Calero parece que nunca logrará ganar, no importa lo que haga. El zurdo de 21 años llegó lanzando sin hits ni carreras al séptimo episodio del juego de este viernes 09 de junio, pero no fue suficiente.
Casey Craig se fue de 6-4 con 2 jonrones, incluyendo el vuelacercas de tres carreras del úndécimo episodio para que los Sand Gnats de Savannah vencieran 9-4 a los Crawdads de Hickory en el Frans Stadium.
Los batazos de Craig llegaron tarde para Calero quién salió en el octavo ganando el juego.
“Siento que por lo menos fui capaz de hacer el trabajo”, dijo Calero a través de un intérprete. “Estoy lanzando bien para mantener al equipo en el juego. Los triunfos van a venir”.
“Esta es mi mejor salida”, dijo el pitcher venezolano.
Calero fue firmado por los Mets de Nueva York como agente libre en 2004. Tiene marca de 0-4 en 7 inicios, a pesar de una efectividad de 2.32. Salió del juego con dos corredores en base en el octavo inning. Permitió 2 carreras limpias y 3 hits en 7.1 innings. Ponchó 5, concedió 2 boletos.
En su última salida, el 04 de mayo, Calero sólo permitió 2 hits en 7 innings. Pero el Savannah fue blanqueado hasta el noveno.
Nicholas Waechter ponchó 3 en 2.1 innings para llevarse la victoria.
El relevista de Hickory, Carlos Amaro (3-2) salió derrotado.
Alfonso L. Tusa C.
sábado 10 de mayo de 2008
La victoria esquiva de nuevo a Ángel Calero
Todas las Moras de Melvin.
Normalmente la historia de Melvin Mora se cuenta el Día de los Padres. Él tiene quíntuples de 6 años. Además de la hija de 11 años de su esposa.
“Mejor hablamos de las mujeres de mi vida”, dice Mora.
Bien, pero ¿Dónde comenzamos? Hay dos pilares, y no hay favoritas para Mora, no el Día de las Madres. Es tiempo de valorarlas a las dos: Felipa, la madre que lo crió y Gisel, la madre de sus hijos. Mora considera que el mejor regalo para ambas es contar su historia a través de las dos.
Todo comenzó cuando Melvin conoció a Gisel en Nueva Orleáns en 1997, cuando él jugaba pelota AAA. Se casaron 3 años después en Nueva York. Gisel quería más hijos y se sometió a un tratamiento de fertilidad. Los médicos pensaban que tendría mellizos hasta que empezó el sangrado. Escucharon más de cerca y percibieron 5 latidos cardíacos.
“Revisé mi cartera”, dijo Mora. “Quería asegurarme de que los podría alimentar”.
Esto lo trasladó a su niñez en Venezuela. Mora creció en Agua Negra, su padre, Gregorio, un vendedor de cerveza y frutas, su madre, a cargo de criar 10 niños. Cuando Mora tenía 6 años, le tocó ver como un hombre mataba a su padre de un disparo. El hombre supuestamente tenía rencillas con el hermano de Gregorio y lo confundió con este.
“Mi Mamá nos tuvo que mantener a todos”, dijo Mora. “Trabajaba en las calles vendiendo cualquier cosa. Cambures, limones, frutas. Ella se aseguraba de que todos nosotros comiéramos”.
A medida que Mora crecía, su atleticismo aumentaba. Fue la estrella de fútbol en el programa de formación de nuevos valores. A los 16 años ya era profesional. En el estadio de Valencia, Venezuela, una placa conmemora los 13 goles que consiguió Mora en un juego. Pero Mora prefería el béisbol. Los Astros de Houston le ofrecieron un bono de $ 10000 por firmar. La mayor cantidad de dinero que hubiese visto nunca. Más de lo que Felipa podía conseguir. Mientras sus compañeros de la academia venezolana de los Astros, Bob Abreu y Magglio Ordoñez evolucionaron para tomar roles protagónicos entre los prospectos del outfield, Mora era un hombre sin mucho poder, sin posición, parecía sin futuro. Así que se fue por media temporada a Taiwán para reconstruir su reputación.
