miércoles, 16 de agosto de 2017

Paul Casanova: El ‘Hermano’ de Todos.

Él fue el aglutinante que mantuvo unida una generación de peloteros. Nick Diunte. La Vida Baseball. Agosto 2017. Nunca importaba cuando yo llegara a su puerta, la respuesta siempre era la misma: Lo que fuera que él estuviera haciendo, se detenía, se levantaba, y me daba una sonrisa de mil dólares y un cálido abrazo. A él no le importaba que yo usualmente llegaba sin avisar, o solo pocas veces al año. Lo que importaba era por cuanto tiempo me quedaría. Siempre preguntaba, “¿Cuándo te vamos a ver de nuevo?” Cada vez que nos íbamos, le decía que regresaría durante el próximo receso de enseñanza, y la respuesta era siempre: “Estaremos esperándote”. Ese era el espíritu de Paulino “Paul” Casanova, quien nació en Perico, Cuba, y falleció este sábado 5 de agosto en Miami a los 75 años de edad, por complicaciones cardiorespiratorias. Conocí a “Cazzie” en 2009 mediante un amigo mutuo, Gonzalo “Cholly” Naranjo, un antiguo pitcher de ligas mayores también de Cuba, quien sabía que yo era un seguidor del beisbol. Casanova, un antiguo cátcher de los Senadores de Washington y los Bravos de Atlanta desde 1965 hasta 1974, tenía una academia de beisbol en su patio de Florida.
Casanova estaba impresionado con mi conocimiento de los grandes del pasado del juego, particularmente de los latinos. Su hogar era un nicho para las vidas y carreras de esos hombres. Él tenía fotos, cientos de ellas, alineadas en las paredes de su casa, lo cual la hacía parecer un pequeño museo. Hasta decoró las paredes posteriores a las jaulas de bateo con fotos, incluyendo una de su compañero de equipo e inquilino del Salón de la Fama, Henry “Hank” Aaron. Cada toletero que llegaba, desde pequeñas ligas hasta grandes ligas, lo hacía bajo la mirada de los grandes. Durante esa primera visita, vi a un hombre con un sombrero Panamá y anteojos de sol sentado en una silla. “Nick, este es mi amigo Mike Cuellar”, dijo Casanova. Intercambié amabilidades con el zurdo cubano, y primer latino en ganar el premio Cy Young. Cuellar sería el primero de muchos grandes del beisbol a quien conocería en mis viajes de regreso a la casa de Paul. Cuando me iba, Casanova prometió darme una lección de bateo cuando regresara. Una semana después, cuatro fotos autografiadas y una nota esperaban por mí en mi apartado postal. Las Lecciones de Cazzie. A medida que el clima cambiaba en Nueva York, no podía esperar para regresar. Fui de visita el siguiente febrero y, como fue prometido, él inmediatamente me puso a trabajar. En los próximos días aprendí más de mi swing que lo hecho en cuatro años de pelota universitaria. No importaba que un día estuviesen en las jaulas de bateo los entonces grandesligas activos Marco Scutaro y Juan Rivera, él siempre me trataba con la misma atención. El pelotero dentro de mí deseaba que lo hubiera conocido mucho antes. Él tenía una gran facilidad para detectar los defectos de un swing y explicarlos. Yo podía ver porqué tantos peloteros jóvenes talentosos preferían su tutelaje. Rápidamente aprendí que la casa de Paul era una especie de salón de reunión para sus antiguos compañeros de equipo y compatriotas cubanos. El día siguiente, llegué y encontré a Tony Oliva y Orlando Peña sentados en el patio de la casa. Después Oliva me dijo que todos los años pasaba por ahí a pasar el día, camino al campo de entrenamiento primaveral de los Mellizos de Minnesota. Ellos dos no eran los únicos. Naranjo, Jackie Hernández y José Tartabull eran fijos porque trabajaban con Casanova en su academia. Cuando se efectuaba el Joe DiMaggio Legends Game en Fort Lauderdale cada enero, se pasaba largas noches jugando dominó en su casa con Bert Campaneris, José Cardenal, Rico Carty, Minnie Miñoso y el inquilino del Salón de la Fama Orlando Cepeda. El evento de esas noches se hizo tan importante como el juego. Los vínculos que se formaron cuando ellos eran jóvenes y fuertes continuaban floreciendo en cada oportunidad que tenían de estar juntos. Mientras más tiempo pasaba allí, se hizo más claro para mí que Paul era el pegamento que mantenía unida a una generación de beisbolistas. Si no estaba entreteniendo a un visitante, él hablaba por teléfono con un antiguo compañero de equipo. Un día era Dusty Baker, hoy manager de los Nacionales, el equipo que reemplazó a los Senadores en Washington. El siguiente, sería Hank Allen. “Éramos muy cercanos”, le dijo Allen recientemente a La Vida Baseball. “Él era un ser humano maravilloso. Nos conocimos en las ligas menores e instantáneamente congeniamos, y eso nunca cambió. Él era una persona muy cálida. Nos ayudábamos e intercambiábamos amabilidades y así fue siempre. Cuando llegamos a las grandes ligas, fuimos compañeros de habitación”. “Nos considerábamos hermanos y familia”, dijo Allen. “Era maravilloso”. Unidos hasta el Presente. Pero Casanova no se quedaba en el pasado. Al mirar el juego actual, se puede ver las huellas de Casanova. El jardinero de los Diamondbacks de Arizona, J.D. Martínez, un cubano-estadounidense nacido en Miami, fue un aventajado estudiante quien empezó a ejercitarse en la academia desde la adolescencia. Hay fotos de Martínez, de 29 años de edad, conocido en la casa de Cazzie como Flaco o “Skinny”, esparcidas alrededor, un álbum de fotos muestra el progreso de un muchacho de escuela secundaria avanzando hacia toletero de grandes ligas. Yo estaba en la casa de Paul la noche del 3 de agosto de 2011 cuando Martínez bateó su primer jonrón en grandes ligas. Habíamos estado viendo el canal de MLB para revisar si había noticias de su protegido. Luego que Martinez se la desapareció al lanzador de los Rojos de Cincinnati, Dontrelle Willis en el primer inning y aparecieron los reconocimientos en la pantalla, todos enmudecieron. “¡El Flaco lo hizo! ¡Bateó su primer jonrón!” exclamó Casanova. Su emoción paternal era evidente. Martínez había debutado en la gran carpa hacía cuatro días, el 30 de julio. Casanova no podía estar más orgulloso. “Él ha estado viniendo aquí desde que era un niño”, dijo. “Estamos felices de verlo hacer eso”. Martínez tenía tanta reverencia por Casanova que llevó a Miguel Cabrera a trabajar con él luego de ganar la triple corona en la temporada de 2012. Cuando le pregunté a Casanova si le dio algun consejo de bateo a Cabrera, sonrió levemente. “¿Qué le puedo decir a Cabrera?” dijo “No necesita mi ayuda. Solo lo veo batear”. Foco de atención Cuando La Vida Baseball entrevistó a Casanova durante el juego de estrellas de 2017 en Miami el mes pasado, era obvio que él era el centro de atención. Su aparición durante el FanFest del juego de estrellas en los espacios del clubhouse fue un acontecimiento, una reunión familiar. Cuando Casanova se mostró en la sesión de Cepeda, este fijó los ojos en Cazzie y dijo con voz de barítono: “¡Casanova!”. Una reunión donde estaban Cardenal y Bobby Ramos se detuvo cuando Tartabull empujó la silla de ruedas de Casanova hacia la primera fila. Todo el protocolo desapareció y Tartabull y Ramos, amigos cubanos, bajaron del estrado para saludar a su amigo. La recepción que él recibió dejó perplejos a los presentes. ¿Quién es este tipo que hace que todos se paralicen, y hace gritar a los inquilinos del Salón de la Fama? Entonces aparecieron las historias de cómo Casanova, por mucho tiempo había sido el tipo quien los había mantenido unidos, explicó Ramos. Casanova hizo todos esos contactos durante una vida en el beisbol que se extendió por más de 50 años. La carrera beisbolera del cubano lo llevó a través de varios países del continente americano, incluyendo un tiempo significativo en Venezuela y Estados Unidos. Su carrera fue un ejemplo de persistencia. Todavía era un adolescente cuando salió de Cuba en 1960, fue cesanteado dos veces por los Indios de Cleveland y pasó 1961 jugando con los Clowns de Indianapolis, otrora equipo de la Ligas Negras que hacía giras alrededor de Estados Unidos. En 1963, Casanova finalmente logró estabilizarse luego de una prueba de ligas menores con los Senadores de Washington. Debutó en grandes ligas el 18 de septiembre de 1965. Sin embargo, “fue en Venezuela”, le dijo a los reunidos en el FanFest, “donde me hice pelotero, porqué jugué contra Luis Aparicio, y todos esos tipos…Le debo a Venezuela todo lo que hice en las grandes ligas”.
