sábado, 14 de octubre de 2017

Un centenar de anécdotas,...en el centenario del Magallanes (Extrainning)

101.-Johan Santana solo permitió un imparable en 8 innings: El 23 de diciembre de 2000, los Navegantes enfrentaron a Cardenales de Lara. Santana solo le permitió un imparable a Lara en ruta a una victoria 1-0, que salió del bate de Miguel Cairo en el propio primer inning. Recetó seis ponches. Rubén Quevedo lanzó el noveno episodio y se acreditó el salvado. 102.-Extrainning en la carretera: El domingo 19 de diciembre de 1971 fuimos a Cumaná, como lo hacíamos regularmente, a pasar el día en casa de los abuelos maternos. Al entrar a la ciudad mariscala y marinera, empezó la transmisión de un juego entre Águilas del Zulia y Navegantes del Magallanes. Casi cuatro horas después cuando subimos al Malibu anaranjado para regresar a Cumanacoa, papá inquirió ¿es el mismo juego? Magallanes y Zulia estaban igualados 0-0 en 12 innings. En el décimotercer inning Gustavo Gil se embasó por infield-hit y Jim Holt lo llevó hasta tercera base con imparable. El manager relevó a Mickey Scott con Bill Kirkpatrick, pero Ivan Murrell lo recibió con sencillo sobre la intermedia que rompió el empate. Alan Closter se apuntó la victoria en relevo de dos innings. Steve Luebber fue el abridor por Magallanes y lanzó 11 innings en los que apenas permitió 4 imparables, ponchó 13 y concedió 3 boletos. 103.- Una respuesta de Patato Pascual: Aún cuando muchos le atribuyen esa respuesta a Alfonso Carrasquel (en referencia a Antonio Armas) cuando fue manager de los Leones del Caracas a principios de la década de 1980; la primer vez que escuché a un manager decirla fue luego de un juego de la temporada 1969-70 cuando los periodistas le preguntaron a Patato por qué no había ordenado el toque a Clarence Gaston en la jugada que prácticamente decidió el juego. Patato respondió: “Si quieren ver tocar a Gaston van a tener que comprarle un tambor”. 104.- Kent Tekulve, el firifirito: Cuando Tekulve vino con Magallanes en la temporada 1974-75, Felipe quedó tan impresionado por su contextura que vaticinó que “ese tipo no va a durar ni una semana en esta liga”. A medida que pasaron los días y el relevista flaquísimo empezó a dominar a sus oponentes, Felipe tuvo que reconocer que “ese firifirito es un tremendo relevista”. 105.- El hijo pequeño de Joe Rudi: Durante la temporada 1968-69 los jugadores del Magallanes, luego de los juegos dominicales reunían para comprar una caja de cervezas y se quedaban jugando dominó en el clubhouse, Clarence Gaston, Pat Kelly, Bob Belinsky, Dámaso Blanco, Ron Tompkins, Gustavo Gil, Armando Ortíz, etc., siempre invitaban a Rudi pero este se excusaba diciendo que tenía que ir a casa a ver como estaba su hijo de meses de nacido. 106.- El caso de Larry Haney: En enero de 1975 el Magallanes contrató al catcher Larry Haney para la parte final de la temporada y los playoffs. Mientras caminaba por la avenida Bolivar valenciana, Haney cayó en un hueco y se fracturó un pie. No participó en un solo juego. Algunos expertos atribuyeron la derrota en la serie final ante los Tigres de Aragua a que estos robaban fácilmente las señas del joven receptor Rafael Cariel. 107.-Triple cardíaco de Mike Reinbach: Aquel 2 de noviembre de 1973 los Leones del Caracas se adelantaron 2-0 en el tercer inning mediante los maderos de Cesar Tovar, Victor Davalillo y Pete Koegel. En el quinto ampliaron el marcador hasta 5-0 con jonrón de tres carreras de Tom Grieve ante el abridor Wayne Garland. Manuel Sarmiento relevó a Garland en el octavo inning, aun cuando este solo había permitido 3 imparables pero muy productivos. En el cierre de ese inning Bob Bailor entregó el primer out, pero Jim Rice negoció boleto. George Theodore sonó imparable al centro. Luego Mike Reinbach y Gustavo Gil soltaron petardos impulsadores que explotaron al abridor Luis Peñalver, relevó George Manz quien contuvo la rebelión y se dispuso a cerrar el juego luego que Mark Weems relevara a Sarmiento en el noveno. Oswaldo Olivares descargó imparable al campo izquierdo. Bailor negoció boleto. Jim Rice se ponchó. Theodore sencilleó para llenar las bases. Entonces Reinbach destapó tripletazo entre right-centerfield que llegó hasta lo más profundo de los jardines para barrer las bases e igualar la pizarra 5-5. A continuación el manager Jim Frey trajo de emergente a Edito Arteaga por Gustavo Gil y antes que proliferaran las quejas, Arteaga despachó imparable a la izquierda para remolcar a Reinbach y dejar en el terreno al Caracas. 108.- Mike Anderson y los muchachos de La Viña: En la temporada 1983-84 vino por segunda ocasión el nudillista zurdo de los Cerveceros de Milwaukee, Mike Anderson. Además de su destacada labor monticular (8-3, 1.52 de efectividad en 118.1 innings donde apenas concedió 32 boletos y 98 imparables), Anderson realizó un trabajo comunitario en la urbanización “La Viña”, donde estaba residenciado. Allí se encargó, junto a los muchachos del vecindario, de acondicionar un terreno baldío para jugar beisbol. “Los muchachos y yo le arrancamos la maleza, lo aplanamos lo mejor que hemos podido, pero se requiere una cerca y una máquina para nivelarlo. He venido rogando a todo el que encuentre, que nos ayuden. Los muchachos de “La Viña” se lo merecen”, le comentó Anderson al periodista Rodolfo Mauriello. 109.- El compromiso de Don Baylor: Para la temporada 1974-75, Baylor se acercó a Rubén Mijares en un estadio de entrenamientos primaverales en Miami y le dijo que Cangrejeros de Santurce de la liga puertorriqueña lo había dejado libre. El jardinero de varios años de experiencia con los Orioles de Baltimore, realizó por su cuenta todos los tramites de permisología ante la directiva de los Orioles. Cobraba cuatro mil dólares mensuales, y el se pagaba los gastos de alojamiento y comida en Valencia, además del impuesto sobre la renta. Solo necesitaba dos mil dólares libres para cancelar la hipoteca de una casa que había comprado en Baltimore. Esa temporada, Baylor participó en 56 juegos, bateó .271, con 56 imparables en 207 turnos al bate, empujó 32 carreras y anotó 36 para colaborar a llevar al Magallanes al subcampeonato. 110.- Mike Flanagan se quedó esperando por Larry Demery y Wayne Garland: En la serie semifinal ante los Cardenales de Lara en enero de 1976, Flanagan ganó el primer juego 3-2 en duelo de lanzadores ante Scott McGregor. Garland y Demery perderían el segundo y tercer juego. Flanagan igualo la serie a dos juegos luego de vencer a los pájaros rojos 5-1 en el cuarto juego. Si al menos Garland o Demery hubiesen ganado uno de los dos próximos juegos, Flanagan hubiese lanzado un hipotético séptimo juego, pero ambos perdieron nuevamente y fueron los Cardenales quienes avanzaron a la serie final. Alfonso L. Tusa C. © 08 de octubre de 2017.

