martes, 18 de noviembre de 2014

Pequeño gran hombre

El balón pasó líquido por el aro oxidado.Todos voltearon. Si, era Tito con una maestría superior a la que impartía en las clases de inglés. Luego de varias acrobacias de cambio de ritmo y dribles con ambas manos, Sandy se puso la camisa sin dejar de observar la demostraciónde Tito. Agarró sus cuadernos de tercer año de bachillerato y empezó a caminar por la calle Las Hortensias. Cada vez apretaba más el paso. A dos cuadras del cine oyó el timbre. Empezó a correr hasta alcanzar la taquilla de los boletos.Había entrado a la galería justo cuando aparecían grandes letras amarillas en la pantalla de cemento “Little Big Man”. Dustin Hoffman. Desde la primera vez que había visto el cartelón de la película, Sandy preguntaba como podía ser grande un hombre pequeño. Ahora, casi 40 años después, el segunda base de los Astros de Houston quizás tenía la respuesta. Llegó a las Grandes Ligas contra el pronóstico de los buscadores de talento y en 2014 desarrolla una actuación que desempolva las figuras de Cesar Tovar y Melvin Mora por un lado y las de Nellie Fox, Joe Morgan y Craig Biggio por el otro. Hacia principios de agosto, concretamente el 6, Altuve lideraba la Liga Americana con 158 imparables, .338 de promedio al bate y 45 bases robadas. A la defensiva comandaba a los segundas base de toda MLB en dobleplays con 81, segundo en asistencias de Brian Dozier (344) con 325, y segundo en outs de Chase Utley(217) con 212. Tovar resultó el primer venezolano en batear más de 200 imparables en Grandes Ligas, en 1971 despachó 204 imparables en 657 turnos al bate para un promedio de .311. Mora fue líder dela Liga Americana en OBP (Porcentaje de embasado) con .419 en 2004. Altuve marcha séptimo .375, donde José Bautista es el líder con .412. En la película Hoffman hace el papel de Jack Crabb un viejo de 121 años que recuerda su vida que empezó al nacer en una familia de blancos, a los diez años los Pawnee matan a sus padres y se lo llevan a él y su hermana a la aldea Cheyenne. Ella escapa, pero Jack se convierte en el protegido del jefe de la tribu. Empieza una rivalidad con el Cheyenne Oso joven, sin embargo este le debe la vida porque Jack lo salva de morir a manos de un Pawnee. A los 16 años es recapturado por la caballería de Estados Unidos y renuncia a su formación indígena para salvar la vida. Es puesto bajo el cuidado del reverendo Silas Pendrake y su esposa Louise, quien intenta seducirlo. Jack escapa de casa de los Pendrake cuando sorprende a Louise teniendo relaciones sexuales con el dueño de la fuente de soda. Morgan y Biggio han sido unos de los camareros más destacados que hayan vestido la camiseta de los siderales. Morgan fue líder en asistencias de la Liga Nacional con 482 en 1971, en 1965 había llegado en segundo lugar con 492 asistencias.Mientras que Biggio comandó la Liga Nacional en 1997 con 504 asistencias, fue líder en ese departamento desde 1993 hasta 1997 y luego en 1999. En outs Biggio obtuvo otros cinco lideratos en la Liga Nacional, el más significativo en 1996 con 361 outs. El 2 de septiembre de 2014 Altuve bateó de 5-4 para llegar a 193 imparables, ese día se convirtió en el primer Astro desde Lance Berkman (4-6 de mayo 2008) en batear 4 imparables en dos juegos seguidos, ese día rompieron una seguidilla de seis victorias de los Angelinos de Los Angeles al vencerlos 8-3. El 10 de septiembre, luego de dos juegos en blanco, Altuve se fue de 5-2 en la victoria de los Astros 5-2 sobre los Marineros de Seattle. Además de convertirse en el segundo jugador de los Astros en alcanzar los 200 imparables en una temporada (el otro es Craig Biggio) y el cuarto venezolano (Cesar Tovar, Magglio Ordóñez, Miguel Cabrera); el Pequeño Gran Hombre de Maracay también se unió a otro grupo de peloteros, los que han logrado al menos 40 dobles, 50 bases robadas y 200 imparables en una temporada, en este club están: Ty Cobb, Tris Speaker, Benny Kauff, George Sisler, Craig Biggio y Hanley Ramírez. El día (16-09-2014) cuando superó la marca de Biggio de más imparables para un jugador de los Astros de Houston, Altuve recibió la visita de este en plena práctica de bateo, se acercó y le comentó: “Vamos, solo tienes que dar dos más para implantar otra marca”. Por ese motivo Altuve fijó la mirada en la primera fila del Minute Maid Park luego de conectar el doble que empataba la marca de 210 imparables, allí estaban Biggio y Nolan Ryan. Dos entradas más tarde, Ryan, Biggio y toda la multitud (18.381)ovacionaron de pie por dos minutos cuando Altuve despachó el imparable 211. Houston perdió el juego 4-2 ante Cleveland y su as emergente Corey Kluber. Al día siguiente, el venezolano Carlos Carrasco blanqueó a los Astros 2-0, solo permitió 2 imparables, ambos de Altuve, el segundo de ellos para romper una seguidilla de 17 retirados. En ese juego igualó a Dustin Pedroia como los camareros con más imparables en una temporada desde 1975 con 213. Luego también alcanzaría a Rod Carew como el segunda base con más hits en una temporada (219) desde 1974. El 20 de septiembre en una victoria 10-1 sobre Seattle en Houston, Altuve despachó dos imparables (217 y 218) para sobrepasar la marca de Magglio Ordóñez (216) de más imparables para un venezolano desde la temporada de 2007. Al concluir la temporada había acumulado los lideratos en ambas ligas de promedio al bate (.341), primer jugador de los Astros en lograr un título de bateo, e imparables(225), tercer latinoamericano en conectar más imparables en una temporada detrás de Carew (239) y Mateo Alou (231), además de comandar las bases estafadas en la Liga Americana (56). También lideró las Grandes Ligas en juegos de más de un imparable (69). Al final de la temporada fue escogido para conformar el equipo de estrellas de Grandes Ligas que jugará una serie de partidos ante su similar de Japón en noviembre. Además fue nominado al premio Hank Aaron Award 2014 que se entrega al mejor bateador de cada liga. Respecto al plano defensivo, Altuve terminó la temporada con 105 dobleplays (1ero.), 268 outs (2do.), 459 asistencias (3ro.),156 juegos como 2b (2do.), 10 errores (4to.). El próximo juego de baloncesto Sandy entendió mejor como Tito se las ingeniaba para colarse entre el bosque de grandulones a los que les llegaba por el pecho, cada vez que se agachaba y corría hasta debajo del aro, también veía a Jack Crabb en Little Big Man. Alfonso L. Tusa C.

