miércoles, 10 de diciembre de 2014

Ovación de primer triunfo.

La neblina bajaba en copos añiles sobre el valle de Cumanacoa. Ferdinando bajó un poco la voz cuando notó que Alfredo se acercaba, el roce de las patas de la silla sobre las baldosas de la cocina, indicaba que había terminado el desayuno o lo había interrumpido. No sé Justo, el Látigo Chávez ha hecho buenos relevos, ante los propios Leones del Caracas, tiró un juego completo ante los Tiburones de La Guaira; pero ¿ganarle al Caracas como abridor? ¿a ese equipo que tiene a César Tovar, Víctor Davalillo, Pete Rose y José Tartabull? Tú como que crees que hoy es el Día de los Inocentes. Apenas estamos a 27 de diciembre de 1964, mi hermano. Justo dio media vuelta, torció los ojos igualito que cuando Alfredo lo regañaba. Pasó el resto del día buscando algo en el escaparate, con tal fruición que parecía lo iba a desarmar tabla por tabla. Luego de responder varias veces al llamado de Alfredo, hubo de salir del escaparate cuando había visualizado el borde azul de lo que parecía una barajita apretujada entre la madera del fondo y el primer tramo del compartimiento donde guardaba su ropa. Alfredo abrió la puerta del cuarto. Tienes hasta hoy en la tarde para escribir tu carta a los Reyes Magos. Justo pasó todo el mediodía contemplando la barajita, la metía y la sacaba del bolsillo del pantalón de caqui. Reviró los ojos cuando Ferdinando lo sorprendió hablando solo y largó una carcajada que lo hizo agarrar la barajita, el lápiz y el papel emborronado. Sólo cuando Alfredo lo buscó en el jardín, Justo dejó de afincar el grafito sobre el papel. La cena semejaba una carrera de galgos desesperados. Ferdinando completó el bocado final y corrió hacia el radio del comedor, restos de papas fritas ilustraban la comisura de sus labios. Justo giró el sintonizador luego que Ferdinando subiera el interruptor en el cartón piedra que resguardaba los tubos del radio en la parte trasera. “…y el primer inning termina con 0 anotaciones para el Caracas. El público de la derecha canta ‘Isaías. Los Celis’. El Látigo de regreso al dugout se toca la visera y baja las escaleras. Este Caracas-Magallanes tiene un ambiente muy especial…” Justo terminó de garabatear la línea final en su papel emborronado y aprovechó el entreinning para ir a la oficina. Tropezó con la máquina de escribir y entregó el papel a Alfredo. ¿Qué es esto? La carta de los reyes. Pero estás retrasado, te dije que debían entregarla en la tarde. No importa, los reyes saben porque me tardé, ellos entienden. Las luces intermitentes del arbolito pintaban de verde y rojo la madera que envolvía las cornetas y los tubos del radio, un olor de hallacas recién hervidas llegaba de la cocina. Ferdinando subió el volumen. “El prometedor novato Isaías Chávez vence a los todopoderosos Leones del Caracas 5-1, apenas pudieron salvar la honra en el noveno episodio. La tribuna derecha canta ‘Isaías. Los Celis. Isaías. Los Celis. Ahí sale Isaías con su camiseta número cuatro de sus tiempos con Los Celis. El público está en el terreno. Su recta pasaba como un tren por el plato y su curva mareó hasta al propio Davalillo. Isaías va en hombros, esta vez el torero cortó rabo y melena”. Al día siguiente, Alfredo se sentó en la cama de Justo, pasó como cinco minutos tratando de despertarlo. Papá, déjame dormir. Los Reyes Magos me dijeron anoche que te habían enviado tu regalo anticipado, más fue el susto que me llevé, llegaron a eso de la medianoche con unos sonidos sospechosos. Hablaron con mucha intensidad, explicaron que nunca habían recibido una solicitud de ese tipo y tuvieron que aprenderse las reglas del béisbol una por una. Alfonso L. Tusa C.