jueves, 12 de octubre de 2017

¿…y donde está el relevo hermético?

Luego de escuchar los dos primeros sufrimientos de los Navegantes del Magallanes en esta temporada 2017-18 ante las Águilas del Zulia, dos juegos muy parecidos en cuanto a llegar al tercio final del juego con ventaja de 4-0 y luego perder ante caídas estrepitosas de los lanzadores relevistas, incluido el propio Hassan Pena, me parece que se ha retomado la característica principal del equipo en la temporada anterior, los relevistas eran incapaces de hacer envios en la zona de strike y por allí se fueron varios juegos y la clasificación. Ignoro cual ha sido el plan de trabajo y los objetivos de Roberto Espinoza y el resto del cuerpo técnico en cuanto a los relevistas, el hecho es que en estos dos juegos iniciales los relevistas de cierre han lucido regados, desconectados, descomunicados de su receptor. Eso me hace recordar la tan elogiada supuesta evolución técnica del juego. No recuerdo en el beisbol de hace más de 20 años que dos relevistas seguidos vinieran descontrolados por completo, mucho menos un tercero. Estas dos noches he soñado con las intervenciones de Manuel Sarmiento cuando venía con bases llenas a relevar en el noveno o extrainning y sacaba ceros de leyenda. En otra trama del sueño vi a Lázaro Salazar venir a relevar él personalmente ante la ineficiencia de sus relevistas. Y ya casi a punto de levantarme recordé la máxima de Earl Weaver a sus pitchers: “Si te dan un jonrón que sea con menos de dos hombres en base”. Esperemos que los relevistas del Magallanes empiecen a mostrar el coraje de Sarmiento, la efectividad de Kent Tekulve, el dominio de John Hudek, las agallas de Manacho Henriquez y que regrese el Hassan Pena de hace dos o tres temporadas. Alfonso L. Tusa C.

Un centenar de anécdotas...en el centenario del Magallanes (X)

91.- La ausencia de Bob Belinsky y Salvatore Campisi: Cuando Magallanes quedó sin oportunidad en la serie final de cuatro equipos de la temporada 1968-69, la explicación principal que encontraron mis hermanos fue que se habían marchado los lanzadores Belinsky y Campisi. Los pitchers no jugaron en el playoff debido a que solicitaron un aumento salarial que fue rechazado por la gerencia. Andando el tiempo quise saber que tan acertados estaban mis hermanos en esa aseveración y revisé los números de esos pitchers en la temporada 1968-89. Bob Belinsky: 16 juegos, 6 ganados, 8 perdidos, 97.1 innings, 1.94 efectividad. Campisi: 14 juegos, 1 ganado, 2 perdidos, 2 salvados, 45.1 innings, 2.98 efectividad.
92.- Alfredo Guadarrama y su obra: Para la temporada 1992-93 Guadarrama tomó el testigo de John Carrillo (quien a su vez lo había tomado de Rubén Mijares) en la gerencia deportiva. Tanto Mijares como Carrillo habían realizado una gran labor firmando valiosos prospectos y recuperando la imagen competidora de los Navegantes. El reto de Guadarrama era terminar la sequía de 15 años sin ganar un campeonato. Y la ruta fue complicada por cuanto aunque se llegó a la final de 1993, la misma se perdió por barrida ante las Águilas del Zulia. Luego vino la épica de la temporada 1993-94 y la victoria ante el Caracas en una serie final carbonizante. Guadarrama llevó de vuelta al equipo por la senda ganadora de tres campeonatos (1993-94, 1995-96 y 1996-97) partiendo de muchos ajustes en el trato con los peloteros, las reparaciones del estadio, mejoras del circuito radial, iniciativa en la edición de bibliografía del equipo, etc. 93.- Tres jonrones casi seguidos: El 27 de octubre de 1970 asistí con mis hermanos al cine Royal de Cumanacoa y me llevé el radio transistor. Cada diez minutos lo encendía a volumen muy bajo y de inmediato lo apagaba, el Caracas derrotaba al Magallanes primero 2-0, luego 3-0. Cuando fui al baño seguían ganando los Leones 4-2 en el sexto inning. Me quedé todo el inning en el baño, Gustavo Gil bateó jonrón por la izquierda, Clarence Gaston descargó un toletazo inmenso que Victor Davalillo atrapó pegado a la pared del jardín central, Jim Holt descargó otra conexión que aterrizó en las gradas del centerfield, Armando Ortiz entregó el segundo out y Harold King puso en órbita la pelota por el jardín izquierdo. Tres jonrones en un inning que igualaron la marca impuesta por Jimmy Dyck , Frank Mancuso, y Ford Garrison (Vargas) en la temporada 1950-51 y reproducida por Tony Curry, John Bateman y Ron Clark (La Guaira) el 29 de enero de 1967. Magallanes ganó 9-4. Gregorio Machado se apuntó la victoria. Urbano Lugo padre cargó con el revés. 94.- Despedida de Roberto Muñoz: Siempre me pregunté por qué Roberto Muñoz no siguió jugando con los Navegantes en la temporada 1969-70. Mucho tiempo después mientras hacía una investigación hemerográfica lei que Muñoz tuvo serias diferencias con el manager Carlos Patato Pascual, hasta el punto de decirle a la gerencia “O se va él o me voy yo”. Magallanes terminó separando a Muñoz del equipo. Lo que aun me llama la atención es que siendo Muñoz un pitcher de gran rendimiento en LVBP, aparentemente fue dejado en libertad y luego empezó a jugar con los Tigres de Aragua. ¿Intentó la gerencia magallanera cambiarlo?
