en su debut en Lafayette (9-6, 3.15 de efectividad), pero todo lo que consiguió fue un movimiento lateral a otro equipo Clase D de los Medias Rojas en Corning, N.Y., para la temporada de 1957. Le fue bien en Corning (11-10, 2.52 de efectividad) y saltó al Raleigh Clase B para 1958. Allí le fue muy bien, 8-2. 2.62, y alcanzó la pelota Clase A en Allentown, Pa., para finales de temporada. Desde 1959 hasta 1963 los resultados de Ritchie fueron positivos, pero el progreso fue lento. Había un debate en la organización de Boston sobre si él debía ser usado como abridor o relevista. Era usado en ambos frentes mientras lanzaba para los equipos AAA de los Medias Rojas en Minneapolis y Seattle. Consiguió su primera oportunidad en 1964, cuando el gerente general de Boston Mike “Pinky” Higgins estaba en el estadio cuando Ritchie hizo una aparición de relevo largo en Seattle y ponchó 16 bateadores. Eso llevó a que fuese llamado por los Medias Rojas el 31 de julio. Tenía 28 años de edad. Debutó el 4 de agosto de 1964. Eso fue un martes contra los Mellizos en el Metropolitan Stadium de Minnesota. Los Mellizos habían castigado con rudeza al abridor de Boston, Bill Monbouquette en los primeros dos innings. Ritchie fue enviado a iniciar el tercer contra el toletero Harmon Killebrew. Killebrew bateó un sencillo sobre el montículo, pero Ritchie estuvo brillante, cuatro innings, dos imparables, cero carreras, y los Medias Rojas habían hallado un relevista. Ritchie fue un baluarte en el bullpen de Boston en los dos últimos meses de la temporada de 1964 y lanzó en 44 juegos como relevo para Boston en 1965. Los Medias Rojas cerraron un trato con los Bravos, quienes se estaban mudando a Atlanta desde Milwaukee, el 11 de enero de 1966. Los Medias Rojas enviaron a un jugador a ser nombrado después, Anold Earley y Lee Thomas a los Bravos por Dan Osinski y Bob Sadowski. Ese jugador a ser nombrado después resultó ser Ritchie. El chiste entre los periodistas deportivos era que Ritchie había sido cambiados por “un par de Skis”, Dan y Bob. Ritchie estaba emocionado porque iba a jugar en Atlanta, mucho más cerca de su hogar, pero los Bravos lo enviaron al Richmond AAA al inicio de la temporada. Él dominó en Richmond (1.73 de efectividad). En julio, fue llamado a Atlanta, e hizo las mismas cosas que había estado haciendo para los Medias Rojas. Relevo largo. Relevo medio. Relevo corto. Su mejor pitcheo era la curva. Su slider no era mala, y su recta baja producía roletazos. Él era un relevista natural. Podía calentar muy rápido, podía lanzar con efectividad en días consecutivos, y podía venir del bullpen a lanzar strikes. La guía de los Bravos publicada en 1967 decía que Ritchie tenía dos C que lo amparaban, control y coraje. Su encuentro más cercano con la fama en 1966 fue darle boleto a Willie Mays de San Francisco, y luego sorprenderlo en primera base. La temporada de 1967 produciría el legado más duradero de Ritchie para el beisbol, una destacada ruta de éxito en mayo. Lanzando en el quinto inning el 5 de mayo contra los Rojos de Cincinnati, Ritchie permitió un doble con un out a Pete Rose. Luego retiró a los siguientes dos bateadores para dejar a Rose varado. Entonces él retiró el sexto inning por la vía del 1-2-3. Su próxima aparición llegó en Filadelfia contra los Filis el 10 de mayo. Enfrentó cuatro bateadores, los retiró todos. En realidad fue acreditado con cinco outs, porque un Fili quien estaba en base cuando él entró al juego fue atrapado robando. El 12 de mayo, Ritchie entró en el octavo inning de un juego en Pittsburgh contra los Piratas. Los Piratas fueron retirados a paso de