martes, 25 de noviembre de 2014

Mitchell Page en el Olimpo magallanero

Este sábado 22 de noviembre de 2014 fueron exaltados el lanzador Manuel Sarmiento, el jardinero Mitchell Page y el directivo Oswaldo Degwitz.Page fue ese tipo de jugador que se echaba al hombro al equipo aún cuando en el mismo hubiera superestrellas de la talla de Dave Parker. A continuación traigo la nota que escribí con motivo de su deaparición. La noticia me puso en las manos el Meridiano de comienzos de octubre de 1976. En un juego de preparación un jugador importado llamadoMitchell Page había largado un estacazo que sobrevoló la cerca del estadio “Rafael Kinsler” de Cagua. La pelota cayó bien lejos del estadio. Aquella temporada tuve la oportunidad de comprobar la clase de bateador que era Page. Él y Dave Parker conformaron un one-two de terror que llevó a los Navegantes del Magallanes al campeonato de la temporada 1976-77. Esa temporada actuó en 63 juegos, 245 turnos al bate, 48 carreras anotadas, 76 hits, 14 dobles, 4 triples, 14 jonrones, 57 empujadas, 36 boletos, 39 ponches, 9 bases robadas, .310 promedio ofensivo. Volvió en las campañas 77-78 y 78-79 cuando acompañó al Magallanes hasta el título de la Serie del Caribe con aquel vuelacercas decisivo ante México. Page tuvo una temporada de novato fantástica con los Atléticos de Oakland en 1977. Entonces participó en 145 encuentros, 85 anotadas, 75 empujadas, 21 jonrones, 42 bases robadas .307 de promedio al bate, terminó segundo de Eddie Murray en la votación del Novato del Año. Jugó 7 temporadas con Oakland y la última con Pittsburgh en 1984. Luego se convirtió en instructor de bateo de los Cardenales de San Luis. Aquella combinación con Parker hacía del Magallanes un equipo temible, porque lo que se le pasaba al primero el segundo no lo perdonaba. Aquella dupla era conocida como la “Doble P”. El 17 de enero de 1976 Magallanes llegó perdiendo 1-0 ante Gilberto Marcano y las Águilas del Zulia en el segundo juego de una semifinal a 7 juegos. Marcano dominó a Jimmy Sexton con rolling a sus manos. Parker negoció boleto. A continuación Page descargó una línea estridente hacia el left field que en principio hizo anotar a Parker el empate, luego fue regresado a tercera porque el batazo de Page fue considerado doble por reglas. Cuando bateaba Steve Nicosia, Marcano intentó sorprender a Parker y voló la pelota permitiendo que entraran las dos anotaciones y Magallanes ganó 2-1. El 21 de enero de 1976, en el quinto juego de la semifinal, Zulia llegó ganando 2-0 al octavo inning. Oswaldo Olivares emergió por Alexis Ramírez y se apuntó infield-hit. Gary Woods siguió con imparable al centro que hizo parpadear a Leonel Carrión y Olivares se metió hasta la antesala. Bateando Remigio Hermoso, Roy Lee Jackson incurrió en wild pitch y los spikes de Olivares pusieron el marcador 2-1. Hermoso salió con rolling al pitcher y el manager Luis Aparicio trajo a Jesús Reyes Barrios para que ponchara a Parker con una curvita que lo desesperaba. Entonces llegó Mitchell Page al cajón de bateo, cuando Reyes Barrios intentó pasarle una recta, descargó un estacazo de triple a las profundidades del jardín derecho para traer la igualada en los zapatos de Woods. Tom Hausman relevó y Ken Macha lo recibió con doblete que puso el juego 3-2. Zulia empató en la parte alta del noveno inning. En el cierre del noveno Sexton inició con sencillo a la izquierda. Nelson Paiva se sacrificó. Woods recibió boleto intencional. Hermoso recibió un boleto