miércoles, 24 de agosto de 2016

Defensiva reconocida.

Torii Hunter y Doug Mientkiewicz de los Mellizos de Minnesota están orgullosos de su trabajo con el guante. El jardinero central y el primera base de Minnesota capturaron los honores del guante de oro por su juego defensivo en 2001. Jim Souhan. The Minneapolis Star Tribune. Baseball Digest. Junio 2002. Ellos cubren más terreno que la hojarasca, pasan más tiempo en posición horizontal que los practicantes de trineo y comparten esa clase de respeto mutuo usualmente reservado para los corajudos. Pero hasta noviembre pasado, Torii Hunter y Doug Mientkiewicz solo tenían quemaduras de grama artificial que mostrar por sus demostraciones de fildeo. Ese día fueron premiados con el Rawlings Gold Gloves, indicando que eran los mejores fildeadores en sus posiciones en 2001. “Empecé a llamar a Torii en ese momento para felicitarlo”, dijo Mientkiewicz. “Su teléfono celular estaba ocupado. Finalmente, me di cuenta que nos estábamos llamando mutuamente. Esperé un segundo, y la llamada de Torii entró”. En 2001, luego de años de rebotar en la organización de los Mellizos, Hunter y Mientkiewicz se convirtieron en celebridades del beisbol de la manera más difícil, con cuero no con madera. En la superficie, el delgado jardinero central y el cuadrado primera base tienen poco más en común. Mientkiewicz creció en Miami desempeñándose como catcher en el equipo de una escuela secundaria privada junto a Alex Rodríguez y se convirtió en primera base estrella en Florida State University antes de ser seleccionado en la quinta ronda del draft de 1995. Hunter creció en Arkansas, jugando campocorto en una escuela secundaria pública antes de convertirse en escogencia de primera ronda de los Mellizos en el draft de 1993 y empezar un largo y a veces difícil ascenso en las ligas menores. Pero fue juntos que ellos llegaron como peloteros de impacto simultáneamente en 2001, para convertirse en los primeros compañeros de equipo de los Mellizos en ganar guantes de oro el mismo año desde Gary Gaetti y Kirby Puckett en 1989. ¿Qué separaba a Hunter y Mientkiewicz de sus pares y los conectaba con tantos puntos positivos? Cambio de posiciones. A Hunter le gustaba mucho jugar en el campocorto en Pine Bluff High en Arkansas. “Siempre quería que batearan la pelota hacia mí, dijo Hunter. “Cuando mi entrenador dijo que quería que jugara en el jardín central durante mi año final, pensé que sería aburrido”. Jugar campocorto resultó ser invalorable para Hunter, “Hay mucho trabajo con los pies en los jardines”, dijo Hunter. “Si la pelota es bateada con fuerza hacia mi izquierda, tengo que moverme rápido en esa dirección, plantarme, pivotear y hacer un tiro a la brevedad. Fue muy importante que Hunter llevara su mentalidad de campocorto al jardín central. Espera que cada pelota sea batead hacia él, y utiliza cada tipo de deslizamiento inventivo para prevenir que cualquier pelota llegue hasta la pared o cualquier tiro no convencional para devolver la pelota al infield. Asi también, Mientkiewicz se benefició de jugar otras posiciones. Fue catcher en Westminster Christian High en Miami, donde Rodríguez jugaba campocorto. Mientkiewicz también jugo tercera base muy bien con el Salt Lake AAA la temporada de 2000. “Lo que aprendí como cátcher fue como bloquear pelotas y qué tan importante es hacerlo”, dijo Mientkiewicz. “No puedes regalar una base. Como tercera base lo que aprendí fue la importancia de que puedes hacer un tiro no tan perfecto y aun así hacer el out. Eso es lo que trato de darle a mis infielders en primera base, ese nivel de comodidad”. Técnicas refinadas. Hunter le da crédito al coach de los Mellizos, Jerry White por ayudarlo a refinar sus destrezas en los jardines. ¿Cómo? White respondió imitando los