lunes, 25 de febrero de 2008

Kyle Kendrick es màs que un pitcher novato.

El primer dìa del resto de su vida comienza hoy 25 de febrero de 2008. Un aire de gracia, disgusto o tonterìa acompañarà a Kendrick y la broma de mal gusto que lo convirtió en el hazmerreír del campo de entrenamientos de los Filis de Filadelfia.
No hay nada que hacer, la normalidad tardarà en restablecerse. Los chistes en el clubhouse arreciaràn cuando sus compañeros le recuerden que fue vìctima de una banda de conspiradores que le hicieron ver que habìa sido cambiado a un equipo de Japòn cuando esto no podìa ocurrir. Por un jugador de nombre Kobayashi Iwamura que no existe. Y que se habìa convocado una rueda de prensa para informar sobre el asunto.
“Quiero dejar atràs el incidente del cambio”, dijo Kendrick. “Olvìdense de eso. Soy un pitcher, eso es lo que hago. Quiero ser conocido por pitchear”.
Esta bien. Pero otro vistazo no harà daño.
La broma pesada ideada por el pitcher Brett Myers y secundada por el manager Charlie Manuel, el asistente al Gerente General Rubèn Amaro Jr., el agente Joe Urbon, màs los peloteros y periodistas alrededor, en realidad dice mucho de Kendrick el pitcher.
Kendrick fue a la oficina de Manuel, con toda la tranquilidad que motivò a los Filis a traerlo el año pasado desde doble A para ocupar un puesto en la rotaciòn y lo hizo tan bien que nunca regresò a las menores, para pedirle que lo ayudara con lo del revuelo del cambio.
Manuel se quedò callado porque no querìa echar a perder la broma.
Màs adelante, en la rueda de prensa Kendrick rompiò el silencio para preguntar: “¿La comida es buena en Japòn?”. Nunca se quejò, ni gritò,ni preguntò ¿por què? o ¿còmo?
“Siempre mantuvo la cordura”, dijo Manuel. “Es una buena señal. Mìrenlo en el montículo, cuando lo empiezan a batear, es cuando màs trabaja. Insiste con lo que sabe, con lo que funciona para èl. No se precipita, enfrìa el juego. Y sigue tratando”.
Su complexión es normal, ni muscular, ni fofo, justo en el promedio. No lanza muy duro. Ponchò 49 bateadores, el mìnimo para pitchers que lanzaron al menos 120 innings la temporada de 2007. Su habilidad para pasar desapercibido ocasionò esta respuesta de Manuel cuando le informaron que Kendrick ocuparìa una plaza en la diezmada rotaciòn de Filadelfia de mediados de junio.
“¿Kendrick?”
Manuel recordaba muy poco de Kendrick en el spring training. La gerencia le informò que Kendrick lanzaba una sinker sin igual. La habìa aprendido con Warren Brusstar el coach de pitcheo del Batavia, en su segunda temporada en las menores. Tambièn aprendiò a lanzar la recta siguiendo el sentido de las costuras en vez de atravesarlas.
El nuevo agarre hizo que la recta de Kendrick dejara ciegos a los bateadores derechos. Agarra la pelota con el pulgar a un lado de la misma, mientras la mayorías de los lanzadores de sinker, ponen el pulgar por debajo. Asì le imprime màs movimiento a la bola. Aunque tenìa record de 4-7 en AA, Kendrick recibiò el llamado de el Gerente General Pat Gillick.
“Hablamos de una apertura”, dijo Manuel. “Luego èl lanzò bien ante los Medias Blancas. Después ganò el ùnico juego de una serie contra los Mets. Después todos decìamos. ‘Caramba, no es malo’”.
Kendrick dejò marca de 10-4 con 3.87 de efectividad desde el 21 de agosto. Ganò 5 de 6 decisiones mientras los Filis desbancaban a los Mets del primer lugar para ganar la divisiòn Este de la Liga Nacional.
“Quiero mejorar lo que hice el año pasado”, dijo Kendrick. “Tener buenas faenas, darle a mi equipo la oportunidad de ganar, y luego ¿quièn sabe?”.
¿Un juego sin hits ni carreras? ¿Un banderìn? ¿Un tìtulo de Serie Mundial? Quizàs entonces la gente reconocerà a Kendrick màs que por ser vìctima de una broma pesada.
Tambièn hay otra opciòn.
El locker de Myers està al lado del de Kendrick.
“Creanme que me voy a desquitar”, dijo Kendrick. “Cuando lo haga, todos se enteraràn”.

Alfonso L. Tusa C.

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