del cual Hausman lanzó 3 bolas y Manny Seoane la cuarta. Parker se ponchó para el segundo out. Page se puso en dos strikes sin bolas. El próximo envío golpeó uno de sus spikes y así remolcó la carrera que dejaba en el terreno al Zulia y le daba el pase al Magallanes a la serie final de la temporada 76-77. Los Cardenales dicen que Page falleció el sábado 12 de marzo de 2011. El vocero del equipo Brian Bartow dijo este domingo que el equipo fue informado del deceso por el agente de Page. La causa de la muerte se desconoce. Page se retiró con promedio ofensivo de .266, 72 jonrones y 259 empujadas. Fue el instructor de bateo de los Cardenales de San Luis entre 2001 y 2004. Albert Pujols estuvo entre sus discípulos. Recientemente Page sirvió como instructor de bateo de un equipo de ligas menores de los Cardenales en los entrenamientos primaverales del año pasado. Pero este año no tenía trabajo con el equipo, dijo Bartow. Hace alrededor de 3 años estuvo en Valencia junto a Willie Horton durante la celebración de los 90 años del Magallanes y más allá del homenaje que le rindió el equipo Page recibió muchas muestras de aprecio en cada lugar de la ciudad que visitó. Alfonso L. Tusa C.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Manuel Sarmiento exaltado al Salón de la Fama de los Navegantes del Magallane

Este sábado 22 de noviembre de 2014 fueron exaltados el lanzador Manuel Sarmiento, el jardinero Mitchell Page y el directivo Oswaldo Degwitz. Cada vez que llegaba el séptimo, octavo o noveno inning y anunciaban que Sarmiento calentaba en el bull pen, se guardaban muchas esperanzas de que Magallanes pudiera ganar el juego, aunque enfrente estuviera el equipo más temible. Muchos recuerdan de Sarmiento el último juego ante México en la Serie del Caribe de 1979. Par mí son inolvidables dos episodios que plasmé en mi libro inédito "Un Barco en Santa Inés". A continuación los transcribo. Mira lo que encontré Campito. Te acuerdas de aquellos dobles juegos donde el primero era de puros criollos. “Un juvenil guillotinó a 14 y Magallanes venció a Caracas 3 a 1”. Manuel Sarmiento lanzó completo ¿Saben quienes estaban en la alineación de los Leones? Antonio Armas, Baudilio Díaz y Wilibaldo Quintana”. Campito trató de alisar las rugosidades y las manchas de sudor salpicado de ponsigué esparcidas en el dril y que blanco de su camisa. Quiso dejar la botella con los ponsigués arrugados sobre la acera. Mario le reclamó su responsabilidad con el aseo y la seguridad de la ciudad. Caramba Mario, disfrutaba mucho esos juegos. Era la única forma de ver jugar a peloteros como Sarmiento, Baudilio, Armas o Félix Rodríguez en esos tiempos. En el primer inning le llenaron las bases a Sarmiento, pero luego se recuperó y dominó Edgar Urbina con globo a tercera y ponchó a Virgilio Velásquez. En la apertura del quinto episodio Caracas se fue adelante con vuelacercas de Wilibaldo Quintana. Magallanes empató el sexto con boleto a Victor Colina y sencillos de Rafael Cariel y Nelson Castellanos. En el inning siguiente Magallanes le puso cifras definitivas al encuentro con jonrón de Orlando Reyes, sencillo de Colina y triple de Edito Arteaga. Sarmiento se mantuvo en la lomita hasta el noveno episodio con un dominio y una presencia tal que parecía a Bob Gibson en 1968. Un silbido insistente ligaba el tubo de donde colgaba un anuncio de brillantina Glostora en el local de lo que había sido una barbería. Mario levantó la mirada varias veces. Le pareció que el silbido se