lunes, 5 de diciembre de 2016

El antíguo jardinero de los Mets George Theodore habla acerca de la colisión de 1973 con Don Hahn que alteró su carrera.

Anthony McCarron. The Daily News. Sábado, 21 de mayo de 2011. George Theodore se disloca su cadera luego de chocar con Don Hahn en un juego de julio de 1973 en Shea Stadium. En la jugada previa, un error de George Theodore había ayudado a los Bravos a marcar una carrera. Parado en el jardín izquierdo de Shea Stadium, Theodore, aguijoneado por la marfilada, dijo “Nada me va a afectar esta vez. Lo que ocurrió a continuación alteró la carrera de Theodore, y su vida. Ralph Garr despachó una línea entre el jardín central y el izquierdo y “Don Hahn y yo chocamos contra la pared a la vez”, recuerda Theodore. “Yo salí con la cadera dislocada y nunca fui el mismo jugador después de eso. No podía correr como antes”. “Jugué dos años más, pero nunca fui el mismo. Eso cambió mi vida, me puso en otra dirección, pero todo ha estado bien. Así es la vida”. Theodore, ahora de 64 años, sonríe mientras habla de la famosa colisión del 7 de julio de 1973, la cual esta troquelada en la mente de muchos fanáticos de los Mets, más cuando él habla acerca de lo que siempre ha sentido como una premonición. “Alrededor de dos semanas antes, en San Diego”, dice él. “Me había levantado en una especie de sudor frío luego de soñar que alguien me sacaba del terreno”. La lesión probablemente aceleró la retirada de Theodore del beisbol y la antigua escogencia de la trigésimoprimera ronda solo pasó partes de dos temporadas en las mayores, registrando un promedio de bateo vitalicio de .219 y dos jonrones en 105 juegos. Despues de pasar 1975 con el Tidewater, Theodore obtuvo una maestría en trabajo social. Él es consultor y trabajador social de escuelas primarias en su nativa Salt Lake City, un trabajo que encuentra tan compensatorio que aunque planeaba hacerlo solo por poco tiempo, ahora está en su año 33 en esas funciones. A pesar de su vez breve carrera de grandeliga, Theodore siempre pareció capturar la simpatía de los fanáticos de los Mets. Tuvo algunos momentos, incluyendo dos turnos al bate en la Serie Mundial de 1973 y el juego del 20 de julio de 1974 en el cual Theodore, Rusty Staub y Cleon Jones batearon jonrones seguidos contra los Padres. Fue el único jonrón y la única carrera impulsada de Theodore ese año. Tal vez su atractivo venís de sus anteojos y el cabello largo o del toque de comicidad que le daba el reverso de su barajita Topps de beisbol de 1974, el cual incluía esta perla junto a una caricatura: “A George le gustan las merengadas de malvaviscos”. Tenía un apodo pintoresco, “The Stork”, el cual se lo puso su compañero de equipo en Tidewater, Jim Gosger, y los aficionados aún le piden que lo incluya en su autógrafo. “Puedes preguntarle por qué lo hizo, pero el apodo pareció quedarse conmigo”, dice Theodore, quien estuvo recientemente en Citi Field para un evento de Mets’ Alumni Association. “Lo tomé con afecto. Pienso que necesitamos más apodos en el beisbol en estos días”. “Los aficionados parecen no olvidar”, agrega Theodore. “Siempre los aprecié y la atención que me dieron. Esto nunca fue un negocio para mi. Tal vez ellos lo notaban”. “Siempre habrá un lugar especial en mi corazón para Nueva York y los Mets. Mi esposa (Sabrina) es de Jamaica Heights y nos conocimos al final de mi carrera, tuvimos un largo cortejo y hemos estado casados por 33 años. Los Mets siempre me han tratado como de la familia y aprecio esa familia”. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

viernes, 2 de diciembre de 2016

Esquina de las Barajitas: Mudcat Grant

Bruce Markusen Los trabajadores del Salón de la Fama también son aficionados al beisbol y les gusta compartir sus historias. Aquí está la perspectiva de un aficionado desde Cooperstown. La temporada de beisbol aún no ha llegado, pero las buenas noticias llegaron temprano este mes cuando Whittier College anunció que entregaría un título honorario a Jim “Mudcat” Grant. El 8 de febrero, Whittier College anunció oficialmente un doctorado honorario en asuntos humanos para Grant, citándolo por la manera ejemplar como él se sobrepuso a la discriminación para triunfar en el beisbol. La universidad también destacó el trabajo de Grant como investigador