sábado, 25 de octubre de 2014

Jake Peavy: Pablo Sandoval es casi tan oportuno como el Big Papi

21-10-2014 Michael Silverman Kansas City, Mo. – La amplitud de la estatura de Pablo Sandoval no es un secreto para nadie. Lo que se está convirtiendo igualmente obvio es en cuan buen bateador se ha convertido, especialmente la manera como ha asumido su protagonismo en estos playoffs. Algunos miran a Sandoval y solo ven su cintura y la lectura en la balanza alrededor de los 125 kg. Aquellos que conocen el ambiente del beisbol, ven algo más, ven a alguien más. “No me importa que tipo de barriga tiene”, dijo su actual compañero de equipo y pitcher abridor de los Gigantes de San Francisco Jake Peavy. “Babe Ruth también la tenía. David Ortíz también la tiene”. Por cierto, Peavy trajo el nombre de Ortíz por su cuenta. Peavy fue compañero de Ortíz por cuatro meses la temporada pasada con los Medias Rojas, y se benefició de la reputación de grandeza de Ortiz en cuanto a ser oportuno en octubre, por lo que hizo en 2004 y 2007. El tercer viaje de Sandoval a la Serie Mundial empieza esta noche (21-10-2014). Tiene una seguidilla de 23 juegos embasándose en juegos de post-temporada, record de la franquicia, y está bateando .326 en estos playoffs con .396 de promedio con gente en base. A los ojos de Peavy, luego de 32 juegos de post-temporada en su carrera el tamaño de muestra del juego de Sandoval es más que amplio. Que los Gigantes y quizás otros equipos puedan no querer firmar a Sandoval, quien se convertirá en agente libre, por más de tres años debido a preocupaciones por el peso, resulta tonto para Peavy. “Pablo es un gran pelotero y yo he jugado con algunos grandes, grandes tipos, David Ortíz, el apropiado para lo dramático, probablemente el pelotero más oportuno con quien haya jugado, nadie es tan oportuno como ese tipo”, dijo Peavy. “Habiendo dicho esto, este muchacho es un segundo muy, muy cercano. Este tipo se revela en el gran escenario, en su mejor momento. Siempre le gusta estar en los grandes juegos. Observen la manera como este señor actúa en los grandes juegos”. En el noveno inning del decisivo quinto juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional fue Sandoval quien abrió el inning. “Lo miré y dije, ‘Vamos, pasemos a la Serie Mundial’, él me miró a los ojos y dijo, ‘Me voy a embasar’” dijo Peavy. Sandoval despachó sencillo frente al pitcher de Cardenales Michael Wacha, y como frecuentemente es sacado por un corredor emergente a la Ortíz, tuvo tiempo de buscar a Peavy en la banca un poco antes de que Travis Ishikawa bateara el jonrón de tres carreras que envió a los Gigantes a otro Clásico de octubre. “Él no pudo esperar llegar al dugout luego que lo sustituyeran por el corredor emergente y dijo, ‘¡Te lo dije! ¡No te iba a dejar mal!’”, dijo Peavy. “Eso es especial, los tipos que juegan con esa pasión. Él es un jugador especial, no por casualidad se batean jonrones a Justin Verlander en la Serie Mundial. Revisen sus turnos al bate en el juego por el comodín ante Pittsburgh, contra los mejores pitchers que te quieren hacer out. Es un jugador especial que puede hacer a un equipo trascender al próximo nivel en la post-temporada”. Dicho eso, no se puede confundir a Sandoval con Ortiz en lo referente a su actitud en el plato. Ortiz es un bateador científico, un estudiante de los videos quien es conocido por su disciplina. Sandoval no, su falta de disciplina en el plato ha sido comparada más de una vez con la que muchos piensan es su falta de disciplina en, bien, el plato. Eso no lo molesta. Él sale ahí a fajarse. “Solo entro al cajón de bateo, no pienso en nada antes del juego, solo me relajo en el plato y hago lo que quiero hacer”, dijo Sandoval. “Si empezara a buscar lo que el pitcher me va a lanzar, no sé como reaccionaría. Solo me paro en el plato y veo que pasa.”. “No sé porqué. He sido así toda mi carrera”. Si Ortiz es conocido como un bateador paciente, ¿Cómo describiría Sandoval su estilo de bateo? “No tengo estilo de bateo”, dijo. “Es reacción. Coordinación manos y ojos, eso es lo que diría”. En vísperas de la Serie Mundial, Sandoval no quería hablar de su inminente libre agencia. “No sé, veremos que pasa”, dijo Sandoval. “Me gusta mucho estar con mis compañeros. Disfruto jugar con ellos. Tengo siete encuentros más que jugar, no quiero hablar de mi último juego o algo parecido. Amo estar con los Gigantes, amo a mis aficionados, eso es todo lo que importa”. Peavy estaba feliz de hacer de agente de Sandoval. “Oigo que su peso podría ser un punto”, dijo Peavy. Si este invierno no hay 30 equipos interesados en Pablo Sandoval, cuestionaré cual es el objetivo de tu equipo. Este tipo es un campeón. Ha estado en la Serie Mundial en tres de cinco años. Miren los grandes batazos que ha dado. He jugado con este señor, sé lo que lleva al terreno de juego. Entiendo que hay equipos que ya tienen su tercera base regular, pero Pablo Sandoval es un jugador de Grandes Ligas. Este tipo no puede estar disponible. No puedes salir y encontrar este tipo de jugador”. Sandoval es difícil de pasar desapercibido. Desde la semana entrante, y quizás por largo tiempo por venir con los Medias Rojas o cualquier otro equipo sortario, él será imposible de ignorar. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