Un años después, estaba en las Grandes Ligas. Había alcanzado su meta, no tenía idea que pasaría después del 28 de julio de 2001.
El parto de Gisel duró 3 minutos en la parte de la cesárea. Mora quería cargar a los quíntuples. Pero estos tuvieron que permanecer en incubadoras. Ninguno pesó más de 1 Kg y medio. Genesis, Rebekah, Jada, Christian y Matthew estuvieron varios meses en incubadoras. Para permitir que sus pulmones se desarrollaran y sus cuerpos combatieran las infecciones que acechaban alrededor.
“Te cansas mentalmente”, dijo Mora, quién menos de un año antes había sido cambiado de los Mets a los Orioles de Baltimore. “He jugado pelota toda mi vida. Eso fue fácil. Pero cuando te sientas ahí y te preguntas si uno va a morir o le va a ocurrir algo, el corazón se atraganta. Ellos sobrevivieron porque son fuertes”.
Y todavía lo son. Genesis es muy inteligente, para ser una chica que estudia primer grado, es la que llora más fuerte. Rebekah es la presumida, Mora lo atribuye a que fue la primera que salió del hospital. Jada es la líder de los cinco y por ende la que se mete más en problemas, Christian hace reir a todo el mundo y es el mejor jugador de béisbol lo que alegra mucho a Mora, a Matthew le gustan las computadoras y los lenguajes.
Aunque Mora disfruta haciendo el desayuno y el almuerzo cuando está en casa, él sabe que Gisel es la jefa. Mientras Mora pasa la mitad del tiempo viajando, Gisel debe criar a los niños por su cuenta. “Sin ella, no podría hacer nada”, dijo Mora. “Ella organiza todo, controla todo”.
Las probabilidades de tener quíntuples son de 1 en 57 millones, mas bajas que las de un muchacho de un pequeño pueblo venezolano de llegar a las Grandes Ligas, aunque no por mucho. Mora también llama a Felipa, 67, todos los días para agradecerle por ser su madre. Le compró una casa en Valencia, y todavía no esta seguro si lo que ha hecho es suficiente. Mora está adquiriendo la perspectiva que llega con la edad. Ya tiene 36 años. Los cabellos grises asoman entre los negros. Se acerca el final de su carrera. Todavía es divertido el juego para él. Este viernes 09 de junio despachó un cuadrangular, su quinto del año. Esta bateando para .252 con 20 carreras empujadas.
“Amo el béisbol, de verdad”.
“Pero sin ellas, no estaría aquí”.
Alfonso L. Tusa C.
miércoles 7 de mayo de 2008
El Año del Pitcher. El Juego Perfecto de Jim Catfish Hunter.
La segunda de las joyas de pitcheo ejecutadas en 1968 salió del brazo de James Augustus (Catfish) Hunter, un ganador de 20 juegos por 5 ocasiones, con un tope de 25 victorias en 1974, cuando ganó el Cy Young. Hunter ganó 10 o más juegos por 10 años seguidos. También triunfó en 9 encuentros de post temporada. Nunca realizó un juego en las Ligas Menores. Luego de firmar por un bono de $ 75000, pasó su primer año en la lista de incapacitados por recibir un disparo en el pié en un accidente de cacería. Debutó con los Atléticos de Kansas City en 1965, se mudó con ellos a Oakland y en 1974 se declaró agente libre luego de una disputa salarial con Charlie Finley. Firmó con los Yanquis de Nueva York un contrato de $ 2.85 millones. Hunter había nacido el 08 de abril de 1946 en Hertford, North Carolina. Fue inducido en el Salón de la Fama en 1987. Falleció el 09 de septiembre de 1999.
En Venezuela jugó con los Leones del Caracas en la temporada 1965-1966. En 6 encuentros dejó marca de 2-3, 31 innings, 28 hits, 10 carreras limpias, 26 ponches, 6 boletos, efectividad 2.90. Le costó mucho adaptarse al país y regresó a Estados Unidos.