y autor, quien ha mostrado dedicación a la causa de promover el beisbol afroamericano y su historia. Durante sus días juveniles; Mudcat nunca tuvo la oportunidad de asistir a la universidad, así que es satisfactorio que uno de los grandes maestros y embajadores del juego reciba un diploma de una universidad reconocida. Todos podemos aprender de un hombre inteligente y entusiasta a quien algunos han llamado una versión joven de Buck O’Neil. Mi primera asociación con Mudcat ocurrió en 1972, cuando yo coleccionaba esta barajita de beisbol. Ese fue el año cuando empecé a coleccionar barajitas. Mi visita a Gillard’s Stationery Store me permitió adquirir esta barajita, parte de mi primer paquete de cartones. En ese momento yo no sabía nada de Grant como pelotero, podía haber sido un coach de bateo para lo que yo sabía, pero me gustó esa barajita desde el principio. Desde el uniforme verde y blanco sin mangas de los Atléticos de Oakland, hasta las patillas largas de los años ’70, esa era una barajita agradable. Poco imaginé que esa sería la última barajita Topps de Grant como pelotero activo. No tenía idea de que Grant ya había sido despedido por los Atléticos de Oakland durante el invierno. Nunca pensé que eso hubiera pasado, considerando las impresionantes estadísticas del reverso de la barajita de Grant. Antes que lleguemos a los eventos de 1971 y 1972, se necesita refrescar la historia de Grant desde el principio. Para el momento cuando Grant se graduó en la escuela secundaria, las ligas negras habían visto ir y venir sus mejores días. Firmó con los Indios de Cleveland en 1954, e inició una escalada contínua de cuatro años en el sistema de ligas menores. (Fue estando e las ligas menores cuando un compañero de equipo lo apodó Mudcat, al pensar erróneamente que él provenía de Mississippi, el estado Mudcat). Él estuvo en el roster inaugural de 1958, lanzó aceptablemente en 44 juegos, incluyendo 28 aperturas. Como novato, Grant fue compañero de cuarto del estelar veterano Larry Doby, el primer hombre en romper la barrera racial en la Liga Americana y el hombre quien había sido el ídolo de juventud de Mudcat. “Así que entré en la habitación y el resto de los peloteros todavía estaba en el estadio. Larry llegó un poco más tarde… Larry dijo, ‘Bien, tú debes ser Mudcat Grant’. Yo dije, ‘Si señor Doby’. Él preguntó, ‘¿Te gusta esa cama?’ Yo dije, ‘Si, señor Doby’. Él dijo, ‘Tenemos que solventar esto’. Yo dije, ‘Si señor Doby’”. “Él me enseñó acerca de todo. Yo conocía la historia de Larry Doby, porque tarde en la noche Larry caminaba. Él gritaba, vociferaba. Así es como el se desahogaba de las dificultades que atravesaba. Sé que era difícil. Y entonces el me enseñó, “Esto es lo que vas a tener que enfrentar como pelotero negro. Tienes que enfrentarlo, y cuando cruces la línea de cal, más te vale ganar. No se trata de, Ay, esto es muy malo para mi. Más te vale ganar. Porque si no lo haces, adiós, hasta la vista’”. Grant aprendió mucho de Doby, particularmente cuando se trataba de lidiar con la segregación de Jim Crow en hoteles, restaurantes, y hasta fuentes de agua. En el terreno, Gran se graduó finalmente de regular a tiempo completo en 1961, al aportarle a la tribu 15 triunfos y 244 innings. Al alternar años buenos y malos en 1962 y 1963, Grant empezó a frustrar a los Indios con sus altibajos. La situación alcanzó un punto de ebullición en 1964, cuando él empezó la temporada tan mal que los Indios decidieron hacer un cambio. En la fecha límite de cambios, Cleveland envió a Grant para los Mellizos de Minnesota por el pitcher Lee Stange y un prospecto del cuadro y los jardines llamado George Banks. La mudanza hacia Minnesota rejuveneció a Grant. Con un nuevo coach de pitcheo y un mejor grupo de peloteros a su alrededor, Grant floreció hacia el estrellato. Los Mellizos hicieron de Grant un abridor a tiempo completo y lo vieron fijar una efectividad de 2.82. Desde ese momento la situación solo mejoró. En 1965, los Mellizos emplearon a Johnny Sain como coach de pitcheo. La influencia de Sain ayudó a Grant a convertirse en un caballito de batalla. Hizo 39 aperturas, completó 14 juegos, y lideró la liga con seis blanqueos y 21 triunfos. La última estadística puso a Grant en el libro de registros como el primer pitcher negro