miércoles, 13 de diciembre de 2017
Paciorek se sobrepuso a una niñez dificil para disfrutar una larga carrera en el beisbol.
Bruce Markusen
Junio 2, 2017
Siempre he disfrutado el trabajo de Tom Paciorek como analista de las transmisiones de los juegos de los Medias Blancas de Chicago, desde sus primeros días como narrador en la década de 1990. Ahora retirado, él era divertido, agudo y reflexivo, una voz agradable de muchas maneras. Fue solo recientemente que supe acerca de su conexión con Detroit, lo cual me motivó a escribir de él.
Paciorek nació y se crió en la ciudad el motor, donde resistió una niñez difícil. Una vez que empecé a investigar el entorno de Paciorek, descubrí una historia fascinante y problemática que me hizo preguntarme como pude haber sabido tan poco de este beisbolista y narrador deportivo.
Uno de ocho hijos, Paciorek creció en la pobreza en una de las secciones más olvidadas de Detroit. Él, sus padres, y sus hermanos (incluyendo dos otros futuros jugadores de grandes ligas, John y Jim) vivían en una colapsada casa de tres habitaciones. Debido a los ingresos limitados de sus padres y a la presencia de muchos niños que alimentar y vestir, los Paciorek carecían de dinero hasta para comprar un televisor. De acuerdo a Paciorek, su familia fue la última de la vecindad en adquirir un televisor, eso ilustra las difíciles circunstancias económicas que vivieron los Paciorek.
Como si su situación monetaria no fuese lo suficientemente mala, Tom y varios de sus hermanos también enfrentaron un problema adicional. Asistían a la escuela secundaria en St. Ladislaus, en Hamtramck, una institución manejada por curas católicos. Como Paciorek reveló muchos años después, él y tres de sus hermanos fueron sometidos al abuso sexual por un cura en St. Ladislaus. Dada la cultura de la década de 1960, cuando era difícil retar a la autoridad del clero, Paciorek y sus hermanos se sintieron sin respaldo para denunciar al cura, reverendo Gerald Shirilla. Paciorek dijo que los repetidos incidentes con Shirilla lo traumatizaron, lo cual le afectó por años. A comienzos de la década de 1990, Paciorek se motivó a realizar una demanda contra el cura en St. Ladislaus (la cual ahora no existe), pero para entonces había expirado el período para denunciar el abuso sexual.
“Él me molestó durante cuatro años”, le dijo Paciorek a Detroit Free Press en 2002. “Definiría esos incidentes como ataques. Diría que hubo por lo menos cien de ellos”. La situación alcanzó su punto culminante durante un periodo de tres dias cuando Shirilla obtuvo permiso para que Paciorek se quedara con él por un fin de semana. “Por 72 horas, me sentí bajo un ataque constante”, dijo Paciorek. “Fue implacable. Me refiero a que me sentí prisionero en su casa…Recuerdo decir en un momento de silencio, cuando tal vez dormía un par de horas. ‘Dios ¿terminará esto alguna vez?’ ¿Cuándo va a terminar esto?’”
Sorprendentemente, Paciorek siguió siendo un buen estudiante en St. Ladislaus, donde se convirtió en jugador estrella de beisbol y futbol americano. Se ganó la oportunidad de asistir a la University of Detroit, donde destacó en el equipo de futbol americano. En otro episodio de infortunio, la universidad canceló el programa de futbol americano después del primer año de Paciorek. Tratando de mantener las esperanzas de una prometedora carrera en el futbol americano universitario, Paciorek se cambió a la University of Houston, donde no solo jugo como defensa en el futbol, sino que también surgió como un gran jardinero en el equipo de beisbol.