Casanova se sentía tan cómodo en Venezuela que por varios años durante la liga invernal, y después de su carrera de grandeliga, fue dueño de un restaurant llamado La Pelota en la ciudad porteña de La Guaira, Venezuela. Ya en ese entonces el fue un catalizador social, como lo sería de nuevo en la academia de beisbol de su patio de Florida. Reconocimientos y memorias Y hubo los puntos altos de su carrera, como ser miembro del equipo de estrellas de la Liga Americana en 1967 y ver a Mickey Mantle caminar hacia su casillero en Anaheim Stadium: “Cuando él caminaba hacia ese casillero, parecía una aparición de Dios”, compartió Casanova en el FanFest. Como ser el catcher abridor ese mismo verano en un juego de extrainning el 12 de junio contra los Medias Blancas de Chicago. Casanova trabajó detrás del plato toda la noche, y aunque solo bateó un imparable en nueve veces al bate, lo consiguió en el cierre del inning 22 para empujar la carrera ganadora. Y seis temporadas después, recibió el único juego sin hits ni carreras del nudillista Phil Niekro en su carrera de inquilino del Salón de la Fama. “El lanzamiento de nudillos se estaba moviendo mucho, nadie podía batearlo, tuve problemas para atraparlo. A partir del sexto inning, no le pedí ningun otro lanzamiento”, dijo Casanova. “Despues del juego lo cargué a hombros. Bebimos 12 cervezas. Y Phil me regaló 1000 $”. A pesar de jugar tres temporadas con los Senadores bajo la tutela del manager Ted Williams, Casanova fue un bateador vitalicio de .225. Pero tenía un cañón en el brazo, retiró a 37 corredores en 1967 y 51 por ciento de quienes intentaron robarle una base en 1970. Él era tan respetado por sus destrezas como receptor que hasta a los árbitros les gustaba trabajar detrás de él. “Él me proporcionaba la mejor vista del plato que me dio cualquier cátcher”, dijo el árbitro Bill Kinnamon en el libro de Larry Gerlach, The Men in Blue. “Se acostaba por completo en el suelo. Hacía la seña y luego desaparecía; te preguntabas donde demonios había ido, así de bajo se mantenía…Los árbitros solían revisar quien era el pitcher de los Senadores, para ver si les tocaba arbitrar detrás de Casanova”. A medida que avanzó la semana, la salud de Casanova se convirtió en tema de discusión entre las leyendas latinas que se habían reunido en el juego de estrellas. Sus visitas recientes al hospital tenían a muchos consternados y preocupados. Haber hecho el esfuerzo de aparecer en las festividades del juego de estrellas alrededor de sus amigos, había pasado la factura. Fue hospitalizado esa noche con problemas respiratorios. El día del juego de estrellas, varios peloteros retirados acordaron visitar a Casanova en su casa, había sido dado de alta el día anterior. Llegué con Cholly Naranjo temprano en la tarde, pero Casanova lamentó que no estuviera disponible para recibir invitados ese día. Cuando recibí la llamada hace pocos días acerca de que su situación era grave, muchos pensamientos y memorias me llegaron desde los últimos ocho años. Pensé en su gran corazón y su generosidad para compartir sus conocimientos y su amor. Allen habló con Casanova hace unas semanas, y Casanova admitió que su condición había empeorado. Compartieron la misma despedida de siempre, una sonrisa del cariño fraternal que ha persistido por medio siglo. “Hablé con él hace dos semanas y me dijo que no se sentía bien”, dijo Allen. “Eso fue impactante. Prometí que estaría en contacto con él a menudo. Había una frase con la que siempre nos despedíamos, a través de los años, él siempre terminaba con ‘Te quiero mucho hermano’, y siempre fue así”. Así es como recuerdo a Paul Casanova. Un espíritu tan expansivo y completo que atraía amigos desde lejos, con la fuerza para mantenerlos juntos a través del tiempo, la edad y la distancia. Él fue nuestro hermano, el hermano de todos, y será extrañado cariñosamente. Traducción: Alfonso L. Tusa C. Nota del traductor. Debido a la potencia de su brazo Casanova era conocido como el “rifle 30-30” en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional. Vino a la LVBP por primera vez en la temporada1965-66 con los Tigres de Aragua y repitió con ellos la siguiente zafra. Ese año fue tomado como refuerzo por los Leones del Caracas y largó aquel legendario cuadrangular ante los Tiburones de La Guaira en la final de la 1966-67. A partir de la temporada 1968-69 y hasta la 1974-75, Casanova vistió la camiseta de La Guaira. Fue dueño junto a Pat Kelly (su compañero de equipo en La Guaira) de la discoteca La Pelota en la avenida Casanova de Caracas a principios de la década de 1970. Si Casanova tuvo un restaurant en La Guaira llamado La Pelota, lo desconozco.

jueves, 10 de agosto de 2017

Don Baylor, jugador más valioso de la Liga Americana, fallece a los 68 años de edad.

Richard Sandomir. The New York Times. 07 de agosto de 2017. Don Baylor, un respetado jardinero y bateador designado quien ganó el premio al jugador más valioso de la Liga Americana en 1979 y destacara en el arte de ser golpeado por un pitcheo, falleció este lunes 7 de agosto en Austin, Tex. Su deceso fue reportado por MLB.com. Baylor supo que tenía mieloma múltiple en 2003. Baylor jugó para seis equipos en 19 temporadas, incluyendo a los campeones mundiales Mellizos de Minnesota de 1987. También dirigió a los Rockies de Colorado y los Cachorros de Chicago. Poco peloteros mostraron menos temor por los pitchers que el musculoso y corpulento Baylor. A través de los años, mientras tomaba su lugar en la caja de bateo, se encimaba al plato, y le quitaba la parte interna de la zona de strike a los pitchers. Y si era impactado por un pitcheo, no le importaba. “Mi primer objetivo cuando voy al plato es conseguir un imparable”, dijo en el libro “The 1986 Boston Red Sox: There Was More Than game Six” (2016). “Mi segundo objetivo es conseguir un pelotazo”. Para el momento cuando se retiró en 1988, había sido golpeado 267 veces, una marca moderna para la época. (Fue superada por Craig Biggio de los Astros de Houston). La carrera de grandes ligas de Baylor empezó en 1970 con los Orioles de Baltimore, quienes habían ganado la Serie Mundial en 1966 y la volverían a ganar en 1970. Su mentor fue el futuro inquilino del Salón de la Fama, Frank Robinson, un pelotero agresivo e intimidante quien dirigiría a Baylor en el equipo de Santurce de la liga invernal puertorriqueña después de la temporada de 1970. “Principalmente me enseñó a pensar mientras bateaba”, Baylor fue citado en el libro acerca de los Medias Rojas de 1986. “Él decía, ‘Si un tipo te lanza adentro, batea esa pelota por toda la raya de cal’. Frank también quería que yo empezara a usar más mi fuerza. Frank sabía que en algún lugar dentro de mí había un bateador que halaba la pelota”. Pero justo cuando Baylor empezaba a mostrar el alcance completo de su talento, los Orioles lo enviaron a los Atléticos de Oakland en una negociación de seis peloteros antes de la temporada de 1976 que llevó a Reggie Jackson a Baltimore. Baylor fue afectado por el cambio cuando el manager Earl Weaver se lo comunicó durante un juego de exhibición. No quería salir de los Orioles. Luego de una temporada mediocre con los Atléticos, su logro principal fue robarse 52 bases, firmó un contrato como agente libre con los Angelinos de California. En su primera temporada con los Angelinos estaba pasando por momentos muy difíciles con el madero, y el equipo contrató a Robinson, quien había sido cesanteado como manager de los Indios de Cleveland, como insructor de bateo. “Don está cometiendo