movimientos de un jugador de futbol americano. White explicó que para un jardinero central, como para un cornerback de futbol americano, el primer paso es crucial. Se paró con los pies paralelos y dijo que tal posición le permite a un jardinero central o a un cornerback levantar la parte superior del cuerpo en reacción para recibir o para buscar un elevado. “Eso te hace realizar el trabajo”. White entonces se paró con los pies alineados diagonalmente, el pie derecho detrás del izquierdo. “Al colocarte así, estás listo para moverte hacia la derecha, y estás a un paso de voltearte y moverte rápido hacia tu izquierda”, dijo él. “Lo que de verdad es importante es que esta posición te ayuda a mantener abajo la parte superior de tu cuerpo”. Durante un juego cerrado, White le hará señas a sus jardineros para que se mantengan abajo y relajados. “La tensión te hace levantar el cuerpo, lo cual causa pérdida de tiempo”, dijo White. Observe a Mientkiewicz antes de un pitcheo, y él se colocará tan abajo como sea posible, doblando sus rodillas y rozando el terreno con su mascotin. “Cuando estás parado a 90 pies del plato, tu primera reacción es muy importante”, dijo él. “Das un paso en falso y la pelota te burla”. Los Mellizos practican mucho con sus jardineros, pero lo que hace singular a Hunter es su voluntad para tomar docenas de elevados durante la práctica de bateo. “Eso te mantiene alerta y te ayuda a seguir la pelota desde que sale del bate”, dijo White. El año pasado, Mientkiewicz, hizo que Ron Gardenhire, entonces coach de tercera base, le bateara roletazos desde la tercera base, para que Mientkiewicz practicara atacando los botes cortos. “Ese es un ejercicio que siempre han hecho todos los equipos donde he estado”, dijo Mientkiewicz. “No hay nada mejor”. Tan importante como eso, Mientkiewicz y Hunter se familiarizaron más con los bateadores de la liga la temporada pasada, lo cual les permite anticipar la dirección de una pelota bateada. “Las grandes jugadas son el resultados del gran pitcheo”, dijo Mientkiewicz. “Cuando nuestros pitchers colocan la pelota donde quieren, podemos anticipar. Cuando están regados, estamos un paso retrasados”. Ejercitándose. Mientkiewicz agregó cerca de 10 kilogramos de músculos el invierno pasado, la mayoría de ellos en los brazos y hombros. También ha retomado el salto de la cuerda luego de un receso de tres años debido a una vieja lesión en el pie. Pero Mientkiewicz nunca tendrá la flexibilidad y la inclinación de Hunter, “Hace falta algo de destreza para jugar bien la primera base, pero tienes que ser un gran atleta para jugar en el jardín central”, dijo Mientkiewicz, “Torii es formidable en una posición donde hay muchos grandes atletas”. Mientras Mientkiewicz agregó fortaleza para el poder y durabilidad, Hunter dijo que trabajó duro con sus músculos abdominales. Ambos necesitan mantener su fuerza. Lanzarse de cabeza en la grama artificial del Metrodome, puede hacer mucho daño. Una pequeña ayuda Cuando Hunter se lanza tras una pelota entre dos, y parece permanecer horizontal como si dormitara, o Mientkiewicz se lanza a su derecha, arriesgándose a quemaduras de grama artificial y magulladuras corporales, eso es un acto de atleticismo individual y destreza. Pero ellos dicen que sus compañeros de equipo son los que hacen que esas jugadas sean posibles. White dijo que el alcance de Jacque Jones en el jardín izquierdo permite que Hunter se cargue más hacia el espacio entre el jardín central y el derecho donde a menudo los Mellizos utilizan un jardinero menos dotado. Mientkiewicz dijo que el surgimiento del segunda base Luis Rivas le permite estar cerca de la línea de cal, donde puede cortar más batazos con etiqueta de doble. “También cuando me lanzó a mi derecha y pierdo la pelota, y Luis la