En 1967, Paciorek y los Cougars avanzaron a la Serie Mundial universitaria, lo cual sirvió para que lo vieran los scouts de grandes ligas. Luego vinieron más adversidades. En su último año en la universidad se lesionó una pierna al chocar contra la pared de los jardines. La lesión disminuyó la calidad de su juego, pero aún así los Dodgers de Los Angeles lo seleccionaron en el draft de grandes ligas de 1968. Los Dodgers lo escogieron en su quinta oportunidad. Ese año los Dolphins de Miami de la NFL lo seleccionaron en su escogencia de octava ronda. Tratando de no perder lo que consideraban un prospecto legítimo, los Dodgers convencieron a Paciorek de optar por el beisbol al ofercerle un bono de 20.000 $. Paciorek aceptó la oferta y se fue a su primera asignación de ligas menores, se reportó al equipo filial de los Dodgers en la liga novatos ubicado en Ogden, Utah.
Paciorek probó rápidamente que era capaz de batear el pitcheo profesional. Bateó .386 con un porcentaje de slugging de .653, mientras también se desempeñaba satisfactoriamente a la defensiva. Durante su estadía de 29 juegos con Ogden, Paciorek aprendió más del juego con un manager joven llamado Tommy LaSorda. Fue LaSorda quien le pondría a Paciorek su famoso apodo. Una noche, Paciorek y varios de sus compañeros de equipo cenaron en un restaurant. Todos los peloteros ordenaron filete, excepto Paciorek. El optó por una hamburguesa. Cuando LaSorda se enteró, lo llamó “Wimpy” (“Roque Pilón”), en referencia al personaje de la comiquita de Popeye.
Ahora conocido por su amor a las hamburguesas, Paciorek procedió a escalar a través del sistema de granjas de los Dodgers. A mediados de la temporada de 1968, se ganó una promoción a Bakersfield, donde alcanzaría grandes números en 1969. Entonces vino una promoción hasta el Spokane AAA en 1970, donde bateó para .326 con 17 jonrones y 101 carreras empujadas. Impresionados con su fácil transición a AAA, los Dodgers lo premiaron con una llamada de última hora a Los Angeles.
Paciorek parecía listo para quedarse en grandes ligas. Pero los Dodgers tenían un sistema de ligas menores cargado de talento, y ya tenían jardineros establecidos como Willie Crawford, Willie Davis y Manny Mota. Despues de la temporada de 1970, los Dodgers agregaron otro elemento a esa mezcla al adquirir a Richie Allen, otro pelotero que podía jugar en los jardines, en un cambio con los Cardenales de San Luis. Con esa clase de competencia, Paciorek pasaría la mayor parte de 1971 en AAA.
Luego de la temporada de 1971, los Dodgers salieron de Allen, pero añadieron a Frank Robinson. Una vez más Paciorek fue forzado a pasar más tiempo en las ligas menores.
En 1972, los Dodgers mudaron a Paciorek a primera base, posición donde jugaría en el Albuquerque AAA. Por supuesto, los Dodgers tenían otro enredo en primera base, donde el ganador del guante de oro Wes Parker era regular, y donde un prospecto llamado Steve Garvey jugaría pronto debido a problemas en el hombro que terminaron sus días como tercera base.
Para 1973, el aprendizaje de Paciorek en ligas menores llegó a su conclusión, pero tendría que asumir el papel de jugador a medio tiempo y jardinero de reserva. Al no poder establecerse en la alineación regular de los Dodgers, Paciorek jugó esporádicamente las próximas tres temporadas. En 1975, tocó fondo con promedio de .193. Disgustados con su una vez prospecto principal, los Dodgers hicieron un cambio grande ese invierno, enviaron a Paciorek, el jardinero Jimmy Wynn y los jugadores del cuadro Lee Lacy y Jerry Royster a los Bravos de Atlanta por el jardinero Dusty Baker y el jugador del cuadro Ed Goodson.
La mudanza a Atlanta ayudó a Paciorek. No solo le abrió la puerta para más tiempo de juego, sino que le dio la oportunidad de jugar en Fulton County Stadium, un parque mucho más amigable para los bateadores que Dodger Stadium. Al dársele más tiempo de juego en los tres jardines, primera base, y tercera base, Paciorek apareció en 111 juegos y bateó un impresionante .290, aunque falló en sacarle provecho a las dimensiones del “Launching Pad”.
