miércoles, 24 de octubre de 2018
Donald Eddy, aquel zurdito de los Navegantes del Magallanes en la temporada 1969-70, fallece a los 71 años de edad.
Donald “Don” Eugene Eddy, 71, de Rockwell falleció este míercoles 10 de octubre, en su hogar, rodeado de su familia, luego de una breve batalla con el cáncer pancreático
Don nació el 25 de octubre de 1946 en Mason City, hijo de Lorraine y Elmer Eddy de Swaledale. Asistió a la Rockwell-Swaledale High School, y se graduó en 1965. Destacó en baloncesto y beisbol. Sigue siendo líder anotador de baloncesto en la historia de esa escuela secundaria.
Luego cumplió el servicio militar en su país y al regresar retomó su carrera en el beisbol profesional.
El 10 de septiembre se casó con su novia de la secundaria Marilyn Jane Losee. Tuvieron dos hijos, Trent y Travis Eddy. Marilyn falleció el 6 de abril de 1978. En 1980, él conoció una viuda, Bernadette Hanna y su hijo, Charlie. Se casaron el 2 de mayo de 1981 y unieron sus familias.
Particularmente recuerdo mucho a Don Eddy por su actuación con los Navegantes del Magallanes en la temporada 1969-70. En esa ocasión el vino a reforzar a los Navegantes hacia finales de temporada, me parece que sustituyó a Dick Baney en la rotación de abridores.
Este serpentinero venía de una excepcional campaña (1969) con el Appleton de clasificación A de la Liga del Medio Oeste. Allí participó en 24 juegos, de los cuales completó diez, mientras se mantenía sobre el morrito por espacio de 164 episodios, aceptó 134 inatrapables, concedió la primera gratis en 41 ocasiones, logró ponchar hasta 140 rivales, recibió 53 carreras, sólo 33 merecidas. Redondeó una efectividad de 1.81 (líder del circuito), ganando 18 juegos (líder de la Liga) y perdiendo sólo tres, con un porcentaje de ganados de .857 (número 1 de la Liga). Ese mismo año, en esa misma Liga y jugando en el mismo Appleton, Bart Johnson (a), fue líder en ponches con 200. Y en una Liga AA, jugando para el Elmira, Mike Corkins (b) lanzaba un no hit-no run ganándole 2-0 al Manchester. Eddy había debutado en el béisbol organizado durante la temporada de 1966, en la Liga del estado de Florida (A) con el equipo de Deerfield Beach-Winter Haven. Entonces salió al campo en 16 juegos, completó 8 de ellos, se mantuvo lanzando por espacio de 100 capítulos. En ellos lograron conectarle 71 incogibles, en 43 ocasiones pasó por bolas al contrario, pero se desquitó abanicando 86, lograron mancillarle el plato en 31 oportunidades, 23 de las cuales fueron de manera merecida. Todo esto reflejó una efectividad de 2.07, con 4 ganados y 8 perdidos.
En 1967 estuvo cumpliendo el servicio militar y en 1968 tuvo una campaña muy fugaz con el Duluth-Superior de la Liga del Norte (A) donde sólo lanzó por espacio de 15 innings, ganando un juego, perdiendo otro, con una efectividad de 3.60.
Quizas los dos juegos de Eddy con Magallanes son los que transcribo a continuación.
La víspera de aquel día de reyes de 1970 el buque magallanero venía con las velas un tanto desgarradas, luego de sufrir los embates de una ruta tormentosa que lo llevó a transitar por un sendero de hasta seis fracasos en los últimos siete desafíos.