parecía por momento al zumbido de muchas avispas. La reseña de otro de juego de Sarmiento en la liga venezolana lo hizo olvidar el sonido del tubo metálico. Aquellas líneas lo llevaron a la calle Ayacucho. Esa noche jugaban Caracas y Magallanes y en la otra esquina de la cuadra se había reunido un grupo de caraquistas que vociferaba que en lo que ganara su equipo los magallaneros iban a “tener que correr muy duro”. En el cierre del noveno inning el Caracas puso tres corredores en base sin outs. Mario estuvo a punto de despedirse de sus amigos magallaneros, se disponía a dar la vuelta a la manzana para evitar las bromas caraquistas. Los magallaneros le dijeron que se esperara. “Viene a relevar Sarmiento. Él es quién nos puede sacar de esto”. Campito llegó a medio centímetro de estremecer los hombros de Mario, dos mandolinas, un cuatro y dos flautas lo paralizaron a través de la muchedumbre, del guayacán y los primeros metros del callejón El Alacrán. El ritmo de “Tuerca y tornillo” lo hizo silbar y hasta restregar la punta de los zapatos sobre el cemento del pavimento y de las aceras. Parecía un pájaro carpintero con cada puntapié incrustado en las altas aceras. Mario lo vio de reojo más la llegada de Sarmiento al montículo lo acorraló en la pantalla de la máquina. Un rectazo invisible en cuenta de tres y dos lo hizo ver a sus amigos mientras los caraquistas seguían gritando en la otra esquina “Todo el que se va a morir se tira un peo”. El próximo bateador levantó un bombito a la primera base. Entonces Mario se sentó junto a sus amigos y lo único que se escuchaba en la calle era la transmisión radial. Campito se quedó mirando la pantalla de la máquina. Tocó varias veces las teclas al ritmo de “Tuerca y tornillo”. Mario seguía impasible cual si escuchara una sinfonía de Mozart en el teatro de mejor acústica. El próximo bateador se enfrascó en un duelo de fouls con Sarmiento. Los caraquistas gritaban “acaba de dejarlos en el terreno”. El radio por momentos perdía la señal y pocos segundos después “…cualquier película de Alfred Hitchcock se queda corta ante esta agonía. Ahí está Manuel Sarmiento con toda la sangre fría sobre el montículo. Mario se levantaba y se paraba. Sus amigos llegaron a agarrarlo para que se mantuviera en la acera. La mirada regresaba cada pocos segundos a la otra esquina. Sólo de imaginar la mamadera de gallo que le harían los caraquistas si llegaban a ganar lo hacían pensar por donde tendría que meterse, de cuantas cuadras sería el rodeo para evitarlos. Guardaba una esperanza que había crecido con los dos outs que había logrado Sarmiento. Las hojas del guayacán agitaban un carnaval de papelillo ante la intensidad de una brisa que llegaba desde el otro lado del castillo. Campito se estrujaba los ojos, la mirada se le iba hasta la subida del cementerio. Todo estaba lleno de gente, todos que rían llegar frente a Santa Inés. Campito volvió a impactar las teclas. Mario avanzó tres pasos y dio dos manotazos hacia atrás. “…ahí viene el lanzamiento…strike tirándole, tremendo cero le ha colgado Manuel Sarmiento al Caracas, cuando parecía que todo estaba consumado, viene el relevista de nervios de acero y saca al Magallanes de una borrasca que amenazaba con destrozar al barco”. Los magallaneros empezaron a vociferar. “¿Qué pasó? ¿Por qué se van? ¿No que todo el que se va a morir se tira un peo?”. Mario pasó por la esquina de los caraquistas. Todo lo que quedaba era el reflejo de la carrera que pegaron al terminar el juego.