Paciorek esperaba por una mayor experiencia como regular en 1977, pero tuvo dificultades en el plato, su promedio de bateo cayó a .239. Su imagen con Atlanta decayó tanto que los Bravos lo despidieron al terminar el entrenamiento primaveral. Luego, cerca de una semana después, lo volvieron a firmar, pero solo le dieron unos pocos turnos al bate como bateador emergente. Hacia finales de mayo, los Bravos lo despidieron por segunda vez, lo cual significó el final de su fracturada estadía en Atlanta.
Ahora su carrera estaba en una encrucijada, Paciorek encontró trabajo ocho días después, cuando los Marineros de Seattle lo firmaron como agente libre. Como equipo de la reciente expansión, los Marineros necesitaban ayuda en muchas posiciones, así que estaban muy contentos de contar con un pelotero con el potencial bateador de Paciorek.
Por las próximas tres temporadas y media, Paciorek jugó el jardín izquierdo para los Marineros, mientras mostraba un incremento en su producción casi cada año. Su pasantía en Seattle alcanzó su punto cumbre durante la temporada de la huelga de 1981, cuando bateó para .326 con 14 vuelacercas y su tope personal en OPS con .888. Paciorek fue líder en promedio de bateo de la Liga Americana hasta la semana final de agosto, aunque terminó segundo en la carrera por el título de bateo. Por primera vez en su carrera, Paciorek actuó en el Juego de Estrellas. Al final de la temporada, recibió alguna consideración para el premio al jugador más valioso de la liga, terminó décimo en la votación.
La mayoría de los peloteros no tienen el año de su carrera a la edad de 34 calendarios, pero Paciorek lo había logrado con los Marineros. En vez de conservar a Paciorek, los Marineros decidieron capitalizar su repentino valor en el mercado. Despues de la temporada del ’81, lo cambiaron a los Medias Blancas de Chicago por el cátcher Jim Essian, el campocorto Todd Cruz y el jardinero Rod Allen.
En las siguientes dos temporadas, Paciorek siguió siendo un pelotero productivo con los Medias Blancas, quienes lo mudaron desde los jardines hasta primera base. El rendimiento de Paciorek empezó a decaer en 1984 y 1985, muy comprensible debido a que se acercaba a los cuarenta años de edad. A mediados de la temporada de 1985 los Medias Blancas lo negociaron a los Mets de Nueva York por el infielder de ligas menores Dave Cochrane. Paciorek bateó para un respetable .284 en total esa temporada, pero aún asi fue despedido ese invierno. Firmó un contrato como agente libre con Texas, donde jugó sorpresivamente bien como jugador de reserva en sus últimas dos temporadas en las cuales bateó por encima de .280.
La carrera de Paciorek, que duró 18 años, es un testamento a su perseverancia. Fue ese raro pelotero, a la Mike Easler y Bill Robinson, quien fue mejor a los treinta años que a los veinte. Paciorek logró prolongar su carrera hasta los 40 años de edad, a pesar de los disgustos en los años con los Dodgers y las variadas despedidas de los Bravos. También hizo suficientes contactos en la organización de los Medias Blancas para asegurar un trabajo como narrador deportivo, una posición en la que entraba y salía. Además de los Medias Blancas, también narró juegos para los Tigres, Marineros, Bravos y Nacionales de Washington.
De manera más impresionante, Paciorek se sobrepuso a dos problemas de niñez que a menudo arruinan a las personas por el resto de sus vidas: la pobreza y el abuso sexual. Su voluntad para hablar del martirio de St. Ladislaus, junto a su voluntad para confrontar a su atormentador, ilustran el carácter de Paciorek.
Un orgulloso hijo de Detroit, Tom Paciorek lo ha hecho muy bien.