lunes, 6 de octubre de 2014

Cincuenta años de aquella reaparición magallanera

Hacía ocho años que el buque de las emociones beisboleras había desaparecido de los mares de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional. Don Carlos Lavaud, agobiado por dificultades económicas y familiares, decidió arrendar el equipo al publicista Damián Gaubeka para la temporada 1955-56. De esa campaña se recuerda una importación de grandes expectativas por Rocky Colavito, quién abandonó el equipo por bajo rendimiento, Gale Wade y más adelante Norman Larker. Este par disputó el título de bateo hasta la jornada culminante de la temporada. Wade aventajaba a Larker .336 (220-74) por .331 (151-50). En el último juego Larker bateó de 5-3 y Wade de 3-1, lo cual inclinó la balanza para que Larker se coronara campeón de bateo con .340 puntos. Wade fue líder en carreras anotadas (44), imparables (75), bases robadas (22). Otra excepción fue Ramón Monzant quién lideró la liga por tercera ocasión seguida en victorias (10) y ponches (119). Luego de una actuación muy lamentable, Magallanes terminó con marca de 22-30, y a la debacle económica, Gaubeka decidió terminar el contrato de arrendamiento y Lavaud entregó la franquicia a la liga pero se llevó el nombre “Magallanes” a sus gavetas. Desde la temporada 1956-57(cuando terminan con marca de 23-29 en una temporada jugada a dos vueltas) aparecen los Indios de Oriente de la mano de Joe Novas y Johnny Cruz, dos publicistas que dirigían el circuito radial de los Industriales del Valencia. La temporada 1957-58 se jugó en el formato interligas. Liga Central (Oriente, Caracas, Valencia, Pampero). Liga Occidental (Rapiños, Gavilanes, Centauros, Pastora). Clasificaban los dos mejores de cada liga a un play off todos contra todos. Luego había un segundo play off entre los tres mejores y de allí saldrían los dos finalistas. Amparados en el brazo de Ramón Monzant, líder en ponches (87) y victorias (9) empatado con el pitcher caraquista Charles Beamon, más el apoyo ofensivo de Camaleón García (.335 de promedio al bate, 20 empujadas); y del jardinero Ben Hamric (.286, colíder con 28 empujadas), Oriente recopiló marca de 22-19 para llegar segundo del campeón Valencia y clasificar al todos contra todos ante Pastora y Rapiños, en esa instancia llegaron últimos. Oriente resultó campeón en la 1958-59 jugado en formato interligas con la Liga Occidental. El campeón y subcampeón de la Liga Central (Valencia y Oriente respectivamente) se enfrentarían en una semifinal igual que sus homólogos de la Occidental (Pastora y Rapiños). Los ganadores jugarían la final que definiría el representante venezolano en la Serie del Caribe. Oriente venció a Rapiños en siete juegos, amparados en el pitcheo de Jim Owens, Ramón Monzant, el refuerzo Werner Birrer y el receptor Allen Jones. Llegaron segundos en el clásico caribeño. La temporada 1959-60 fue suspendida por una huelga de peloteros, Oriente ocupaba el cuarto lugar de la clasificación con marca de 14-14. Fueron subcampeones en la temporada 1960-61 de la mano de Bob Gibson (7-10) y Carrao Bracho (11-4). Perdieron la final ante el Valencia. Para la justa 1961-62 recalaron juevamente en la serie final en medio de una fenomenal campaña de Carrao Bracho (15- ), cargaron con la derrota ante Leones del Caracas. En la temporada 1962-63; Novas y Cruz regresaron a la publicidad y la franquicia pasó a manos del empresario Rafael “Fucho” Tovar. En medio de una catatrófica campaña (5-25), de grandes pérdidas económicas, Tovar retiró el equipo del campeonato el 8 de enero de 1963. Poco después aparece Antonio José “El Catire” Isturiz para cancelar la deuda de Bs. 85.000 del Oriente. Así