muchos errores y necesita trabajar mucho”, le dijo Robinson a Sports Illustrated. Baylor se recuperó para tener una buena temporada. Destacó en 1978 y 1979, cuando largó 36 vuelacercas, empujó 139 carreras, bateó .296 y ganó fácilmente el premio al jugador más valioso. Para entonces, Baylor se había establecido como líder dentro y fuera del terreno. No había nadie más temido en la liga cuando corría hacia segunda base”, le dijo Bobby Grich, quien jugó segunda base como compañero de Baylor en los Orioles y los Angelinos, a The Los Angeles Times en 2002. “Él avanzaba como una locomotora. Y no tenía debilidades. Era un lider tranquilo. Nunca alardeaba. Jugaba lesionado. Resistía el dolor”. Baylor nunca quiso admitir que los pelotazos le causaban dolor. Pero cuando el lanzallamas Nolan Ryan lo golpeó en la muñeca, le pidió al fisioterapeuta de los Orioles que le pusiera hielo en la zona afectada, la cual se mantuvo débil por un año. Bert Blyleven, un pitcher del Salón de la Fama quien jugó con y ante Baylor, recordó golpearlo con un envió que pareció colgarse bajo el brazo de Baylor. “Él tomo la pelota y me la lanzó de vuelta”, dijo Blyleven en una entrevista telefónica este lunes. “La miré para ver si tenía una marca”. Don Edward Baylor nació en Austin el 28 de junio de 1949. Su padre, George, era manejador de equipajes en la Missouri Pacific Railroad; su madre, Lillian, era cocinera escolar y supervisor de cafetería. Él fue uno de tres estudiantes afroamericanos durante la integración de O. Henry Junior High School. Jugó baloncesto, futbol americano y beisbol en Austin High School y fue reclutado para jugar futbol americano por varias universidades, incluyendo la University of Texas. Pero el se decidió por el beisbol y fue seleccionado por los Orioles en 1967. Baylor tuvo que esperar hasta tarde en su carrera para jugar en la Serie Mundial, en 1986 con los Medias Rojas de Boston. Había jugado tres temporadas con los Yanquis, desde 1983 hasta 1985, pero el equipo no avanzaba a la postemporada, y él fue enviado a Boston a finales de marzo de 1986. (No se había llevado bien con George Steinbrenner, el tempestuoso dueño de los Yanquis). Aunque solo bateó .238 ese año con Boston, despachó 31 jonrones, empujó 94 carreras y alcanzó un tope vitalicio con 35 veces golpeado por los lanzadores. Los Medias Rojas enfrentaron a los Mets en la Serie Mundial y estuvieron cerca de ganarla en el sexto juego hasta que el roletazo de Mookie Wilson pasó entre las piernas del primera base Bill Buckner. Los Mets ganaron ese juego y terminaron ganando la Serie Mundial en el séptimo juego. Pero 1987 fue diferente. Baylor tuvo dificultades la mayor parte de la temporada hasta que los Medias Rojas lo cambiaron a Minnesota, donde bateó .286 en el mes final. Más importante, bateó .385 en la Serie Mundial ante los Cardenales de San Luis y empató el sexto juego con jonrón de dos carreras. Los Mellizos ganaron ese juego 11-5, y también el séptimo. Blyleven dijo que la llegada de Baylor al equipo le había inyectado veteranía. “Liderazgo fue lo que nos trajo”, dijo él. “Teníamos muchos tipos jóvenes, y él trajo su pasado de gran jugador, y la manera como asumía su negocio. Él era puro carácter y dignidad”. Baylor jugó una temporada más, regresó a Oakland, antes de empezar una carrera como manager (con los Rockies, donde fue el manager del año de la Liga Nacional en 1995, y los Cachorros) y coach de muchos equipos, el más reciente, los Angelinos. A Baylor le sobreviven su esposa, Rebecca Giles (nombre de soltera); su hijo Don Jr., su hermano, Doug; su hermana, Connie, y dos nietas. Su matrimonio con Jo Cash terminó en divorcio. Durante los primeros años de Baylor con los Orioles, él conoció la corte de los canguros, donde sus compañeros de equipo eran multados por cometer infracciones en su manera de jugar al beisbol. Con los Medias Rojas, el era el juez de la corte. Cuando Roger Clemens ponchó a 20 Marineros de Seattle a finales de abril de 1986, él multó a Clemens con 5$ por permitirle un imparable a Spike Owen en conteo de dos strikes sin bolas. Traducción: Alfonso L. Tusa C. Nota del traductor: Antes de la temporada 1974-75 tenía varias expectativas: ¿Podrían por fin los Navegantes del Magallanes clasificar a los playoffs luego de tres eliminaciones seguidas? ¿Había Rubén Mijares hecho un buen negocio al cambiar a Bob Darwin a un equipo de la liga dominicana por un tal Dave Parker? ¿Rendiría Don Baylor con Magallanes al mismo ritmo que había mostrado con los Orioles de Baltimore en grandes ligas y los Cangrejeros de Santurce de la liga puertorriqueña? Lo que más recuerdo de Baylor en aquella temporada 1974-75 es el jonrón que le bateó a Jim Todd en el quinto inning del primer juego de la serie final ante los Tigres de Aragua. Ese batazo empató el juego y dio esperanzas de que si se podía batallar ante aquel blindado equipo aragüeño. Luego en el inicio del noveno episodio, Dave Parker se la desapareció al relevista Mike Pazik con Bob Bailor en segunda base para darle cifras definitivas al encuentro: Magallanes 3 – Aragua 2. En 2012 escribí una biografía condensada de Don Baylor junto a Malcolm Allen para el libro: “Pitching, Defense, and Three-Run Homers” editado por Mark Armour y Malcolm Allen para la Society For American Baseball Research. Y luego también fue publicada en el Biography Project de SABR. https://sabr.org/bioproj/person/dbdccbfa

viernes, 4 de agosto de 2017

Venezuela irá al Mundial de Pequeñas Ligas gracias a Odor y Chacín

jueves, 3 de agosto de 2017 Venezuela irá al Mundial de Pequeñas Ligas gracias a Odor y Chacín Los dos grandeligas colaboraron de su bolsillo para ayudar en el financiamiento que permitirá el viaje del equipo LUZ de Maracaibo, de las ligas menores del Zulia, al torneo internacional Por Ignacio Serrano El-Nacional.com El equipo LUZ de Maracaibo podrá asistir al Campeonato Mundial de Pequeñas Ligas, en Williamsport, Estados Unidos, gracias a la ayuda que decidieron aportar los grandeligas venezolanos Rougned Odor y Jhoulys Chacín. Ambos grandeligas decidieron ayudar económicamente a los muchachos que ganaron su derecho para actuar en la cita, ayudando con pasajes y con el dinero necesario para tramitar la visa estadounidense, a fin de viajar a la cita. Odor, informó la organización Pequeñas Ligas, a través de su cuenta en Twitter, pagó los boletos aéreos de Maracaibo a Caracas, para que la delegación (jugadores y técnicos) puedan ir a la Embajada de los Estados Unidos y hacer los trámites consulares necesarios para viajar al país del norte. Chacín decidió ayudar con los costos del arancel de todas las visas que necesitan pagar los viajeros. “A través de mi entrenador personal, Ricardo Linares, me enteré de la situación de esos niños”, declaró el lanzador derecho de los Padres de San Diego. “Para mí, es un gusto colocar mi granito de arena para cosas así, más conociendo la difícil situación económica que existe en Venezuela”. “Yo estuve a punto de ir a ese evento y sé lo que significa”, agregó Chacín. “No podía permitir que ellos perdieran esa oportunidad, y me da una gran satisfacción ayudar a que todos esos niños puedan cumplir con sus sueños”. En julio, la Liga Cacique Mara consiguió su pase a la Serie Mundial de su categoría, en la ciudad de Reynosa, México, gracias a que el también bigleaguer Carlos González aportó el dinero necesario para pagar los boletos aéreos a la urbe azteca. Publicado en El-Nacional.com, el jueves 3 de agosto de 2017.

sábado, 29 de julio de 2017

…con Bart Johnson.