Traducción: Alfonso L. Tusa C. 12-12-2017.
miércoles, 22 de noviembre de 2017
Melvin Mora y su pundonor en el Paseo de la Fama de los Navegantes del Magallanes.
Tal vez uno de los peloteros más representativos de esa estirpe de entusiasmo y resiliencia que ha caracterizado a los equipos más épicos de la nave magallanera a lo largo de sus historia, el beisbolista de Agua Negra, Yaracuy, recibirá este diciembre uno de los reconocimientos que quizás esperaba con tanta o mas ansiedad que su llegada al Salón de la Fama de los Orioles de Baltimore.
Al mencionar el nombre de Mora de inmediato viene a la memoria el sexto juego de la primera serie final entre Leones del Caracas y Navegantes del Magallanes. Aquella tarde-noche de enero de 1994, el juego permanecía en blanco en la apertura del sexto episodio cuando Omar Vizquel conectó una línea sólida que parecía remolcar la carrera de la ventaja en los spikes de Henry Blanco, entonces apareció la figura de Mora lanzándose sobre la grama del jardín central para atrapar la pelota justo antes de hacer contacto con la superficie.
En el séptimo juego de aquella final 1993-94, Melvin Mora anotó la carrera de igualar el marcador 3-3 en el cierre del quinto inning luego que los Leones se habían adelantado 3-0 en el tercero. Luis Raven se ponchó pero llegó a primera por wild pitch. Chris Hatcher descargó doble para remolcar a Raven. Eddy Díaz adelantó a Hatcher hasta la antesala con rodado a la intermedia. Mora bateó por tercera base pero Henry Blanco no pudo atrapar la pelota y Hatcher anotó la segunda carrera magallanera. Clemente Álvarez entregó el segundo out de tercera a primera, Entonces Tucupita Marcano la rodó por la antesala y ante el estupor de la multitud, la pelota se escurrió por debajo del guante de Blanco y Melvin Mora anotó el empate. Magallanes 10 – Caracas 3. Campeones luego de 15 años de sequía.
Mora también fue factor en la serie final 1995-96 ante Cardenales de Lara, con Magallanes abajo 1-0 en la serie y en el marcador del juego, Clemente Álvarez abrió el tercer episodio mediante imparable al centro. Eddy Díaz se sacrificó. Entonces Melvin Mora dejó caer una granada detrás del segunda base Alexis Infante y Álvarez anotó el empate. Luego Edgardo Alfonzo soltaría otro imparable para llevar a Mora hasta la antesala, desde donde llegó al plato amparado en elevado de Luis Raven a la izquierda. A partir de allí los Navegantes mantuvieron la delantera hasta el noveno inning, para adjudicarse la victoria 5-2.
Entonces llegó el séptimo juego de esa final y en el primer inning Mora se embasó con toque por la antesala. Edgardo Alfonzo se ponchó- Luis Raven soltó una bala fría sobre la raya de cal de la derecha y Mora anotó la primera carrera de los Navegantes. De inmediato Álvaro Espinoza la rechinó contra la cerca para poner la pizarra 2-0. Ese día los Navegantes ganaron 3-0 y alcanzaron su octavo título campeonil en LVBP.
El episodio que más recuerdo de Melvin Mora ocurrió en una serie semifinal todos contra todos a mediados de la década de 1990. Durante un juego Mora salió lesionado de su mano derecha y de acuerdo a los primeros partes médicos se temía por la continuidad del corajudo pelotero en el resto de la serie. El día siguiente, Mora estaba en la alineación inicial, en una entrevista radial declaró que su regreso inmediato a la acción se lo debía a su señora madre, quien pasó toda la noche masajeándole la mano hasta que se la dejó en inmejorables condiciones. Esa es una muestra muy representativa de lo que Mora fue y es como pelotero y ser humano.
Alfonso L. Tusa C. © 22 de noviembre de 2017.
domingo, 19 de noviembre de 2017
Rick ‘Stelly’ Stelmaszek, coach de bullpen de los Mellizos de Minnesota por mucho tiempo, fallece a los 69 años de edad.