se apoderó de la franquicia y le cambió el nombre por el de “Orientales”. También llamó a Alfonso Carrasquel como gerente general de un equipo que contaba con peloteros como Camaleón García, Luis Peñalver, Isaías “Látigo” Chávez, Oswaldo Blanco, Pelayo Chacón. Esta novena dejó marca de 21-29. Su manager fue George Genovese. Los puntos altos fueron el juego sin hits ni carreras de Mel Nelson quién venció 3-0 a los Leones del Caracas el 18-11-1963. Además de la centésima victoria de Carrao Bracho el 06-01-1964 al derrotar 5-0 a La Guaira, bateó de 4-3 con 2 empujadas. Luego de innumerables de intentos por persuadir a Don Carlos Lavaud, el 23 de enero de 1964 el Catire Isturiz logró cerrar el trato mediante el cual consiguió los derechos para usar el nombre “Magallanes” y así regresaba a la liga. La temporada 1964-65 contaría con el regreso de los Navegantes del Magallanes para competir frente a Leones, Tiburones e Industriales. El narrador deportivo Carlos Tovar Bracho, quién fue contratado como gerente general había asistido a Alfonso Carrasquel en la gerencia de Orientales. Camaleón García y Jesús Chucho Ramos eran los únicos sobrevivientes de aquel Magallanes de la temporada 1955-56. Camaleón seguía activo, Ramos fungiría como coach. En el transcurso de la temporada, específicamente el 14-11-1964 llegó otro integrante del Magallanes de la 55-56, Leopoldo Chingo Tovar vino a Magallanes en un cambio que envió a La Guaira a Carrao Bracho. El roster lo integraban: Isaías Látigo Chávez, Luis Peñalver, Carrao Bracho, Pelayo Chacón, Oswaldo Blanco, Nelson Castellanos, Eddy Díaz, Julián Ladera, Graciliano Parra, Vicente Luciani, el 30-11-1964 llegaron César Gutierrez, Domingo Carrasquel y Héctor Urbano procedentes del Caracas a cambio de Castellanos, Díaz y Luciani. Para dirigir al equipo se contrató a George Sparky Anderson, sí, el mismo que luego fue campeón en Grandes Ligas como manager de los Rojos de Cincinnati (1975-1976) y Tigres de Detroit (1984). La importación incluía a Dave Ricketts, Mike White, Gary Kolb, Jim McNight, Sherman Jones, Pat House, Malcolm Warren, y Joe Bonikowski. Luego vendría el valioso prospecto de los Rojos de Cincinnati Tommy Helms. El 17 de octubre de 1964, Magallanes saltó al terreno para enfrentar a los Pericos del Valencia en el Estadio Cuatricentenario. Para el cierre del primer episodio, Carrao Bracho subió al montículo, Ricketts se agachó detrás del plato, Oswaldo Blanco se ajustó el mascotín de primera base, Mike White se ubicó a la derecha de la segunda base, Camaleón García se detuvo paralelo a la tercera base, Nelson Castellanos alisó el terreno de las paradas cortas con su pie derecho, Pelayo Chacón jugaba a mitad del jardín izquierdo, Gary Kolb cubría algo adelantado en el campo central con las manos en la rodilla, Jim McNight lanzaba unas pelotas hacia el bull pen desde la pradera derecha. Aquel juego lo ganó Ken Sanders para los Pericos 6-2. Y aunque luego vencieron 9-2 al Caracas, después empezó una seguidilla de 13 derrotas que ocasionó el despido de Anderson el 16-11-1964. Alfonso Carrasquel tomó el testigo en el timón del barco y el propio 17-11-1964 llevó al equipo a una victoria 2-0 versus Valencia, amparado en una gran labor monticular de Sherman Jones (4 hits). El equipo siguió dando tumbos a lo largo de la temporada. Las luces más resaltantes las emitió Camaleón García al batear su imparable 900 en LVBP el 27-12-1964. Además de alcanzar el título de bateo con promedio de .394 en cerrada disputa con Victor Davalillo y Tony Curry. Magallanes terminaba la temporada con marca de 13-37, mucha ruta por andar, para recuperar los pergaminos de los años ’50. Alfonso L. Tusa C