Entonces llamaron a Donald Eddy para que tratara de remendar aquellos trozos de tela que presagiaban un final no muy agradable para la expedición de aquella campaña. Y Eddy salió a cubierta para enfrentarse a Oscar Zamora, la opción que eligieron los Cardenales de Lara en pos de continuar volando alto hacia la clasificación. El lanzador crepuscular se mantuvo infranqueable en la lomita por espacio de 7 capítulos en los cuales se batió con todo su arsenal contra el serpentinero del barco en un duelo de una intensidad emocional indescriptible por la dificultosa situación que embargaba al Magallanes. Una temporada mágica -97- En el octavo episodio la dirigencia larense decidió traer a lanzar al estelar zurdo Jim Shellenback, a fin de garantizar una mayor efectividad monticular. Pero desde la nave tronaron los cañones cuando después de dos outs, Jesús Aristimuño soltó sencillo y luego se robó la segunda, y después de que bolearan a “Chico” Ruiz se apareció Gustavo Gil con otro petardo al centro que sirvió para remolcar todo el respaldo que necesitaba Eddy para alcanzar aquella ansiada victoria. Lara presionó en el noveno luego de dos outs, mediante tubey de Arcia y boleto a Domingo Carrasquel; sin embargo, todo concluyó al dominar al emergente Ken Sanders con roletazo por el short. Los cascos de los caballos de los reyes magos resonaron amplificados en las claraboyas del barco: habían venido a traer por adelantado uno de los regalos más apreciados por todo el personal de la nave que ahora tomaba un segundo aire muy importante en aquella cruenta batalla clasificatoria.
El otro juego ocurrió en plena serie final ante los temibles Tiburones de La Guaira.
Una de las mejores actuaciones de Eddy se dio en plena batalla definitoria por el campeonato, cuando en una final netamente marina le tocó encaramarse en el montículo para lidiar con unos Tiburones que venían dispuestos a todo, puesto que habían perdido el primer desafío de la serie. Ese 31 de enero de 1970, la tarde sabatina y valenciana se aprestó a alojar un intenso duelo de lanzadores contra Larry Jaster. Desde el barco no lo pensaron mucho y en el tercer acto decidieron atacar al escualo, para lo cual Dámaso Blanco entró en circulación con balazo silbante al centro. El propio Eddy se encargaría de arrimarlo hasta la segunda con toque de sacrificio para que luego se apareciera Hiraldo “Chico” Ruiz con un oportuno inatrapable que traería a Dámaso hasta la goma con la única rayita que hizo falta en el partido. El joven lanzador estadounidense no se inmutó ante los pergaminos de una alineación contraria repleta de insignes chocadores como Ángel Bravo, Graig Nettles, Remigio Hermoso , Ramón Webster, Paul Casanova y Víctor Davalillo. Desde el mismo primer inning se fajó como los grandes y cuando llegó la hora de hacer el balance, con la caída del out veintisiete, resultó que Eddy continuó la cadena de arepas que había iniciado el día anterior Orlando Peña. La seguidilla había llegado a 18 entradas sin permitir a los “salados” anotar carreras. El zurdito completó su labor con siete abanicados, sólo regaló 2 boletos a la inicial y únicamente en par de ocasiones recibió imparables. Como paradoja tenemos que sólo bateadores zurdos como Webster, quien en el segundo episodio logró dar sencillo a la izquierda luego de dos outs, y Davalillo, mediante línea que pasó por encima de la cabeza del campocorto en la séptima entrada, lograron descifrar los envíos de Eddy.
Ya en 1970 se mandó una aceptable actuación con el Tucson de la Liga de la Costa del Pacífico AAA. Allí tomó acción en 34 encuentros, pero sólo se mantuvo en la lomita por 59 episodios, para ganar 10 desafíos y perder 4. Llegó a recibir hasta 41 imparables. Otorgó 21 veces la inicial por descontrol, recetó 36 ponches, le marcaron 10 anotaciones, nueve de las cuales fueron limpias, para redondear una atractiva efectividad de 1.37 que le permitió un llamado al equipo grande de los Medias Blancas de Chicago en la parte final de la campaña. En Chicago se tomó un café que le duró 7 juegos, donde lanzó en 12 entradas, no tuvo decisión y su efectividad fue de 2.25.
En 1971 comenzó la temporada con los Medias Blancas con los que estuvo en 22 encuentros, pero sólo pudo lanzar 23 innings, aceptó 19 inatrapables, regaló 19 bases, ponchó a 14, le hicieron 6 carreras, todas limpias, para redondear una efectividad de 2.35 y un record de 0 ganados y 2 perdidos. Luego fue bajado a la AAA de la costa del Pacífico y de ahí en adelante las cosas no fueron de lo mejor.