John Shipley. Pioneer Press. 6 de noviembre de 2017.
Rick Stelmaszek, el hombre de beisbol quien pasó 32 años como coach de los Mellizos, falleció la tarde de este lunes 6 de noviembre debido a complicaciones relacionadas con un cáncer pancreático.
Stelmaszek trabajó con cuatro managers de los Mellizos como coach de bullpen y ganó anillos de Serie Mundial como parte del equipo de Tom Kelly en 1987 y 1991. Trabajó para Ron Gardenhire desde 2002 hasta 2014, lapso durante el cual también planificó y ejecutó los ejercicios del entrenamiento primaveral.
“Fue un buen hombre” dijo el antiguo gerente general Terry Ryan. “Tenía el beisbol en la sangre y era uno de los buenos tipos del juego. Fuimos afortunados de tenerlo”.
Los 32 años de Stelmaszek con los Mellizos es el período más de cualquier coach en la historia de la franquicia y el tercero más largo en la historia de las ligas mayores. Al final de la temporada el capítulo de las Twin Cities de la Baseball Writers Association of America rindió honores a Stelmaszek con el Herb Carneal Lifetime Achievement Award, el cual será presentado en los Diamond Awards en enero.
“Los Mellizos de Minnesota están profundamente entristecidos por la pérdida de Rick Stelmaszek”, dijeron los Mellizos en una declaración. “Una verdadera leyenda de los Mellizos, ‘Stelly’ fue ampliamente respetado en todo el beisbol. Fue un profesional quien dedicó su vida al beisbol de los Mellizos e inculcó una cultura ganadora en varias generaciones de peloteros.
“El equipo, como muchos de sus amigos en el juego, están pensando en su esposa e hijo, Kathy y Michael, y toda la familia Stelmaszek durante este difícil momento”.
Stelmaszek también trabajó con los managers de los Mellizos Billy Gardner y Ray Miller. Se fue de los Mellizos cuando Gardenhire fue despedido después de la temporada de 2014. Regresó esta temporada para hacer el primer lanzamiento ceremonial el día inaugural.
“El beisbol es mi vida; lo llevo en la sangre. Eso fue todo lo que hice”, dijo en abril. “Fui muy afortunado al hacer algo que me gustaba. No sentía que tenía un trabajo. Era algo que disfrutaba haciéndolo, y tuve una buena vida haciendo eso. Hice muchos amigos…Lo veo desde la perspectiva de una cabra vieja, puedo decir que estoy muy feliz y orgulloso”.
Stelmaszek vivía en el South Side de Chicago, donde nació y se crió. Jugó 60 juegos en grandes ligas, y más de 1000 en las menores, antes de convertirse en coach de los Mellizos.
Fue diagnosticado con cáncer pancreático en diciembre. Los arreglos del funeral serán anunciados en los próximos días, dijo el quipo.
Ryan, ahora un scout de asignaciones especiales de los Filis de Filadelfia, trabajó con Stelmaszek por más de 25 años. Durante ese tiempo, Ryan fue director de scouts, gerente general y consejero: Stelmaszek fue siempre el coach de bullpen.
“Era muy leal y gran trabajador”, dijo Ryan. “Trabajó para muchos managers, como se sabe, y todos lo querían. Eso dice mucho de Stelly”.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
Nota del traductor: Estadísticas ofensivas de Rick Stelmaszek con los Navegantes del Magallanes en la temporada 1974-75: 57 J, 195 VB, 10 CA, 52 H, 8 2b, 1 3b, 1 HR, 11 CI, 35 BB, 28 K, 1 BR, .267 AVE.
Richard Hidalgo llega a su merecido lugar en el paseo de la fama de los Navegantes del Magallanes.
Desde que John Carrillo anunció en La Hora Magallanera a comienzos de la década de 1990, “¡No le pierdan la vista a este nombre: Richard Hidalgo. Ese muchacho va a llegar muy lejos en el beisbol!”, seguí paso a paso sus logros con el bate, guante y su poderoso brazo.