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Juan Vené y Dámaso Blanco en el Salón de la Fama Venezolano

Un rumor de sintonizador de emisoras de radio ampliaba el gradiente de interferencias que se confundía con una conversación atropellada de mis hermanos en la penumbra de nuestra habitación. Desde que me enteré que el 23 de septiembre de 2014 ocurriría el acto de exaltación al Salón de la Fama del Béisbol Venezolano donde inmortalizarían al “Periodista Viajero”: Juan Vené y al “Guante Mágico” de la tercera base: Dámaso Blanco, empezó un desfile de momentos especiales de la infancia y la adolescencia. Varias noches de 1968, 1969 y 1970; me acostaba en mi cama y el transistor de Felipe proyectaba un diamante beisbolero sobre la platabanda. Por lo general me dormía a eso de las 10 p.m. En muchas ocasiones me despertaron los sobresaltos de Felipe y Jesús Mario, a veces porque perdía Magallanes, a veces por un jonrón de Clarence Gaston, pero la vez que hicieron más ruido fue cuando alguien bateó un rotelazo invisible sobre la raya de tercera base. La voz de Delio Amado León retumbaba en la habitación, “…es inconcebible el tipo de atrapada que ha ejecutado Dámaso Blanco… jugaba adelantado y ha tenido los reflejos y el fondo físico para lanzarse hacia atrás y decapitar un batazo que llevaba etiqueta de doble. Por si fuera poco, lanzó desde el suelo un strike al mascotín de Joe Rudi. Los mediodías de inicios de octubre de 1971, mamá me iba a buscar al pasillo trasero de la casa. Me subía a las ramas del limonero para sintonizar el: “Saludos fanáticos, el deporte vuelve a unirnos…” Apenas podía escuchar el primer out de los juegos de play off entre los Gigantes de San Francisco y los Piratas de Pittsburgh. “¡Baja ya de ahí que es la 1:05 de la tarde y vas a perder la clase!…” Cuando me acercaba a la entrada del museo, volví a escuchar la voz de Juan Vené en un banco de la Plaza Montes de Cumanacoa. Sucre. Venezuela. Ilustraba emocionado un jonrón de Johnny Bench para empatar a Cincinnati con Pittsburgh en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 1972. “Si seeeñor…Juancito Banco ha puesto el estadio como un manicomio…” Desde un mediodía cumanés de enero de 1973, llegaron imágenes televisivas de un noveno inning de play off semifinal Caracas – La Guaira. Dámaso Blanco reforzaba a los Tiburones. Víctor Davalillo abría el inning y de nuevo Dámaso leyó sus intenciones para venir a escasos metros del plato y tomar el toque magistral de Vitico, luego metió un riflazo para hacerlo out en el salto, aún siento los erizos de ese momento. Al ver a Juan Vené compartir con Dámaso Blanco la tarima del Salón de la Fama, algo en mi interior emitió un sonido metálico que recogió algunas de mis memorias más entrañables, de pronto veía juntos a dos de mis amigos imaginarios de la infancia. Alfonso L. Tusa C.