martes, 18 de noviembre de 2014

Pequeño gran hombre

El balón pasó líquido por el aro oxidado.Todos voltearon. Si, era Tito con una maestría superior a la que impartía en las clases de inglés. Luego de varias acrobacias de cambio de ritmo y dribles con ambas manos, Sandy se puso la camisa sin dejar de observar la demostraciónde Tito. Agarró sus cuadernos de tercer año de bachillerato y empezó a caminar por la calle Las Hortensias. Cada vez apretaba más el paso. A dos cuadras del cine oyó el timbre. Empezó a correr hasta alcanzar la taquilla de los boletos.Había entrado a la galería justo cuando aparecían grandes letras amarillas en la pantalla de cemento “Little Big Man”. Dustin Hoffman. Desde la primera vez que había visto el cartelón de la película, Sandy preguntaba como podía ser grande un hombre pequeño. Ahora, casi 40 años después, el segunda base de los Astros de Houston quizás tenía la respuesta. Llegó a las Grandes Ligas contra el pronóstico de los buscadores de talento y en 2014 desarrolla una actuación que desempolva las figuras de Cesar Tovar y Melvin Mora por un lado y las de Nellie Fox, Joe Morgan y Craig Biggio por el otro. Hacia principios de agosto, concretamente el 6, Altuve lideraba la Liga Americana con 158 imparables, .338 de promedio al bate y 45 bases robadas. A la defensiva comandaba a los segundas base de toda MLB en dobleplays con 81, segundo en asistencias de Brian Dozier (344) con 325, y segundo en outs de Chase Utley(217) con 212. Tovar resultó el primer venezolano en batear más de 200 imparables en Grandes Ligas, en 1971 despachó 204 imparables en 657 turnos al bate para un promedio de .311. Mora fue líder dela Liga Americana en OBP (Porcentaje de embasado) con .419 en 2004. Altuve marcha séptimo .375, donde José Bautista es el líder con .412. En la película Hoffman hace el papel de Jack Crabb un viejo de 121 años que recuerda su vida que empezó al nacer en una familia de blancos, a los diez años los Pawnee matan a sus padres y se lo llevan a él y su hermana a la aldea Cheyenne. Ella escapa, pero Jack se convierte en el protegido del jefe de la tribu. Empieza una rivalidad con el Cheyenne Oso joven, sin embargo este le debe la vida porque Jack lo salva de morir a manos de un Pawnee. A los 16 años es recapturado por la caballería de Estados Unidos y renuncia a su formación indígena para salvar la vida. Es puesto bajo el cuidado del reverendo Silas Pendrake y su esposa Louise, quien intenta seducirlo. Jack escapa de casa de los Pendrake cuando sorprende a Louise teniendo relaciones sexuales con el dueño de la fuente de soda. Morgan y Biggio han sido unos de los camareros más destacados que hayan vestido la camiseta de los siderales. Morgan fue líder en asistencias de la Liga Nacional con 482 en 1971, en 1965 había llegado en segundo lugar con 492 asistencias.Mientras que Biggio comandó la Liga Nacional en 1997 con 504 asistencias, fue líder en ese departamento desde 1993 hasta 1997 y luego en 1999. En outs Biggio obtuvo otros cinco lideratos en la Liga Nacional, el más significativo en 1996 con 361 outs. El 2 de septiembre de 2014 Altuve bateó de 5-4 para llegar a 193 imparables, ese día se convirtió en el primer Astro desde Lance Berkman (4-6 de mayo 2008) en batear 4 imparables en dos juegos seguidos, ese día rompieron una seguidilla de seis victorias de los Angelinos de Los Angeles al vencerlos 8-3. El 10 de septiembre, luego de dos juegos en blanco, Altuve se fue de 5-2 en la victoria de los Astros 5-2 sobre los Marineros de Seattle. Además de convertirse en el segundo jugador de los Astros en alcanzar los 200 imparables en una temporada (el otro es Craig Biggio) y el cuarto venezolano (Cesar Tovar, Magglio Ordóñez, Miguel Cabrera); el Pequeño Gran Hombre de Maracay también se unió a otro grupo de peloteros, los que han logrado al menos 40 dobles, 50 bases robadas y 200 imparables en una temporada, en