de la Liga Americana que ganaba 20 juegos en una temporada. Con Grant liderando la rotación, los Mellizos lograron el banderín de la Liga Americana y fueron a la Serie Mundial contra los Dodgers de Los Angeles, quienes contaban con los ases Sandy Koufax y Don Drysdale. Grant hizo todo lo que pudo, al ganar dos de tres aperturas contra los Dodgers (hasta bateó un jonrón), pero los Mellizos se quedaron cortos en siete disputados juegos. Grant siguió lanzando bien en 1966, pero las lesiones lo hicieron inefectivo en 1967. Ahora en el lado desventajoso de los 30, Grant se hizo canjeable. El dueño de los Mellizos, Calvin Griffith, a quien no le gustaba la inclinación de Grant por música de jazz, lo cambió a él y el campocorto Zoilo Versalles a los Dodgers por el catcher John Roseboro y los pitchers Ron Perranowski y Bob Miller. Con la rotación completa, los Dodgers mudaron a Grant hacia el bullpen, donde destacó. Su efectividad de 2.08 se hizo aun más notoria en el contexto de su falta de ponches. Grant ponchó solo 35 bateadores en 95 innings, pero los bateadores fallaron en hacer contacto sólido contra él. Grant solo duró una temporada en Los Angeles. En el siguiente draft de expansión, los Dodgers no lo protegieron; y los Expos de Montreal tomaron al veterano lanzador derecho. Esa selección llevó a una dosis de controversia en la primavera, luego que Grant y los Expos se habían reportado al entrenamiento primaveral en West Palm Beach, Fla. El compañero de equipo de Grant, el veterano campocorto Maury Wills, fue a un bar con un periodista deportivo y un fotógrafo. Casi de inmediato le pidieron a Wills que se fuera “porque ellos no le servían a personas de color”. Grant, quien había experimentado tal racismo temprano en la década, no podía ignorar esa situación en 1969. Un nativo de Florida, Grant escribió una carta de protesta al gobernador del estado, Claude Kirk. Como Grant lo explicó a Associated Press, Wills es un ciudadano sobresaliente de este país. Él debe ser aceptado como ciudadano, no como negro, a quien le tienen que decir que no puede o puede hacer”. En el terreno, el pitcheo de Grant convenció a los Expos para hacerlo su abridor de la inauguración. En realidad, un equipo joven y en construcción como Montreal no necesitaba un pitcher de 33 años de edad, asi que en junio, los Expos cambiaron a su as. Lo enviaron a los Cardenales de San Luis por un relevista llamado Gary Waslewski. Grant terminó la temporada en la oscuridad, lanzando como relevista medio para los también desgastados pájaros rojos. Entonces llegó la segunda inflexión de la carrera de Grant. Ese invierno, los Cardenales vendieron el contrato de Mudcat Grant a los Atléticos de Oakland, quienes necesitaban un cerrador. Los Atléticos le dieron esa responsabilidad a Grant, quien hizo la transición con facilidad, obtuvo 24 salvados y la mejor efectividad de su carrera: 1.82. Grant realizó otro importante servicio para Oakland. Al trabajar con el joven Rollie Fingers, quien había fallado como abridor, Grant le enseñó al joven derecho como calentar de manera apropiada en el bullpen, y como prepararse para cada salida. Esencialmente, Grant hizo el trabajo para que Fingers lo sucediera como el cerrador de Oakland. Ese movimiento se hizo relevante a mediados de septiembre, cuando los Atléticos cambiaron a Grant para Pittsburgh por el joven jardinero Angel Mangual Jr. Los periodistas de Oakland reaccionaron al cambio en varios grados de perplejidad. Algunos especularon que el movimiento ocurrió después que Finley oyera que Grant había hecho una declaración radial acerca de cómo el dueño “interfería” con el trabajo del manager. Fue un golpe inconsecuente, una línea humorística, pero Finley pudo haberla tomado muy en serio. Al encajar bien con los racialmente integrados Piratas, Grant pitcheó efectivamente en el momento decisivo de la temporada, y los bucaneros aseguraron la división este de la Liga Nacional. Continuó ese rendimiento en 1971, pero un bullpen superpoblado lo hizo canjeable ese verano. El 10 de agosto, los Piratas lo vendieron de vuelta a Oakland. Grant lanzó maravillosamente para los Atléticos los dos meses finales, a ritmo de 1-98 de efectividad, ganándose el viaje de regreso a la postemporada por primera vez desde 1965. Aunque Mudcat