Los Atléticos recién empezaban a jugar en su nueva sede de Oakland cuando Jim Catfish Hunter subió al morrito el 08 de mayo de 1968 para enfrentar a los Mellizos de Minnesota en el Alameda-County Coliseum. Aquella fría noche, el joven de 22 años se enfrentó a Dave Boswell ante una reducida concurrencia de 6298 aficionados. El juego comenzó a las 6 de la tarde. Hunter llevaba el número 27 en su camiseta, lo que resultó una coincidencia mágica cuando el pitcher retiró en línea todos los 27 bateadores que enfrentó en ruta al primer juego perfecto que se lanzaba en la Liga Americana en 46 años. Catfish ponchó 11 Mellizos al mezclar su potente recta con un afilado slider y una curva ocasional. El slugger Harmon Killebrew y el receptor Bruce Look se poncharon 3 veces cada uno. Los Mellizos batearon 6 elevados a los jardines y 7 rodados al cuadro. Catfish sólo llegó al conteo de 3 bolas en 3 oportunidades.
Hunter colaboró con su causa al conectar 3 imparables y empujar 3 carreras para comadar la ofensiva de 10 inatrapables de los Atléticos.
El juego empezó cuando Catfish dominó a César Tovar con roletazo por tercera base, a Rod Carew con elevado a la derecha y a Killebrew con ponche cantado. En el segundo capítulo, Hunter ponchó a Tony Oliva luego de tenerlo en 3-0, también abanicó a Bob Allison.
Oakland apoyó a Hunter con 4 joyas defensivas. La primera ocurrió en el cuarto inning, cuando Joe Rudi, jugando por primera vez en el left field luego de ser llamado del Vancouver, adelantó a toda marcha para tomar una línea bajita de Tovar a la altura de las rodillas. Un inning después, con 1 out, Ted Uhlaender despachó un elevado a lo profundo de la derecha que Reggie Jackson tomó frente a la pared. El siguiente bateador, Allison, bateó un rolling fuerte por tercera que dio un mal bote pero Sal Bando lo controló y completó el out en la inicial. Luego de 1 out en el séptimo episodio, Rudi decapitó una línea tendida de Carew a lo profundo del left field.
La primera carrera del juego llegó en el cierre del séptimo cuando Rick Monday conectó doblete al centro y anotó con sencillo de Hunter. En el octavo los Atléticos anotaron 3 carreras más cuando Danny Cater negoció boleto con las bases llenas y Hunter descargó sencillo de 2 carreras.
El drama creció en el noveno inning cuando John Roseboro salió de emergente y roleteó al camarero John Donaldson. Look se quedó mirando el tercer strike. Rich Reese emergió y trabajó una cuenta de 2-1, conectó de foul 4 envíos seguidos, antes de llevar la cuenta a 3 y 2. Luego Hunter metió una recta incandescente que hizo abanicar a Reese. El juego perfecto era un hecho.
Alfonso L. Tusa C.
lunes 5 de mayo de 2008
El Año del Pitcher. El no-hitter de Tom Phoebus.
Una muestra explicativa de porque 1968 es considerado como el Año del Pitcher en Grandes Ligas fueron los 5 juegos sin hits ni carreras que se lanzaron esa temporada. El primero ocurrió el 27 de abril en el Memorial Stadium de Baltimore. Si alguien tenía pocas posibilidades de lanzar un no-hitter ese día, era Tom Phoebus de 26 años. No había lanzado en una semana, tenía dolor de garganta, el juego fue retrasado durante 1 hora y 23 minutos debido a la lluvia y el catcher de Phoebus fue un jardinero que sólo había recibido 3 juegos en Grandes Ligas.
Pero aquel sábado, ante una asistencia de 3147 personas, Phoebus derrotó 6-0 a los flamantes Campeones de la Liga Americana, los Medias Rojas de Boston y a su abridor Gary Waslewski.
Phoebus realizó 110 envíos, ponchó 9, caminó 3, sólo 7 outs se efectuaron en los jardines.
Los Orioles de Baltimore realizaron excelentes jugadas defensivas para respaldar a Phoebus. La más impactante fue una atrapada de Brooks Robinson en el octavo inning, lanzándose de cabeza sobre la línea de cal de tercera base para robarle un imparable a Rico Petrocelli.