conga, y Ritchie había sacado a 12 bateadores seguidos. El 16 de mayo en Atlante fue el mejor día de Ritchie en el beisbol profesional. En un inning el bateó su único triple en las Grandes Ligas. También retiró 16 Mets de Nueva York en fila. Llegó al juego en el cuarto inning y logró un ponche para dejar corredores varados en primera y tercera. Luego dominó a 15 bateadores seguidos para terminar el juego. Ponchó cuatro. Eso completó 28 bateadores retirados por Ritchie, un juego perfecto más uno, aunque un juego perfecto ejecutado en un período de 12 días. Él siempre estuvo orgulloso de ese logro y recordaba que cuando su seguidilla de bateadores retirados finalmente terminó el 20 de mayo contra los Piratas, fue un error que la detuvo. Tampoco permitió imparable ese día. Enfrentó siete bateadores. Hizo cinco outs. Caminó intencionalmente a un octavo bateador para enfrentar al pitcher. Los últimos juegos de Ritchie en Grandes Ligas fueron como miembro de los Rojos de Cincinnati en 1968. Los Rojos tenían un cátcher novato llamado Johnny Bench, así que esos fueron días memorables. La efectividad de Ritchie en 167 apariciones en MLB, 165 en relevo, fue 3.49. Tuvo marca de 8-13 y ponchó 212 bateadores. Si el pitcheara hoy, estaría haciendo unos millones de dólares al año. Ritchie también lanzó en 504 juegos en las menores y ganó 94 veces. Ritchie terminó su carrera lanzando en AAA en 1969 y 1970, tratando de conseguir una oportunidad más en las mayores. Cuando los Bravos le ofrecieron un trabajo como scout en 1971, él aceptó. Escauteó las Carolinas para ellos por tres años, pero cuando los Bravos quisieron expandir su territorio, el declinó porque quería estar con su familia. Se convirtió en vendedor y vendió muchos carros en Rowan County. Sin duda, hizo más dinero de lo que ganó en el beisbol donde su salario anual más lucrativo fue menos de 30.000 $. Sus compañeros incluyeron a Hank Aaron, Carl Yastrzemski, Rose y Bench, y él será recordado por muchos por su papel en los Bravos en su temporada de debut en Atlanta. Siempre dijo que Roberto Clemente de Pittsburgh fue el mejor bateador que enfrentó y que Willie Stargell de Pittsburgh fue el más temible. Ritchie dijo que no tuvo ninguna dificultad con Mickey Mantle, y cuando se mira su record, él no tuvo dificultades con mucha gente. Ritchie entró al Salón de la Fama de los Deportes de Salisbury-Rowan en 2004. Traducción: Alfonso L. Tusa C. Nota del traductor: Jay Ritchie jugó en LVBP en la temporada 1965-66 con los Leones del Caracas: 9 J, 8 I, 2 C, 3 G, 1 P, 42.2 IP, 34 HP, 13 CL, 19 K, 10 B, 2.74 EFE. Y en la 1969-70 con los Navegantes del Magallanes: 4 J, 2 I, 1 G, 2 P, 16.0 IP, 14 HP, 7 CL, 8 K, 7 B, 3.94 EFE. Como bateador en ambas temporadas: 15 VB, 2 H, 1 CI, 1 B, 3 P, .133 PROM. En la temporada 1969-70, Ritchie ganó para Magallanes el juego que les dio la clasificación al play off semifinal ante los Tiburones de La Guaira, 6-4 el 13 de enero de 1970 en el José Bernardo Pérez de Valencia. También ganó el sexto juego de la serie semifinal ante los Tigres de Aragua, 9-0, el 27 de enero de 1970 en Valencia, con esa victoria Magallanes accedía a la final. El 1 de febrero de 1970 Ritchie venció 2-1 a los Tiburones de La Guaira en el estadio Universitario de Caracas para concretar el primer campeonato del Magallanes en quince años. En la Serie del Caribe efectuada en Caracas, Ritchie dejó en un imparable a los Tigres del Licey de Rico Carty, Manuel Mota y Cesar Cedeño, los venció 4-0 el 7 de febrero de 1970. El imparable de Elvio Jimenez en el quinto episodio fue lo único que separó a Ritchie del juego perfecto.

