jueves, 28 de septiembre de 2017
Fragmentos de 1967. Aquella victoria de Isaías “Látigo” Chavez en Candlestick Park.
El 30 de septiembre de 1967 el Látigo Chavez logró vencer a los Filis de Filadelfia. El manager Heman Franks lo trajo a relevar al abridor Bill Henry en el cuarto inning. Mantuvo en blanco a los Filis por 4 episodios hasta Lindy McDaniels lo relevó en el octavo inning. El Látigo solo permitió 2 imparables, 2 boletos y ponchó 2, no permitió anotaciones. San Francisco 1 – Filadelfia 0.
Alfonso L. Tusa C. 28-09-2017.
Navegantes del Magallanes: Un centenar de anécdotas...(IV)
31.- La gesta de Johnny Hetki: Uno de los juegos que más escuchaba comentar a mis hermanos en la habitación, cuando cada temporada llegaba a su fase culminante tenía que ver con un tal Johnny Hetki y un juego que lanzó ante el Cervecería Caracas. Ellos sabían de ese juego porque un familiar les había contado al respecto, pero hablaban del tema como si hubiesen estado en el estadio “Cerveza Caracas” aquel 14 de febrero de 1952. Los lupulosos habían asegurado el título por amplio margen, sin embargo, eternos rivales al fín, salieron al campo a batirse con todos los hierros. Carrao Bracho abrió por Cervecería y Hetki por los Navegantes. Caracas marcó una rayita en la apertura del séptimo inning, Magallanes igualó en el cierre de ese episodio. Julio Bracho relevó al Carrao en el inning 17, cuando su equipo se fue al frente con 2 carreras. Magallanes volvió a igualar en el cierre del inning. El juego terminó 3-3. Hetki lanzó los 18 innings, concedió 9 imparables, 3 carreras limpias, 4 ponches y 1 boleto.
32.- Felo Ramírez y Luis Enrique Arias versus Abelardo Raidi y Henry Altuve: Al terminar la temporada 1978-79, Radio Caracas Televisión anunció que transmitiría la Serie del Caribe y sus narradores serían Raidi y Altuve. Disfrutaba tanto con la transmisión del circuito radial y tenía tanta curiosidad por lo que ofrecerían los narradores de la televisión que escuché cada uno de los juegos en simultaneo por radio y televisión. Recuerdo con agrado el momento cuando Luis Enrique Arias anunciaba “…y ahora quedará con ustedes Felo Ramirez, lo mejor del Caribe…” En el juego decisivo Abelardo en medio del jolgorio por el jonrón de Mitchell Page llegó a decir “Diviértase y sonría…en la feria del Magallanes…” En clara alusión a la “Feria de la Alegría”, el programa de variedades que Altuve animaba en RCTV.
33.-Aquel jonrón de Cheo Malavé: Cardenales de Lara ganaba cómodo el quinto juego de la serie final 1995-96 y acariciaba el título puesto que aventajaban al Magallanes 3 juegos a 1. A mediados del juego Cheo Malavé le bateó un jonrón descomunal a Kelvim Escobar para voltear la pizarra. Desde entonces, Magallanes nunca perdió la delantera en el resto de la serie hasta titularse campeón.
34.- El primer pitcher venezolano que le ganó a Cuba en la Serie del Caribe: Otra de las armas recurrentes a la cual apelaban mis hermanos en sus discusiones con los caraquistas era un juego del 14 de febrero de 1955: Almendares versus Magallanes. Emilio Cueche había estado a punto de lograr la hazaña en el juego de la primera vuelta ante el mismo pitcher de Almendares: Joel Hatten, con quien se batió en duelo de lanzadores y terminó perdiendo luego que el juego se detuvo alrededor de media hora por un incidente con el público. En esta ocasión con el respaldo ofensivo de Alfonso Carrasquel, Luis St. Claire, George Wilson, Pablo García entre otros, Cueche logró contener a los cubanos en 4 carreras para llevarse la victoria 6-4.