En nuestro béisbol jugó con Magallanes (69-70) y Águilas del Zulia (70-71). En la campaña 69-70 actúo en 9 desafíos, inició 2, completó 1, ganó 2, perdió 1. Se mantuvo en el montículo durante 25,2 innings, recibió 26 imparables, aceptó 7 carreras limpias, ponchó 13 contrarios, concedió 14 boletos. Su efectividad 2,45.
Una vez terminada su carrera beisbolera, Don regresó a su hogar. Trabajó muchos años para Lang Distributing. Luego pasó los últimos 28 años en empleos de ventas de carros, primero con Price Motors y terminó su carrera con Schukei Chevrolet al retirarse en 2012. Era un vendedor amigable y honesto, con un gran corazón y un apretón de manos que muchos aun recuerdan.
Don amaba a su familia en primer lugar. Luego muy de cerca venía el beisbol y luego el golf. Compitió en muchos torneos de golf con amigos cercanos, sus hijos y amigos, por muchos años.
Si Don pudiera dejar un mensaje para la posteridad, sería que cada quien se asegurase de decirle a sus seres queridos que los ama, todos los días.
Esta nota apareció en su página de baseballalmanac.com:
“Una de las principales razones de que nuestros Medias Blancas hayan tenido una agradable arrancada esta temporada (1971) fue el por encima del promedio pitcheo de relevo de un excelente prospecto joven, Don Eddy. Cuando fue usado consistentemente, respondió bien, pero al usarlo esporádicamente, tuvo dificultades. Eddy fue enviado al equipo filial de Tucson mientras pitchers no tan buenos, inexplicablemente permanecieron en el equipo grande. Reconozcan el talento en el sistema de ligas menores de los Medias Blancas y úsenlo. Traigan de vuelta a Don Eddy”. The Chicago Tribune (22-07-1971, Sound Off, Sports Fans, Section 3, Page 3).
Alfonso L. Tusa C.
Fuentes:
Una temporada mágica. Alfonso Tusa. LVBP. 2006.
Baseball-almanac.com
jueves, 27 de septiembre de 2018
La última temporada de los Navegantes del Magallanes como anfitriones en Caracas.
Desde mediados de 1968 la directiva del equipo había mostrado que pretendía acabar con los fracasos de las dos campañas anteriores. El 30 de mayo adquirieron a Gustavo Gil y Dámaso Blanco de los Industriales del Valencia quienes en el futuro inmediato se convirtieron en Llaneros de Acarigua. Luego firmaron a Napoleón Reyes como manager, quien había llevado a los Tiburones hasta la final de la temporada 1966-67 luego de tomar el equipo en plena temporada.
La importación se anunciaba con grandes carteles. Entre los pitchers se escuchaban los nombres de Bo Belinsky y Ron Tompkins, dos viejos conocidos por sus actuaciones con Pampero, La Guaira el primero y Lara el segundo. También vendrían los serpentineros René Paredes, John Upham y Don Yingling en compensación por la ausencia de Isaías Chávez por lesión.
Alrededor del 9 se octubre Isaías Látigo Chávez llegó al campo de la Electricidad de Caracas, mientras veía las prácticas del Magallanes se encontró con el Dr. José Domingo Martínez Morales quien le examinó el brazo de lanzar. Luego de palparle el codo, le informó que tenía depósitos de calcio. Isaías preguntó que se podía hacer, el médico contestó que lo podía poner en tratamiento con inyecciones de cortisona, a ver si desaparecían los depósitos, sino habría que operar. El Látigo se sentó cabizbajo en las gradas. Los periodistas le preguntaron por su temporada en ligas menores y como se preparaba para la temporada con Magallanes. Les dijo que había sido una temporada accidentada, primero fueron los dolores en el brazo, después la lesión del tobillo. Ahora tenía algunas molestias, pero esperaba recuperarse para uniformarse con el Magallanes.
Para los jardines se anunciaba al prospecto de los Atléticos de Oakland Joe Rudi, Pat Kelly, quien había sido recomendado por Cesar Tovar a los Leones del Caracas pero estos ya tenían completa su cuota de jardineros regulares con el propio Tovar, Victor Davalillo y José Tartabull, por lo cual lo dejaron disponible. El tercer jardinero era Clarence Gaston quien había tenido una temporada decepcionante con Cardenales de Lara en 1967-68, pero el gerente general del Magallanes, Rodolfo Mauriello, lo convenció de regresar a la liga venezolana.