viernes, 29 de agosto de 2014

Yusmeiro Petit alcanza seguidilla histórica

A medida que avanzaban las reseñas de los juegos de los Gigantes de San Francisco, el número de bateadores retirados en fila que acumulaba Petit me traía imágenes de dos lanzadores Jay Ritchie e Isaías Látigo Chávez. Hube de realizar profundas investigaciones de las carreras de ambos pitchers a fin de ilustrar mis libros “Una temporada Mágica” y “El Látigo del Béisbol”. Ritchie llegó a retirar alrededor de 27 bateadores seguidos en su pasantía con los Bravos de Atlanta en 1967. El Látigo alcanzó una seguidilla de juegos completos (17) en la temporada de 1965 con los Comodoros de Decatur en la Midwest League A; además el 23 de enero de 1968, mientras reforzaba a los Leones del Caracas en el play off final, retiró 25 bateadores en fila de los Industriales del Valencia. Otro serpentinero que centelleó en mi memoria fue Johnny Vander Meer. Entre el 11 y el 15 de junio de 1938 lanzó dos juegos sin hits ni carreras para hacer ganar a los Rojos de Cincinnati ante los Bravos de Boston y los Dodgers de Brooklyn respectivamente, sólo que en el primer juego concedió 3 pasajes gratis y en el segundo 8. Petit había estado a un strike de lanzar un juego perfecto el 6 de septiembre de 2013. Entonces con dos outs en la apertura del noveno inning, Eric Chavez se fajó hasta la cuenta máxima y luego soltó una línea corta ante la cual Hunter Pence se lanzó de cabeza sin poder salvar la gema. 41.190 aficionados aplaudieron de pie a Petit en AT & T Park y luego lo vieron dominar a A.J. Pollock para completar la victoria de los Gigantes 3-0 sobre los Cascabeles de Arizona. Petit implantó una marca de más bateadores retirados de manera consecutiva este jueves 28 de agosto de 2014, en ruta a una victoria 4-1 sobre los Rockies de Colorado. “Pienso que es un premio por todo el esfuerzo que he hecho para mejorar como pitcher. Creo que Dios me dio una segunda oportunidad y me dije: ‘Esta vez si la voy a aprovechar’”. Petit (4-3) retiró los primeros ocho bateadores que enfrentó en AT & T Park para establecer la marca al ponchar a Charlie Culberson, así rompió el record de Mark Buehrle de 45 bateadores retirados en fila en 2009 con los Medias Blancas de Chicago. La multitud de 41.017 aficionados aplaudió de pie a Petit luego de ponchar a Culberson. La seguidilla terminó cuando Jordan Lyle despachó doblete a la izquierda. La marca de Petit abarcó 8 juegos, 6 de ellos en relevo. Tambien batió la marca de la Liga Nacional de Jim Barr que había retirado 41 bateadores en fila en 1972 con los Gigantes. Quizás la única forma de un pitcher actual para acercarse a una marca como la de Vander Meer de dos juegos sin hits ni carreras en Grandes Ligas, o la de Isaías Chavez de 17 juegos completos seguidos en la Midwest League A, sea este tipo de obstinación de Petit de mantenerse inmaculado por varios juegos porque aunque el logro sea diferente, sigue teniendo mucho mérito. Alfonso L. Tusa C