35.-Almuerzos, cenas y Magallanes: En casa siempre fue un ritual sagrado la hora de la comida, tanto al mediodía, como al atardecer, cuando papá llamaba al comedor, había que presentarse de inmediato en la más estricta tradición familiar. Las únicas veces que vi peligrar a esa tradición era cuando había un juego muy cerrado del Magallanes y papá se quedaba escuchando la transmisión radial. Entonces aparecía mamá y sonreía irónica: “Muy bonita tu disciplina”.
36.- Herman Hill, rápido y fugaz: El atardecer del 14 de diciembre de 1970 mis hermanos escuchaban un programa de beisbol y de pronto enmudecieron. Me acerqué a ver que pasaba y fue después de casi quince minutos que respondieron que Herman Hill el jardinero izquierdo del Magallanes, ese que volaba en las bases y los jardines, se había ahogado en la playa de Guaicamacuto, Carabobo. Los peloteros del Magallanes no jugaron hasta que apareció el cuerpo. Lo encontraron en la clásica posición del estilo libre de natación. Había ido a disfrutar el dia libre del lunes con sus compañeros de equipo Ray Fosse, Dale Spier y John Morris.
37.- Aquella temporada de José Villa: Buena parte de la razón por la cual el manager Felipe Rojas Alou condujo a los Navegantes del Magallanes hasta el segundo lugar de la ronda eliminatoria en la temporada 1987-88 se debió a la sorprendente actuación del novato José Villa quien había debutado en LVBP la temporada anterior. Villa se convirtió en el preparador del cerrador Steve Shirley (11 salvados, 0.81 efectividad) y también fue el primer pitcher que encabezó la liga en triunfos (9) haciendo todas sus presentaciones como relevista. En 24 juegos, dejo marca de 9-1 con 4.54 de efectividad.
38.- El tipo de la sirena: Cuando le pregunté a Felipe que era ese sonido que siempre había antes, durante y después de los juegos de los Navegantes del Magallanes, respondió que esa era una de las tradiciones más viejas del equipo. Me dijo que esa era la sirena del Magallanes. Había un hombre con una caja de madera donde llevaba el artilugio eléctrico que generaba aquel sonido lacerante, cuando entraba a la tribuna, los magallaneros se acercaban para pedirle al tipo que le diese más volumen a la sirena.
39.- Bill Taylor, el primero en batear tres jonrones en un juego en LVBP: El 24 de enero de 1954 el jardinero izquierdo de los Navegantes del Magallanes implantó la marca de más jonrones bateados en un juego de LVBP, en el quinto inning con Henry Schenz en circulación, Taylor se la desapareció a Tommy Fine y decretó su salida del juego para poner la pizarra Magallanes 5 – Caracas 2. En la apertura del séptimo inning Taylor volvió a encontrar embasado a Schenz y está vez le conectó vuelacercas a Julián Ladera, Magallanes 7 – Caracas 2. Finalmente en el noveno con George Wilson en primera base, Taylor descargó su tercer cuadrangular ante Elio Suarez en ruta a una victoria 10-2.
40. Magallanes para todo el mundo: Al indagar acerca del origen de esta frase, mis hermanos comentaron que provenía de la inspiración de un señor llamado Temistocles Melean, muchas veces iniciaba o terminaba la reseña de algun juego y no podía ocultar su devoción por los Navegantes.
Alfonso L. Tusa C.
Hace treinta y cinco años, Jonathan Keane fue golpeado por una pelota en foul. Luego Jim Rice salvó su vida.
Despues de ver a un niño pequeño ser golpeado por una pelota en foul en Yankee Stadium, Jonathan Keane recordó como hace 35 años le ocurrió algo semejante y como Jim Rice salvó su vida.
Ben Reiter. SI.com. 26-09-2017.
El viernes pasado fue, de muchas maneras, uno de los mejores días en la vida de Jomnathan Keane. Para celebrar su cumpleaños 40, Keane, junto a dos de sus cuatro hermanos menores locos por el golf y su padre Tom, salieron de Bethpage Black a las 7:54 am, luego de haber acampado por 14 horas para tener su primera oportunidad en el legendario terreno de Long Island. Keane golpeó un 96. “Él tiene tres hijos pequeños, así que no tiene mucho tiempo para el golf estos días”, dice su papá. Sus pensamientos también se mantuvieron conectados con un incidente que ocurrió hace dos días y 45 millas al oeste, en Yankee Stadium.