Para la receptoría fue contratado Bruce Look quien venía de jugar con los Mellizos de Minnesota en la Liga Americana.
Con la llegada de Dámaso Blanco y Gustavo Gil se esperaba contar con un cuadro interior completamente criollo pues Cesar Gutiérrez y Oswaldo Blanco venían de sólidas campañas con los Giants de Phoenix (PacificCoast League AAA. 139 J, 531 VB, 59 CA, 158 H, 23 2b, 7 3b, 52 CE, 24 BR, 11 BB, 33 K, .298 Prom., .314 OBP) y los White Sox de Evansville (Southern League AA. 132 J, 467 VB, 72 CA, 135 H, 20 2b, 14 3b, 8 HR, 56 CE, 12 BR, 51 BB, 78 K, .289 Prom., .362 OBP, .805 OPS).
El equipo tuvo una arrancada complicada en la cual llegó a recibir un juego sin hits ni carreras ante Howie Reed y los eternos rivales Leones del Caracas. El evento ocurrió el 24 de octubre de 1968. Los Leones marcaron cinco carreras ante John Upham y René Paredes. Reed solo permitió que se le embasara un solo corredor, Bruce Look por boleto en el quinto episodio.
La luz de alarma se encendió a mediados de noviembre cuando el equipo tenía marca de 6-14. Entonces la gerencia decidió prescindir de los servicios de Look, Paredes y Yingling, en su lugar vinieron el cátcher Walter Hriniak y los serpentineros Salvatore Campisi y Bill Butler.
Por el lado de los criollos, el 21 de noviembre de 1968, los Navegantes enviaron a Cesar Gutiérrez a los Tigres de Aragua y recibieron al jugador del cuadro Héctor Martínez, el pitcher Winston Acosta y dinero en efectivo. El 4 de diciembre de 1968, a raíz de una airada reclamación de Oswaldo Blanco a causa de que no lo ponían a jugar luego de recuperarse de una lesión, la gerencia general optó por cambiarlo hacia los Llaneros de Acarigua junto a los lanzadores Juan Quintana y Jesús Llamozas, por ellos recibieron al pitcher estelar Roberto Muñoz.
Quizás uno de los momentos cumbres de esa temporada ocurrió el sábado 7 de diciembre. Magallanes recibía al Caracas en el estadio de la UCV. La sirena electrizaba la atmósfera de la tribuna derecha, la corneta de Lezama punzaba cada banco de la tribuna de tercera base. La pizarra inmensa del jardín central se erguía cual dinosaurio sobre las gradas. En su región central relumbraban las alineaciones entre los chispazos crepusculares y las luces de las torres que empezaban a encenderse: A. Cambero 3b, V. Davalillo cf, C. Tovar rf, R. Herrera c, J. Tartabull lf, C. Ruiz 2b, G. Márquez 1b, T. Obregón ss por el Caracas. D. Blanco 3b, P. Kelly rf, G. Gil 2b, C. Gaston cf, W. Hriniak c, J. Rudi 1b, A. Ortíz lf, J. Aristimuño ss, por Magallanes. En las cercanías del plato, el árbitro principal, Gualberto Acosta, discutía las condiciones de terreno con los managers Regino Otero y Napoleón Reyes.
Bob Belinsky subió al montículo por las huestes navegantes y dispuso del primer inning sin dificultades. En el cierre del primer episodio Magallanes atacó a Mike Paul, Walter Hriniak remolcó a Pat Kelly para abrir el marcador. El juego se mantenía cerrado y aunque los del barco llenaron las bases en el cierre del quinto cuando Belinsky se embasó por marfilada del tercera base Alberto Cambero, seguido de sencillos de Dámaso Blanco y Pat Kelly, solo pudieron anotar una rayita mediante rodado de Gustavo Gil.