parecía tener mucha vida en su brazo de 36 años de edad, los Atléticos lo dejaron libre después de la temporada, principalmente porque Finley no quería pagar el costoso contrato del pitcher derecho. Como aficionado beisbolero de siete años de edad, yo no entendía como el dinero podía alterar la opinión de la oficina principal acerca de un pelotero. O un tipo podía jugar, o no. Lección aprendida. En lo que sigue siendo un misterio para mi hasta este día, ningún otro equipo ofrecerìa un puesto a Mudcat en su roster de 25 peloteros. Varios equipos parecían necesitados de ayuda en picheo de relevo (incluyendo a los Medias Rojas de Boston, Reales de Kansas City y Cachorros de Chicago), pero solo uno, los no contendores Indios, le dio una invitación para el entrenamiento primaveral sin cupo en el roster. Grant había empezado su carrera con los Indios, así que el movimiento pareció motivado por el sentimentalismo más que cualquier otra cosa. Grant se reportò al campamento de entrenamiento primaveral pero no impresionó al cuerpo técnico de los Indios. Los Indios le ofrecieron un premio de consolación, un contrato de ligas menores para jugar con el Portland AAA, pero Grant rechazó la propuesta. Grant decidió continuar su carrera lanzando en las ligas menores, pero no con el Portland. En vez de eso firmó con los Oaks de Iowa, el equipo filial AAA de los Atlèticos. Grant lanzó bien para los Oaks, pero ningún equipo de Grandes Ligas lo llamò ese verano. Al final de la temporada, Mudcat renunció para terminar su carrera con 145 triunfos, 119 derrotas, 53 salvados, y una respetable efectividad de 3.63. Luego de sus días como jugador activo, Grant continuó cultivando otro de sus talentos. Aparecía a menudo en clubes nocturnos como líder de un grupo llamado “Mudcat and the Kittens”. También siguió ligado al beisbol al aceptar un trabajo como comentarista de los Indios. Luego de una breve pasantía en la caseta de transmisión de los Atléticos, Grant dejó el beisbol para convertirse en director especial de mercadeo para Anheuser-Busch en el area de Cleveland. También trabajó con el escritorio de vocería del equipo de la NBA, Cavaliers de Cleveland. Despues, Mudcat escribió el libro, The Black Ases, acerca de los pitchers afroamericanos quienes han ganado 20 o más juegos en una temporada. En los años ’80, Grant empezó un programa de amplitud nacional llamado “Slug-Out Illiteracy, Slug-Out Drugs”, en Los Angeles, donde el convocaba a los antíguos peloteros para que dieran un mensaje antidrogas durante clínicas instructivas. Y como parte de sus esfuerzos para ayudar a antiguos peloteros quienes tienen dificultades financieras y médicas, Grant ha servido como miembro activo de la MLB Players Alumni Association. Uno de los peloteros que trató de ayudar fue Leon Wagner, quién murió por abuso de drogas; estaba indigente. Mudcat puso su mejor esfuerzo para rescatar a “Daddy Wags”, consiguiéndole trabajos en campamentos de fantasía y lugares donde vivir, pero Wagner siempre regresaba a la vida de la adicción. En 2004, fui afortunado de conocer a Mudcat. Él y su antíguo compañero de equipo en los Piratas, Al Oliver, vinieron al Salón de la Fama para participar en un programa especial por el Black History Month. A veces nos desilusionamos cuando conocemos a nuestros héroes en persona, pero ese no fue el caso con Mudcat, o Al. Ambos fueron fenomenales, interactuaron maravillosamente con los aficionados en el Bullpen Theater, al aportar importantes reflexiones acerca de las dificultades del beisbol para conectarse con la juventud afroamericana, y entreteniéndonos infinitamente con sus historias en la cena. De vez en cuando, nuestras barajitas de beisbol cobran vida. Eso fue lo que ocurrió ese día de febrero de 2004, cuando un hombre mágico llamado Mudcat vino a la ciudad. Bruce Markusen es el gerente de Digital and Outreach Learning at the National Baseball Hall of Fame. Ha escrito siete libros de beisbol, incluyendo biografías de Roberto Clemente, Orlando Cepeda y Ted Williams, y A Baseball Dynasty: Charlie Finley’s Swingin’ A`s, el cual fue premiado con la Seymour Medal de SABR. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

jueves, 1 de diciembre de 2016

El perceptivo Snodgrass aguarda por su gran oportunidad en el beisbol profesional.