Dos de los boletos de Phoebus ocurrieron en el primer episodio. Luego de abanicar a Mike Andrews, concedió salvoconductos a Joe Foy y Carl Yastrzemski. Pero el receptor Curt Blefary retiró a Foy cuando intentaba robar la tercera almohadilla. Phoebus retiró a Reggie Smith con rodado a la intermedia.
En el tercer episodio Andrews bateó luego de 2 outs y soltó un saltarín que sobró a Phoebus. El campocorto Mark Belanger corrió detrás del montículo, tomó la pelota y lanzó a primera donde el árbitro Bill Valentine decretó el out. Andrews, quién pareció llegar primero que la pelota, pegó el casco contra el suelo y fue expulsado de inmediato. Los patirrojos reclamaron por largo rato y mantuvieron luego de terminado el juego que Andrews fue quieto.
En el cierre de ese tercer inning los Orioles marcaron 4 carreras con doble de tres carreras de Brooks Robinson y sencillo impulsor de Dave Johnson. Johnson, quién conectó tres imparables, empujó otra carrera en el quinto. Phoebus quién también bateó 2 imparables, empujó la carrera final en el octavo.
Desde el primero hasta el sexto episodio, Phoebus retiró 13 bateadores seguidos. Concedió boleto a Elston Howard comenzando el sexto inning, pero dominó al emergente José Tartabull con elevado de foul a primera base, a Dalton Jones con elevado al right field y abanicó a Foy.
Luego de 2 outs en el séptimo Belanger tomó en gran forma un rolling adormecido de Joe Lahoud y completó el out por un paso.
Alfonso L. Tusa C.
domingo 4 de mayo de 2008
Ernesto Mejía muestra cualidades ofensivas.
Ernesto Mejía siempre ha lucido como un bateador de poder, ahora está bateando como uno.
Mejía bateó de 4-3 con 1 jonrón y un tope personal de 6 carreras impulsadas en 1 juego, este sábado 03 de mayo de 2008. El inicialista venezolano lideró a los Pelicans de Myrtle Beach a una victoria 8-4 sobre los Avalanche de Salem en el Memorial Baseball Stadium de Salem.
Firmado como agente libre por los Bravos de Atlanta en 2002, Mejía nunca ha bateado más de 7 jonrones en una temporada a pesar de tener la contextura para hacerlo. Pero el primera base de 22 años está empezando a mejorar, tiene 3 jonrones y 10 carreras empujadas en los últimos 4 juegos.
Mejía sonó sencillo en el primer inning y descargó un cuadrangular de 3 carreras, su cuarto de la campaña, en el cuarto episodio. Luego de recibir un pelotazo en el quinto, soltó un doble remolcador de 3 en el noveno.
“Está conectando batazos largos, pero no los busca, estos llegan por accidente”, dijo el manager de los Pelicans, Rocket Wheeler.
Mejía sólo bateaba .189 el 22 de abril, desde entonces ha bateado de 25-12 con 6 carreras anotadas en los últimos 6 juegos. Su promedio subió a .259. Ya tiene 19 carreras empujadas, un ritmo que lo pone en camino de superar su máximo de 25 empujadas con el Danville de la Liga de Novatos en 2006.
“Nuestro coach de bateo, Rick Albert, ha trabajado muy duro con él”, dijo Wheeler. “Le ha dicho que batee hacia su banda contraria. Se ha vuelto más paciente y sigue mejor los pitcheos. Está haciendo daño”.
Mejía ha tenido rachas en el pasado, despachó 4 jonrones en tres juegos entre el 23 y el 25 de agosto de 2007 con el Rome A. Y descargó 4 jonrones en cinco juegos del 19 al 25 de julio de 2005 en la Liga de la Costa del Golfo. Pero el trabajo y el esfuerzo que ha hecho para hacer la transición de jardinero a inicialista indica que esta vez podría ser diferente.
Travis Jones jonroneó por segundo día seguido para los punteros de Myrtle Beach (17-12). Se fue de 5-4 con 2 dobles, 2 empujadas y 3 anotadas para subir su promedio a .263.
Ryne Reynoso (3-1) se llevó la victoria, luego de permitir 4 carreras, 3 limpias, 5 hits y 2 boletos. Ponchó a 3 en 6 innings.
Alfonso L. Tusa C.