Recordando al antiguo manager de los Mets, George Bamberger

Brian Joura. Mets360.com. 24-11-2010. Mucho se ha dicho de Terry Collins y su conducta “feroz”. Es un cambio marcado con su predecesor, Jerry Manuel, y una diferencia de lo que los Mets tienen usualmente como manager. De hecho, ¿quién fue el último manager de los Mets que pudiera ser descrito de esta manera? Quizás Dallas Green. Revisemos los managers recientes de los Mets y busquemos una palabra para describirlos. Manuel – flácido Willie Randolph – paranoíco Art Howe – torpe Bobby Valentine – egomaniaco Green –dinosaurio Jeff Torborg – despistado Mike Cubbage – ¿Estuvo lo suficiente en el cargo para conseguir una palabra? Bud Harrelson – asustado Davey Johnson – ganador Frank Howard – alto George Bamberger – desinteresado Todas las descripciones previas de alguna manera u otra tienen sentido para un manager de Grandes Ligas, pero desinteresado parece una de las últimas palabras que uno usaría para describir a un hombre empleado para dirigir un equipo en Nueva York. ¿Dónde estaba la diligencia de Sandy Alderson cuando Bamberger fue contratado? Bamberger se hizo cargo de los Mets para la temporada de 1982 y fue una contratación celebrada para ese momento. Él no jugó mucho en Grandes Ligas, pero Bamberger se mantuvo lo suficiente en las menores para ganar 213 juegos y tuvo mucho éxito luego de retirarse como jugador activo. Él debutó en Grandes Ligas con los Gigantes de Nueva York en 1951 y apareció en siete juegos entre el ’51 y el ’52 con el equipo que creció aupando como niño en Staten Island. Bamberger terminó su carrera de Grandes Ligas en 1959 con los Orioles y se quedó en la organización como coach. Bamberger se hizo famoso como coach de pitcheo de los Orioles, un trabajo que mantuvo de 1968 hasta 1977. En ese período, él entrenó a 18 ganadores de 20 juegos, incluyendo al famoso grupo de 1971 el caul incluyó a cuatro pitchers que ganaron 20 juegos (Jim Palmer, Mike Cuellar, Dave McNally y Pat Dobson). Los Orioles fueron tres veces a la Serie Mundial durante la gestión de Bamberger. Los Cerveceros escogieron a Bamberger como su manager para la temporada de 1978. El año previo, Milwauke tuvo marca de 67-95. En su primera temporada con Bamberger, los Cerveceros dejaron marca de 93-69, lo cual mejoró la previa mejor marca de la franquicia de 76 triunfos. Bamberger fue seleccionado Manager del Año por The Sporting News por su trabajo en su temporada de novato como dirigente. En 1979 repitió el desempeño, los Cerveceros ganaron 95 juegos. Sin embargo, las cosas se descarrilaron la temporada siguiente, cuando Bamberger afrontó una cirugía de bypass quíntuple. Renunció durante la temporada, pensaba que su carrera en el beisbol había terminado. Sin embargo, el gerente general de los Mets, Frank Cashen, recordaba a Bamberger con agrado por sus días con los Orioles y buscó a su amigo para que regresara al terreno. Bamberger estaba dudoso, pero un contrato de 250.000 $ le dio todas las razones que necesitaba para regresar. Además, los Mets tenían su entrenamiento primaveral cerca de su casa de Florida y Bamberger aún tenía familiares viviendo en Staten Island, así que eso parecía una buena opción para él. Los Mets parecían venir en ascenso luego de sufrir años difíciles de beisbol después del cambio de Tom Seaver a mediados de 1977. Se vieron fuertes en una breve carrera de la segunda mitad por la corona del este de la Liga Nacional, la cual fue la solución de cómo manejar la pérdida de más de seis semanas de la temporada de 1981 debido a la huelga de peloteros. Adicionalmente, los Mets llevaron una pizarra de última generación para la temporada de 1982. Y el equipo estaba emocionado con la llegada de George Foster desde los Rojos. Foster venía de una temporada de 150 de OPS+ y era visto como un pilar ofensivo. El duo de Foster y Kingman le iba a dar a los Mets una de las ofensivas más temidas de la Liga Nacional. Aún así, el pitcheo dejaba mucho que desear, lo cual hizo más impresionante la contratación de Bamberger. Sin embargo, ni un mago podía producir ensalada de pollo de las versiones de 1982 de Pete Falcone, Charlie Puleo, Craig Swan, Mike Scott y Randy Jones. Para crédito de Bamberger, los Mets tuvieron una arrancada decente. Tuvieron marca de 10-10 en abril y luego de un fuerte