Colby Wilson. LetsGoPeay.com. Tres apariciones en el Juego de Estrellas, tres temporadas con doble dígito en las victorias y un puesto en la rotación en el sistema de granjas de una organización que ha ganado tres de las últimas cinco Series Mundiales son cosas agradables de tener en una carrera de beisbol profesional, sin duda. Pero hay que excusar a Jack Snodgrass si quiere un poco más. Un lanzador que jugó dos años con los Govs a pesar de perder toda la temporada de 2010 debido a problemas en el hombro, dos de las mejores aperturas de Snodgrass con el uniforme de Austin Peay fueron sus últimas dos: dispersó nueve imparables y permitió solo una carrera sucia en 7.2 innings para mantener a los Govs en el juego contra Jacksonville State en el Ohio Valley Conference Tournament de 2011, un juego que los Govs ganaron para avanzar al juego por el campeonato. Luego venció a los anfitriones y favoritos de Georgia Tech con una brillante actuación de siete innings, siete imparables y una carrera limpia permitida para abrir el NCAA Atlanta Regional. Aunque los números de su carrera en Austin Peay (7-9, 5-05 de efectividad, 107 ponches en 133.2 innings) eran más mediocres que algunos de los drafteados de Governor, el zurdo Snodgrass mostró que era capaz de llevar lo mejor de si al gran escenario y fue escogido en la ronda 27 (837 en la general) por los Gigantes de San Francisco en el draft para jugadores de primer año de 2011. En cuatro temporadas, incluyendo las dos últimas con el Richmond AA en la Eastern League, él ha compilado 37 triunfos, siendo 12-4 su marca tope en 2013, y ponchado dos bateadores por cada uno que ha caminado. Despues de trabajar predominantemente en el bullpen con el Salem-Keizer de temporada corta en 2011, ha iniciado al menos 20 juegos en cada una de las tres temporadas (promediando cerca de 5.2 innings lanzados por apertura), incluyendo la apertura de su debut con los Flying Squirrels en 2013 donde lanzó seis innings de un juego sin hits combinado, el primero en la historia de Richmond. Sus participaciones en el Juego de Estrellas lo pusieron en compañía de algunos de los mejores jugadores jóvenes del beisbol, en el Juego de Estrellas de la California-Carolina League de 2012 estuvo solo Snodgrass, entonces con el San José de Clase A avanzada, coincidió con los actuales grandeligas Tony Cingrani y Billy Hamilton (Rojos) y George Springer (Astros) y contra Jackie Bradley Jr y Xaender Bogaerts (Medias Rojas) y Yordano Ventura (Reales). También lanzó un inning en blanco en el Juego de Estrellas de la Eastern League de la última temporada, ayudando al Oeste a ganar 5-2. Pero ahí está la cosa: San José y Richmond están en la organización de los Gigantes de San Francisco. Esa organización, ganadores de tres de las últimas cinco Series Mundiales, tiene pitchers desarrollados en casa como Madison Bumgarner, Matt Cain y Tim Lincecum y veteranos de mucho dinero en Tim Hudson y Jake Peavy en su rotación de abridores. Siendo todo lo bueno que ha sido Snodgrass, su camino ha sido bloqueado por algunos de los nombres más grandes y mejores del beisbol. “Es una organización difícil para ascender en sus niveles, porque ellos ganan la Serie Mundial cada dos años”, dijo Snodgrass durante una entrevista reciente. “Solo tengo que seguir trabajando duro. Obviamente hay algunas pequeña mejoras en las que trabajo cada año, aumentar mi repertorio, ganar experiencia, todo eso, con el objeto de llegar al próximo nivel, tiene mucho que ver con mucho trabajo duro y un poco de suerte, por más cliché que parezca”. A diferencia de otros grandes de Governor como Shawn Kelley, Lee Ridenhour o Jamie Walker, tipos quienes fueron abridores sobresalientes a nivel colegial y luego se mudaron al bullpen como profesionales, Snodgrass ha permanecido, la mayor parte del tiempo, en la rotación como profesional. Él cree