Otra exclusiva de White Sox Interactive. Mark Liptak. Él fue uno de los talentos mas impresionantes que vistió el uniforme de los Medias Blancas. Llegó a las mayores a la edad de diecinueve años. Tuvo juegos seguidos de 12 ponches en septiembre de 1971. La primera vez que lanzó en Yankee Stadium lanzó un juego completo, ganó 5-1 y bateó tres imparables. Bart Johnson eras un pitcher derecho alto y delgado que lanzaba rectas cortantes. Johnson también podía batear, correr y tenía mucha más habilidad atlética que la mayorías de sus colegas. Pero en sus propias palabras, Johnson estuvo por debajo de sus posibilidades en sus años en South Side. Las lesiones y la controversia lo rodearon. No todo lo que le ocurría era su responsabilidad. Johnson tenía un fuerte sentido de lo bueno y los malo, era de la generación que aprendió a cuestionar la autoridad. No era suficiente que le dijeran lo que tenía que hacer…La generación de Bart necesitaba saber porqué tenía que hacer eso. Su generación también tendía a no ponerse límites. Si se tenía el talento, la voluntad, se podía hacer cualquier cosa, hasta cambiar el mundo. Para Bart Johnson no había razón por la cual él no pudiera lanzar con los Medias Blancas, cuando no estaba jugando en los jardines. Luego al terminar la temporada jugaba con los Supersonics de Seattle en la NBA. Si.. así de talentoso era. Luego de retirarse como jugador activo a finales de la década de 1970, Johnson se convirtió en scout y pasó 17 años trabajando con la organización de los Medias Blancas, evaluando talento. Uno de sus hallazgos está sentado ahora en la silla de la gerencia general. Luego trabajó para los Devil Rays por otros diez años en su departamento de búsqueda de talentos. Siempre ha vivido del beisbol. Hablé con Bart en su hogar en Oak Lawn a principios de octubre. La temporada regular de 2006 había terminado, Dusty Baker había sido cesanteado y él y yo contábamos lo días hasta que empezara el entrenamiento primaveral. Algunas de las cosas que Johnson recordó y dijo, no las había recordado en años. Su honestidad, su humor y su amor por el juego emergieron claramente en las dos horas que pasamos conversando. ML: Bart, fuiste un tremendo atleta amateur en varios deportes, ¿Por qué decidiste concentrarte en el beisbol y firmar con los Medias Blancas? (Nota del autor: En Torrance High School Johnson tuvo marca de 20-2, en la American Legion 23-2, fue escogido en varios equipos All America de escuelas secundarias y promedió 28 puntos por juego como miembro del equipo de jugadores de primer año del BYU). BJ: Me decidí por el beisbol porque honestamente pensaba que tenía el talento para convertirme en ganador del premio Cy Young. En baloncesto sin embargo, no iba a dominar, solo sería una pieza del rompecabezas de un equipo de la NBA. ML: Así que firmas con los Medias Blancas y empiezas en la Midwest League con marca de 16-4, 200 ponches en 170 innings con 2.17 de efectividad. Los Medias Blancas te llaman y el 8 de septiembre debutas en grandes ligas en Seattle contra los Pilotos. ¡Cuéntame de esa noche y que significó para ti estar en las mayores solo 15 meses después de firmar con los Medias Blancas a los 19 años de edad! (Nota del autor: Johnson lanzó seis innings, permitió dos carreras y cuatro imparables. Dio cuatro boletos y cinco ponches mientras perdía 2-1. Conseguiría su primera victoria en las mayores el 16 de septiembre en Chicago, al lanzar 8.1 innings en un triunfo 7-4 sobre los Angelinos). BJ: Fue una emoción muy grande ponerme el uniforme de los Medias Blancas. Recuerdo haber pensado antes del juego que yo pertenecía allí y estaba convencido de eso. Entonces cuando fui al montículo, me di cuenta que me sentía como en una isla y todos me miraban. El primer tipo que enfrenté pienso que fue Tommy Harper y lo retiré. El próximo fue Steve Whitaker y me bateó jonrón por el jardín central. Mientas le daba la vuelta al cuadro, mi cátcher Eddie Herrmann vino a hablar conmigo y me dijo que Whitaker era un bateador de rectas. Recuerdo pensar, ¿por qué no me dijiste eso antes que él viniese a batear? (risas). Lo otro que recuerdo es que Luis Aparicio cometió un error y él no hacía eso a menudo. Fue el mejor campocorto con quien jugué. De mi primer triunfo recuerdo dos cosas. En ese juego bateé un imparable, anoté una carrera, empujé otra, negocié un boleto y robé una base. Así que llené muy bien la columna de las estadísticas. Lo otro que recuerdo es que Steve Kealey salió a pitchear por los Angelinos. Él se crió a unos 100 metros de mi casa en Torrance y jugamos en el equipo de la secundaria. Fred Kendall, el papá de Jason, también estaba en ese equipo. Así que teníamos tres tipos que llegaron a las grandes ligas. (Nota del autor: Kealey sería cambiado a los Medias Blancas y sería compañero de equipo de Johnson otra vez en 1971, 1972 y 1973). ML: Luego de esa demostración de 1969, había grandes esperanzas de que ingresaras a la rotación de abridores y estuvieses con el equipo desde el inicio de la temporada de 1970, pero eso no ocurrió. Te enviaron a las menores y no regresaste al equipo hasta mediados de mayo. ¿Se debió eso a una lesión? BJ: No había lesión, pero yo había lanzado muchos innings en 1969. Si observas los registros de las ligas menores y la liga invernal, gané como 30 juegos. Ese invierno Luis Aparicio me preguntó si podía jugar con él en Venezuela. El sueldo era muy bueno y me gustaba mucho jugar beisbol, así que lo hice. Tuve marca como de 12-3. Cuando regresé al entrenamiento primaveral sentía el brazo rígido. Los Medias Blancas pensaron que el clima caliente ayudaría a soltar mi brazo por lo cual me enviaron a Mobile y después a Tucson, para ponerme en forma. ML: Sé que apenas eras un niño que había estado con los Medias Blancas en partes de las temporadas de 1969 y 1970, pero esos fueron años duros para la franquicia. ¿Te molestaron todas esas derrotas, como ocurría con los veteranos, o aun así era una alegría estar en las mayores así fuese con un equipo malo? (Nota del autor: En 1969, los Medias Blancas tuvieron marca de 68-94, en 1970 alcanzaron la peor marca de la franquicia, 56-106. BJ: Yo tenía un objetivo. Trataba de ganar. No me daba cuenta de las otras cosas que ocurrían en las grandes ligas, especialmente de los veteranos…el desempeño del equipo, esas cosas. Esos tipos eran mucho más viejos que yo. ML: El día inaugural de 1971 los Medias Blancas están en Oakland. El dueño de los Atléticos, Charlie Finley organiza el primer doble juego inaugural de la historia al considerar que su equipo le puede pasar por encima a los tristes Medias Blancas y así arrancar con buen pie. Pero con Chuck Tanner ese no es el mismo equipo. Ustedes ganaron el primer juego 6-5, y entonces zarandearon a los Atléticos 12-4 en el encuentro nocturno. Abriste el segundo juego y ponchaste nueve en trabajo completo. Cuéntame un poco acerca de Chuck. ¿Como fue capaz de cambiar la actitud y percepción del equipo casi de la noche a la mañana? BJ: Chuck lo hizo porque era muy optimista. No toleraba la negatividad. Lo otro era que llevaba los mejores jugadores al norte cada año, sin importar que tan viejos eran. Recuerdo que Chuck también podía intimidar a los peloteros. Tenía 42 años de edad o algo así, y era un tipo grande. Si hacías algo mal o lo hacías molestar, te llamaba al clubhouse y ajustaba cuentas contigo. Y eso no era solo con los peloteros. Recuerdo una vez que uno de los periodistas escribió algo de nosotros citando a peloteros de manera anónima y Chuck quería saber quien había hecho los comentarios. Nos llamó a los camerinos y nos preguntó sobre eso. Nadie admitió que había dicho nada, así que llamó al periodista a su oficina. Estábamos sentados ahí y oímos un tropel de cosas tiradas, bang, bum, crac. El periodista salió llorando como un niño pequeño. Chuck estaba tratando de averiguar si uno de los peloteros había dicho algo o si el periodista estaba inventando. Pienso que responsabilizó al periodista. ML: Acerca del juego en sí, ¿Recuerdas algo en particular? BJ: Bien, ¡de inmediato recuerdo que a Carlos May se le olvidó pisar el plato! (Nota del autor: En el primer inning de ese segundo juego, May largó lo que pareció ser un jonrón por el jardín derecho, ¡solo que en la celebración en el plato, Carlos no pisó el pentágono! Los Atléticos se dieron cuenta, apelaron la jugada y May fue sentenciado out. El batazo fue anotado como