Uno de los juegos que más recuerdo de Richard Hidalgo es el segundo de la serie final del temporada 1996-97 ante los Leones del Caracas. Ese 25 de en enero de 1997, el Caracas llegó ganando 3-0 al sexto inning con un Matt Herges crecido en la lomita, se presumía que los Leones iban a igualar la serie. Solo que en el cierre de ese episodio Edgardo Alfonzo negoció boleto e Hidalgo respondió con tablazo que se estrelló contra la barda entre el jardín central y el izquierdo, fue un doble que remolcó a Alfonzo y sirvió la mesa para que Raven conectara otro doble y después Cheo Malavé remolcó el empate con elevado de sacrificio. En el inning siguiente Magallanes marcó la de irse arriba y en el octavo troqueló otras tres para ponerle cifras definitivas al juego.
El 28 de enero de 1997 era un juego clave para el desenlace de esa serie final. Caracas había ganado el tercer encuentro. Por los Leones abrió Omar Daal y por los Navegantes Edgar Ramos. En la apertura del cuarto inning Edgardo Alfonzo se embasó por error de su hermano Edgar y Richard Hidalgo despachó un estacazo inmenso que se internó en la mitad de las gradas del jardín izquierdo del estadio Universitario. Magallanes 2, Caracas 0. En el octavo Hidalgo negoció boleto, pasó a segunda mediante imparable de Luis Raven y anotó la tercera rayita amparado en sencillo de Eddy Díaz. Los Leones amenazaron con voltear la pizarra en el cierre de ese inning pero “Manacho” Henriquez vino al rescate y el descuento solo llegó a 2 carreras. Magallanes 3 – Caracas 2.
En el quinto juego de esa final, el 29 de enero de 1997, Hidalgo bateó de 4-3 con dos carreras empujadas en la victoria 10-0 que le dio el campeonato a los Navegantes del Magallanes. En esa final Hidalgo fue líder en bateo (.600), líder en carreras anotadas igualado con Edgardo Alfonzo (5), líder en imparables (12), líder en carreras empujadas igualado con Luis Raven (6).
El cuatro de enero de 2007 Hidalgo se unió a Bill Taylor y Bob Darwin como los toleteros magallaneros con tres cuadrangulares en un juego. Ese día Hidalgo despachó dos vuelacercas ante Juan Carlos Pulido y otro ante Emiliano Fruto para llevar a los Navegantes a una victoria 6-3 ante Cardenales de Lara en el tercer juego del round robin. Hidalgo bateó de 4-4, 4 empujadas, 3 anotadas. Matt White fue el pitcher ganador.
Quizás la carrera como jugador activo de Richard Hidalgo no fue lo prolongada que se esperaba, pero en las temporadas que jugó con los Navegantes del Magallanes, alcanzó unas cuantas de las predicciones que se hicieron de él cuando firmó al profesional.
Alfonso L. Tusa C. 16 de noviembre de 2017.
viernes, 17 de noviembre de 2017
José Altuve: Un Pequeño Gran Hombre entre Monstruos y Fenómenos.
Finalmente el pequeño gran hombre de la segunda base logró lo que para muchos buscadores de talento de beisbol no pasaba de ser el colmo de sus chistes, aquel enano que insistía en que iba a llegar hasta las grandes ligas, había sido elegido jugado más valioso de la Liga Americana en la temporada 2017 con una línea ofensiva de .346/ .410/ .547 en 153 juegos, una capacidad para ejecutar en el campo que sobresale aunque en esta ocasión no haya aparecido entre los mejores cinco camareros en las principales categoría defensivas, y un rango de herramientas ofensivas esgrimidas que va desde el toque de bola y el elevado de sacrificio hasta despachar jonrones fuera y dentro del parque.