Allí, el tercera base de los Yanquis, Todd Frazier bateó una pelota de 105 millas en el quinto inning de un juego diurno contra los Mellizos. La línea golpeó a una niña de dos años de edad, quien estaba sentada con su familia justo al pasar el dugout de tercera base, en la cara. Los detalles de la condición de la niña son de cuidado, se dijo que permanece en el Columbia Presbyterian Hospital, y que está mejorando, pero los Keane podían imaginar el dolor que ella y su familia experimentaban. El 7 de agosto de 1982, esos sentimientos fueron de ellos.
Ese día Tom llevó a Jonathan, entonces de cuatro años de edad, y su hermano de dos años desde Greenland, N.H., hasta Fenway Park. Los Keane tenían asientos de ensueño, detrás del dugout de primera base. En el cuarto inning el segunda base de los Medias Rojas, Dave Stapleton bateó un foul. Lo próximo que Tom supo, fue que Jonathan se había caído.
Ese evento se recuerda más por el heroísmo de Rice. Él corrió desde el dugout, levantó a Jonathan y se embaló hacia el clubhouse de los Medias Rojas para darle tratamiento y luego llevarlo al Boston’s Children Hospital, donde fue sometido a una cirugía de emergencia para aliviar la presión causada por la inflamación en su cerebro. El momento fue inmortalizado por una imagen de Rice, el futuro inquilino del Salón de la Fama quien fue muy conocido por su irritatibilidad y su bate, cargando al niño sangrando. “Jim Rice salvó la vida de Jonathan”, dice Tom. “Si él no hubiese reaccionado tan rápidamente, solo Dios sabe que podría haber ocurrido”.
Jonathan pasó cinco días terribles en el hospital pero se recuperó por completo. “Los médicos, no podían decir si habría una lesión permanente, en aquel momento”, dice Tom. “Fuimos muy afortunados”. Jonathan ahora realiza labores de servicio al usuario para una compañía de tecnología en Raleigh. Aunque solo tiene una ligera cicatriz sobre el ojo izquierdo, ese día en el estadio marcó su vida. “Las probabilidades de ocurrencia son muy pequeñas”, dice Jonathan, “pero el impacto cuando ocurre es tan dramático”.
De hecho, las probabilidades no son tan pequeñas. Se cree que esta es la tercera lesión más seria relacionada con una pelota bateada en foul que afecta a un aficionado en Yankee Stadium esta temporada, y un estudio de Blomberg de 2014 estimó que 1750 aficionados son lesionados por pelotas bateadas en los estadios de grandes ligas cada año. La solución parece obvia: Extender la red protectora detrás del plato hasta más allá de los dugouts. Pero la liga, la cual advierte a sus aficionados en los boletos y señales de los estadios del peligro que corren, ha sido reticente al respecto, porque privaría a sus mejores clientes de una visión sin obstáculos y de la alegría de llevar a casa una pelota de recuerdo.
Solo 10 equipos tienen esa red, aunque la semana pasada cuatro más dijeron que extenderían las suyas. “Redoblaremos nuestros esfuerzos en este importante punto”, dijo el comisionado Rob Manfred, sin hacer promesas concretas.
Los peloteros parecen ser virtualmente unánimes en querer más protección. “No me importa la visión del aficionado”, dijo un molesto Brian Dozier de los Mellizos, quien vio desde segunda base como la niña fue golpeada. “Se trata de un tema de seguridad. Todavía tengo un nudo en el estómago”.
Los peloteros también saben que aun la más vigilante atención de los espectadores a menudo no es suficiente para protegerlos. “Si nunca has visto una pelota como esa, la cual no ha visto la mayoría de las personas, es muy difícil”, dijo un devastado Frazier, quien se hincó en una rodilla mientras la niña recibía tratamiento de emergencia y desde entonces se ha comunicado regularmente con su padre. Parado en segunda base, Matt Holliday, compañero de equipo de Frazier, lloraba.