triple impulsor de dos carreras) ML: El día inaugural es especial para mí y muchos aficionados al beisbol pero ¿es igual de especial para ustedes quienes participan en el juego? ¿O es solo el inicio de una larga temporada de 162 juegos? BJ: No, es especial. Me gustaba el día inaugural en casa. La multitud en las tribunas y es tan temprano en la temporada que no hay mucha presión, los fanáticos no se meten contigo y nunca sabes que va a ocurrir. ML: Esa temporada ganaste 12 juegos Bart, salvaste 14, con 153 ponches en 178 innings. Tu efectividad fue 2.93. ¿Eras abridor o relevista? ¿te molestaba la dualidad de funciones? BJ: Entonces no teníamos especializaciones y no me veía yendo a preguntarle a Chuck ¿Cuál es mi trabajo aquí? ¡Si hacía eso me cortaban la cabeza! (risas). Empecé esa temporada como abridor y entonces Wilbur Wood empezó a a abrir juegos y fui enviado al bullpen. Recuerdo un juego donde conseguí el salvado para Wilbur Wood y creo que lancé cuatro innings. (Nota del autor: El 22 de agosto de 1971 Johnson salvó un juego para Wood al lanzar 3.2 innings de relevo en Cleveland. Esa temporada Bart también tuvo otros tres salvados donde lanzó al menos tres innings) ML: Pregunté por el cambio de funciones porque muchos aficionados de los Medias Blancas señalan como quizás Brandon McCarthy fue afectado al ser mudado al bullpen en 2006, luego de haber sido pitcher abridor toda su vida. ¿Existe un esquema mental diferente entre iniciar un juego y entrar a este una vez empezado? Recuerdo un comentario de Jack McDowell donde decía, que no importaba si eras abridor o relevista, tu trabajo cuando estás en el montículo es hacer outs. BJ: Bien, no puedo hablar por Brandon y estoy de acuerdo con la declaración de Jack, tienes que dar lo mejor de ti en el montículo. Pero pienso que eso depende de tu enfoque. Si un tipo juega todos los días puede ser duro si pasas mucho tiempo sin jugar. Cuando yo era abridor encontraba el beisbol aburrido. No me acostumbraba a la idea de jugar solo cada cuatro o cinco días. Me gustaba más el bullpen. (Nota del autor: Wilbur Wood hizo exactamente el mismo comentario en su entrevista con White Sox Interactive, lo cual explica porque estaba dispuesto a iniciar juegos cada tres o hasta dos días). ML: Algo más que ocurrió en esa temporada de 1971 fue inusual. El 31 de mayo, día de los caídos, en el octavo inning del segundo juego contra Baltimore en Comiskey Park, golpeaste a Don Buford con un envío. Buford se dirigió al montículo con el bate en la mano. ¿Puedes contarnos lo que ocurrió? (Nota del autor: Luego en el noveno inning, con Buford en el circulo de prevenidos al bate, fue asediado por un fanático, luego de intercambiar palabras con otro fanático que estaba en los palcos de terreno. Los Orioles salieron del dugout y atacaron al segundo fanático, según palabras del segunda base de los Medias Blancas, Mike Andrews). BJ: Él me bateó un jonrón temprano en el juego y yo iba a tumbarlo. Terminé golpeándolo en la espalda y él avanzó hacia el montículo con el bate en la mano. Yo había visto el juego donde Juan Marichal golpeó a John Roseboro en la cabeza con un bate, así que empecé a retroceder lejos del montículo. Frank Robinson salió del dugout, lo agarró y trató de persuadir a Buford de hacer algo que ocasionara una gran suspensión. Mientras todo esto ocurría yo le lamcé un golpe a Buford lo cual me complicó con los Orioles. Yo había salido del juego cuando el fanático fue buscar a Don, así que no vi lo que ocurrió. He oído a través de los años que el tipo era un gran fanático de los Blackhawks y era peleador. Pude haberlo conocido alguna vez pero no lo recuerdo claramente. ML: En la temporada de 1972, acortada por la huelga de peloteros, empezaste en el bullpen. Ese primer fin de semana en Kansas City cargaste con dos derrotas en extrainning en días seguidos, no parecías tú ese año. Tuvo eso algo que ver con alguna perturbación mental, había una lesión? Porqué el 3 de junio te enviaron a las menores y nunca regresaste. (Nota del autor: La temporada corta de Johnson fue determinada por el juego del 3 de junio. Como relevista ante los Yanquis, Bart permitió ocho carreras (tres limpias), con cinco boletos en dos innings durante una derrota 18-10 en casa). BJ: Se suponía que yo fuese lo que ahora se denomina el cerrador de los Medias Blancas ese año y me apunté dos derrotas en 18 horas. Estaba adolorido. Me lastimé la rodilla derecha jugando baloncesto en el receso entre temporadas. De inmediato se lo comuniqué a los Medias Blancas y ellos me examinaron y dijeron que la rodilla estaba bien pero que me había roto un cartílago. Me rehabilité lo mejor que pude pero cuando salí a pitchear no podía lanzar la pelota. Cuando me dijeron que me iban a bajar, yo no quería ir porque ellos fueron quienes dijeron que la rodilla estaba bien. Dijeron que si no acataba la decisión sería suspendido, así que regresé a Appleton. Terminaron operándome la rodilla ese septiembre. ML: Era hora de que le dijeras a los Medias Blancas que tal vez sería mejor si te convirtieras en jardinero. Sé que te gustaba batear y eras muy bueno en eso. (Nota del autor: El 12 de agosto de 1970, Johnson bateó tres imparables en un triunfo 5-1 en Nueva York). Pero honestamente ¿piensas que a los 22 años de edad hubieses hecho la transición y regresado a las grandes ligas? BJ: Seguro. Siempre pensé que podía batear. Tenía esa confianza. No dudaba que podía batear lo suficientemente bien para regresar a las mayores como jardinero. Pero los Medias Blancas estaban empeñados en que siguiera siendo pitcher. Me dijeron que nunca batearía con suficiente poder para ser considerado más que un cuarto jardinero. Recuerdo que la noche después que me dijeron eso, bateé una pelota en Appleton que salió del estadio y la encontraron en el estacionamiento de una iglesia. La pelota tuvo que viajar alrededor de 450 pies. Yo tenía suficiente poder, también sabía cuando no me estaban diciendo la verdad. ML: Subiste por poco tiempo en 1973 y luego lanzaste en el entrenamiento primaveral de 1974. Sin embargo los Medias Blancas dijeron que te enviarían de vuelta a las menores. No tomaste de buena manera esa información y dijiste que te ibas a retirar. Hablaste de hacer trabajo de publicidad para los Fire de Chicago de la WFL. (Nota del autor: La fugaz World Football League que solo duró dos años) y luego en julio ibas a probarte con los Supersonics de Seattle de la NBA. El retiro no duró mucho pero me pregunto si me puedes hablar de lo que había en tu mente para ese momento. BJ: Puedes sentir la negatividad a tu alrededor cuando las cosas salen mal. Esa primavera solo lancé como cinco innings. No me estaban utilizando. Más adelante en la primavera me dijeron que querían que fuese abridor, que esa era mi oportunidad para hacer el equipo. Así que no iba a decir no. No había pitcheado lo suficiente. Salgo y lanzó cinco o seis innings en blanco. Y me dejan seguir. Recuerda que no había lanzado mucho esa primavera…Estoy convencido de que si el juego hubiese durado 13 innings me hubiesen mantenido en el montículo. Al final permití cinco carreras y después que el juego terminó, me dijeron que me enviarían a las ligas menores. Eso fue todo, yo sabía cuando me estaban tratando mal. Dije que no iría a las menores y me fui a casa. Despues de un mes con poco dinero, cuando la realidad se decantó, me reporté a las menores. No sé si trabajar con los Fire fue realmente una opción pero quería hacer algo hasta que llegara julio para ir al entrenamiento con los Supersonics. El año previo había ido a uno de sus campamentos. Bill Russell era el entrenador principal y lo hie tan bien que me pidieron que asistiera al campamento de entrenamiento completo. Yo sabía que tenía la oportunidad de quedar en el roster definitivo del equipo. ML: Para tu crédito Bart, te reportaste a las menores y te llamaron al equipo grande en la segunda mitad de 1974, donde estuviste impresionante, 10-4 en 18 juegos con efectividad de 2.74. Parecía como que tal vez habías dado la vuelta en la esquina. ¿Qué estabas haciendo diferente? BJ: Pienso que era el hecho de que yo era más maduro. También tenía un enfoque más positivo en el montículo. Me había concentrado en hacer lo que debía para aprovechar mis oportunidades, empecé a leer libros sobre el poder del pensamiento positivo y tener un enfoque mental positivo. ML: A pesar de esa gran segunda