El galardón concedido a José Altuve la noche del jueves 16 de noviembre de 2017, no es más que el reflejo de una voluntad inquebrantable de superación que luego de cada juego y cada temporada le hace exigirse que aún puede mejorar, que puede batear más imparables, que puede empujar más carreras, que puede batear hacia todos los ángulos de l estadio, que puede robar más bases, que es posible llegarle a batazos más difíciles, que puede mejorar su ejecución del dobleplay,
Quizás la intensidad, la integridad, la entrega con la cual Altuve juega no sea tan representativa de la actualidad beisbolera, pareciera que Altuve fuese un prófugo de otras épocas del juego, que hubiese escapado en una máquina del tiempo hacia el futuro. Una manera de comprobar esto puede ser revisar el número de intermedistas que ha ganado el premio al jugador más valioso en grandes ligas desde que este fue creado en 1911. Sólo doce intermedistas han escalado esa meseta.
Larry Doyle se adjudicó el MVP en 1912 mientras jugaba para los Gigantes de Nueva York campeones de la Liga Nacional que solo perdieron ante los Medias Rojas de Boston en la Serie Mundial. “Laughing Larry” tuvo una línea ofensiva de .330(Ave.)/.393(OBP)/.471 (Slugging) en 143 juegos. Fue líder de la Liga Nacional en imparables dos veces en 1909 y 1915, dobles en 1915, triples en 1911 y fue campeón de bateo en 1915.
En 1914 Johnny Evers de los Bravos de Boston campeones de la Serie Mundial resultó jugador más valioso de la Liga Nacional con .279, .390/ .338 en 139 juegos. Ese año Evers fue líder en promedio defensivo de la Liga Nacional. “Crab” también fue líder en porcentaje de embasado (OBP) en 1912 con los Cachorros de Chicago, y en carreras salvadas (FR) en 1906 y 1912.
Ese 1914, Eddie Collins de los Atléticos de Filadelfia, campeones de la Liga Americana, fue el MVP de ese circuito con .344/.452/.452 en 152 juegos. “Cocky” fue líder en carreras anotadas de la Liga Americana en 1912, 1913 y 1914; boletos en 1915; OBP en 1914; líder en OPS con 179 en 1914; líder en bases robadas en 1910, 1919, 1923 y 1924; líder en promedio defensivo en 1909, 1910, 1914, 1915, 1916, 1920, 1921, 1922 y 1924; líder carreras salvadas en 1910.
Roger Hornsby logró el MVP en 1925 con .403/ .489/ .756 en 138 juegos con los Cardenales de San Luis y repitió en 1929 con .380/ .459/ .679 en 156 juegos; con los campeones de la Liga Nacional Cachorros de Chicago. Entre 1917 y 1929 el Rajah ganó 70 lideratos en 12 categorías ofensivas.
En 1931 el MVP fue a las manos de Frankie Frisch, intermedista de los campeones de la Serie Mundial, Cardenales de San Luis con una línea de .311/.368/ .396 en 131 juegos. “The Fordham Flash” fue líder en bases robadas con los Gigantes de Nueva York en 1921, 1927 (Cardenales de San Luis) y 1931; imparables en 1923; carreras anotadas en 1924; promedio de fildeo en 1923, 1927 y 1928; carreras salvadas en 1927 y 1930.
Charlie Gehringer resultó MVP en 1937 con .371/.458/ .520 en 144 juegos con los Tigres de Detroit. “The Mechanical Man” fue líder en carreras anotadas de la Liga Americana en 1929 y 1934; imparables en 1929 y 1934; dobles en 1929 y 1936; triples en 1929; promedio de bateo en 1937; bases robadas en 1929; promedio de fildeo en 1929, 1930, 1935, 1936, 1937, 1939 y 1941; carreras salvadas en 1927.
En 1949 Jackie Robinson resultó jugador más valioso con los campeones de la Liga Nacional, Dodgers de Brooklyn, bateó para una línea de .342/ .432/ .528 en 156 juegos. Jackie líderó la liga en bases robadas en 1947 y 1949, promedio de bateo en 1949, OBP en 1952, toques de sacrificio en 1947 y 1949; promedio de fildeo en 1948, 1950 y 1951.