que su consistencia lo ha llevado a prolongar su estadía en la rotación, y reconoció que ser capaz de lanzar tres envíos en strike y tener una sinker confiable le da la habilidad de mantener la pelota baja y sobre el plato por muchos innings a la vez, en otras palabras, la receta perfecta para un pitcher abridor. Sea como abridor o relevista, Snodgrass quiere lo que cada pelotero desea, la habilidad para jugar al nivel más alto. Él también es lo suficientemente práctico para saber que su mejor oportunidad es mantenerse haciendo lo que hace, trabajar duro y creer. “Hay 100 razones para que un tipo no lo haga, y solo necesitas una para llegar allí”, dijo él. “Hago todo lo que puedo por trabajar duro y mantenerme enfocado en lo que es importante, y eso es llegar al próximo nivel. Hay que confiar en que la oportunidad de jugar en AAA o las Grandes Ligas viene en camino”. Cuando Snodgrass llegó a Richmond en 2013, era uno de los tipos más jóvenes del equipo. La última temporada, estaba entre los más viejos, mostrando que tan ráoido pueden cambiar las cosas en las menores. En cada parada, él ha visto la progresión de los bateadores y cuanto más grande es el salto de talento desde un nivel al próximo. “En cada paso de la escalera que subes, los bateadores son un poco mejor”, dijo Snodgrass. “En la temporada corta, era muy parecido a la universidad, , pero entonces en la Clase A avanzada (San Jose) fue el bautizo de fuego y en AA fue cuando empecé a entender, ‘Bien, estos son profesionales quienes están entrenados para batear y les padasn bien por eso’. Es una evolución interesante”. Avanzar de nivel obviamente es una meta para Snodgrass en 2015. Pero si eres un miembro por dos veces del todos estrellas que espera el llamado para dar el próximo salto, tienes que mantenerte dando lo mejor, lo cual Snodgrass parece hacer. “Quiero mejorar la consistencia de mis envíos este año”, dijo él. “Cada temporada he tenido tres o cuatro juegos que han desmejorado mis números. Si puedo reducir de cuatro a tal vez dos y terminar fuerte, me sentiré muy bien con eso”. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Kurt Bevacqua: Leyenda de los Padres.

Joe Lanek@TheThinGwynn. 06-06-2013. Si no hubiese sido por una noche de octubre, Kurt Bevacqua solo sería recordado por unos pocos, archivado lejos en el fondo de la mente de un tipo como un infielder más entre fred Hatfield y Jorge Velandia. Bevaqua jugó como reserva para seis equipo, incluyendo dos paradas en Pittsburgh y San Diego. Fue lo suficientemente versátil para iniciar los juegos en cualquier posición excepto pitcher, catcher, y jardinero central en su carrera de quince años pero era usado más a menudo como bateador emergente. Todo eso da una perspectiva de lo que lo impulsó hacia los libros de historia como a los infielders Bucky Dent antes de él y Geoff Blum después de él. Bevacqua fue seleccionado en Miami-Dade college por Cincinnati en la duodécima ronda del draft amateur y cambiado a Cleveland en mayo de 1971. Debutó en Grandes Ligas alrededor de mes y medio después y participó en 76 juegos las próximas dos temporadas, bateando para .186, antes de ser cambiado a Kansas City. Luego de una temporada de .211 en labores limitadas con los Reales, que terminó con los Piratas bateando .114, pasó dos temporadas opacas en Milwaukee. Bevacqua fue al entrenamiento primaveral de 1977 con los Marineros y fue fotografiado como miembro del equipo en su barajita Topps de ese año pero fue dejado en libertad ante de que empezara la temporada. Luego de su despido, fue firmado por Texas, Bevacqua bateó .333 en 96 turnos al bate y estableció un tope personal de cinco jonrones. Mejoró ese total el año siguiente aunque en dos y media veces más turnos al bate mientras su promedio de bateo bajaba a un más familiar .222. Fue cambiado a San Diego después de la temporada de 