mitad, no lanzaste un inning para los Medias Blancas en 1975. ¿Estabas lesionado? BJ: En el entrenamiento primaveral fui designado como el segundo abridor detrás de Wilbur (Wood). Jugamos un partido ante los Rojos donde llovió todo el día pero ellos querían jugar porque había unas 8000 personas en las tribunas. Finalmente empezamos como a las cuatro de la tarde. (Nota del autor: Los juegos vespertinos del entrenamiento primaveral usualmente empiezan a la 1 pm). El campo era un lodazal. Le estaba pitcheando a Joe Morgan cuando mi pierna izquierda se resbaló mientras hacía un lanzamiento, mi espalda sufrió un templón y me hernié un disco de la columna vertebral. Era la misma lesión que sufrió Bill Melton en 1972. Las cosas empeoraron porque los Medias Blancas viajaron a la costa oeste para jugar ante los Atléticos y el vuelo se paraba en todas partes. En lugares como Yuma (Arizona), San Diego, Los Angeles y luego hacia arriba hasta San Francisco. Cuando llegamos no podía bajar del avión por el dolor de espalda. Estuve en el hospital por unos diez días con tratamiento de tracciones, después se dieron cuenta de que eso no me hacia bien. La cama del hospital era muy pequeña para mi, mis talones pegaban del extremo de la cama, lo cual contraía mi columna y la tracción era inútil. ML: En 1976 estaba de vuelta en el equipo y efectuaste la mayor cantidad de aperturas de tu carrera: 32. Los Medias Blancas de 1976 fueron un equipo muy malo, bajo esas circunstancias tu marca de 9-16 no era tan mala. (Nota del autor: Los Medias Blancas de 1976 estaban tan necesitados de pitcheo abridor que convirtieron en abridor a Goose Gossage, el relevista del año en 1975. Tuvo marca de 9-17…y ¡fue al juego de estrellas!!) ¿Cómo era jugar para un equipo cuyo dueño era Bill Veeck? BJ: Bill estuvo bien aunque me cansé de sus excentricidades. Creo en la pureza del juego y para mi sus cosa eran difíciles de aceptar en el momento. Por ejemplo, estaba calentando antes del juego en los alrededores del terreno cuando había que para lo que estaba haciendo para que pasara un desfile de muchachitos de las pequeñas ligas. O tratabas de soltar los músculos y un grupo de motociclistas aparecían en la zona de seguridad levantando polvo y despidiendo rocas alrededor. ¡Aun recuerdo ese juego que efectuamos ante los Orioles en pantalones cortos! Me gustaba Bill Veeck, pensaba que era un gran tipo. ML: En 1977, tu año final en las mayores, fuiste parte de uno de los equipos más queridos de los Medias Blancas de todos los tiempos, los Southside Hitmen. Te preguntaré, como lo he hecho con algunos de los muchachos con quienes jugaste esa temporada, ¿hubo algun indicio en la primavera de que ese equipo sería tan bueno como fue? (Nota del autor: Los Medias Blancas de 1977 fueron pronosticados para terminar no más arriba del cuarto lugar de la división, sorprendieron al beisbol al ganar 90 juegos, lideraron el oeste hasta finales de julio y despacharon una marca del equipo para ese momento, 192 jonrones). BJ: No. Pero eso fue porque para ese momento no sabíamos que tan buen bateador era Oscar Gamble. No sabíamos de la determinación que tendría Eric Soderholm para regresar de las lesiones. Empecé la temporada como abridor pero fui al bullpen en el transcurso del año. Algo que recuerdo de ese año fue que le permití un gran batazo a Carlos May. (Nota del autor: El 2 de agosto de 1977 en Comiskey Park, Johnson recibió un jonrón de tres carreras de May quien jugaba para los Rangers de Texas. El jonrón vino después de un error de Jack Brohamer que mantuvo vivo el inning. Texas anotó seis carreras en el octavo inning y terminó ganando 9-8, después que los Medias Blancas ganaban 7-0). ML: Observando esa temporada en retrospectiva, ¿recuerdas una jugada, o un juego, o algo que hiciera a todos detenerse y pensar, sabes, no somos un equipo malo? BJ: No que yo recuerde, pero pienso que Oscar Gamble fue una gran parte de la razón por la cual jugamos tan bien. Era un bateador profesional con una tremenda confianza en si mismo. Recuerdo un juego primaveral donde Oscar bateó un sencillo. Cuando el inning terminó, regresó al dugout diciendo…condenado sencillo…¡soy un bateador de jonrones! También recuerdo una vez esa primavera cuando estábamos zarandeando a un pitcher. Oscar estaba en el dugout diciéndole a todos, ¡tranquilos, tranquilos, queremos que el equipo recuerde a este tipo! (Risas) Oscar no podía esperar para enfrentar a ese tipo cuando empezó la temporada. ML: Una de las cosas que definía la relación de cariño entre los aficionados y el equipo eran las demostraciones de apoyo por ustedes. Las peticiones para que los peloteros salieran del dugout cada vez que daban un gran batazo, Nancy Faust con la canción Na Na Hey Hey. Hoy son asuntos sin importancia pero entonces eso fue controversial ¿cierto? BJ: Si lo fue. Pienso que eso fue más controversial para los pitchers que para los bateadores. ML: ¿Cuál fue la reacción de los muchachos a toda esa algarabía? Me han dicho que a algunos de los peloteros no les importaba ese tipo de cosas, salir después de un jonrón para agradecer al público, ¿fue cierto? BJ: Yo estaba en el bullpen en ese momento así que no me sentí mal por eso. Sin embargo, para los bateadores, era como pedirles que se pusieran en evidencia. ML: Hacia finales de julio, los Medias Blancas jugaban muy bien, llegaron a tener 6 juegos de ventaja sobre los Reales y los Mellizos cuando vinieron de atrás para ganar un tercer juego seguido contra Kansas City. Pero los Reales destrozaron a los Medias Blancas en el segundo juego de la doble cartelera de ese domingo y empezaron a ejecutar juegos psicológicos. Hal McRae trotó lentamente las bases y se tocó la gorra hacia los aficionados de los Medias Blancas cuando tocó el plato. Amos Otis y Jim Colborn hablaron barbaridades de cómo ustedes alardeaban y no habían ganado nada. Ustedes no habían hecho nada. Me refiero a que los aficionados eran quienes demandaban que los peloteros salieran ¿cierto? Estuve en uno de esos juegos donde la multitud era tan bulliciosa que el juego no podía seguir hasta que Richie Zisk u Oscar Gamble o Eric Soderholm saliera a agradecer a los aficionados. ¿Por qué los Reales decían que ustedes instigaban todo eso? BJ: Ellos usaban eso como una motivación, sabían que nosotros no éramos los autores de eso. Conoci bien a Hal McRae porque trabajamos para los Devil Rays y hablamos de eso varias veces. No jugábamos tan mal, pero los Reales arrancaron y vencieron a todos. (Nota del autor: Desde el primero de agosto los Reales tuvieron marca de 46-17 hasta finalizar la temporada. También tuvieron una seguidilla de 16 victorias en ese período). Además no pìenso que los aficionados de los Medias Blancas fueron los que empezaron a pedir que los peloteros salieran del dugout. Recuerdo ver a los aficionados de Minnesota hacer eso con Rod Carew. Recuerdo que esa fue la temporada cuando casi bateó .400 y después que se embasaba o tenía un turno al bate, sus seguidores le pedían que saliera. Y si, ¡a los Reales también les molestaba eso! ML: La semana siguiente los Medias Blancas tuvieron una serie crucial en Kansas City. Esa serie tenía mucha carga emocional y estabas en medio de ella. El 5 de agosto, en un juego que los Reales ganarían 12-2, fuiste a relevar a Chris Knapp. En un roletazo bateado por el difunto Darrell Porter, fuiste a cubrir primera base y Porter te golpeó en la espalda cuando tocaste la base. Dick Howser tuvo que correr desde la caja de coach para separarlos. Luego en el sexto inning, después que John Mayberry roleteó para terminar el inning, tú y Porter tuvieron unas palabras en el plato. ¿Qué ocurrió? ¿Es cierto que le dijiste mientras él se preparaba para recibir los envíos de calentamiento, quieres pelear ahora? BJ: Si, eso es verdad. Le dije algo como, podemos darnos unos golpes ahora o después. Lo que ocurrió fue que temprano en el juego Jim Spencer lo había golpeado, así que cuando el bateó ese roletazo se desquitó conmigo. Yo me había operado recientemente de la espalda y no me gustó que me golpeara con el codo en medio de la espalda. Después que Mayberry roleteó, Porter iba hacia el plato, me le acerqué y le hice mi comentario. Él se quitó la máscara, lo cual agradecí, y lo golpeé. Algo que recuerdo es que sus ojos se pusieron muy grandes. Estaba impresionado, seguro. Despues del juego él y George Brett fueron a nuestro clubhouse y se