este club están: Ty Cobb, Tris Speaker, Benny Kauff, George Sisler, Craig Biggio y Hanley Ramírez. El día (16-09-2014) cuando superó la marca de Biggio de más imparables para un jugador de los Astros de Houston, Altuve recibió la visita de este en plena práctica de bateo, se acercó y le comentó: “Vamos, solo tienes que dar dos más para implantar otra marca”. Por ese motivo Altuve fijó la mirada en la primera fila del Minute Maid Park luego de conectar el doble que empataba la marca de 210 imparables, allí estaban Biggio y Nolan Ryan. Dos entradas más tarde, Ryan, Biggio y toda la multitud (18.381)ovacionaron de pie por dos minutos cuando Altuve despachó el imparable 211. Houston perdió el juego 4-2 ante Cleveland y su as emergente Corey Kluber. Al día siguiente, el venezolano Carlos Carrasco blanqueó a los Astros 2-0, solo permitió 2 imparables, ambos de Altuve, el segundo de ellos para romper una seguidilla de 17 retirados. En ese juego igualó a Dustin Pedroia como los camareros con más imparables en una temporada desde 1975 con 213. Luego también alcanzaría a Rod Carew como el segunda base con más hits en una temporada (219) desde 1974. El 20 de septiembre en una victoria 10-1 sobre Seattle en Houston, Altuve despachó dos imparables (217 y 218) para sobrepasar la marca de Magglio Ordóñez (216) de más imparables para un venezolano desde la temporada de 2007. Al concluir la temporada había acumulado los lideratos en ambas ligas de promedio al bate (.341), primer jugador de los Astros en lograr un título de bateo, e imparables(225), tercer latinoamericano en conectar más imparables en una temporada detrás de Carew (239) y Mateo Alou (231), además de comandar las bases estafadas en la Liga Americana (56). También lideró las Grandes Ligas en juegos de más de un imparable (69). Al final de la temporada fue escogido para conformar el equipo de estrellas de Grandes Ligas que jugará una serie de partidos ante su similar de Japón en noviembre. Además fue nominado al premio Hank Aaron Award 2014 que se entrega al mejor bateador de cada liga. Respecto al plano defensivo, Altuve terminó la temporada con 105 dobleplays (1ero.), 268 outs (2do.), 459 asistencias (3ro.),156 juegos como 2b (2do.), 10 errores (4to.). El próximo juego de baloncesto Sandy entendió mejor como Tito se las ingeniaba para colarse entre el bosque de grandulones a los que les llegaba por el pecho, cada vez que se agachaba y corría hasta debajo del aro, también veía a Jack Crabb en Little Big Man. Alfonso L. Tusa C.

sábado, 25 de octubre de 2014

Jake Peavy: Pablo Sandoval es casi tan oportuno como el Big Papi

21-10-2014 Michael Silverman Kansas City, Mo. – La amplitud de la estatura de Pablo Sandoval no es un secreto para nadie. Lo que se está convirtiendo igualmente obvio es en cuan buen bateador se ha convertido, especialmente la manera como ha asumido su protagonismo en estos playoffs. Algunos miran a Sandoval y solo ven su cintura y la lectura en la balanza alrededor de los 125 kg. Aquellos que conocen el ambiente del beisbol, ven algo más, ven a alguien más. “No me importa que tipo de barriga tiene”, dijo su actual compañero de equipo y pitcher abridor de los Gigantes de San Francisco Jake Peavy. “Babe Ruth también la tenía. David Ortíz también la tiene”. Por cierto, Peavy trajo el nombre de Ortíz por su cuenta. Peavy fue compañero de Ortíz por cuatro meses la temporada pasada con los Medias Rojas, y se benefició de la reputación de grandeza de Ortiz en cuanto a ser oportuno en octubre, por lo que hizo en 2004 y 2007. El tercer viaje de Sandoval a la Serie Mundial empieza esta noche (21-10-2014). Tiene una seguidilla de 23 juegos embasándose en juegos de post-temporada, record de la franquicia, y está bateando .326 en estos playoffs con .396 de promedio con gente en base. A los ojos de Peavy, luego de 32 juegos de post-temporada en su carrera el tamaño de