Belinsky mantuvo silenciada la alineación caraquista hasta el sexto inning cuando le batearon el primer imparable y le llenaron las bases, aunque luego apretó el brazo para colgar el cero con un poche ante Chico Ruiz. En el octavo, sencillos seguidos de Davalillo y Tovar más error de Armando Ortiz colocó hombres en segunda y tercera, Salvatore Campisi relevó a Belinsky y Musulungo Herrera lo saludó con sencillo impulsor que igualó el juego. Campisi solo pudo hacer un out, Bill Butler lo relevó con las bases llenas y logró apagar el fuego.
Luis Peñalver y Urbano Lugo padre habían relevado a Paul desde el quinto inning. Para el cierre del octavo, Regino Otero trajo a Bob Lee, uno de sus mejores escopeteros (hasta ese momento se mantenía invicto con 8 triunfos) para mantener a raya al Magallanes. En el undécimo inning Roberto Muñoz relevó a Butler para oficializar su debut con el uniforme náutico. En el décimo tercer inning Chico Ruiz abrió con sencillo y Gonzalo Márquez negoció boleto. De inmediato, Teodoro Obregón ejecutó la “bicicleta” y tronó linietazo imparable para llenar las bases. Muñoz pudo respirar por fin cuando Márquez fue sorprendido en segunda base. Entonces el pitcher se recuperó para ponchar a Lee y dominar a Cambero. Un cero fantasmagórico.
En el cierre de ese inning Lee dominó a Gustavo Gil. Entonces Clarence Gaston entró al cajón de bateo y enderezó un envío en dirección al jardín central. La pelota describió una trayectoria de parábola corta que terminó en medio de las gradas. El estadio parecía un manicomio, una especie de euforia contagió a los magallaneros quienes se lanzaron al terreno mientras Gaston aun recorría las bases. Había sido una victoria demasiado intensa que siempre permanecería en la memoria de muchos seguidores del juego que empezaban a ver como un equipo que parecía fuera de competencia empezó a remontar la tabla de clasificación.
El día siguiente volvieron a estadio de la UCV y volvieron a ser anfitriones, esta vez ante los Tiburones de La Guaira que presentó esta alineación: Angel Bravo lf, José Herrera rf, Luis Aparicio 3b, Mike Epstein 1b, Merv Rettenmund cf, Paul Casanoca c, Remigio Hermoso 2b, Enzo Hernández ss. El juego empezó a las once de la mañana y Salvatore Campisi abrió por los Navegantes. Angel Bravo negoció boleto y de inmediato anotó la primera carrera amparado en doblete de José Herrera.
En la apertura del cuarto inning, Mike Epstein descargó cuadrangular solitario para poner el marcador 2-0. Por su parte Rollie Fingers tenía algunas dificultades pero mantuvo en blanco a los navegantes hasta el séptimo inning. Luego de un out, Jesús Aristimuño bateó un sencillo y el emergente Victor Colina lo imitó. Dámaso Blanco falló y Gustavo Gil bateó roletazo por la intermedia ante el cual Remigio Hermoso cometió error para que Aristimuño anotara la primera carrera, pero Colina fue out en la goma en la misma jugada, lo cual ocasionó una acalorada discusión.
Fingers llegó al noveno inning ganando 2-1 y sacó los dos primeros outs. Entonces Pat Kelly y Gustavo Gil negociaron boletos. Y las tribunas empezaron a calentarse. Con Clarence Gaston en turno, el manager Wilfredo Calviño confió en Fingers. Gaston conectó un roletazo fuerte hacia el campocorto que fue desviado por una piedrita y pasó por encima de Enzo Hernández para que Kelly anotara la carrera del empate.
Marcelino López relevó a Fingers y logró salir de aquel enredo para enviar el juego a extrainning.
En la trinchera de enfrente Ron Tompkins relevó a Roberto Muñoz, quien había suplantado a Campisi en el octavo inning.
En el undécimo inning Hernández bateó triple pero fue out en jugada de apelación por no pisar la primera base. Luego Bravo disparó sencillo y Herrera, como en el primer episodio, descargó doblete para remolcar a Bravo.