95.- El tripleplay de Rafael Cariel: Magallanes había perdido ante La Guaira el primer juego del desempate triple de la temporada 1972-73. En el segundo juego muy disputado ante los Tigres de Aragua, Cariel tomó de aire un toque de bola, lanzó a segunda base donde Gustavo Gil pisó la base y metió el rifle hacia primera para completar el tripleplay, ese fue el único consuelo de un día aciago para los Navegantes. 96.- John Hudek, Donne Wall y Jason Grimsley: Sería muy dificil imaginar al Magallanes campeón en la temporada 1993-94 sin los 19 juegos salvados de Hudek, ni la victoria de Wall en el tercer juego de la serie final ante el Caracas, ni mucho menos los dos triunfos de Grimsley en la citada final lo cual le valió el premio de jugador más valioso.
97.- Un jonrón muy especial de Ernesto Gómez: En enero de 1982 Magallanes estaba eliminado y reprogramaron dos juegos de sábado y domingo ante los Leones del Caracas originalmente pautados para realizarse en Valencia, en el estadio municipal de Cumaná. El juego del sábado llegó igualado 1-1 al octavo inning, entonces salió a batear el pequeño y delgado Ernesto Gómez y descargó un estacazo que sobrevoló la cerca del jardín izquierdo, Magallanes 2 – Caracas 1. Manuel Sarmiento se acreditó el triunfo. 98.- Tensión en la heladería: El 25 de enero de 1971 entré con mis hermanos a la heladería Tropical, frente a la plaza Montes de Cumanacoa. Dos días antes, La Guaira había eliminado a los Leones del Caracas con jonrón dramático del emergente Robert Marcano en una serie semifinal. Los dueños de la heladería escuchaban el quinto juego de la serie entre Lara y Magallanes y se emocionaron cuando Cardenales amagó con voltear el marcador hacia el final del juego, pero se quedaron con las ganas de ver eliminado al Magallanes y desquitarse de las bromas que les habían gastado el día anterior.
99.- Jay Ritchie casi perfecto: En la temporada 1969-70, Ritchie ganó el juego que clasificó al Magallanes para los playoffs semifinales, ganó el juego que le dio a su equipo el pase a la serie final y ganó el juego que significó el campeonato. Sin embargo considero que el mejor juego de Ritchie aquel año fue el blanqueo de un imparable que lanzó ante los Tigres del Licey el 7 de febrero de 1970. Solo un sencillo de Elvio Jimenez en el quinto inning impidió que aquel juego fuese perfecto para Ritchie. Magallanes ganó 4-0. 100.- La mística de Ray Fosse: Luego de formar parte del equipo campeón de LVBP y la serie del Caribe en la temporada 1969-70, Fosse se consagró como receptor regular de los Indios de Cleveland y los representó en el juego de estrellas de 1970 donde fue arrollado en el plato por Pete Rose en la jugada decisiva de ese desafío. Fosse continuó jugando esa temporada hasta que se rompió el dedo índice derecho. Regresó con Magallanes para la temporada 1970-71 y participó en 22 juegos como primera base donde bateó para .341, 29 imparables en 85 turnos al bate, 29 imparables, 6 dobles, 1 triple, 1 jonrón, 22 carreras impulsadas, 12 anotadas y jugó con Magallanes hasta el último juego de la serie final. Al regresar a Estados Unidos se realizó una radiografía que mostró que tenía fractura en un hombro a consecuencia del choque con Rose en el juego de estrellas. Fosse ganó el guante de oro en la Liga Americana en 1970 y 1971. Alfonso L. Tusa C.

martes, 10 de octubre de 2017

Una entrevista con Ed Herrmann.