disculparon conmigo por lo que había pasado. ML: Los Medias Blancas fueron barridos en esa serie y nunca fueron los mismos después. Fue casi como si los comentarios de los Reales acerca de los aficionados de los Medias Blancas y de no ganar nada los hubiese afectado. ¿Jugó bien el equipo después que empezó la controversia? BJ: Pienso que fue una combinación de factores. No éramos tan buenos como jugamos al principio de la temporada y no éramos tan malos como jugamos al final. No se trata de que jugamos por debajo de .500 o de manera miserable, se trata de que los Reales fueron sorprendentes. Ganaron 16 juegos seguidos y algo como 31 de 36. No puedes contra eso. ML: Tu relación con los aficionados era interesante. Quizás debido a tus dificultades o a la publicidad que a veces generabas, pienso que ellos no sabían que hacer contigo. Recuerdo cuando el grupo de fanáticos de los Medias Blancas del jardín izquierdo desplegó aquella pancarta que decía, ¡Oh, no! ¡Bart no! Tenías que haber visto eso…¿Cómo te hizo sentir eso? BJ: Antes fui abucheado y fui convertido en blanco, así que estaba acostumbrado a eso. Nunca vi esa pancarta en vivo, aunque después la vi en fotografías. Los fanáticos a quienes conocía y con quienes hablaba eran viciosos o maliciosos así que tomé la pancarta como algo punzante. Los fanáticos siempre fueron buenos conmigo cuando firmaba autógrafos antes de los juegos. También pienso que parte de la razón por la cual los fanáticos hacían eso, era porque yo era un muchacho californiano, pretencioso y había ido a la universidad. ML: 1977 fue el último año que jugaste con los Medias Blancas, te despidieron en abril de 1978. ¿Por qué decidiste retirarte? BJ: Bien, en realidad firmé con Oakland luego que los Medias Blancas me dejaron en libertad y jugué para su equipo de Vancouver en las ligas menores. Entonces, cuando Chuck Tanner se convirtió en manager de los Piratas en 1979, entrené con ellos. Me enviaron a la liga mexicana y lancé allí hasta que estalló una huelga. Recuerdo que me pagaron, puse el dinero en mis zapatos y me fui. Nunca regresé. ML: Que hay de tu vida después del beisbol, Bart. Se que has sido scout, evaluador de talento por al menos una parte de ese tiempo. BJ: Roland Hemond me llamó y me ofreció una posición en el departamento de escauteo y la tomé. Pienso que Roland hizo eso porque él era el gerente general cuando me secaron en aquel entrenamiento primaveral de 1974. Roland puede haber sentido que fui subestimado, así que me dio una oportunidad y lo aprecié. Trabajé con los Medias Blancas desde 1980 hasta 1997. El tipo más grande que evalué y firmé sería Kenny Williams. Kenny era futbolista en Stanford y todos decían que se olvidaran de él porque iba para la NFL. Pero cuando lo vi jugar me emocioné con sus habilidades y se lo hice ver para tratar de convencerlo de jugar beisbol. Entonces fui a trabajar con los Devil Rays y estuve con ellos hasta este pasado septiembre cuando me dejaron ir junto a otro grupo de scouts. Decidieron optar por un sistema de escauteo computarizado. Despues de ser despedido, Kenny me llamó para decirme que sentía lo que había ocurrido. Eso fue agradable de su parte. Fue el tipo de más rango en el beisbol quien me contactó después que eso ocurrió. ML: Aún vives en Oak Lawn por lo cual estás justo en el medio del país de los Medias Blancas. ¿Qué tal fue estar en la ciudad durante la carrera por el campeonato en 2005? BJ: Fue maravilloso. Estaba muy feliz por algunas de las personas quienes estaban en la organización. Estaba orgulloso y feliz por Kenny y estaba feliz de que tenía una asociación con él por su carrera beisbolera. También hubo un toque de celo. Cuando los Medias Blancas recibieron sus anillos de Serie Mundial, pensé cuan maravilloso habría sido lograr uno. Al ver los playoffs recuerdo que hubo un juego donde Fox hizo una gráfica acerca de cuando fue la última vez que los Medias Blancas tuvieron cuatro abridores que lanzaron juegos completos seguidos. Joe Buck estaba hablando de eso y eso ocurrió en agosto de 1974. Me sentí muy orgulloso de ser parte de eso. (Nota del autor: Eso ocurrió desde el 21 de agosto hasta el primer juego de la doble cartelera del 25 de agosto de 1974. Los pitchers de los juegos completos fueron Wilbur Wood (derrota), Jim Kaat (victoria), Bart Johnson (victoria) y Wood de nuevo (victoria)). ML: Algo por lo cual siempre me he preguntado. Como aficionado sé como me pongo cuando comparto con peloteros de los Medias Blancas o hablo con ellos así sea por teléfono. Vuelvo a ser un niño. ¿Pero que ocurre con los peloteros? ¿Has vivido una situación donde has conocido a uno de tus héroes o a un pelotero que admirabas, como manejas eso? BJ: Lo viví. Una vez jugamos el Juego de la Semana y fui nombrado pelotero más destacado del juego. Estoy en el clubhouse cuando alguien me dice que tengo que regresar al terreno porque Sandy Koufax quiere entrevistarme. Pienso, caramba ¡Sandy Koufax! Crecí viéndolo pitchear con los Dodgers. Así que salgo con la esperanza de hablar unos minutos con Sandy. En lugar de eso, debido a las restricciones del tiempo, todo lo que él hace es decir y ahora aquí está el pelotero más destacado del juego, Bart Johnson…¡felicitaciones! Felicitaciones para ti también. (risas). Entonces doy la vuelta para regresar al clubhouse y cuando él está saliendo del terreno le oigo decirme, ¡Bart… usa más tu recta! ML: También me estabas contando una historia de baloncesto acerca de jugar contra Dusty Baker. ¿Te importaría repetirla? BJ: Estábamos participando en el juego de exhibición del Salón de la Fama ante los Bravos. (Nota del autor: 12 de agosto de 1974. Bravos 12, Medias Blancas 9) Si has estado allí, sabes que el lugar tiene todo…campos de beisbol, canchas de baloncesto, piscinas. Empecé el juego y me sacaron luego de unos innings. Voy a las cancha de baloncesto con Terry Forster y Goose Gossage y empezamos a lanzar el balón. Dusty viene con un par de peloteros de los Bravos y dice, ¿quieren jugar? Jugamos y los vencemos por un buen margen. Pienso que Dusty estaba algo sorprendió de que le hubiésemos ganado así. Tal vez nos subestimó. Jugué baloncesto en la universidad y practiqué con un equipo profesional, así que sabía que podía jugar. ML: ¿Cómo eran Goose y Terry como baloncestistas? BJ: Goose era bueno y Terry muy bueno. Él jugó baloncesto en la secundaria en Southern California. De hecho jugó contra Bill Walton porque ambos eran de la misma zona. Terry me contó la historia del juego que jugó contra Bill. Terry era muy bueno y tenían un buen equipo cuando jugaron contra el equipo de Bill. El equipo de Terry salió adelante, y Terry, me dijo que anotó los primeros dos puntos del juego. Mientras Terry me cuenta eso, dice que piensa para sus adentros, el equipo de Walton no es tan fuerte. Podemos jugar con estos tipos…El equipo de Walton falla un lanzamiento, Terry toma el rebote y avanza con el balón a través de la cancha. Decide saltar y lanzar desde unos cuatro metros. Y Walton atrapa el lanzamiento. ¡Lo detiene en el aire! (risas). ¡Se acabó el juego! Los árbitros estaban sorprendidos como todos. El equipo de Walton se acreditó el juego. ML: ¿Podrías resumirme tu tiempo en South Side, a través de los buenos y los malos momemntos? BJ: Recuerda que cuando firmé con los Medias Blancas ellos eran el enemigo para mí, cuando eran un muchacho vi la serie de 1959 cuando los Medias Blancas vinieron a Los Angeles. Ahora es un hecho que he vivido mucho más de mi vida en Chicago de lo que viví en California. Soy más un tipo de South Side que un tipo de California. Siempre respeté a los aficionados de los Medias Blancas y su conocimiento del juego. ________________________________________ Nota del editor: Mark Liptack es un experimentado periodista deportivo, con varios galardones por su trabajo en los medios electrónicos e impresos. Ha ocupado numerosas posiciones en la fuente deportiva para varias organizaciones televisivas y periodísticas, incluyendo director de deportes para KNOE-TV (Monroe Louisiana) y KPVI-TV (Pocatello, Idaho), y periodista deportivo para Idaho Falls Free Press, donde su columna “Lip Service” ha aparecido por muchos años. “Lip”, su esposa, y sus gatos, viven en la actualidad en Chubbuck, Idaho. Traducción: Alfonso L. Tusa C.

domingo, 23 de julio de 2017

Dwight Evans acerca del Salón de la Fama del beisbol: No entiendo la mentalidad de la votación.