Aurelio Monteagudo salió a cerrar el juego en el cierre del undécimo y empezó ponchando al emergente Evangelista Núñez. Dámaso Blanco sonó imparable por encima de primera base y Pat Kelly siguió con otro sencillo por la misma banda que llevó a Dámaso hasta la antesala y él se metió hasta la intermedia con el tiro a tercera. Monteagudo volvió a respirar al ponchar a Gustavo Gil. Entonces con la primera base libre, Wilfredo Calviño no quiso bolear a Gaston y este respondió con trueno al jardín central para ganar el juego. Dos veces en menos de veinticuatro horas, Gaston había dejado sobre el terreno al rival. El público deliraba y sacó en hombros al héroe del juego. Luego del encuentro Gaston declaró a la prensa: “Jamás había sido tan aclamado en un campo de juego y eso me hace feliz. Una de las cosas que más me ha impresionado es la pasión que hay en Venezuela por el beisbol y la constancia de los fanáticos del Magallanes. Nuestro equipo está todavía abajo, y sin embargo los fanáticos van al estadio a conversar con nosotros y a apoyarnos”.
Así jugaba aquel Magallanes, había una gran integridad de los peloteros, aunque hubiesen cometido cinco errores en un juego siempre seguían fajándose al máximo y eran capaces de remontar cualquier desventaja por inmensa que fuera. Nadie podría creer luego de ese fin de semana que aquella sería la última temporada de los navegantes del Magallanes como anfitriones en Caracas. Ese año finalmente se logró clasificar. Gaston fue campeón de bateo y de carreras impulsadas. Ron Tompkins tuvo marca de 9-5 con 2.95 de efectividad en 131.1 innings, además salvó 2 juegos, 84 ponches, 38 boletos. Roberto Muñoz dejó marca de 4-2 con 2 salvados y 2.81 de efectividad en 57.2 innings, 34 ponches, 21 boletos. Bo Belinsky ganó 6 y pedio 8 juegos con 1.94 de efectividad en 97.1 innings, 93 ponches, 67 boletos. Pat Kelly bateó para .342 con 11 jonrones, 45 carreras empujadas, 48 anotadas, 81 hits, 11 dobles, 3 triples, el complemento ideal de Gaston en la yunta del poder negro.
Al final de aquella temporada, principalmente por motivos económicos el Catire Istúriz decidió vender a los Navegantes del Magallanes a un grupo de empresarios valencianos. Todo un rudo golpe para los magallaneros de la región capital, quienes pasaron de ver jugar a su equipo 42 veces por temporada en el estadio de la UCV a solo 12 a partir de la temporada.
Alfonso L. Tusa C. 24 de mayo de 2018. ©
martes, 18 de septiembre de 2018
Senzatela y los Rockies se mantienen en posición de postemporada al vencer 3-2 a los Gigantes .
SAN FRANCISCO (AP) Antonio Senzatela terminó la sequía de anotar carreras más larga de Colorado esta temporada con su primer imparable en casi cinco meses.
El derecho también lanzó muy bien.
Senzatela pitcheó sin permitir anotaciones hasta el sexto inning y también despachó un sencillo de dos carreras mientras los Rockies vencían 3-2 a los Gigantes este domingo 16 de septiembre de 2018 y regresaban al primer lugar de la división oeste de la Liga Americana.
Colorado sacó medio juego de ventaja sobre los Dodgers de Los Angeles, quienes perdieron 5-0 en San Luis este domingo en la noche.
“Sé que hubo grandes momentos pero solo traté de mantenerme en cada uno y de ejecutar mis pitcheos para salir adelante”, dijo Senzatela. “En ese turno al bate solo traté de poner la pelota en juego y lo hice. Conseguí un buen resultado y ayudé al equipo a ganar”.
Los Rockies, blanqueados los dos días anteriores, evitaron una barrida de tres juegos.
Colorado también mejoró a 41-34 en la carretera esta temporada, para igualar la marca de la franquicia de victorias fuera del Coors Field establecida en 2009 e igualada en 2017.
Ian Desmond agregó dos imparables y DJ LeMahieu bateó un elevado de sacrificio para Colorado.
Los Rockies anotaron tres veces en el segundo episodio contra Dereck Rodríguez (6-4).
Senzatela (5-6) logró escapar de apuros en el segundo y tercer inning, y salió del juego luego de permitir un sencillo y un boleto para abrir el sexto. El derecho permitió una carrera y ponchó cinco, con dos boletos, para su primer triunfo desde el 28 de julio.