08/09/01 Ray Kerby. AstrosDaily.com. 9 de agosto de 2001. Ed Herrmann fue un catcher quién se desarrolló en la organización de los Medias Blancas de Chicago y los repreentó en el juego de estrellas de 1974. Luegos de breves pasantías con los Yanquis y los Angelinos, jugó con los Astros desde 1976 hasta 1978. Ahora es entrenador de beisbol en San Diego Mesa College y también es scout de los Reales de Kansas City. Tiene su propia página web, Ed Herrmann: A League of his own. Ray Kerby: ¿En que momento de tu vida decidiste que querías ser pelotero? Ed Herrmann: Probablemente a los cuatro o cinco años, como la mayoría de las personas. Se tiene el sueño. Eso solo sevolvió algo que iba muy en serio en mi primer año de escuela secundaria cuando me dijeron que tenía una gran oportunidad de firmar con un equipo. RK: ¿Qué posición jugabas? EH: Firmé originalmente con los Bravos de Milwaukee (así de lejos se remonta esto) como pitcher. Cuando llegué a Florida para mi primer año en la pelota, no tenían cátchers y yo había recibido unos juegos en la secundaria. Dave Duncan, Bobby Boone y yo estábamos en el mismo equipo. Dave era el cátcher, Bob jugaba tercera base y yo era pitcher-primera base. Cuando les hacía falta un catcher, preguntaban si alguien quería quetchear y yo decía: “yo recibí algunos juegos en secundaria” Nunca volví a pitchear. RK: ¿A cuales equipos seguías? EH: A los Bravos, porque mi abuelo jugó con ellos. Eso fue en Boston, en 1912 o 1913. RK: ¿Creciste en el area de Boston? EH: No, creci en San Diego, pero como mi papá seguía a los Bravos cuando mi abuelo jugaba allí, era natural que yo los siguiera porque el lo hacía. RK: Parece inusual que un pitcher se convierta en catcher. ¿Cómo te evaluarías como prospecto de pitcheo? EH: Bien, tuve bastante éxito como pitcher en la secundaria. Solo perdí tres juegos. Tuve marca de 10-1 en mi año final. RK: ¿Recta y curva? EH: Recta, curva, slider. Eso era cuando estaba apareciendo el slider. Entonces lo llamábamos “recta cortada” y la tertminología cambió probablemente a mediados de los sesenta. RK: Es impresionante hacer ese cambio y aun llegar a las grandes ligas a la temprana edad de 20 años. EH: Bien, si, pero hay que recordar que tuve 51 ofertas de becas de futbol americano, esa area era innata en mí. Me gustaba el contacto, me gustaba la rudeza, por eso fue que me gustó la conversión. Yo había sido cátcher, pero en aquel momento con Dave Duncan allí, no necesitábamos un receptor. Recibí en las pequeñas ligas y tuve reguilaridad allí mientras avanzaba en el juego, luego llegué a la secundaria…yo pitcheaba y quetcheaba como hace la mayoría de los mejores peloteros en las pequeñas ligas y las ligas Pony. Cuando llegué a la secundaria me convirtieron en pitcher-primera base más que en cátcher-pitcher. RK: Solo jugaste pocos juegos en tu primer año. ¿Fue ese el año cuando recibiste el no-hitter de Joel Hoerlen? EH: Me subieron porque Jerry McNertney se lesionó. Estuve ahí en agosto, septiembre y parte de octubre. Era 1967. Los cátchers del equipo en ese momento eran J.C. Martin, yo y Duane Josephson. Duane estaba lastimado pero ellos no lo pusieron en la lista de incapacitados por eso cuando Jerry se lesionó tuvieron que hacerlo. RK: ¿Así que recibiste un juego sin hits ni carreras en 1967? EH: En el ’67 y en el ’76 aunque no lo creas. RK: De manera que uno de los tres juegos que recibiste en 1967 fue un no-hitter? EH: Recibí la parte final de ese juego, no empecé ese encuentro. Entré a jugar porque J.C. se lesionó. Se bateó una pelota en foul sobre su pie. RK: Pero tuviste méritos por ser catcher en él. EH: Si, así lo clasifican. Mientras que en el de Dierker fui el catcher desde el primero hasta el último pitcheo. RK: Estuve en ese juego. EH: ¿Sí? (risas) RK: Si, definitivamente recuerdo quien es Ed Herrmann. Recuerdo que bateaste un jonrón en ese juego. EH: Ahhh, no estoy seguro. Todo lo que me preocupaba en ese juego era ser cátcher. RK: Cuando estabas recibiendo ese no-hitter ¿como se comportó el dugout durante el juego? EH: Fue un dugout normal hasta el séptimo inning. Entonces todos empiezan a hacer todo lo que pueden para no hablar de nuestra defensiva, o lo que el pitcher (Dierker) estaba haciendo. Se hace todo lo que se pueda para mantener tu mente, especialmente la del pitcher ajena a lo que ocurre en el terreno, hasta el noveno inning. En el noveno inning, Larry yo yo estamos sentados en la banca y hablamos de los tipos que van a batear, sexto, séptimo, octavo o lo que fuera. Hablamos de cada uno, “¿quieres pitchearle afuera a este tipo?” o “¿quieres pitchearle adentrop?”, o lo que fuese que tuviéramos que hacer. Pero básicamente emn los innins 7 y 8 no se dice ni una plabra. Si puedes pasar el séptimo y el octavo, en el noveno tendrás una buena oportunidad. RK: Esa es una supertición beisbolera ¿cierto? EH: Si, aunque puedo regresar a mi época con los Medias Blancas cuando Stan Bahnsen tuvo un no-hitter por 8.2 innings y pensé que lo conseguiríamos (risas). Walt Williams bateó un roletazo de botes altos que pasó sobre el antesalista. Si el tercera base, Bill Melton hubiese estado jugando atrás hubiera atrapado la pelota pero él jugaba adelantado porque Walt tenía la tendencia de tocar en esa etapa de su carrera, esa fue la diferencia en que Stan lanzara un no-hitter o no. Pero es divertido recibir ese tipo de juegos. RK: Me siento afortunado porque encontré la transmisión radial del no-hitter de 1976. EH: ¿Seguro? RK: Si, está disponible para la venta en línea. EH: ¿Donde lo puedo conseguir? RK: Te enviaré la direeción de la página web por correo electrónico. Me parece que te gustaría tener ese juego. EH: Si, no tengo absolutamente nada de