Nellie Fox se llevó los honores del MVP en 1959 con los campeones de la Liga Americana, Medias Blancas de Chicago, su línea ofensiva fue .306/ .380/ .389 en 156 juegos. “Mighty Mite” comandó la liga en juegos jugados en 1954, 1955, 1957, 1958 y 1959; apariciones al plato desde 1956 hasta 1960, turnos legales al bate en 1952, 1955, 1956, 1959, 1960; imparables en 1952, 1954, 1957 y 1958; triples en 1960; pelotazos en 1955; toques de sacrificio en 1961 y 1964 con los Astros de Houston; promedio de fildeo en 1952, 1954, 1956, 1959, 1962 y 1963.
Joe Morgan se quedó con el MVP en 1975 y 1976 vistiendo los colores de los campeones de la Serie Mundial, Rojos de Cincinnati. Sus líneas ofensivas fueron .327/ .466/ .508 en 146 y .320/ .444/ .576 en 141 juegos respectivamente. “Little Joe” líderó la liga en boletos en 1965 (Astros de Houston), 1972, 1975 y 1980 (Houston); triples en 1971 (Houston); carreras anotadas en 1972, OBP en 1972, 1974, 1975, 1976; slugging 1976; OPS en 1975 y 1976; toques y elevados de sacrificio en 1976; promedio de fildeo en 1972, 1975 y 1977.
En 1984 Ryne Sandberg se acreditó el premio al jugador más valioso con los Cachorros de Chicago campeones de la división este. Bateó para .314/ .367/ .520 en 156 juegos. “Ryno” encabezó la Liga Nacional en carreras anotadas en 1984, 1989 y 1990; triples 1984, jonrones en 1990; bases totales en 1990, porcentaje de fildeo en 1983, 1984, 1986 y 1991.
Jeff Kent ganó el MVP con los Gigantes de San Francisco en 2000 campeones de la división oeste. Bateó para .334/ .424/ .596 en 159 juegos. Jeff lideró la liga en toques de sacrificio en 1998 y 2001; extrabases en 2002, elevados de sacrificio en 1998 y 2001.
En 2008 el MVP fue para Dustin Pedroia de los Medias Rojas de Boston. Bateó para .326/.376/.493 en 157 juegos. Lideró la liga en apariciones al plato en 2013, carreras anotadas en 2008 y 2009; imparables en 2008; dobles en 2008; porcentaje de fildeo en 2011, 2012 y 2014.
En 2017 Altuve logró el MVP con los Astros de Houston campeones de la Serie Mundial. Bateó para .346/ .410/ .547 en 153 juegos. Lideró la liga en turnos al bate en 2015; imparables desde 2014 hasta el presente; bases robadas en 2014 y 2015, promedio de bateo en 2014, 2016 y 2017.
Otro ángulo para evaluar lo alcanzado por Altuve se obtiene al observar que es el quinto jugador de los Navegantes del Magallanes en ser MVP en MLB junto a Barry Bonds (2001, 2002, 2003 y 2004), Don Baylor (1979), Dave Parker (1978), Jim Rice (1978).
Junto a Jeff Bagwell en 1994, son los dos únicos Astros de Houston en ganar el MVP.
Como broche de oro mostramos una clase más exclusiva: los peloteros que han sido campeones de la Serie Mundial, campeones de bateo y MVP la misma temporada:
2017 - Jose Altuve, Houston Astros
2012 - Buster Posey, San Francisco Giants
1966 - Frank Robinson, Baltimore Orioles
1960 - Dick Groat, Pittsburgh Pirates
1956 - Mickey Mantle, New York Yankees
1954 - Willie Mays, New York Giants
1946 - Stan Musial, St. Louis Cardinals
1939 - Joe DiMaggio, New York Yankees
Alfonso L. Tusa C.
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