mayo en el cual marcaron 17-10, estuvieron solo 3.5 juegos detrás de los líderes divisionales, los Cardenales, para el 1 de junio. Pero todo se desplomó de manera espectacular desde ahí en adelante. Los Mets jugaron pelota de .333 en los últimos 114 juegos de la temporada, incluyendo un agosto de 5-24 el cual fue peor que cualquier mes de los Mets de 1962 y estuvo entre los peores de la historia del equipo, si no es por el julio de 4-25 del equipo de 1963. Los Mets de 1982 fueron un equipo extremadamente decepcionante en la mayoría de los frentes. Craig Swan tuvo marca de 11-7 y efectividad de 3.53 pero el cuerpo de pitcheo fue un desastre. Nueve lanzadores hicieron al menos cinco aperturas para el equipo, y cada uno de ellos también lanzaron desde el bullpen, hasta Swan hizo 16 apariciones en relevo, mientras Bamberger ensayaba constantemente con la rotación. Los Mets terminaron undécimos en efectividad en una Liga nacional de doce equipos pero hasta esa actuación fue mejor que lo que hicieron los bateadores esa temporada. Los Mets terminaron empatados en el último lugar con un OPS+ de 84. Mientras Kingman lideró la liga con 37 jonrones, Foster fue una decepción colosal, al batear .247 con 13 jonrones y 70 carreras empujadas en 151 juegos. Bamberger regresó para la temporada de 1983, pero renunció luego que el equipo abrió la temporada con marca de 16-30 y perdió nueve de sus últimos 10 juegos. Él dijo de su renuncia. “Probablemente sufrí demasiado”. Una de las muchas razones del pobre inicio de los Mets en el ’83 fue la decisión de Bamberger en segunda base. En el ’82 un Wally Backman de 22 años llegó y tuvo un OBP de .387 en 96 juegos. Backman solo empezó tres juegos antes de ser enviado a las menores a mediados de mayo. En su lugar, Bamberger colocó a Brian Giles, quien tuvo .308 de OBP y .298 de SLG. Bamberger terminó su carrera con los Mets con marca de 81-127. Su .389 de porcentaje de victorias fue aun peor que la marca de .405 de Joe Torre en 706 juegos. Los aciertos del régimen de Bamberger son pocos y de lejos intermedios. Elevó a cerrador a Jesse Orosco y le enseñó a Carlos Díaz su famosa “Staten Island sinker”. Días fue luego el anzuelo principal que trajo a los Mets a Sid Fernandez. Él también fue el primer manager de los Mets que escribió el nombre de Darryl Strawberry en la alineación, pero eso fue más debido a las circunstancias que a cualquier otra cosa, los Mets promovieron a Strawberry más como un movimiento de relaciones públicas que cualquier manejo de Bamberger para llevarlo al equipo. Cuando Bamberger llegó a la escena, rápidamente estableció reglas para hacer de los Mets un equipo más profesional. Una de las críticas a Torre era que él no mantenía un barco disciplinado y Bamberger fue traído para restaurar el orden. Entre otras cosas, él implantó políticas que eliminaron los perros y los niños del clubhouse y requirió que los peloteros usaran saco y corbata. Nada de eso ayudó a los Mets a jugar mejor beisbol. Se espera que cuando Collins traiga su enfoque profesional a los Mets, obtenga mejores resultados que Bamberger. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

martes, 2 de febrero de 2016

Conversación con Latroy Hawkins: Pequeñas Ligas y salud del brazo.

Jake Shapiro. Baseball in General. 20-05-2015. Recientemente me senté con Latroy Hawkins, el veterano lanzador de los Rockies. Hawk fue drafteado y firmado por los Mellizos de Minnesota en 1991, e hizo su debut de Grandes Ligas el 12 de abril de 1995. Ahora él ha tenido más de mil apariciones en MLB pero no ha olvidado sus raíces del beisbol juvenil. Cuando el equipo de Chicago, Jackie Robinson West llegó a las finales de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas el verano pasado, Hawkins, Melvin y Justin Upton, Torii Hunter y Wesley Wright, donaron dinero para que los familiares pudieran ir a ver a sus muchachos jugar. Esta primavera Hawkins reflexionó sobre su carrera en un artículo hecho en ESPN. Dijo del beisbol menor “Cuando yo estaba creciendo le dije a mi mamá que quería jugar en un equipo que viajara y ella me preguntó ‘¿Cuanto cuesta eso?’ En ese entonces dije que era como 600 dólares. Las Pequeñas Ligas era 25 $, y 45 $ en total con mi hermano porque nos dieron un descuento de 5 $. ¿Qué piensas que iba a decir mi mamá? ‘Jugarás en las Pequeñas Ligas’”. Estoy en la directiva de North Boulder Little League, y entiendo la importancia del beisbol menor, asi que pienso que sería interesante hacerle a Hawkins algunas preguntas acerca de cómo los jugadores de pequeñas ligas podían aprender de él para hacer que sus brazos se mantuviesen sanos. Jake Shapiro (JS): ¿Qué posiciones jugó en las pequeñas ligas? LaTroy Hawkins (LT): Yo quetcheaba, jugaba shortstop, jardín central y lanzaba. Jugaba cuatro posiciones diferentes, dependiendo de quien lanzara ese día se determinaba la posición que iba a jugar. JS: ¿Cuál era tu posición favorita? LT: Es divertido, mi posición favorita era cátcher. Me gustaba quetchear porque siempre era parte de la acción. Fui cátcher hasta que tuve 14 años de edad. Yo tenía un scout que me decía, no puedes lanzar y batear, es mucho desgaste para tu brazo. JS. ¿Pîensa que haber sido cátcher mientras crecía influenció en el ángulo de su brazo? LT: No pensaba en eso cuando estaba quetcheando, eso ni siquiera importaba en cualquier cosa que yo hiciera, solo tomaba la pelota, si un corredor salía hacia segunda base yo lanzaba allí tan duro como podía. JS: Como pitcher ¿Cuáles envíos lanzaba en las pequeñas ligas? LT: Cuando era pequeño lanzaba puras rectas, hasta los 13 años. Cuando fui a la liga de más edad, tuve la oportunidad de empezar a lanzar envíos quebrados, una curva. JS: ¿Qué técnicas aprendió en las pequeñas ligas que todavía usa hoy? LT: Esa es difícil porque no tuve un coach de pitcheo hasta que firmé para jugar beisbol profesional. La única técnica que tengo, que siempre tendré, es ser atlético. Cuando yo era más joven, ser atlético me ayudó a mantenerme a pesar de no tener coach de pitcheo apropiado, ni la mecánica y cosas como esas. JS: ¿Cuáles piensas que son los hábitos más importantes que deben aprender los jugadores de pequeñas ligas? LT: Trabajo de equipo, practicar como se juega, y más práctica porque el beisbol es uno de esos deportes donde tienes que salir y jugar. Tienes que hacer la repetición, tienes que repetir. Repetir tu swing, repetir tu mecánica, repetir tu mecánica de cómo vas a fildear la pelota, repetir tu mecánica de cómo vas a lanzar la pelota, repetir tu mecánica de cómo vas a atrapar la pelota. Pienso debes practicar. Tienes que practicar. JS: ¿Cuales son los lanzamientos más importantes que según usted deben aprender los jugadores de pequeñas ligas? LT: El lanzamiento más importante es la recta porque ese es el pitcheo número uno, tienes que tener control de ella antes de lanzar otras cosas. Todos quieren hacer parecer que es un asunto de velocidad, pero la velocidad sin control no significa nada. No lanzas tan duro pero puedes colocar tus pitcheos donde quieres, pienso que eso es más un logro que lanzar duro y disperso. Pienso que tratar de controlar tu recta es importante. JS: Siempre hay conversaciones acerca de como lanzar curvas puede lesionar tu brazo cuando eres joven. ¿Usted cree que un pitcheo específico puede lesionar a los muchachos? LT: Estoy seguro de que muchas personas más inteligentes que yo han tratado de responder esa pregunta. Pienso que eso depende del muchacho, pienso que algunos muchachos que tienen 10, 11, y 12 años son más maduros y sus cuerpos son más fuertes que otros chicos de 10, 11, y 12 años. Hay que observar al muchacho y ver si él puede experimentar con un lanzamiento quebrado. JS: Si pudiera darle un consejo a un jugador de 12 años de edad cual sería? LT: Si quieres jugar beisbol, tienes que trabajar mucho. Pero por otro lado lo que sea que hagas en la vida va a requerir de mucho trabajo. Sea en los estudios, o el trabajo. Lo que sea que hagas va a necesitar de mucho trabajo, y vas a tener que salir y hacerlo. Tienes que entender que habrá muchos días malos, pero los días malos no sobrepasaran tus días buenos, eso es seguro. Pero tienes que salir y trabajar. MLB junto a USA Baseball tiene un gran programa para que los niños mantengan sus brazos sanos. Es llamado Pitch Smart, ellos usan “una serie de recomendaciones prácticas, apropiadas para ayudar a los padres, jugadores y entrenadores a evitar las lesiones por sobreuso y garantizar carreras largas y sanas para los pitchers jóvenes”. JS: ¿Cómo ha sido capaz de mantener su brazo sano a través de su carrera? LT: Pienso que