toma, nadie recuerda que yo la fallé”, dijo Mientkiewicz. La familiaridad también ha alimentado la competitividad en el infield. “Al haberme formado con estos tipos, sé cuales son sus tendencias”, dijo Mientkiewicz. “Cuando el tercera base Corey Coskie hace un tiro, usualmente se desvía hacia el plato. Cuando Guzie (Christian Guzman) está en dificultades, utiliza la grama artificial para lanzar a primera base de un rebote. Y con Luis, sé que cada tiro va directo al pecho”. Gardenhire también le dio crédito a Coskie. “Dougie debería ir y darle un cinco arriba a Corey”, dijo el nuevo manager. “Si Corey no hubiese lanzado todas esas pelotas contra el piso el año pasado, Dougie no habría mostrado todos sus atributos defensivos”. Factor miedo. Dejando a un lado la destreza, Hunter y Mientkiewicz no hubiesen ganado el guante de oro si no hubieran tenido la voluntad de arriesgarse ante el peligro físico. Los compañeros de equipo hablan de la vez cuando, jugando para el New Britain AA, Hunter corrió a través de una pared de los jardines. “Choqué contra la pared y la atravesé, detrás había un tipo bebiendo cerveza y hablando con una mujer”, dijo Hunter. “Me miró y dijo, ‘¿De donde saliste tú?’”. Hunter sigue retando paredes aunque las de Grandes Ligas son más resistentes. “Cuando veo que esa pequeña bola blanca asciende, quiero atraparla, a toda costa”, dijo Hunter. “Si tengo que golpearme tontamente haciéndolo, lo hago”. Mientkiewicz enfrenta una amenaza diferente, bateadores zurdos de poder parados a 90 pies de distancia mientras él cuida a un corredor en primera base. “No piensas mucho en recibir un pelotazo”, dijo él. “Ves a Carlos Delgado parado ahí, y eso llama tu atención”. Cuando alguien como Delgado batea una línea hacia primera base, solo unos reflejos relampagueantes separan un out de un nocaut. “No pienso en eso, hasta que termina la jugada”, dijo Mientkiewicz. “Me aseguro de que la pelota esté en mi guante. Entonces reviso para ver si tengo completas todas las partes de mi cuerpo”. Posturas defensivas. No es coincidencia que los orientados hacia la defensiva Mellizos produjeran dos ganadores de guantes de oro. En el clubhouse de los Mellizos, se valora el gran fildeo. “Yo estaba feliz de haber ganado el guante de oro”, dijo Mientkiewicz. “Pero si Torii no lo hubiese ganado, habría sido una gran pena. Hay muchos grandes jardineros centrales , pero creo que Torii es el mejor del beisbol. No veo regularmente a Andruw Jones de los Bravos de Atlanta. He oído que es muy bueno, pero no puedo imaginar que nadie sea mejor que Torii”. En un equipo que depende del pitcheo y la defensa, Hunter y Mientkiewicz dan a sus pitchers y compañeros fildeadores un margen de error y la comodidad de saber que hasta los batazos más peligrosos pueden ser convertidos en outs. “La defensa es un asunto de equipo”, dijo Mientkiewicz. “Y este equipo tiene mucho orgullo por ella. Una hora después del anuncio del premio, pienso que me llamaron 18 compañeros de equipo”. El pitcher de los Mellizos Brad Radke fue de los primeros en llamar. Él y su esposa, Heather, enviaron flores a Hunter y Mientkiewicz. “Cuando ganas un guante de oro es algo especial”, dijo Gardenhire. “Es muy especial, muy sorprendente, cuando lo ganan tipos jóvenes, porque usualmente lo ganan los bates de plata (líderes de bateo). “Hay muchos grandes jardineros centrales y Torii lo ganó. Tuvimos un gran primera base aquí, Kent Hrbek, quien nunca ganó uno, él merecía uno. Así que para nosotros, que nuestro primera base haya ganado el guante de oro, es algo especial”. Traducción: Alfonso L. Tusa C. Nota del traductor: Estadísticas de Doug Mientkiwicz con los Navegantes del Magallanes en la temporada 1999-2000: 22 J, 82 Vb, 11 CA, 22 H, 4 2H, 3 3H, 2 HR, 10 CE, 1 BR, .268 AVG.