Los Keane han seguido la historia desde el pasado miércoles, y esperan hablar con la familia de la niña. “Por favor háganle saber que entendemos el dolor por el que están pasando, y deseamos una rápida y completa recuperación”, dice Tom. Jonathan toma posición con quienes culpan a la familia de la niña por sentarse tan cerca de la acción. “Eso me molesta”, dice él. “Tratas de poner a tus hijos en buenas ubicaciones, de tener una vida satisfactoria. Quieres tener buenos asientos en el juego, ver el juego con tus hijos. Esa es una cosa perfectamente razonable”.
Por mucho tiempo Jonathan, quien no recuerda aquel día de 1982, ha declinado abogar por la extensión de la red. Sus sentimientos han cambiado, especialmente mientras ha llevado a su hijo de cinco años de edad a varios juegos del equipo de ligas menores Durham Bulls. “Eso se ha hecho más tangible para mí, saber lo frágil que él es a esa edad”, dice él. “Si me hubieran preguntado hace cinco años, pienso que probablemente hubiera sido más neutral. Tener hijos hace que la red sea una buena idea”.
35 años después es muy tarde. Peloteros como Dave Stapleton y Todd Frazier deberían poder jugar sin sentir la culpa de haber golpeado a un niño involuntariamente, y también sin tener que convertirse en el tipo de héroe que fue Jim Rice. Y todas las familias deberían regresar a casa intactas luego de un dia en el estadio, solo con recuerdos gratos y la disposición de tener muchos más en las décadas siguientes, aún si no pueden atrapar una pelota bateada en foul.
Traducción: Alfonso L. Tusa C.
viernes, 22 de septiembre de 2017
Un centenar de anécdotas...en el centésimo aniversario de los Navegantes del Magallanes (III)
21.- SuperMario: En medio de la ronda semifinal de la temporada 2012-13. Magallanes fue a jugar a Puerto La Cruz, plaza donde sacar una victoria se había convertido en un logro casi imposible. El 18 de enero los Navegantes llegaron perdiendo 6-1 al octavo inning ante Caribes. Erold Andrus y Ramón Hernández se embasaron por boletos y Reegie Corona acercó el marcador 6-4 con cuadrangular. Luego Elvis Andrus conectó imparable y Eliezer Alfonzo negoció boleto y todo quedó servido para que Mario Lisson la desapareciera en las gradas del jardín central para darle el triunfo al Magallanes 7-6.
22.- Un centerfielder llamado Gary Woods: Los entendiddos hablan de la importancia de Dave Parker, Mitchell Page, James Easterly, Felix Rodríguez, Manuel Sarmiento, Chris Batton, Gustavo Gil, Ken Macha, Paul Reuschel, Alexis Ramírez, etc., pero es difícil que ese equipo hubiese logrado el campeonato de la temporada 1976-77 sin la habilidad extrema de Gary Woods para atrapar batazos en todas direcciones y su gran sentido de colocación en el jardín central.
23.- Un relevo de 10 innings: El 23 de enero de 1970 los Tigres de Aragua parecían encaminarse a la victoria que los pondría adelante dos juegos por uno en la serie semifinal. Para el cuarto inning ganaban 3-0 al castigar al abridor Danny Morris. Los Navegantes del Magallanes reaccionaron con dos carreras en el quinto y cuadrangular de Jim Holt en el sexto inning ante Luis Peñalver. Gregorio Machado relevó a Morris en el quinto inning. El juego se mantuvo igualado hasta el episodio 14 cuando Gustavo Gil despachó triple a las profundidades del jardín derecho para que Machado (quien corría en primera base por boleto) anotara la ventaja. Además de lanzar 10 innings en blanco donde solo permitió cinco imparables, y de correr con todo desde primera hasta el plato, Machado vino a lanzar en el cierre del décimocuarto inning para dominar a los Tigres.