simplifiqué mi mecánica a temprana edad, puse menos tensión en mi hombro y mi codo con mis lanzamientos. Pienso que eso me ha ayudado a mantenerme relativamente sano a través de mi carrera. JS: ¿Qué tipo de ejercicios hace en el receso entre temporadas? LT; He realizado muchos ejercicios en el curso de mis 25 años en el beisbol. Fui haciendo ajustes. Cuando era más joven, hacía muchos ejercicios, a mitad de carrera reduje la intensidad, y hacia el final de mi carrera todo lo que hago son pesas. Hago un ejercicio de kilogramo y medio para hombros, funciona para mis escapulares y trapecios, y la parte frontal del hombro, y los bíceps. He hecho algo de cada cosa. JS: ¿Cambió la manera como se ejercitaba cuando era lanzador abridor, comparada a la de ahora como relevista? LT: No, siempre me ejercitaba, hacía mis carreras. Nada cambió, solo mi cuerpo. JS: En un día típico cuando lanza, ¿Qué tipo de preparación hace usted antes de pitchear, y después de pitchear cuales cosas que hace para mantenerse sano? LT: Hago rutina de estiramiento antes de ponerme hielo, luego pongo calor en mi brazo. Si lanzo, inmediatamente después que salgo del terreno, hago pruebas de esfuerzo y me ejercito con nuestro entrenador. Fortalezco mi hombro, y luego ellos sacan la sangre mala de mi brazo y ponen sangre buena en él. Entonces enfrío mi codo y hombro. Pongo mi brazo en un balde de hielo, la cual es la vieja usanza. Eso es cada vez que lanzo, sin condicionales, peros, bueno, malo, indiferente, esa es mi rutina posterior. JS. ¿Cual es la lesión más ruda con la que ha lidiado y como se sobrepuso a ella? LT: La única lesión mayor que he tenido en mi carrera ocurrió en 2010. Tuve cirugía de hombro. Tenía 20 años de carrera cuando eso ocurrió, y no sabía que hacer. Me estaba desgastando mentalmente porque nunca había estado en la lista de incapacitados por un tiempo tan prolongado. La cirugía fue un desgaste mental. Le hice varias preguntas al doctor muchas preguntas acerca de lo que necesitaba hacer para prevenir otra cirugía, y mantenerme sano el resto de mi carrera. En cuanto a mi hombro, le pregunté al doctor por cuanto tiempo iba a tener que hacer rehabilitación y él dijo que el resto de mi carrera. Esa cirugía fue solo el 10 % de la solución, que yo fuese a la clínica e hiciera rehabilitación fue el otro 90%. Fue duro, especialmente las primeras dos semanas cuando no podía levantar el brazo, y ellos te obligaban a hacerlo. Sabes que es por una buena razón, pero aún así duele. JS. Hay un aspecto de biomecánica en esto, ¿su doctor le dijo que cambiara la manera como lanza? LT: No, el no me dijo que cambiara nada, me dijo que eso era producto del uso y el desgaste. Gracias a Latroy Hawkins por su tiempo, es una de las personas más agradables con quien he compartido. Siempre es agradable ver a un grandeliga a quien le importa el juego, y a quien le gustaría hacer al beisbol mejor para las generaciones venideras. Es muy evidente que Hawkins quiere tener un impacto en la juventud beisbolera. Latroy Hawkins está cerrando su carrera este año con los Rockies, será agradable observarlo, en el montículo y en la comunidad. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

lunes, 1 de febrero de 2016

Walt Williams, jardinero conocido como No Neck, fallece a los 72 años

Bruce Weber. 27-01-2016. The New York Times. Walt Williams, un jardinero de alta energía, y bate alegre quien jugara para cuatro equipos de Grandes Ligas pero que probablemente era más conocido por su físico que le ganó el apodo No Neck, falleció este sábado 23 de enero en Abilene, Tex. La causa fue un ataque cardíaco, dijo su esposa Ester. Williams jugó la mayor parte de su carrera con los Medias Blancas de Chicago. Él empezó en Houston, terminó con los Yanquis y jugó una temporada en Cleveland. Era popular con los fanáticoa dondequiera que iba. Como Pete Rose, él jugaba con un entusiasmo cafeinado, corría con toda su alma en cada pelota bateada, salía corriendo hacia su posición al comenzar cada inning y tambien corría hacia primera base luego de recibir una base por bolas, aunque eso no ocurría muy a menudo. Dispuesto a batear siempre, rara vez veía la cuarta bola, nunca más de 26 veces en una temporada. Inusulmente para un bateador tan agresivo, él no se ponchaba mucho tampoco, solo 211 veces en una carrera