Matt Shoemaker habla de la agresividad con los envíos de dedos separados.

Dave Laurila. Fangraphs.com. 19 de julio de 2016. Matt Shoemaker dominó a los Medias Blancas este sábado 16 de julio. El derecho de los Angelinos de Los Angeles de Anaheim, lanzó un juego completo, un blanqueo de seis imparables, mientras no concedía boletos y ponchaba un tope de 13 en la temporada. De acuerdo a Per Brooks Baseball, 58 de los 114 envíos que ejecutó Shoemaker fueron de dedos separados, 49 fueron rectas de dos o cuatro costuras, y siete fueron sliders. El uso de envíos de dedos separados llama más la atención que la línea de pitcheo. Shoemaker lanza su oferta de marca 35 % del tiempo, el mayor porcentaje de cualquier abridor, pero este sábado un radio de más de 50 % hizo que se pareciera más a relevistas como Koji Uehara, Héctor Neris y Zach Putnam. Una dieta pesada de envíos de dedos separados por nueve innings es muy atípica. Solo el mes pasado, Jeff Sullivan escribió acerca de la marcada de pendencia de Shoemaker en esos lanzamientos, y como eso le ha ayudado a elevar su juego. Intrigado por el artículo, y al haber escrito recientemente sobre Putnam, un amigo de mucho tiempo de Shoemaker, fui directamente a la fuente para más información. Resulta ser que los envíos de dedos separados son solo una parte de la razón por la cual él ha estado lanzando tan bien. Shoemaker, quien tiene una efectividad de 2.37 en sus últimas 11 aperturas, compartió sus pensamientos sobre el tema a comienzos de julio. Shoemaker habla del mejoramiento de su juego mental: “Lo más grande para mi ha sido un ajuste mental. Hay pequeñas cosas mecánicas en las que he trabajado en mis rutinas de bullpen, como tratar de mantener mi peso atrás, pero es más un asunto mental. Cada vez que salgo ahí afuera, necesito hacer un buen intento con cada pitcheo. Cada quien necesita tener un propósito. Cuando te enfocas de esa manera, eres más agresivo y tienes más en la pelota. No hay titubeos”. “En el pasado, yo solo iba ahí y le lanzaba la pelota al catcher. Ahora estoy pitcheando. Mi enfoque mental es que estoy en una competencia, y voy a vencer al rival. Soy mucho más agresivo con todos mis lanzamientos”. “Fue como prender una llama debajo de mis propios pies. Me dije, ‘Estás en las Grandes Ligas. Lo quieres hacer bien. Quieres ganar. ‘. Básicamente me di una revisión de realidad. Fue, ‘Hey, necesitas mejorar. Eres mejor, así que vas a ser mejor”. Sobre el aumento en el uso de sus envíos de dedos separados y las preocupaciones por las lesiones: “Estoy lanzando más envíos de dedos separados, pero tal vez no tantos como las personas piensan. Cuando voy y observo los videos, muchos de mis sliders son contados como envíos de dedos separados. Mi enfoque es que trato de lanzar cada pitcheo que tengo, recta, curva, slider, dedos separados, y los mezclo lo mejor que puedo. Voy a atacar a los bateadores con todo lo que tengo”. “A veces lanzó un envío de dedos separados y se corta. Pero un slider desarrolla de la manera correcta o se queda, o si un envío de dedos separados se corta o desarrolla bien…Entiendo que cada pitcheo puede tener desperfectos como cualquier otro. Eso ocurre. Pero no me importa como se llame el pitcheo. Solo quiero hacer outs”. “Las lesiones son una preocupación para cada pitcher, pero no piensas en eso. Haces tus ejercicios y ejecutas la programación de tu brazo. Quieres maximizar tu salud. Pero yo he lanzado mis envíos de dedos separados por mucho tiempo. Siento que los pitchers están mas propensos a esas lesiones cuando están empezando a lanzar ese tipo de envío, porque son nuevos para el brazo. Zach y yo hemos lanzado ese envío desde que éramos adolescentes”. Sobre la data y los radios de pitcheo: “No vuelvo atrás y reviso, ‘Ok, cuantas rectas lancé en este juego?’ o ‘¿Cuántos envíos de dedos separados lancé en este juego?’ Argumentativamente, esa data podría ayudarme, pero de la forma como lo veo, X cantidad de pitcheos no necesariamente va a hacerte lanzar mejor, se trata más de cómo haces out a un bateador”. “Cuando un bateador está en la caja, todo lo que quieres es hacerlo out sin importar como lo haces. Si lanzas 100 pitcheos en un juego, y X cantidad son este pitcheo y X cantidad son ese pitcheo, eso no te ayuda con cada bateador. Para mi, todo tiene que ver con lanzar agresivamente, con buena mezcla, y enfocarse en el bateador quien está parado en la caja. A veces el mejor pitcheo a lanzar es uno de dedos separados. Otras veces no. Traducción; Alfonso L. Tusa C.

lunes, 22 de agosto de 2016

Wayne Garland recuerda su histórico contrato.