Houston. No tengo ni plotas firmadas. Nada. RK: Lo que me gusto más de esa cinta fue que pude escuchar por primera vez la entrevista posterior al juego con Larry Dierker. Algo que Dierker dijo fue que desde el quinto o sexto inning solo lanzó rectas, lo cual pienso fue inusual. EH: Si, pero no lo es sit u recta se mueve lo suficiente. Miro hacia Sandy Koufax y todos los años que lanzó. La mayoría de sus envíos eran rectas porque la pelota se le movía. Larry, ese día, tuvo una pelota que se movía mucho. Se le movía hacia adentro ante los derechos y la ubicaba muy bien ante los zurdos. En realidad no era solo una recta, era un envío que se movía mucho. Eliminamos la slider porque él tuvo una slider de respaldo todo el día ante los derechos, y tuvo la sinker y la slider como respaldo ante los zurdos. No tuvo que hacer otros envíos. RK: En 1973, tuviste una gran temporada con los Medias Blancas. EH: Diecinueve jonrones. En esa época compartía la receptoría con “Josie”, Duane Josephson. Como sabes hay más pitchers derechos que zurdos, así que jugué más juegos que él. Tuve un año muy bueno, eso me sorprendió. Luego el año siguiente me operé de apendicitis, eso me destruyó. RK: ¿Hay algunos puntos altos de esa temporada grabados en tu mente? EH: Básicamente la manera como funcionaba el equipo, el manager no era muy bueno porque el año siguiente, tuvimos uno nuevo. Chuck tanner vino desde los Angelinos y empezó a dirigirnos. La parte dirigencial de los Medias Blancas en esa época no era buena. Nuestro manager era Don Gutteridge. Fue coach en la organización de los Medias Blancas por muchos años y era muy cercano a muchos peloteros. Bien, cuando eres cercano a muchos peloteros como les ocurre a muchos coaches, es difícil convertirse en el manager y revertir completamente la idea del “tipo bueno”. Fue muy difícil para él hacer el ajuste. Trató de mantenerse en el molde del “tipo bueno” y se le hizo difícil decirle a los jugadores qau tenían que salir del juego porque la mayoría lo convencía de lo contrario. Cuando iba al montículo para sacar a un pitcher, este le decía: “Epa, puedo enfrentar uno o dos bateadores más”. En vez de ser un dictador y decir “bien, no lo pienso así. Entrégame la pelota”. Él siempre decía, al menos la mayor parte del tiempo, “Bien, te daremos uno o dos bateadores más” y para entonces ya era muy tarde. RK: Bien, sabes que Larry Dierker es el manager de los Astros y en principio recibió crédito por dejar que sus abridores llegaran lejos en el juego, pero ahora es criticado por dejarlos mucho tiempo. A veces, pienso que es muy fácil juzgar a los managers a la distancia. EH: Si, eso es muy duro, especialmente para Larry, porque no tiene un verdadero preparador a quien traer en el séptimo inning. RK: Este año ellos han mejorado el bullpen, pero estoy de acuerdo en que el año pasado era horroroso, especialmente despues que Billy Wagner se lesionó. EH: ¿Como está lanzando Wagner este año? RK: Regresó a su antigua forma. No tiene muchos ponches, pero está lanzando su slider mucho más. EH: Bien, está aprendiendo a pitchear. RK: Si, justo cuando empieza a pensar en convertirse en agente libre. EH: (risas) RK: Cuando estabas en el juego de estrellas de 1974 ¿qué tan competitiva era la atmósfera en el dugout? ¿Qué tanto querían vencer al otro equipo? EH: Mucho, sino ¿para que eres atleta? A nadie le gusta perder. Se puede disfrutar mientras se avanza en el negocio, pero “perder” no está en tu vocabulario. No importa donde estés o lo lo que se haga, por eso se ve tantos atletas en un campo de golf, ellos explotan. Es un juego difícil para destacar y ellos son el tipo de persona a quien no le gusta perder. La competitividad de ellos es increíble. RK: Parfece que hubiera mucha más jovialidad en el juego de estrellas hoy en día. EH: Si, pero cuando ellos salen de ese dugout, salen a lanzar Pelotas. Salen a atrpar pelotas. Salen a ponchar tipos. Cuando vas al plato, estás ahí para batear. Si, la presión es menor porque es un juego de estrellas, pero una vez que se sale de ese dugout, se esta de vuelta a la realidad de competir. RK: ¿Qué piensas de los peloteros que son seleccionados y dicen que en lugar de eso prefieren tomrase esos días libres? EH: Bien, puedo decir dos cosas: Una, si están lesionados, deben tomarse esos días libres, porque su equipo es el que debería significar más para ellos. Dos, en esta época cuando los dólares y los centavos están involucrados en todos los detalles del deporte, muchos tipos están tan mimados que terminan haciendo lo que su agente quiere que hagan, lo cual altera la manera de pensar. Muchos tipos que no juegan, no lo hacen porque el agente les ha programado otros compromisos, por unos cuantos dólares. RK: En 1975, fuiste cambiado a los Yanquis ¿Cómo fue jugar en Nueva York comparado con otras ciudades? EH: Disfruté Nueva York. Con la excepción de las horas difíciles por las que todos pasan. Pensé que era un lugar donde las personas conocen el juego. Ellos esperan que destaques porque eres un beisbolista, baloncestista, futbolista de grandes ligas. Si no haces lo que se supone debes hacer, ellos te lo reclaman. Mientras que en Chicago, conocian el juego pero no eran tan crueles, digamoslo de esa manera. Aceptaban que fallaras de vez en cuando. Como todos saben, vas a fallar 70 % del tiempo en el plato. Nueva York no podía entender eso; ellosno concebían que fallaras. Y créeme, te lanzaban cualquier cosa si lo hacías. RK: Bien, como jugaste un tiempo considerable en ambas ligas, ¿Cuál ciudad dirías que tiene los fanáticos más airados? EH: En cuanto a las personas a quienes no les gustan los peloteros rivales, Boston es muy Buena en eso. Ellos hacen todo lo que puedan para