de 10 años que incluyó 2555 apariciones al plato, solo 8.3 porciento del tiempo. (En comparación, el promedio de las Grandes Ligas en 1975, el último año de Williams en las mayores, fue 13 porciento; para 2014 ese promedio habìa subido a 20.4 porciento). Williams tenìa un bate ràpido y era un buen tocador pero tenía poco poder. Solo bateó 33 jonrones en su carrera. Su mejor año fue 1969, cuando bateó .304, fue uno de solo seis peloteros de la Liga Americana que bateò sobre .300. Tuvo un promedio superior a .280 otras tres veces, incluyendo su temporada final como jugador a medio tiempo de los Yanquis. Tuvo promedio vitalicio de .270. Williams era pequeño y de hombros amplios, con la peculiar característica denotada, quizás un poco metafórico por su apodo. "El irregular jardinero izquierdo de los Medias Blancas de Chicago", lo llamó el periodista deportivo Jim Murray en 1970. Murray citó a un scout desconocido que dijo, "Él parece como si alguien trató de meterlo en una maleta cuando oyó aue veian los policías". Walter Allen Williams naciòn en Brownwood, en Texas central, el 19 de diciembre de 1943, hijo de Coleman Williams y Pearlie Mae Diggs. Uno de nueve hijos, él fue enviado en su adolescencia a vivir con una tía en San Francisco, donde se graduò en Galileo High School (ahora la Galileo Academy of Science and Technology) y jugó utbol americano, baloncesto y beisbol. Antes de la temporada de 1963 firmó con el equipo de expasnión de segundo año de la Liga Nacional en Houston, entonces conocido como los Colt .45s, jugó en las ligas menores y brevemente en las Grandes Ligas antes de ser seleccionado de la lista de waiver por los cardenales de San Luis. Jugó en el sistema de los Cardenales, quienes lo cambiaron a Chicago, donde debutó en 1967. Cuando terminó su carrera de Grandes Ligas, jugó en Japón y México. El primer matrimonio de Williams terminó en divorcio. Se casó con Ester Lacy en 1988, ellos vivieron en Brownwood. Además de ella, a el le sobreviven dos hermanos, Freddie y Joe, una hermana, Carol Sue Stanfield; un hermanastro Dennis Wade; una hermanastra Madeline Bradley; dos hijos, Deron y Walter Jr., una hija adoptiva, Sherry Barron; un hijo adoptivo, Gary Eugene Barron; cuatro nietos; y dos bisnietos. De acuerdo a su esposa, Williams dijo que la poc longitud de su cuello se debía a una vacuna mal dispensada cuando él era niño. El apodo vino despues, diferentes compañeros de equipo durante sus primeros dias en el beisbol profesional han recibido el crédito o la culpa por ello. "Al principio a él no le gustaba mucho el apodo", dijo Ester Williams en una entrevista el miércoles. "Pero se quedó con él". Traducción: Alfonso L. Tusa C.

jueves, 28 de enero de 2016

Esquina de las Barajitas: El Húngaro Loco.

Bruce Markusen. The Hard Ball Times. 16-07-2010. Aunque hay algo de exceso de azul en esta fotografía, la barajita de Topps de Al Hrabosky en 1980 se cataloga como una de las más icónicas por su habilidad para capturar a un jugador en su momento más apropiado. Con sus hombros inclinados hacia adelante y su expresión facial al límite de la ferocidad animal, Hrabosky es visto en el momento de meter la pelota en su guante mientras sacude sus pies sobre el montículo antes de lanzar su próximo pitcheo ante un asombrado bateador. Después de hacer una aparición como relevista lanzallamas novato con los Cardenales en 1970, Hrabosky agregó su curiosa rutina en el terreno de juego a su lista de hábitos personales en 1974. Cada vez que enfrentaba un rally de varias carreras del equipo rival, Hrabosky caminaba detrás del montículo, agachaba la cabeza, y empezaba a meditar. Luego de varios segundos de contemplación, Hrabosky respiraba profundo, metía la pelota dentro del guante, giraba alrededor del montículo, y se lanzaba hacia la caja de pitcheo. Casi siempre, Hrabosky seguía a su motivación psicológica en el terreno, reivindicándose de su última dificultad de pitcheo. La inusual rutina ocasionó un apodo de parte de la oficina principal de los Cardenales. El director de relaciones públicas del equipo, Jerry Lovelace, empezó a llamar a Hrabosky “El Húngaro Loco”. El apodo, el cual reflejaba su herencia con precisión, se pegó en los periodistas, narradores y aficionados, lo cual le dio a Hrabosky uno de los alter ego más identificables de su