muestra del juego de Sandoval es más que amplio. Que los Gigantes y quizás otros equipos puedan no querer firmar a Sandoval, quien se convertirá en agente libre, por más de tres años debido a preocupaciones por el peso, resulta tonto para Peavy. “Pablo es un gran pelotero y yo he jugado con algunos grandes, grandes tipos, David Ortíz, el apropiado para lo dramático, probablemente el pelotero más oportuno con quien haya jugado, nadie es tan oportuno como ese tipo”, dijo Peavy. “Habiendo dicho esto, este muchacho es un segundo muy, muy cercano. Este tipo se revela en el gran escenario, en su mejor momento. Siempre le gusta estar en los grandes juegos. Observen la manera como este señor actúa en los grandes juegos”. En el noveno inning del decisivo quinto juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional fue Sandoval quien abrió el inning. “Lo miré y dije, ‘Vamos, pasemos a la Serie Mundial’, él me miró a los ojos y dijo, ‘Me voy a embasar’” dijo Peavy. Sandoval despachó sencillo frente al pitcher de Cardenales Michael Wacha, y como frecuentemente es sacado por un corredor emergente a la Ortíz, tuvo tiempo de buscar a Peavy en la banca un poco antes de que Travis Ishikawa bateara el jonrón de tres carreras que envió a los Gigantes a otro Clásico de octubre. “Él no pudo esperar llegar al dugout luego que lo sustituyeran por el corredor emergente y dijo, ‘¡Te lo dije! ¡No te iba a dejar mal!’”, dijo Peavy. “Eso es especial, los tipos que juegan con esa pasión. Él es un jugador especial, no por casualidad se batean jonrones a Justin Verlander en la Serie Mundial. Revisen sus turnos al bate en el juego por el comodín ante Pittsburgh, contra los mejores pitchers que te quieren hacer out. Es un jugador especial que puede hacer a un equipo trascender al próximo nivel en la post-temporada”. Dicho eso, no se puede confundir a Sandoval con Ortiz en lo referente a su actitud en el plato. Ortiz es un bateador científico, un estudiante de los videos quien es conocido por su disciplina. Sandoval no, su falta de disciplina en el plato ha sido comparada más de una vez con la que muchos piensan es su falta de disciplina en, bien, el plato. Eso no lo molesta. Él sale ahí a fajarse. “Solo entro al cajón de bateo, no pienso en nada antes del juego, solo me relajo en el plato y hago lo que quiero hacer”, dijo Sandoval. “Si empezara a buscar lo que el pitcher me va a lanzar, no sé como reaccionaría. Solo me paro en el plato y veo que pasa.”. “No sé porqué. He sido así toda mi carrera”. Si Ortiz es conocido como un bateador paciente, ¿Cómo describiría Sandoval su estilo de bateo? “No tengo estilo de bateo”, dijo. “Es reacción. Coordinación manos y ojos, eso es lo que diría”. En vísperas de la Serie Mundial, Sandoval no quería hablar de su inminente libre agencia. “No sé, veremos que pasa”, dijo Sandoval. “Me gusta mucho estar con mis compañeros. Disfruto jugar con ellos. Tengo siete encuentros más que jugar, no quiero hablar de mi último juego o algo parecido. Amo estar con los Gigantes, amo a mis aficionados, eso es todo lo que importa”. Peavy estaba feliz de hacer de agente de Sandoval. “Oigo que su peso podría ser un punto”, dijo Peavy. Si este invierno no hay 30 equipos interesados en Pablo Sandoval, cuestionaré cual es el objetivo de tu equipo. Este tipo es un campeón. Ha estado en la Serie Mundial en tres de cinco años. Miren los grandes batazos que ha dado. He jugado con este señor, sé lo que lleva al terreno de juego. Entiendo que hay equipos que ya tienen su tercera base regular, pero Pablo Sandoval es un jugador de Grandes Ligas. Este tipo no puede estar disponible. No puedes salir y encontrar este tipo de jugador”. Sandoval es difícil de pasar desapercibido. Desde la semana entrante, y quizás por largo tiempo por venir con los Medias Rojas o cualquier otro equipo sortario, él será imposible de ignorar. Traducción: Alfonso L. Tusa C.