24.- La seguidilla de Dámaso Blanco: Cada vez que se hace referencia a la carrera como pelotero de Dámaso siempre prevalecen sus virtudes defensivas, siempre sale a relucir aquel intento de squeeze play ejecutado por Santos Alomar padre en el juego decisivo de la Serie del Caribe de 1970 ante los Leones de Ponce, cuando a intuición y reflejos puros Dámaso atacó la pelota cual tren en paralelo con el corredor de tercera (Jorge Roque) y logró sacarlo en la mascota de Ray Fosse en el plato. Sin embargo, lo que más recuerdo de Dámaso es aquella seguidilla de imparables que acumuló entre los juegos del 29 y el 30 de diciembre de 1970, en los últimos cinco turnos del juego del 29 despachó 5 inatrapables y en los primeros tres del 30 también, con lo cual quedó a uno de la marca de Victor Davalillo (20 al 25 de enero de 1963).
25.- La Vaina: En la temporada 1950-51 los Navegantes del Magallanes trajeron al pitcher de los Dodgers de Brooklyn, Clem Labine, quien dejaría marca de 13-4 con 1.95 de efectividad. De 10 decisiones ante el Cervecería Caracas, Labine ganó 8. Los caraquistas se sentían tan molestos cada vez que anunciaban a Labine contra su equipo que rumiaban frustrados: “Muy difícil que ganemos, hoy va a pitchear La Vaina” (En alusión a la pronunciación inglesa de Labine).
26.- Edgardo Alfonzo el voluntarioso: A comienzos de la temporada 1993-94, Alfonzo era un novato que esperaba impaciente que le dieran oportunidad de salir a jugar. Durante un juego dominical en el estadio Universitario, el manager Tim Tolman lo trajo de emergente para que tocara la pelota hacia el final del juego y Alfonzo hizo la bicicleta y despachó imparable hacia la derecha para poner adelante al Magallanes.
27. Alejandro “Patón” Carrasquel versus Roy Wellmaker: Este juego de los albores de LVBP, el 20 de enero de 1946, siempre me ha parecido fantasioso, ahora más que nunca por las restricciones de los pitchers. ¿Patón Carrasquel lanzando para Magallanes? ¿Luis Aparicio Ortega campocorto del Magallanes? ¿Sam Jethroe jardinero central del Vargas? ¿Roy Campanella cátcher del Vargas? Todo eso está plasmado en el box score. En el primer inning Vargas se fue adelante mediante imparable de Campanella para remolcar a Jethroe. Magallanes empató en el noveno en las piernas de García Cedeño luego que un rodado de Domingo Barboza se le fuera entre las piernas al torpedero, Olivares.
Magallanes marcó dos en el décimoseptimo, ante Wellmaker mediante sencillos impulsores de Chucho Ramos y Quincey Trouppe para traer al plato las carreras de Teófilo Piñate y Luis Aparicio. Vargas solo pudo anotar una vez contra Carrasquel en el cierre de la entrada.
28.- Melvin Mora, el fantasma: El sexto juego de la final 1993-94 está inscrito en la historia como un carbonizante duelo de pitcheo entre Urbano Lugo hijo y Juan Carlos Pulido. También se recuerda aquella carrera vertiginosa de Carlos García para anotar el triunfo; sin embargo, la imagen principal de ese juego es la jugada fantasmal de Melvin Mora lanzándose de cabeza para atrapar sobre la grama un batazo de Omar Vizquel que amenazaba con poner adelante a los Leones del Caracas en el sexto inning.
29.- Los Eléctricos: En el segundo semestre de 1973 empezó a sonar la segunda canción que Billo Frómeta le dedicara a los Navegantes del Magallanes. Siempre me llamó la atención una estrofa donde dice: “…no sé si seremos Turcos, Eléctricos, Navegantes…” sabía el motivo de los términos ‘Turcos” (la presencia de personajes de origen árabe en la directiva de aquellos primeros equipos magallaneros) y “Navegantes” (por el navegante portugués Fernando de Magallanes). ¿Por qué Eléctricos? Entonces me enteré que Don Carlos Lavaud, el dueño del equipo a finales de la década de 1940 y la primera mitad de la de 1950, tenía una ferretería llamada “El Equipo Eléctrico”.