época, y de cualquier otra. Tambien fue durante sus primeros días con los Cardenales que Hrabosky decidió alterar su apariencia física. Con Richie Allen y Reggie Jackson habiendo roto la regla no escrita contra el vello facial, que se mantuvo por largo tiempo, a comienzos de los años ’70, los peloteros de ligas mayores se sintieron libres de dejar crecer bigotes y barbas. Hrabosky se unió a la diversión facial al dejar crecer su bigote, pero le agregó un toque poco convencional al hacerlo en estilo FuManchú, lo cual le daba una apariencia mucho más temible. También se dejó crecer el cabello largo y rebelde, parecía todo menos peinado bajo su gorra. La nueva apariencia de intimidación amenazante encaja perfectamente con su rutina y viceversa. Hrabosky interpretaba su nueva imagen en sus respuestas a los reporteros. Cuando un periodista le preguntaba a Hrabosky en que pensaba cuando iba desde el bullpen al montículo, el daba una explicación que deleitaba a los medios. “Solo pienso en odiar a la gente”, le dijo Hrabosky a Associated Press. “Me transformo psicológicamente. Me digo a cada momento que soy el mejor pitcher del beisbol. Hago cualquier cosa para motivarme”. Hrabosky no era el mejor pitcher del juego, pero desde 1973 hasta 1976, él forjó un excelente período de cuatro años mientras pasaba de relevo intermedio a ser apagafuegos. Hrabosky usaba un plan simple: Lanzaba recta tras recta, retaba a los bateadores con su lanzamiento principal 90 porciento del tiempo. La actuación de Hrabosky tuvo su apogeo en 1975, cuando agenció efectividad de 1.66 con 13 victorias y lideró la liga con 22 salvados como la última línea defensiva en el bullpen de Red Schoendienst. En 1977, Hrabosky pasó un momento difícil. En un movimiento de 180 grados el dócil Schonedienst fue sustituido por Vern Rapp como manager de los Cardenales y este inmediatamente instaló un régimen disciplinario en San Luis. Rapp vetó el vello facial en los Cardenales, sin hacer excepción con Hrabosky o cualquiera de las peloteros veteranos. El Húngaro Loco cumplió la orden en desacuerdo, se afeitó el bigote y cortó su cabello largo, pero hizo evidente su disgusto. “¿Cómo puedo intimidar a los bateadores si parezco un golfista profesional?” Le preguntó Hrabosky a un miembro de los medios quien era adepto a su causa. Con tal distanciamiento entre Hrabosky y la gerencia, los Cardenales cambiaron a su as relevista zurdo luego de la temporada, lo enviaron a los Reales de Kansas City por el relevista derecho Mark Littell y el cátcher de buena mascota y pobre bate Buck Martínez. Hrabosky volvió a su bigote Fu Manchú, retuvo su histrionismo maníaco en el montículo, y le dio a los Reales un apagafuegos de poder de primer orden, ayudándolos a ganar su tercer titulo seguido de la división oeste en 1978. Luego de una temporada sabática en 1979, Hrabosky se fue a la agencia libre, firmó un contrato multianual con los Bravos de Atlanta. Hrabosky tuvo dos temporadas mediocres alrededor de una buena en 1981, cuando tuvo una efectividad de 1.06 a pesar de ser limitado a 24 juegos debido a problemas con su brazo. Igual que en San Luis, los medios de Kansas City y Atlanta notaron que el personaje el Húngaro Loco de Hrabosky difería de su personalidad verdadera. Fuera del terreno, los reporteros tomaban nota de su conducta amigable, su alto nivel de inteligencia, y su habilidad para manejarse bien en una variedad de escenarios de entrevistas. Hrabosky trasladó esas fortalezas hacia un trabajo a medio tiempo como ancla deportivo para KPLR en San Luis, sirviendo la escena para una transición suave hacia la cabina de transmisión de los Cardenales luego de sus períodos como jugador activo con los Reales y los Bravos. Él permanece en la cabina de transmisión hasta este día, sin el Fu Manchú oscuro, sin el cabello largo, y sin el histrionismo de intimidación. Pero los aficionados de San Luis aun lo conocen cariñosamente como el Húngaro Loco. Acerca de Bruce Markusen Bruce Markusen es el gerente de Digital and Outreach Learning at the National Baseball Hall of Fame. Ha escrito siete libros de beisbol, incluyendo biografías de Roberto Clemente, Orlando Cepeda y Ted Williams, y A Baseball Dynasty: Charlie Finley’s Swingin’ A`s, el cual fue premiado con la Seymour Medal de SABR. Traducción: Alfonso L. Tusa C.