20 de marzo de 1988. Mike Tully. United Press International. Plant City, Fla. – Wayne Garland puede recitar la conversación palabra por palabra, aún 11 años después. Su agente, Jerry Kapstein, había llamado con noticias de una negociación con los Indios de Cleveland. Todo lo que necesitaba era una firma. “Él dijo, ‘Wayne, no te conseguí un millón de dólares’”, recordó Garland recientemente. “Yo dije, ‘Jerry, estoy seguro de que hiciste lo mejor que pudiste’. Él dijo, ‘Conseguiste un contrato de 10 años por más de 2 millones de dólares’. Yo dije, ‘Jerry, yo no merezco eso’. Él dijo, ‘Bien, obviamente alguien piensa que si lo mereces’”. Alguien lo hizo. Los Indios habían terminado cuartos en 1976 y, quería mejorar su pitcheo, le ofrecieron a Garland 2.3 millones de dólares por 10 años. Él no lo sabía entonces, pero ese contrato lo metería en la historia del beisbol. Su caso simboliza un debate que podría generar una huelga en 1990: ¿cuanto dinero es demasiado, y a que riego para el equipo? Garland llevó una marca de 20-7 con los Orioles de Baltimore en 1976 al mercado abierto, para buscar lo que el pitcher derecho podía conseguir del empleador correcto. Un manguito rotador lesionado, sin embargo, lo convirtió en ejemplo de cómo las inversiones pueden llegar a ser equivocadas. “Cuando yo pasaba la línea blanca entregaba el 100 por ciento siempre”, dijo Garland. “Sería conocido por eso, porque el contrato terminó y todavía estoy aquí”. Garland, 37, de Nashville, Tenn., está de vuelta en el beisbol como coach de pitcheo para el Nashville de la American Association. Recostado de la cerca del bullpen en la base de entrenamientos de los Rojos de Cincinnati, escapó de ser notado por los aficionados más pendientes de Eric Davis, Pete Rose y Mario Soto. Sin embargo, los aficionados quienes recuerdan los primeros días de la libre agencia conocen bien a Garland. En 1976, la Asociación de Peloteros había triunfado en una batalla legal, dándole a los peloteros el derecho de probar el mercado abierto después de jugar un “año opcional”. Garlando un derecho corpulento quien tenía 25 años en ese momento, jugó la temporada de 1976 sin contrato con Baltimore. Si hubiera sufrido une lesión severa, no hubiese valido nada en el mercado. En lugar de eso, permaneció sano y tuvo marca de 20-7 con 2.68 de efectividad. “Jugué una apuesta”, dijo él. “Era el riego más grande que había corrido. Dios me perdone si me lesiono el brazo”. Algunos de sus compañeros de equipo tomaron el mismo riesgo. Reggie Jackson terminó jugando en Nueva York. Bobby Grich fue a los Angelinos de California. Todos prosperaron en un mercado en el cual los equipos estaban dispuestos a gastar. Garland dice que él y Kapstein discutieron la posibilidad de un contrato de cinco años por un millón de dólares. Entonces llegó la oferta de Cleveland. Él llamó a su mamá y le dio la noticia, igual que Kapstein se la había dado a él. “Le dije, ‘No conseguí mi millón’. Ella dijo, ‘El dinero no lo es todo’. Yo dije, ‘Conseguí dos millones’. Ella dijo, ‘Tú no vales eso’. “Cargué con eso por largo tiempo”, dijo Garland. “Recordé lo que dijo Jerry Kapstein, ‘Si alguien pensó que vales eso, lo vales’”. No justificó ese precio, pero no fue por dejar de intentarlo. Garland dejó marca de 13-19 con 3.59 de efectividad para los Indios de 1977, quienes cayeron al quinto puesto. El manager Frank Robinson fue despedido, y ellos no han vuelto a alcanzar el cuarto lugar. No fue solo una temporada mala. En algun momento, el brazo de Garland empezó a doler. De pronto, la inversión estaba perdida. “Deseo poder haber manejado eso”, dijo Garland. “Como me dijo el doctor, todavía te quedan muchos pitcheos en el brazo. Eso empezó en el entrenamiento primaveral. La molestia iba y venía. Hubo un par de ocasiones cuando salí y traté de probar que Wayne Garland valía ese dinero”. “Durante el invierno descansé. Fui al entrenamiento primaveral, y me sentí bien. Me resentí en el primer juego de exhibición. Intenté lanzar muy duro muy rápido. Nunca mejoré del dolor”. El final virtual llegó un día en un juego contra Oakland. Garland estaba pitcheando y era obvio que no tenía nada en la pelota. Llamó al coach de pitcheo Dave Duncan al dugout y admitió el dolor. “Sabemos que algo anda mal”, dijo Duncan. Un examen con el Dr. Frank Jobe reveló que el manguito rotador estaba doblado. Hoy, los doctores saben más de cómo prevenir y curar esa lesión. Pero entonces no. Ese fue el final de una carrera. Garland fue dejado en libertad en enero de 1982. Trató de regresar con Nashville, trabajó cel lanzamiento de nudillos con Hoy Wilhelm. Garland dice que se vio en la misma posición que había estado 10 años antes: tratando de ganarse un lugar en las Grandes Ligas. “Me dije, ‘Tuviste tu carrera. Es hora de irse’”. Garland se retiró de las mayores con marca de 55-66, y efectividad de 3.89. Desde entonces, ha trabajado en el sistema de granjas de Milwaukee, como coach principal en Aquinas Junior College en Nashville, y ahora con la organización de los Rojos. Dice que le gustaría trabajar en las mayores. “Por supuesto que me gustaría”, dijo él. “Ese fue mi sueño desde niño. Y se mantiene”. Hoy en día, 2.3 millones de dólares por 10 años no parece mucho. Algunos peloteros casi hacen eso en una temporada. “Yo fui una ganga comparado con los salarios de hoy”, dijo él. “Puedo decir honestamente que eso va a tener que parar en alguna parte”. Pero todavía continua, y Garland tiene un nicho como el hombre de 2.3 millones de dólares. La pregunta es si es un premio que recibió, o uno por el que tuvo que pagar. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