1978 y rindió desde el banco antes de ser enviado de vuelta a Pittsburgh durante la temporada de 1980. Luego de su segunda estadía en Pittsburgh, Bevacqua regresó a los Padres como agente libre antes de la temporada de 1982. Pasaría los cuatro años finales de su carrera en San Diego, como bateador emergente y sustituto ante eventualidades. Su mejor momento llegó en 1984. A pesar de batear exactamente .200 con un jonrón en 80 turnos regulares al plato, Bevacqua fue incluido en el roster de postemporada- Se fue sin imparables en dos intentos como bateador emergente durante el triunfo ante Chicago en la serie de campeonato de la Liga Nacional pero el manager Dick Williams se mantuvo con él como su bateador designado en la Serie Mundial. Eso dio sus frutos cuando Bevacqua despachó un jonrón de tres carreras para darle ventaja a su equipo en el segundo juego que igualó la serie. Todavía es el único juego de Serie Mundial que ha ganado el equipo. Él bateó otro vuelacercas en la derrota del quinto juego y bateó para .412 en la serie. No muchos fanáticos de los Rojos, Indios, Reales, Piratas, Cerveceros o Rangers recuerdan a Kurt Bevacqua, aunque lo vieran jugar. Pero pregúntele a cualquier fanático de los Padres, ellos le dirán quien es él. Traducción: Alfonso L. Tusa C. Nota del Traductor: Número de Bevacqua con los Navegantes del Magallanes en la temporada 1972-73: JJ: 57, 211 VB, 34 CA, 70 H, 17 2H, 2 3H, 2 HR, 21 CE, 1 BR, .332 AVG. Kurt Bevacqua también jugó con Leones del Caracas (1970-71) y Tigres de Aragua (1973-74).

viernes, 18 de noviembre de 2016

Bergesen: ‘Es un asunto de confianza’.

El pitcher de los Orioles, enviado a las menores, dice que sus dificultades son mentales. Jeff Zrebiec. The Baltimore Sun. 21-04-2010. Seattle.- No solo fueron sus resultados lo que llevó a los Orioles este martes a asignar a su mejor abridor de la temporada pasada, Brad Bergesen, al Norfolk AAA, aunque eso ciertamente formaba parte de la ecuación. Bergesen tenía marca de 0-2 con efectividad de 12.19 este año, y no pudo lanzar cinco innings, lo cual hizo en 18 de sus 19 salidas del año pasado, en cualquiera de sus tres aperturas. Pero quizás aún más preocupante para el equipo fue que su lenguaje corporal, las miradas hacia el dugout durante las aperturas, los constantes toques en su gorra, el rodeo del montículo, sugerían que el pitcher de 24 años de edad había perdido algo de confianza y no era prudente enviarlo cada cinco días a enfrentar grandeligas. En una entrevista telefónica este martes, Bergesen reconoció eso, diciendo que sus problemas eran más mentales que físicos o mecánicos. “Obviamente, no me siento bien en este momento, pero no se trata de mi salud”, dijo Bergesen, quien reconoció que estaba sorprendido por ser bajado luego de tres aperturas pero no criticaba a los Orioles por esa decisión. “Es un asunto de confianza. Estoy pensando mucho ahora mismo. Quiero regresar a ser fuerte mentalemnte. Esto ha sido muy duro. Vienes de una buena temporada de novato y te ven como uno de los tipos clave. Eso agrega presión, pero yo lo quería así. No ha ocurrido.” Con el martes como su primer día libre del calendario y otro el lunes, los Orioles no necesitarán un quinto abridor hasta el 1 de mayo. Por lo tanto, optaron por reemplazar a Bergesen en el roster llamando desde AAA al relevista zurdo Alberto Castillo, quien le dará a los Orioles un bullpen de ocho hombres durante un período en el cual el equipo jugará 12 desafíos seguidos contra los Medias Rojas de Boston y los Yanquis de Nueva York. “Probablemente esto tiene tanto que ver con el calendario como con las dificultades de Bergy”, dijo el presidente de operaciones de beisbol de los Orioles Andy MacPhail. “De verdad no necesitaremos un quinto abridor hasta el 1 de mayo. Preferimos que vaya a AAA, ante que tenerlo trabajando esporádicamente o ejercitándose