intimidar a los peloteros rivales. Y Filadelfia aborrece a la gente (risas). Digamoslo de esta manera, a menos que juegues con los Filis. RK: ...si tienes un buen juego. Tampoco les gusta Mike Schmidt. EH: No. Y él irá al Salón de la Fama. De seguro les tomará muchos años para finalmente decir, “El es un pelotero muy bueno”. RK: Habías compartido con otros catchers al principio de tu carrera. Cuando fuiste a Houston te pusieron a compartir con Cliff Johnson. Fue eso diferente… EH: No porque Bill Virdon fue mi manager con los Yanquis y nos llevábamos muy bien. Mel Wright era el coach de pitcheo de los Yanquis y también en Houston. Así que ambos me dijeron lo que esperaban de mí. Cual iba a ser mi papel en cuanto a liderazgo y todo lo demás. Tuve una gran experiencia allí. No tuve problemas al compartir con Cliff. De hecho, a ellos no les tomó mucho tiempo determinar que Cliff iba a ser estrictamente bateador emergente. Yo entraba a la defensiva por él en los innings finales si estábamos ganando. También hice eso en Nueva York. RK: ¿Con quién compartiste en Nueva York? EH: Hubo dos personas. Rick Dempsey, el viejo “Dempster”, y Thurman Munson. Cuando estuve allí, me llevaba muy bien con Catfish Hunter y fui su catcher personal. Eso me dio algun tiempo de juego en Nueva York, probablemente más que el que debi recibir. RK: ¿Tuvieron Virdon y Wright alguna infñuencia en tu cambio a Houston? EH: Oh si, trataron de obtenerme de los Yanquis. No pudieron negociar un trato con los Astros, lo que ocurrió fue que me enviaron a los Angelinos y luego estos me cambiaron. Solo estuve dos meses con los Angelinos. Yo sabía que terminaría en Houston, porque vi a Virdon en los entrenamientos primaverales y me había dicho que iría a jugar con ellos. Fue cuestión de tiempo hasta que ellos lograron el acuerdo. RK: Además del no-hitter, ¿hay otras memorias de tus días en Houston que prevalezcan? EH: Si, ¡el día que tuvimos lluvia bajo techo! Pienso que fue la cosa más sorprendente del mundo. Nunca pensé, al desempeñarme en un estadio cerrado, que habría un día cuando no jugaríamos beisbol. RK: ¿Que tipo de impacto fue para ti empezar a jugar en unestadio techado? EH: Un gran impacto. En lo que respecta al domo, me despertaba cada día sabiendo que íbamos a jugar y de esa manera es más fácil prepararse. Mientras que si te levantas y está nublado, y hay un 80% de posbilidades de tormenta como ocurrió en Chicago muchas veces, ibas al estadio y no podía tomar práctica de bateo. No estabas seguro si iba a haber juego, pensabas que ibas a jugar pero en el fondo de tu mente te decías, “bien, no estoy seguro de adonde vamos”. Mentalmente no estás preparado como lo estarías si jugaras en un estadio techado. RK: Esa es una gran observación. Despues de todo, lo primero que las personas piensan es en el impacto de la grama artificial… EH: Teníamos grama artificial en Chicago, en Kansas City cuando estuve en la Liga Americana, y esos son estadios abiertos. RK: No sabía que el Viejo Comiskey Park tuvo grama artificial. EH: Si. La tuvo por un año. La pusieron en el infield. Dejaron los jardines con grama natural y los pasillos entre las bases de arcilla. Era tonto. RK: ¿Cual fue el pitcher más difícil que enfrentaste en tus días de jugador activo? EH: Bien, probablemente todos. Pero el que más me irritaba de todos era el pez, Catfish Hunter. Cuando él estaba en Oakland ante que yo empezara a catchearle en Nueva York, yo no tenía idea de cómo se preparaba para lanzar ni de cómo hacía para hacer out a los bateadores. Me hacía envíos que yo pensaba que podía dirigir a cualquier parte que quisera y terminaba bateando un elevado de rutina. Despues que empecé a catchearle en Nueva York, solíamos salir a tomarnos un par de cervezas y el me explicaba lo que solía hacer. Tomaba notas constantemente, mantenía un registro para cada bateador que enfrentaba. Sabía que tan alto podía lanzar una pelota para que la batearan bien, sin que saliera del estadio. Eso te hacía sentir que no estabas molesto con él, y la próxima vez que ibas a batear te ocurría la misma cosa. Entonces te ibas del estadio de 4-0; bateabas duro la pelota cuatro veces y te decías, “no puedo encontrar un espacio donde caiga la pelota”. Pero era que él lanzaba la pelota donde sabía que te podía dominar. RK: Me gustaría hacerte dos preguntas acerca de los catchers y los árbitros. ¿Trataste alguna vez de influenciar las apreciaciones de “bolas o strikes” de los árbitros al ajustar tu posición detrás del plato? ¿Qué tan importante es para un catcher la forma como se recibe un pitcheo? EH: Bien, lo que hago ahora cuando tutoreo es lo siguiente, si se tiene un pitcher que consistentemente pone la pelota 2,3,4 pulgadas fuera del plato, en la esquina externa de la zona de strike y se mantiene la mascota en el mismo lugar (por eso es que a Greg Maddux le dan esos pitcheos), el árbitro le concederá esos envíos al pitcher. Si el cátcher no se mueve, todos en el estadio saben donde caera el pitcheo, y corresponde al bateador hacer el ajuste porque, al pitcher no le concederán los envíos adentro. RK: ¿Cambiabas la forma de llamar el juego dependiendo del árbitro? EH: Si, aveces lo hice. Cuando coincidía en un juego con el difunto Ron Luciano en la Liga Americana, él solía ser un árbitro de “zona amplia”. El plato parecía que tuviese 20 pulgadas de ancho en vez de 17. Si había bateadores como Frank Robinson a quien le gustaban las pelotas en la esquina de adentro, nunca le hacíamos ese tipo de lanzamiento, nos manteníamos afuera porque sabíamos quela sentencia de Ron nos favorecería. Con Jerry Crawford había que lanzar la pelota sobre el plato y en la zona de strike, nunca por enciama del cinrurón. Si, cada