30.- El policía Ken Berry: En la temporada 1966-67 escuchaba a mis hermanos quejándose del rendimiento de un jardinero central que había venido para Magallanes con bombos y platillos, por su rendimiento con los Medias Blancas de Chicago, también se preguntaban porque lo llamaban “el policía” en las grandes ligas; hasta que un día Delio Amado León narraba como Berry había atrapado batazos hacia la derecha, la izquierda, hacia adelante, atrás y luego lanzaba de manera certera a las bases, “…todo un policía en los jardines este señor Ken Berry…”
lunes, 18 de septiembre de 2017
Un centenar de anécdotas,...(II)
11.-“¡…yyy la bola…se lleeevó la cerca...!”; A principios de la temporada 1971-72 hubo un Caracas-Magallanes que parecía dominar los Leones. El narrador Felo Ramírez elogiaba los méritos caraquistas que ganaban 3-2 hasta que en el séptimo inning los Navegantes plenaron las bases y fue a batear Iván Murrell, un jardinero atlético quien había jugado con Cardenales de Lara en la temporada 1969-70. Felo describió una conexión hacia la izquierda donde el jardinero Joe Lis intentó tomarla de aire “…es un batazo alto…largo…la bola da de aire contra la cerca…ahí vienen embalados hacia la goma Gregorio Machado, Rigoberto Mendoza y Jim Holt…pero quien más corre es Murrell amigos…dobla por tercera y se barre quieto en la goma…¡qué bárbaro señores…Murrell ha concretado un jonrón dentro del parque con la pelota en manos del leftfielder y ahora está ganando el Magallanes 6-3…ahora puedo entender porqué este señor practicó futbol y boxeo en su adolescencia!”
12.- Bob Gibson y Patrice Lumumba: La promesa de pitcheo de los Cardenales de San Luis reforzó a los Indios de Oriente en la temporada 1960-61. En medio de una campaña donde dejó balance de 7-10 y 2.54 de efectividad, Gibson lanzaba una joya de pitcheo ante los Leones del Caracas. Desde el dugout empezaron a gritarle “Lumumba” como lo apodaban en secreto en toda la liga por su gran parecido con el político africano Patrice Lumumba. La cuarta o quinta ocasión cuando lo llamaron “Lumumba”, Gibson efectuó el wind up y lanzó un meteoro que se incrustó en el dugout caraquista, la pelota repiqueteó varias veces entre las paredes y el techo y el dugout quedó desierto.
13.- Tres momentos grandes de Armando Ortíz. El tema del mejor juego de Ortíz siempre aparece en las discusiones más apasionadas de los magallaneros. Para mí, la mejor actuación de jardinero anzoatiguense ocurrió el 31 de diciembre de 1967, durante un juego diurno dominical en el estadio de la UCV, cuando realizó 3 asistencias en el plato (Segundo inning: Ortiz captura elevado de Cesar Tovar al jardín central y enfría a Paul Schaal en la mascota de Ed Herrmann. Quinto inning: Teodoro Obregón intentó anotar mediante imparable de Musulungo Herrera al centro y Ortíz lo hizo out en el plato con certero disparo. Sexto inning: Elevado de Obregón al jardín central, Ortiz atrapó la pelota y dobló a Nelson Castellanos en el plato con potente disparo) y le bateó triple y jonrón a Diego Seguí para terminar un invicto de 8 triunfos. Magallanes 2 – Caracas 1. Por Magallanes abrió y ganó Tom Fisher.
Otros dicen que más mérito tiene el cuadrangular que le bateó Ortíz a Mike Cuellar (05-02-1970), flamante ganador de premio Cy Young de la Liga Americana (1969) en el segundo juego de la Serie del Caribe de 1970. Magallanes 3 - Ponce 1.
Otros hablan del triple en el décimotercer inning a lo profundo del jardín derecho en el sexto juego (03-02-1971) de la serie final de la temporada 1970-71, ante Orlando Peña para remolcar a Richard Chiles quien corría en primera con dos outs. El manager Carlos Pascual trajo de bateador emergente a Ortíz por Nelson Cañas en conteo de 0 bolas y un strike. Magallanes 6 - La Guaira 5.