en el bullpen. Allá realizará aperturas y trabajará en su mecánica hasta conseguir que su sinker regrese a donde estaba el año pasado”. Obviamente es muy temprano para determinar quien se unirá a la rotación para hacer la apertura del 1 de mayo ante Boston en Camden Yards, pero los candidatos incluyen a Jason Berken y Mark Hendrickson y al prospecto Jake Arrieta, quien tiene efectividad de 0.50 después de tres aperturas con Norfolk, MacPhail también dijo que Bergesen será considerado para esa apertura. “Veremos como se desempeña”, dijo MacPhail. “Si puede hacer algunos ajustes que le estamos pidiendo, él será un candidato tan viable como cualquier otro”. Bergesen dijo que eso es lo más remoto en su mente. “No voy a mirar tan lejos”, dijo él. “He estado haciendo eso mucho recientemente. Voy a ser positivo. Voy a ir allá abajo y trabajaré duro para regresar arriba”. La prueba final de Bergesen llegó este lunes con la derrota 8-2 ante los marineros de Seattle, en la cual Bergesen permitió siete carreras (cuatro limpias), seis imparables y tres boletos en 2.2 innings. Un pitcher de control, Bergesen solo lanzó 27 de sus 54 envíos en strike, y su debacle en el tercer inning de siete carreras ante los Marineros incluyó dos boletos seguidos. Mientras él pudo haber salido del inning con solo una carrera permitida si el tercera base Ty Wigginton hubiera ejecutado un potencial dobleplay para terminar el episodio, Bergesen permitió un sencillo impulsador de Franklin Gutierrez, un sencillo remolcador de dos carreras a Ken Griffey Jr., un doble impulsor a Milton Bradley y un jonrón de dos carreras a Casey Kotchman. Bergesen quién lució incómodo a lo largo de la breve salida, llamó al inning “la historia de mi temporada hasta el momento”, y reconoció que “estoy tratando lo todo hasta ahora”. Los días anteriores a la apertura del lunes, él observó videos de algunas de sus mejores actuaciones la última temporada, para tratar de determinar si había alguna falla mecánica que está evitando la movilidad de su lanzamiento clave, el sinker. Él detectó algunas cosas menores y determinó que sus problemas eran el resultado de no tener mucha convicción en sus envíos como lo hizo el año pasado, cuando tuvo marca de 7-5 con efectividad de 3.43 y siete aperturas de calidad para concluir la temporada. Pero esa convicción estaba otra vez ausente durante la apertura del lunes, en la cual Bergesen abandonó su sinker por momentos y se convirtió en un pitcher de sliders, de acuerdo al manager, Dave Trembley. “Él se ha alejado de sus fortalezas”, dijo Trembley. “Creo que eso es mecánico. Estuvo cerca de mejorar la noche del lunes, y una vez que conseguimos el roletazo para dobleplay, él trató de hacerlo todo por su cuenta, lanzó muchos envíos quebrados. Él irá a las menores para trabajar en eso, y regresará aquí”. Bergesen y los Orioles insisten en que las dificultades del pitcher no tienen que ver con lesión alguna. Él perdió los últimos dos meses de la temporada pasada después que fue golpeado en la canilla izquierda por un bate que se le fue de las manos a Billy Butler, jugador de los Reales de Kansas City. Entonces se reportó al entrenamiento primaveral después de los otros pitchers debido a una lesión en el hombro que sufrió mientras filmaba un comercial del equipo a principios de diciembre. Sin embargo, Bergesen dijo otra vez este martes que aunque eso contribuyó a que no pudiese hacer su primera sesión de bullpen hasta marzo, que se siente bien y no pondrá las lesiones como excusa. Los Orioles dijeron que no tienen razones para creer que el derecho está lesionado. “La velocidad está ahí”, dijo MacPhail. “Sus envíos se están quedando planos. No está consiguiendo el movimiento submarino que tenía hace un año. Esta es una oportunidad para que vaya a trabajar en su mecánica y regrese aquí”. Traducción: Alñfonso L. Tusa C.