Graham Womack. 22-03-2016. Cooperstown Chances examina el caso del Salón de la Fama del beisbol de un candidato cada semana. Esta semana: Dwight Evans. Quien es él: La palabra ha estado abierta acerca de Dwight Evans por años. El pionero de los sabermétricos, Bill James escribió una carta abierta en 2012 solicitando el ingreso de Evans al Salón de la Fama. Adam Darowski incluyó a Evans en su Salón de las Estadísticas. “No se trata de que Dwight Evans fuese un bateador excepcional. Su WAR de carreras producidas de 352.7 (Baseball Reference) ha sido alcanzado o sobrepasado por otros 89 peloteros. Sus destrezas defensivas no fueron tan únicas, 194 peloteros tienen un WAR de carreras defensivas mayor que el 66.3 de Evans. Pero solo 18 peloteros en la historia del juego lo han sobrepasado en ambas categorías”. Hay 44 jardineros en el Salón de la Fama, para la herramienta Index Play de Baseball Reference.com, si Evans fuese a ser ingresado mañana al Salón de la Fama, el jardinero derecho de los Medias Rojas de Boston por mucho tiempo sería lo que Brian Kelly llamaría un inquilino del Salón de la Fama de clase media. Mientras el OPS+ de 127 de Evans lo igualaría en el lugar 34 entre los mejores jardineros del Salón de la Fama, sus 66 carreras salvadas a la defensiva lo ubicaría en el décimo lugar general, sus 66.9 Win Above Replacement ocuparían el puesto 18. Estadísticamente, Evans es mejor que varios inquilinos del Salón de la Fama, aunque tal vez no tenga su brillantez. Obtuvo su votación más alta con 10.4 por ciento del voto de la Baseball Writers Association of America para Cooperstown en 1998 y tiene pendiente una elección en el Expansion Era Committee para el cual es elegible desde 2013. Es incierto si Evans será considerado para esa elección cuando el grupo se reuna este otoño. “Siempre pensé que estaba en la cúspide con mi habilidad ofensiva y que mi defensa contribuiría con eso, pero no lo hizo”, le dijo Evans a Sporting News. “Eso solía molestarme, pero ya no”. Evans reserva buena parte de su ira para lo que muchas personas aún llaman el comité de veteranos. El Salón de la Fama dividió el comité en tres subgrupos en 2010, para cubrir épocas diferentes. Pero para muchas personas, sigue existiendo el bloqueo intransigente que ignora a peloteros como Dale Murphy, Jim Kaat, y Luis Tiant. Evans ha hablado con muchas personas involucradas acerca de que él tiene una idea de lo que hay detrás de esa situación. “Muchos peloteros del Salón de la Fama no quieren que nadie llegue a través del comité de veteranos”, dijo Evans. “No quieren que llegue nadie”. A Evans le gustaría ver ingresar a Murphy, Tiant y Kaat. Él sabe que Murphy bateó casi 400 jonrones vitalicios y ganó dos premios al jugador más valioso, Kaat llegó muy cerca de las 300 victorias. De Tiant, a quien ve a menudo, Evans hizo ver que sus estadísticas son muy similares a las de Catfish Hunter. Todos se quedaron cortos ante la BBWAA (Asociación de periodistas de beisbol) y podrían ser candidatos del comité por mucho tiempo. “No entiendo la mentalidad de la votación”, dijo Evans. “No logro descifrarla”. Oportunidades de llegar a Cooperstown: 40 por ciento. ¿Por qué?: Evans pertenece a un grupo de peloteros a quienes los comités de la Expansion Era y la Golden Era al menos le rendirá honores pocas veces en los próximos 10 o 15 años. El punto es si Evans será considerado con más méritos para el Salón de la Fama que candidatos como Dick Allen, Jack Morris, y Tony Oliva. Dado que el caso de Evans se basa mucho en la sabermetría y que los comités del Salón de la Fama no parecen considerar las estadísticas avanzadas en este momento, eso parece poco probable. Por supuesto que las cosas pueden cambiar, y peloteros como Evans y Bobby Grich podrían ser buenos casos para probar eso. Pero si el Salón de la Fama ha demostrado algo repetidamente a través de su historia, es que a menudo se mantiene glacial ante los cambios. Esto no pinta bien para Evans, quien cumplió 64 años en noviembre, en el sentido de que pueda disfrutar ese honor en vida. Evans tiene muchos factores que lo hacen subestimado. Algunos son aleatorios. Si el sexto juego de la Serie Mundial de 1975 no hubiese terminado con el dramático jonrón de Carlton Fisk, más personas hablarían de la atrapada salvadora de Evans ante un batazo con características de jonrón en el octavo inning. Y Fisk fue solo uno de muchos compañeros de equipo icónicos en Boston. “Jugué con muchos tipos: Fisk, Yaz, Boggs, Lynn”, dijo Evans. “Estaba a su sombra, pero eso está bien. Eso es bueno para mí…No buscaba notoriedad. No me importaba eso. Cuando salía por la puerta trasera del clubhouse y me iba a casa para estar con mi familia, con mis hijos, eso era lo más valioso para mí”. A través de los años, Evans ha sido comparado con Jim Rice, quien fue ingresado en 2009 en su décimoquinto intento con la BBWAA. Cuando le preguntaron si él pensaba que Rice pertenecía al Salón de la Fama, Evans dijo, “Absolutamente lo creo, seguro”. Sin embargo Evans notó la diferencia clave entre él y Rice, la cual ha hecho su caso más difícil: Rice empezó con brillantez y terminó con un declive, mientras Evans inesperadamente se hizo mejor pelotero con el calendario. Él da crédito parcial de esto a Ralph Houk, quien se convirtió en manager de los Medias Rojas en 1981. “Él me llamó a su oficina en Winter Haven y dijo, ‘¿Sabes qué? He estado mirando tus estadísticas. Tienes mejor porcentaje de embasado que cualquiera en la alineación’, para nuestra alineación de ese momento”, dijo Evans. “No sabía eso, pero él era el manager, y esas son cosas que el debía examinar, nadie hablaba del porcentaje de embasado. Ël me dice, ‘Te voy a colocar de segundo en el orden para que tomes un turno adicional por juego. Eso te daría la oportunidad de embasarte una vez más’. Fui a su oficina sin saber lo que me iba a decir. Salí de ahí con tres metros más de estatura”. Evans bateó .282 con .387 de porcentaje de embasado y .509 de porcentaje de slugging durante la estadía de Houk en Boston, la cual duró hasta el final de la temporada de 1984. Tuvo dificultades en el segundo turno de la alineación en 1985 y rara vez bateó allí por el resto de su carrera, la cual terminó en 1991. Otro factor que juega contra Evans: Tuvo su mejor temporada en 1981, el año recortado por la huelga, cuando las disputas entre los peloteros y los dueños por la compensación de la libre agencia recortó 54 juegos a mitad de temporada. “Yo lideraba la liga en bateo en 1981 cuando nos fuimos de huelga, .342, o algo así”, dijo Evans. “Estaba cerca del liderato de jonrones, carreras empujadas, cuando nos declaramos en huelga. Nunca había tenido un año como ese...Estuvimos sin jugar por cincuenta y tantos días, y cuando regresé, no pude retomar el paso”. Evans perdería casi 50 puntos de su promedio de bateo después que terminó la huelga, aún asi terminaría tercero en la votación del jugador más valioso. Cuando se reanudó la temporada en agosto, él se ganó un puesto en el equipo de estrellas de la Liga Americana, aunque Reggie Jackson lo venció en la votación de los aficionados para ocupar un puesto en el equipo abridor. “Respeto a Reggie Jackson, pero Reggie Jackson con un promedio de .190 y algo, fue el jardinero derecho abridor”, dijo Evans. “Me digo, ‘Algo está mal con este sistema’, y no era una crítica para Reggie. Era una crítica para el sistema”. Por supuesto que Evans ha enfrentado situaciones más adversas. Craig Calcaterra escribió recientemente para NBC Sports acerca de las vidas que llevan los peloteros y los factores inadvertidos que podrían afectar su desempeño. En 1991, Evans le dijo a The Baltimore Sun que tenía un hijo, Tim, quien nació con neurofibromatósis, también conocida como la enfermedad del hombre elefante. Otro hijo, Justin, también fue diagnosticado con la enfermedad, a muy temprana edad. Una hija, Kirsten, nació sana, aunque Evans le dijo a Sporting News que la enfermedad de sus hijos había afectado la cantidad de atención que ella había recibido. Evans dijo que es más fácil mirar su carrera en retrospectiva ahora. “No disfrutaba cuando jugaba porque tenía dos hijos muy enfermos”, dijo Evans. “Mi hijo mayor ha tenido 43 cirugías. Tiene 43 años, le va bien, batalló contra el cáncer en los últimos años. Tengo otras cosas en mi vida, el Salón de la Fama es grandioso. Justifica todo el trabajo duro y que lo que hiciste significa algo…Pero eso no me hace una mejor persona o un gran pelotero o lo que sea”. Evans dijo que su fe cristiana le dio fuerzas a él y a su esposa para sobrellevar la enfermedad de sus hijos. Eso también pone en perspectiva al Salón de la Fama. “¿Me afecta eso? dijo Evans. “Si ocurre, si. Si no, estoy conforme. Voy a ser un inquilino en el Salón de la Fama del cielo. No me importa el de aquí. Me refiero, si, pero no”. Traducción: Alfonso L. Tusa C.