14.-La pasión de Lázaro Salazar. Una de las historias más recurrentes de mis hermanos cuando Magallanes llegaba ganando a los innings finales y los relevistas no podían mantener la ventaja, tenía que ver con un manager de la década de 1950, llamado Lázaro Salazar. Cuando él traía a dos o tres relevistas y no hacían el trabajo, se iba a calentar al bullpen y se metía a relevar y terminaba dominando a los rivales.
15, Puros reflejos y un guante excepcional. Hacia mediados de la década de 1980 hubo un tercera base quien siempre es recordado en las discusiones del mejor antesalista defensivo en la historia magallanera. Algunos lo ponen al mismo nivel de Dámaso Blanco, por los reflejos superlativos que mostraba Dimas Gutiérrez ante roletazos y linietazos candentes bateados hacia la raya de tercera base, que impresionaban hasta al propio Bill Madlock en los entrenamientos primaverales de los Piratas de Pittsburgh. A veces saltaba hacia la zona posterior a la almohadilla y desde el suelo pintaba un strike en el mascotín del primera base. Otros decían que Gutiérrez también podía batear, de hecho, tiene dos juegos de cinco imparables con el Magallanes.
16.- Rocky Colavito y su brazalete: La temporada 1955-56 fue gris en muchos aspectos, uno de ellos fue que el jardinero Rocky Colavito nunca pudo batear como venía de hacerlo con los Indians de Indianapolis de la American Association League (AAA) donde conectó 30 jonrones, impulsó 104 carreras y bateó para .268 en 150 juegos. El consuelo de la afición magallanera fue los lanzamientos que Colavito hacía desde las profundidades del jardín derecho, la pelota tronaba en la mascota del receptor y el corredor quedaba paralizado.
17.- El pitcher dominguero: En la temporada 1982-83, luego de tres años seguidos en el sótano, los Navegantes del Magallanes lograron que los Dodgers de Los Angeles les permitieran traer sus prospectos de pitcheo, Brian Holton y Orel Hershiser, Tambien trajeron a Ted Power (Rojos de Cincinnati) y Randy Niemann (Piratas de Pittsburgh). Hershiser casi siempre era programado para lanzar los domingos, esos días los Navegantes eran difíciles de vencer. Esa temporada Hershiser dejó marca de 6-5 y 3.54 de efectividad.
18.- Oswaldo Blanco por Roberto Muñoz: Durante la temporada 1968-69, Oswaldo Blanco jugaba la primera base del Magallanes cuando se lesionó. El manager Napoleón Reyes, lo sustituyó con Joe Rudi. Cuando Blanco se recuperó de la lesión, empezó a reclamar tiempo de juego. Como el manager seguía alineando a Rudi, Blanco tuvo una airada discusión con el gerente deportivo Rodolfo Mauriello. Al día siguiente, fue cambiado a los Llaneros de Acarigua por el as de pitcheo Roberto Muñoz.
19.-Méritos de Ramón Monzant: Mis hermanos siempre me contaban que Magallanes tuvo un pitcher muy bueno llamado Ramón Monzant. Una vez recibió un jonrón de Willie Mays en una Serie del Caribe (1955) y unos cuantos magallaneros pretendieron crucificarlo. Hubo muchas discusiones donde salieron a relucir todos los juegos cruciales que Monzant había ganado para Magallanes, los críticos tuvieron que disminuir las quejas, porque entre otras cosas ¿a quien no le bateaba un jonrón Willie Mays?
20.- No hay cerveza: A mediados de la década de 1980, cerca de la desembocadura del río Manzanares de Cumaná, había un bar donde se reunían los aficionados para escuchar los juegos Caracas-Magallanes. Cuando los Navegantes estaban perdiendo por amplio margen, el dueño del bar cerraba el negocio y no le vendía cerveza ni siquiera a los magallaneros.
Alfonso L. Tusa C.
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