“Aún está creciendo como pitcher”, dijo Bud Black, el manager de Colorado. “Todavía está aprendiendo mucho. Lo que nos gusta de él es su actitud competitiva y su intensidad”.
Cuatro relevistas terminaron el juego, con Wade Davis retirando tres bateadores para su salvado 40 que lidera la Liga Nacional.
Los Rockies terminaron su mayor sequía de anotaciones esta temporada en el segundo inning luego de un out, mediante el error del primera base Austin Slater.
Desmond sencilleó y Rodríguez caminó a Chris Ianetta para llenar las bases. Senzatela siguió con su segundo imparable de la temporada, un sencillo a la izquierda. Despues que Charlie Blackmon negociara boleto, LeMahieu bateó elevado de sacrificio para poner el marcador 3-0.
Black llamó al sencillo de Senzatela el imparable más importante de la serie para Colorado. El único otro imparable de esta temporada lo bateó el 27 de abril en Miami.
“Tuvimos ese tipo de oportunidad el viernes y el sábado y no pudimos capitalizar”, dijo Black. “Hoy lo hicimos e irónicamente fue el pitcher”.
Chris Shaw bateó sencillo empujador de carrera con dos outs en el sexto para los Gigantes.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. 17-09-2018.
jueves, 13 de septiembre de 2018
El colombiano Dayán Díaz lanzará con Magallanes. El Emergente. Ignacio Serrano
miércoles, 12 de septiembre de 2018
El relevista colombiano Dayán Díaz, quien fue pretendido por los Cardenales de Lara, llegó a un acuerdo para integrarse al bullpen de los Navegantes de Magallanes y se pondrá el uniforme de los turcos en la temporada que se avecina, de acuerdo con un reporte de prensa.
El derecho nacido en Cartagena tiene experiencia en las Grandes Ligas, la última vez en 2017, y conoce bien la pelota venezolana, precisamente por haber reforzado a los pájaros rojos en un par de ocasiones, siempre con números dominantes.
El periodista Ángel Cuevas informó sobre la contratación, que sigue aumentando la cifra de importados asegurados por la nave, aunque oficialmente la gerencia no ha confirmado ni negado ninguna de las adquisiciones.
Roberto Ferrari, presidente de los bucaneros, señaló este miércoles en el programa radial El Infield que el anuncio formal ocurrirá solamente cuando estén definidas las siete firmas foráneas que formarán parte del roster inicial.
Díaz tuvo 2.20 de efectividad en la campaña 2015-2016 y mejoró a 2.01 en la 2016-2017.
El neogranadino pertenece a los Ángeles de Los Ángeles y este año trabajó solamente en Clase A avanzada, con 4.02 de promedio en 11 presentaciones.
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Ignacio Serrano
Andy Wilkins vuelve a la LVBP, pero con el Magallanes. El Emergente. Ignacio Serrano-
martes, 4 de septiembre de 2018
El inicialista Andy Wilkins, uno de los buenos importados que tuvieron los Tiburones de La Guaira en la temporada 2013-2014, regresa a la LVBP para una segunda experiencia, pero esta vez como refuerzo de los Navegantes del Magallanes, según un reporte de prensa.
El toletero zurdo dejó una brillante línea ofensiva a su paso con los escualos, con promedios de .314/.395/.476 en 31 juegos, incluyendo 10 extrabases (3 de ellos jonrones) y 21 carreras empujadas. Dejó un buen OPS de .871 en aquella ocasión.
Wilkins, reportó este martes el periodista Ángel Cuevas, aceptó pactar con la nave por toda la temporada. Su presencia le dará mayor balance al lineup, en teoría, por batear a la mano equivocada.
Ya es un veterano con 30 años de edad, a diferencia del tiempo en que vino por primera vez.
Luego de su paso por el Universitario, Wilkins actuó en un par de campañas en las Grandes Ligas, entre 2014 y 2016, pero pasó luego por circuitos independientes. Este año lo dividió entre Doble A y Triple A con los Mellizos de Minnesota, con una línea de .200/.297/.443 y 14 vuelacercas en 62 compromisos.
(Subí esta nota con retroactividad al martes, por haber estado sin cobertura ese día.)
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Ignacio Serrano
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