lunes, 15 de agosto de 2016

Mark Huismann, Que manera de entrar en escena -- 4

Miércoles, 28 de julio de 2010. The Best 21 days. Al ser llamado desde el Omaha AAA por primera vez, Mark Huismann saltó al carro de sus padres, luego de pararse tres veces mientras el vehículo se recalentaba, Huismann finalmente llegó a Kansas City en agosto de 1983, justo a tiempo para el juego de esa noche. Escribió The Associated Press. Huismann no solo participó en el juego de aquella noche, de acuerdo al recuento de The AP, él ayudó a preservar una tempranera ventaja de una carrera de los Reales. También se apuntó la victoria. “Solo dije ‘Bienvenido a las Grandes Ligas’”, dijo el manager de los Reales, Dick Howser, a los reporteros. “Estaba impresionado con él. Tiene un brazo vivo. Atacó y retó a los bateadores. Me gusto eso. Es una manera agradable de entrar en escena”. Huismann había sido firmado por los Reales tres años antes, como agente libre. Había llegado a AA en 1982 y tuvo una breve parada en el Omaha AAA en 1983 antes de ser llamado a Kansas City. Huismann participó en 13 juegos con los Reales ese año y 38 el siguiente. Se acreditó tres salvados en 1984, pero su efectividad fue de 4.20. En 1985 vio reducido su tiempo de juego en Grandes Ligas, a solo ocho apariciones al final de la temporada. No estuvo en el roster de postemporada, pero consiguió 34 salvados con el Omaha AAA, entonces una marca de la liga. Los Reales querían bajarle el salario en 20 por ciento. Huismann respñondió diciendo que prefería ser cambiado. “Pienso que no hay razón por la que debería aceptar una reducción salarial luego del año que tuve”, dijo Huismann a los reporteros. Pronto su deseo se cumplió. En mayo, los Reales embarcaron a Huismann hacia los Marineros. En Seattle, Huismann actuó en 36 juegos, con 3.71 de efectividad y cuatro salvados. Huismann jugó para un equipo diferente cada año hasta 1989, Cleveland, Detroit y entonces Baltimore, viendo acción en las mayores cada año- Al llegar a los Pîratas para 1990, Huismann fue tratado como un pelotero de ocasión. Huismann regresó a las mayores por solo dos juegos ese año, en junio. El manager de los Piratas, Jim Leyland, lo envió de vuelta a las menores ese mes, diciendo que Huismann necesitaba trabajar para recuperar la forma. “Huismann necesita recuperar su pitcheo quebrado”, le dijo Leyland a The Pittsburgh Post Gazette. “Es difícil ser un pitcher de un lanzamiento contra los equipos que enfrentamos”. Huismann lanzó en cnco juegos más con los Piratas en 1991 y su carrera de Grandes Ligas terminó. Pero él regresaría cuatro años después, en la primavera de 1995 para una prueba como pelotero de reemplazo. Él había estado en un programa de entrenamiento dirigido cuando los reales lo llamaron para jugar esa primavera, de acuerdo a una historia de AP. La huelga terminó y Huismann no estaba seguro de lo próximo que haría. Pero no sería beisbol. “Iré a casa”, le dijo Huismann a AP, “seré Mr. mamá por un rato y buscaré un trabajo”. Traducción : Alfonso L. Tusa C.