árbitro tenía su manera de sentenciar y los pitchers y catchers se ajustaban al árbitro. El árbitro no se ajustaba al pitcher y al catcher. RK: ¿Hablabas mucho con él árbitro durante el juego? EH: Con algunos de ellos si, con otros no. Hay muchos de ellos a quienes no les gusta hablar. Algunos de ellos traen en la memoria los sucesos del juego anterior, si alguien tuvo algun encontronazo con ellos. Hay que conocer las personalidades de los árbitros de la misma manera como los managers se aprenden las personaliodades de sus peloteros. Se procede de acuerdo a eso. RK: ¿Tienes algun consejo que te gustaría ofrecer a los aspirantes a catcher? EH: Lo más importante es trabajar muy duro para conseguir una beca. Hay que conseguir la beca, estudiar en la universidad y, si se es lo suficientemente bueno como para firmar después del primer año en la universidad, se firma. Un buen ejemplo es el muchacho que está aquí en San Diego con los Padres: Ben Davis. Al salir de la secundaria todos sabían que él tenía mucho potencial. Pero hasta este último verano, no había madurado lo suficiente para ser clasificado como pelotero de grandes ligas. Este año, finalmente, ha madurado, se convirtió en líder, en todo lo que se supone que seas como cátcher. Si él se hubiese quedado en la universidad, estoy seguro que hubiese conseguido la misma cantidad de dinero, sino más, y hubiera tenido la oportunidad de madurar un poco más. Así que definitivamente hay que ir a la escuela. Si se tiene la oportunidad de educarse a través del deporte, hay que aprovecharla. RK: Gran consejo. Tengo una prgeunta más. Normalmente nol haría una pregunta personal como esta pero hablas de esto perominentemente en tu página web. Mencionas al 23 de diciembre de 1991 como un dia importante ¿te gustaría hablar de cómo ha cambiado tu vida desde ese día? EH: Tremendamente. Cuando mi papa falleció, yo tenía una vida similar a cuando estaba en el beisbol. Bebía mucho, salía mucho, no me importaba encargarme de las cosas de la familia tanto como debería hacerlo. El día que mi papá falleció, me quedé solol porque el era mi mentor. A él era a quien recurría cuando necesitaba respuestas…aún a los 40, 45 años de edad. Cuando él falleció, busque a alguien más quien me apoyara y lo encontré en la oración. Abrí mi corazón y recibí a Jesús, desde entonces mi vida ha cambiado tremendamente. Mi familia y yo ahora nos llevamos muy bien. Hemos hablado acerca de muchas cosas que solía hacer. Mi último trago fue el 2 de agosto, hace dos años. No he bebido desde entonces. RK: ¡Felicitaciones! EH: ¡Gracias! (risas). Eso duró muchos años le di grandes ganancias a muchas personas que estaban en el negocio del alcohol. Perto pienso que lo que me ocurríó fue similar a lo que le pasó a muchas personas. Finalmente me di cuenta que el beisbol ya no era parte de mi vida, al menos no profesionalmente. Entrebana en la secundaria (Ahora soy entrenador a n vel universitario) pero finalmente maduré lo suficiente para entender que la vida en el profesional pasó. Era tiempo de que yo doblara en esa esquina e hiciera algo con mi vida que no solo me beneficiara a mí sino también a mi familia. Cristo fue la respuesta para mí. RK: Mr. Herrmann, He ocupado mucho de su tiempo y usted ha sido muy receptivo para esta entrevista. Muchas gracias por una entrevista tan maravillosa. Traducción: Alfonso L. Tusa C. Nota del traductor: En el box score del juego sin hit ni carreras lanzado por Joel Horlen el 10 de septiembre de 1967, reportado por varias fuentes bibliográficas,el único cátcher que aparece por parte de los Medias Blancas de Chicago es J.C Martin.

Un centenar de anécdotas...en el centenario del Magallanes. (IX)

81.- Un jonrón laberíntico de Bob Darwin: El 15 de noviembre de 1972 Magallanes enfrentaba a los Tigres de Aragua en el José Bernardo Pérez. Con el juego igualado 2-2 en el tercer inning, Darwin entró al cajón de bateo ante Earl Stephenson y descargó un estacazo inmenso que se estrelló en el medio de la enorme pizarra del jardín central, se estimó que la conexión recorrió 430 pies, uno de los jonrones más largos que se haya visto en LVBP. A partir de ese momento los Navegantes marcaron 9 anotaciones más, incluidos dos jonrones de Darwin para convertirse en el segundo magallanero con tres cuadrangulares en un juego. Magallanes 12 – Aragua 7. Gerald Pirtle se apuntó la victoria. 82.- El prospecto Gilberto Marcano: Desde la temporada 1967-68 cuando debutó en LVBP, Marcano fue considerado un prospecto de alto nivel tanto por los Atléticos de Oakland como por los Navegantes del Magallanes. Quizás uno de los momentos cuando se pensó que el margariteño de Juan Griego estaba próximo a su consolidación en el profesional fue el 16 de diciembre de 1971, ese día Magallanes venció 8-0 a La Guaira amparado en un blanqueo de Marcano, solo permitió dos imparables, ponchó 4 y concedió 1 boleto a una alineación donde destacaban Enzo Hernández, Ángel Bravo, Pat Kelly, José Cardenal, Leo Cárdenas, Oswaldo Blanco, Paul Casanova y Remigio Hermoso. 83.- Un Barco en La Hoyada: El 24 de enero de 1997 veía el primer juego de la serie final en un bar con unos amigos. El juego llegó empatado 1-1 al cierre del octavo inning. Omar Daal versus Ramón García. En el establecimiento había tanta tensión que apenas se escuchaba el tíntineo de los vasos. Entonces el novato Alejandro Freire pescó una recta alta y la desapareció en el graderío del jardín izquierdo. Magallanes 2 – Caracas 1. Oscar Henriquez retiró el noveno por la vía rápida con 2 ponches. Al salir del bar me encontré con una caravana de magallaneros en la avenida La Hoyada de Los Teques, que llevaba un barco de madera sobre el capó del primer carro.
