viernes, 23 de octubre de 2009

Un escritor le da vida a la Serie Mundial de 1975

El sexto juego recreado por todos los involucrados en el legendario enfrentamiento.

Mark Sheldon / MLB.com

Fue sin duda el juego más grandioso de lo que muchos consideran la mejor Serie Mundial que se haya jugado.
El autor Mark Frost descubrió muchas cosas más alrededor del drama que hizo del juego 6 de la Serie Mundial de 1975 entre los Rojos y los Medias Rojas un evento tan memorable. El juego terminó con uno de los momentos más grandes del béisbol de todos los tiempos, que pareciera estar congelado en el tiempo, el jonrón de Carlton Fisk para ganar el juego en el duodécimo inning, lo cual envió a la serie a un séptimo juego.
Cuando se jugó ese sexto juego, el 21 de octubre de 1975, Frost era un escritor de televisión de dos episodios de “The six million dollar man”, quién eventualmente trabajaría en shows aclamados como “Hill Street Blues” o “Twins Peaks”. Él estaba viendo el épico juego por televisión en su casa de Los Ángeles, y aunque es un fanático de los Dodgers, estaba completamente hipnotizado por cada incidencia de aquel sexto juego.

Treinta y cuatro años después, Frost y la editorial Hyperion publicaron su libro sobre aquella noche. “Game Six: Cincinnati, Boston and the 1975 World Series: The Triumph of America's Pastime.”
“Mientras veía esa serie, y ese juego en particular, sentí que era el evento deportivo más emotivo y espeluznante que había visto en mi vida, más allá del béisbol”, dijo Frost, también autor de los éxitos de ventas “The Match” y The Greatest Game Ever Played".
“Ese juego parecía estar repleto de situaciones que estaban por encima y más allá del juego. Ese sentimiento se quedó en mí. Supe que quería escribir algo sobre béisbol ¿Y por qué no tratar de escoger el juego que significó tanto para mí?”
A través de las 378 páginas del libro, hay unos pocos momentos antes, durante y después del Sexto juego que sobresalen en la descripción.
“Quería crear una máquina del tiempo para que los lectores se ambientaran en lo que era estar en Fenway Park aquella noche”, dijo Frost.
A través de entrevistas e investigación, Frost detalló vívidamente cada pitcheo y turno al bate, pero con el uso de frecuentes regresos en el tiempo. También colocó cada momento en contexto con la historia de los peloteros, managers, árbitros, ejecutivos, medios, aficionados y el propio Fenway Park.

Fisk, Carl Yastrzemski, Johnny Bench, Pete Rose, Dwight Evans, Fred Lynn y Joe Morgan estaban entre las superestrellas de la época que son ilustrados en detalle. Pero también lo son los menos conocidos Bernie Carbo, Ed Armbrister, Denny Doyle, Jack Billingham, Rico Petrocelli, el árbitro Larry Barnett y otros.
Mezcladas a través del libro hay anécdotas en referencia a la fundación de los Rojos y los Medias Rojas, los sucesos que desembocaron en la primera Serie Mundial de 1903, como Tom Yawkey se convirtió en el dueño de los Medias Rojas, y más. Se recuerda una época cuando el béisbol sufría las caídas de asistencia a los estadios y de audiencia televisiva, era un país todavía afectado por el escándalo de Watergate y acechado por una economía en problemas.
“Quería encontrar la manera de abarcarlo todo”, dijo Frost del uso de distintas narraciones que regresaban en el tiempo. “Contar las historias mientras el juego avanzaba pareció la mejor forma de hacer eso”.
De todas las personas detalladas en el libro, ninguno tuvo más páginas dedicadas que el manager de los Rojos, Sparky Anderson y el as de pitcheo de los Medias Rojas Luis Tiant.
Frost, quién vio una cinta del Juego 6 en la casa del manager del Salón de la Fama, detalló la juventud de Anderson con su humilde comienzo como bat-boy de la Universidad del Sur de California, su paso por el béisbol de Ligas Menores como jugador, y como obtuvo su famoso apodo.

“Me senté a ver el juego con Sparky y hablé de eso con él y lo ví a través de sus ojos”, dijo Frost. “Mientras hablaba con él, apreciaba su punto de vista y la forma como hizo armonizar a un equipo muy talentoso, que no jugaba unido, cuando llegó a dirigir y los llevó a construir un conjunto cohesionado”.
Para Tiant, Frost describió su niñez en La Habana como hijo de un pitcher de las Ligas Negras y sus batallas por establecerse en la Ligas Mexicana y en las Grandes Ligas. También dibujó una emotiva reunión con los padres de Tiant, quienes no pudieron salir de la Cuba de Fidel Castro por más de una década hasta la mitad de la temporada de 1975.
“Una vez que empecé a hablar con los jugadores de ese equipo, tuve una fotografía nítida de lo que era aquel clubhouse”, dijo Frost. “Parecía muy claro que fue cuando Luis Tiant llegó a Boston, que el equipo empezó a jugar unificado. Él fue el tipo que puso a funcionar al equipo”.
Claro, todos sabemos el resultado de la Serie Mundial de 1975. A pesar del jonrón dramático de Fisk sobre el monstruo verde, los Rojos ganaron el séptimo juego para alcanzar la primera de dos Series Mundiales seguidas que solificó a la Gran Maquinaria Roja como uno de los mejores equipos de todos los tiempos.
Del otro lado, los Medias Rojas continuaban con una reputación de eternos segundones que no fue borrada hasta que ganaron dos títulos de Serie Mundial en la primera década del siglo 21.

¿Qué hizo al juego y a la serie, trascendentes a través de los años?
“Fue una época turbulenta en la historia del país. El país, como su pasatiempo favorito, pasaba por momentos difíciles”, dijo Frost. “De pronto esta serie y estos dos equipos levantaron al juego de su letargo con estos grandiosos enfrentamientos”.
“Fue un momento extraordinario cuando el béisbol se levantó por sí mismo y revivió hasta lo más profundo de su relación con el país y lo que significaba para este. Esa serie atrapó a la gente como no lo había hecho en muchísimo tiempo”.

Traducción: Alfonso L. Tusa C.

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