viernes, 12 de agosto de 2016

Expectativas.

¿Johan Santana espera reportarse a los entrenamientos de los Navegantes del Magallanes tan temprano como septiembre de 2016? Releí dos,tres y hasta cuatro veces, casi me pegué el periódico a los ojos. De acuerdo a la reseña, el propio manager Carlos García declaraba que el lanzador zurdo se había comunicado con él para asomar la posibilidad de apersonarse en las prácticas del José Bernardo Pérez desde bien temprano. ¿Está definitivamente Santana recuperado de sus lesiones? ¿Ahora si emprenderá la ruta para regresar a lo que podría ser su tren final para regresar a las Grandes Ligas? En estos días previos a mediados de agosto, mi curiosidad punza bajo la piel, desde ya quiero saber el resultado de la próxima conversación entre García y Santana. Solo creeré ese regreso del zurdo de Tovar, cuando lo vea enfundado en el uniforme magallanero, corriendo en los jardines y soltando el brazo en el bullpen. En el momento de lanzar el primer juego simulado, empezará a develarse el misterio. Cuando Santana suba al montículo del José Bernardo Pérez para su primer juego interescuadras seguirán cumpliéndose etapas en ruta a saber cual es la posibilidad cierta de que el pitcher zurdo regrese al cuerpo de lanzadores del barco magallanero. Entonces se sabrá si regresará como relevista para avanzar gradualmente, o si debutará en la temporada como abridor. Quizás me estoy adelantando demasiado, pero es ahora cuando es válido este ejercicio. Hay muchos niveles que subir hasta allá, muchos vistos buenos que conseguir, muchas gotas gordas que sudar. Por eso espero con fruición ese primer día de septiembre, las próximas declaraciones de Carlos García. Quizás dentro de la configuración del equipo para las primeras semanas de la temporada 2016-17, también hay expectativas por saber de la condición y las fechas cuando empezarían a entrenarse el relevista Amalio Díaz, un pitcher que siempre ha sido muy efectivo entre el sexto y el octavo inning, y los abridores Antonio Senzatela y Jesus Zambrano, quienes pudieran tener más tiempo de juego con Magallanes debido a que pasaron buena parte de este verano lesionados. Ver a Juan Apodaca en la receptoría luego de la gran demostración con el madero que ha mostrado en la liga mexicana, resultará uno de los momentos más esperados al inicio de la temporada. También la posibilidad de apreciar el regreso de Jesus Sucre luego de su lesión en el tobillo. Es una pieza clave dentro del ensamblaje de un equipo con mucha fortaleza detrás del plato Se espera que al menos en los primeros juegos de la temporada, el novato Samir Dueñez reciba oportunidades en la primera base, la gran temporada ofensiva que tuvo este año a nivel AA, debería abrirle la oportunidad de mostrar sus adelantos y de acuerdo a su adaptación podría convertirse en una opción real para el manager. También llama la atención, las opciones que se pueden presentar en los jardines, por un lado está el retorno de Endy Chavez luego de un año de ausencia, su buen rendimiento en liga independiente presagia un panorama altamente disputado ante la presencia de Edward Pinto con gran desempeño en AA, Alberth Martinez quien ha tenido un verano plagado de lesiones, Anthony Santander y el siempre rendidor Frank Díaz. Sin embargo la expectativa más intrigante, la más atractiva sigue siendo la de Johan Santana. Sería bien interesante que Santana se presentara con al menos el 80 % de sus condiciones físicas, a partir de allí pudiéramos tener oportunidad de apreciar un retorno real y duradero. Alfonso L. Tusa C.