84.- La Firma de Oswaldo Olivares: En abril de 1973 Olivares firma con los Mets de Nueva York y a partir de junio juega su primera temporada de ligas menores. Al regresar al país en octubre, Olivares firma con Magallanes y empieza a jugar con los Navegantes, pero el señor Padrón Panza alegaba que tenía una carta donde los Mets autorizaban a que Olivares solo podía jugar con La Guaira en LVBP. El caso fue a tribunales y la liga suspendió al pelotero hasta que se resolviera la disputa. Olivares declaró que no iba a jugar con La Guaira y el tribunal falló a su favor. Como el señor Padrón Panza insistía en que tenía la carta de autorización de los Mets, Magallanes terminó enviando a Victor Colina a los Tiburones. De acuerdo a Oswaldo Olivares la directiva magallanera lo único que tenía que hacer era enviar una carta a la oficina de los Mets para que anularan la autorización de Padrón Panza, porque nadie puede obligar a un pelotero a jugar donde no quiere, además que había un juicio a su favor. 85.- Gary Wayne y Chris Green, dos relevistas de postín: En la temporada 1987-88, por recomendación del manager Felipe Rojas Alou, vino Wayne, quien como relevista intermedio resulto intratable para la liga. En 24.2 innings, ganó 3 juegos, apenas permitió 14 imparables, ponchó 26 y solo concedió 1 boleto, su efectividad: 0.96. El año siguiente en 31.1 innings dejó marca de 0-2, 3 salvados, 27 imparables, 27 ponches y 12 boletos, con efectividad de 2.87. Por su parte Green debutó con Magallanes en la justa 1983-84 y fue apodado “Chamito Candela” por le narrador Humberto Beto Perdomo, en alusión al tema musical del grupo “Daiquirí”. Era un cerrador muy dominante de una recta explosiva, esa temporada salvó 10 encuentros y fue líder de LVBP en efectividad con 1.46, un registro que persiste en el tope de la clasificación histórica del Magallanes en esa categoría.
86.- Álvaro Espinoza, alma, corazón y vida: Durante algun momento de la temporada 1993-94, la primera de Álvaro con Magallanes, el campocorto tenía molestias en los dedos del pie derecho y caminaba con dificultad. Cuando el manager Tim Tolman se aprestaba a dejarlo en la banca, Álvaro le pidió al responsable del clubhouse que recortara el cuero de la parte delantera de sus spikes y salió a recoger roletazos y a correr con tanta intensidad en las prácticas que Tolman tuvo que reescribir la alineación para incluirlo. 87.- La única victoria de Sparky Anderson con Magallanes: Se habla principalmente que Anderson perdió 13 juegos seguidos como manager del Magallanes, sin embargo al revisar las fuentes hemerográficas se encuentra que en la segunda fecha de la temporada 1964-65, los Navegantes, dirigidos por Sparky Anderson, vencieron a los Leones del Caracas 9-2.
88.- Manuel Sarmiento, un arsenal en el brazo: Una de las cosas que más recuerdo de la temporada 1972-73 fue que LVBP incluyó en el calendario juegos de puros criollos donde solo podrían jugar peloteros novatos, y no tan novatos, que tendrían validez para la clasificación. Dichos desafíos fueron programados en jornadas dobles, como antesala del juego donde participaban los peloteros consagrados. El 22 de diciembre de 1972, el manager Patato Pascual le entregó la pelota al juvenil Manuel Sarmiento para que abriera el juego de puros criollos ante Urbano Lugo padre y los Leones del Caracas. En el primer inning, luego de un out, Luis Sanz despachó doblete, Antonio Armas (lf) recibió pelotazo y Ulises Urrieta (ss) se embasó por error de Jesús Aristimuño (ss) para llenar las bases, Sarmiento se recompuso para dominar a Edgar Urbina (rf) con globo a tercera base y ponchar a Virgilio Velásquez (2b). Wilibaldo Quintana (cf) adelantó a los melenudos con jonrón en el quinto inning. Magallanes igualó en el cierre de ese inning. Victor Colina (rf) negoció boleto, Rafael Cariel (3b) siguió con petardo y sencillo de Nelson Castellanos (2b) remolcó a Colina. En el sexto inning el inicialista Orlando Reyes la desapareció por el jardín derecho y a continuación Colina anotó por segunda vez amparado en triple de Edito Arteaga (c). Sarmiento derrotó al Caracas 3-1 en labor de 9 innings, 7 imparables, 1 carrera limpia, 1 boleto y 14 ponches, ponchó a toda la alineación caraquista con excepción del catcher Baudilio Díaz.
89.- Mitchell Page, clave en dos campeonatos: El clásico pelotero de bajo perfil, Page fue acumulando méritos y descollantes actuaciones hasta convertirse en el complemento ideal del fenomenal Dave Parker que llevó a los periodistas a apodarlos “la letal Doble P”, tal era el rendimiento de Page que en ocasiones Parker pasaba a segundo plano en esa yunta. En la temporada 1976-77, Mitchell Page empujó 57 carreras, largó 14 jonrones y bateó .310. En la zafra 1978-79 fue líder en empujadas (6) y jonrones (2) en la serie final ante las Águilas del Zulia y despachó aquel trepidante cuadrangular ante el equipo mexicano que decretó el título del Caribe para los Navegantes. 90.- El dolor de la derrota: Papá llegó asustado a mi habitación, me preguntó que me ocurría. Esa noche de enero de 1973 Magallanes terminaba de perder ante los Tigres de Aragua para quedar eliminado por segunda vez seguida en un playoff de desempate entre tres equipos. En la impotencia de la derrota golpeé varias veces la pared. Papá trató de calmarme. Dijo que vendrían nuevas oportunidades, otra temporada. Mientras escondía mis lágrimas debajo de la almohada, murmuraba que había que esperar casi un año hasta el próximo octubre. Alfonso L. Tusa C.